CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Respirar

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Lee a continuación un extracto de este relato:

… y ya, el afectado, tú o yo – ah, quien fuere – empezará  a tomar conciencia de que las palabras y maneras con que continúa expresándose son por demás alicortas, secas, tajantes, y que por nada hacen que todo chirríe y aun se le malentienda. Y acto seguido, nervioso ya por cuanto está ocurriendo, y creyéndose en peligro, probablemente nuestro personaje tome la resolución de construir su propia defensa y decida luchar contra sí mismo, pues necesita salvarse como sea y cuanto antes, necesita convencer a los reunidos, salir de aquella encrucijada que por momentos lo ahoga. En consecuencia, con sigilo y sumo cuidado, con tiento, decida apresurarse y esforzarse por modular el movimiento de las manos, por desmenuzar y sopesar previamente aquello que sucesivamente vaya pensando y cómo habrá de decirlo, del mismo modo que su oportunidad, su cadencia y timbre perfecto. Y lo intentará, lo pondrá en práctica, y, por momentos, tal vez lo atosigue el sufrimiento al creer que logra configurar una normalidad inaudita, sobre todo cuando arrugue la frente y procure combinar tonos de voz de forma simultánea a las expresiones de ojos y ambas cosas le cansen, le socaven las fuerzas por tanto fingimiento y su rutinaria repetición. Y si a pesar de todo no lo resistiera, es probable que, de encontrarse sentado, le entre una enorme desazón y empiece a removerse en el asiento, o a andar de acá para allá sin motivo aparente, puede ser que tosa por toser sin tino y con total vacuidad, o, en último extremo – y sin poderlo ya evitar – es probable que proceda en último extremo a disculparse de manera apresurada porque alegue tener que salir al servicio con cierta urgencia [en realidad le urge llegar a un lugar de intimidad donde ya sabe que se espera a sí mismo, un lugar donde apoyar la espalda contra la pared con las manos en alto y abiertas, un lugar donde poder respirar con fruición, abandonar la mente y dejarla ir y venir sin tiznes ni ataduras, un lugar donde, en todo caso, roto por la ansiedad, pueda apretar los dientes hasta el límite antes de vomitar, morir o estallar]
” … pero el triunfo, si vives, vive en ti porque no proviene de la resistencia misma, sino porque en ti se está verificando el tiempo del triunfo “.

[… y ya, el afectado, tú o yo – ah, quien fuere – empezará  a tomar conciencia de que las palabras y maneras con que continúa expresándose son por demás alicortas, secas, tajantes, y que, por nada, hacen que todo chirríe y aun con frecuencia se le malentienda. Y acto seguido, nervioso ya por cuanto está ocurriendo, y creyéndose en peligro, probablemente nuestro personaje tome la resolución de construir su propia defensa y decida luchar contra sí mismo, pues necesita salvarse como sea y cuanto antes, necesita convencer a los reunidos, salir de aquella encrucijada que por momentos lo ahoga. En consecuencia, con sigilo y sumo cuidado, con tiento, decida apresurarse y esforzarse por modular el movimiento de las manos, por desmenuzar y sopesar previamente aquello que de manera sucesiva vaya pensando y cómo habrá de decirlo, del mismo modo que su oportunidad, su cadencia y timbre perfecto. Y lo intentará, lo pondrá en práctica, y, por momentos, tal vez lo atosigue el sufrimiento al creer que logra configurar una normalidad inaudita, sobre todo cuando arrugue la frente y procure combinar tonos de voz de forma simultánea a las expresiones de ojos y ambas cosas le cansen, le socaven las fuerzas por tanto fingimiento y su rutinaria repetición. Y si a pesar de todo no lo resistiera, es probable que, de encontrarse sentado, le entre una enorme desazón y empiece a removerse en el asiento, o a andar de acá para allá sin motivo aparente, puede ser que tosa por toser sin tino y con total vacuidad, o, en último extremo – y sin poderlo ya evitar – es probable que proceda en último extremo a disculparse de manera apresurada porque alegue tener que salir al servicio con cierta urgencia [en realidad le urge llegar a un lugar de intimidad donde ya sabe que se espera a sí mismo, un lugar donde apoyar la espalda contra la pared con las manos en alto y abiertas, un lugar donde poder respirar con fruición, abandonar la mente y dejarla ir y venir sin tiznes ni ataduras, un lugar donde, en todo caso, roto por la ansiedad, pueda apretar los dientes hasta el límite antes de vomitar, morir o estallar]

” … pero el triunfo, si vives, vive en ti porque no proviene de la resistencia misma, sino porque en ti se está verificando el tiempo del triunfo “.]

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