CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Perropezcuín

Haz clic aquí para descargar el relato completo.

Lee a continuación un extracto de este relato:

 

 

 

Dieciocho meses estuve con doña Petra la Maga y fue un tiempo hermoso.  Ahora sé que fue allí donde se fraguaron hechos preciosos de mi vida junto a este leve dolor que tengo porque tal vez no supe hacerla más feliz. Tendría doña Petra en ese tiempo cerca de ochenta años y, aparte de 6 gallinas y 3 gatos, en la casa no había otra cosa que libros viejos como los citados y otros que enseñaban cómo sacar y ajustar resbalones y quebrantos del cuerpo y el alma de cualquier bicho viviente. Cuando trataba los desequilibrios siempre tenía la vara en la mano, y, si la dejaba, volvía a cogerla y la tanteaba repetidamente como gran maga, y siempre muy callada y sin dar explicaciones. La primera lección que me dio fue que, además de encontrar agua, la vara le ayudaba a sostenerse y concentrarse, pero todos se preguntaban cómo una vara semejante podría obrar prodigios si no fuera por los alcances propios de su dueña.
Recuerdo que un día me la dejó tocar y, viendo mi entusiasmo, con tres o cuatro gestos me animó a que practicara con ella cuanto quisiera. Y yo, loca de contenta, empecé a practicar. Y cogía la vara como si cogiera el mundo, y con el peso del mundo las manos me temblaban. Con esta ilusión salí al campo una mañana y convoqué no a los perros ni a los peces, cosa por demás fácil para mí, sino a los milanos que divisé volando muy altos, dando vueltas en el cielo. ¿ Podéis imaginaros cuál sería mi sorpresa cuando los vi bajar, y bajar y bajar hasta posarse en el suelo y haciendo gric-gric-gric a mi alrededor como si me conocieran y esperaran mis órdenes ? No quería volver a casa. Quería quedarme allí y probar y seguir probando con aquella rama de avellano.  Y descubrí que si lo tomaba a distintas alturas y lo orientaba con distintos ángulos y ejercía con los dedos presiones diferentes, así era el poder que yo obtenía de él y así eran los prodigios conseguidos.
Mi alma estaba loca y atónita, así es que, un día, tras cavilar y meditarlo mucho, decidí investigar todo su poder y me dirigí a las demás aves y pájaros. No se me olvidarán dos águilas reales bajando de la montaña a posarse a mis pies, o cuando logré enviar de un lado a otro bandadas de gorriones que abarrotaban el aire, y la gente, asombrada, no podía explicarse cómo habría tantos ni de dónde podrían salir tan de repente. Yo me moría de gozo y de risa…

[Dieciocho meses estuve con doña Petra la Maga y fue un tiempo hermoso.  Ahora sé que fue allí donde se fraguaron hechos preciosos de mi vida junto a este leve dolor que tengo porque tal vez no supe hacerla más feliz. Tendría doña Petra en ese tiempo cerca de ochenta años y, aparte de 6 gallinas y 3 gatos, en la casa no había otra cosa que libros viejos como los citados y otros que enseñaban cómo sacar y ajustar resbalones y quebrantos del cuerpo y el alma de cualquier bicho viviente. Cuando trataba los desequilibrios siempre tenía la vara en la mano, y, si la dejaba, volvía a cogerla y la tanteaba repetidamente como gran maga, y siempre muy callada y sin dar explicaciones. La primera lección que me dio fue que, además de encontrar agua, la vara le ayudaba a sostenerse y concentrarse, pero todos se preguntaban cómo una vara semejante podría obrar prodigios si no fuera por los alcances propios de su dueña.

Recuerdo que un día me la dejó tocar y, viendo mi entusiasmo, con tres o cuatro gestos me animó a que practicara con ella cuanto quisiera. Y yo, loca de contenta, empecé a practicar. Y cogía la vara como si cogiera el mundo, y con el peso del mundo las manos me temblaban. Con esta ilusión salí al campo una mañana y convoqué no a los perros ni a los peces, cosa por demás fácil para mí, sino a los milanos que divisé volando muy altos, dando vueltas en el cielo. ¿ Podéis imaginaros cuál sería mi sorpresa cuando los vi bajar, y bajar y bajar hasta posarse en el suelo y haciendo gric-gric-gric a mi alrededor como si me conocieran y esperaran mis órdenes ? No quería volver a casa. Quería quedarme allí y probar y seguir probando con aquella rama de avellano.  Y descubrí que si lo tomaba a distintas alturas y lo orientaba con distintos ángulos y ejercía con los dedos presiones diferentes, así era el poder que yo obtenía de él y así eran los prodigios conseguidos.

Mi alma estaba loca y atónita, así es que, un día, tras cavilar y meditarlo mucho, decidí investigar todo su poder y me dirigí a las demás aves y pájaros. No se me olvidarán dos águilas reales bajando de la montaña a posarse a mis pies, o cuando logré enviar de un lado a otro bandadas de gorriones que abarrotaban el aire, y la gente, asombrada, no podía explicarse cómo habría tantos ni de dónde podrían salir tan de repente. Yo me moría de gozo y de risa…]

 

1 comentario »

  1. La valentía de lanzarse al vacío o de seguir el camino sin el temor a lo desconocido; la necesidad del amigo o de la vara para sostenerte en la caída, aprender de la entrega, aprender en la entrega y después de cualquier tropiezo seguir sonriendo…
    Me gusta el final pues tu protagonista decide seguir su vida, con una valentía desmesurada pues su confianza en si misma le acompañaba.
    Admiro la confianza que tienes en tí, orión, y con todos esos relatos me demuestras que eres como Maga…creas magia y amor y eres generoso para lo que te rodean.
    Sí, me ha gustado tu relato..Un abrazo sincero. Carmen

    Comentario por carmen — 05/02/08 @ 11:47 pm | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.