CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Del Órbigo

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Lee a continuación un extracto de este relato:

… y ya, la apoteosis, la conjunción del ser y la belleza se convierte en pasmo inenarrable, pues deteniéndose y observando Vecilla desde el madrigón, el paisaje en este tiempo deslumbra, entra de golpe en la emoción, la agita, la posee, y ambos, emoción y deslumbramiento juntos, llevan a uno raudo, le aligeran el paso y acaban inundándolo con esa cualidad absoluta y proverbial del asombro;
…las gotas de rocío mojaban mis botas katiuscas y, al romperse contra sus punteras, producían y dispersaban luces. Yo veía ascender sobre los prados aquella humareda inmensa y lenta que describía el meandro en el aire, cual si un dios estuviera impartiendo su ley de belleza desde sus ingentes templos de poder y vacío;
… tiene lugar esto cuando las cosas se miran como nuevas e inmancillables y todo es natural, cuando se descubren no porque acontezcan en sí, sino porque logramos descubrirlas, verlas… ¿ serán verdad? – decimos -; qué sensación ésta del asombro, y qué levedad contiene, y cómo nos empina, arranca y separa los huesos de la tierra”;
… sin embargo, en ese tiempo y temprano, del día y de la vida, se lleva siempre un secreto en el corazón. Incluso antes del amanecer. Y también luego ¿ … quién no lo ha sentido y visto – y ay de quien no lo ve ni lo logra ver – al serle acometida de pronto la intimidad por pensamientos primerísimos, en los que el ser únicamente se pronuncia y es ?;
… yo llevaba en mi ser de mañana doce años de vértebras y sueños bajo la pellizona preciosa de mi abuelo; pero no podrá olvidárseme que, para mí, aquella fue una edad inconfesable porque, entonces, no se es niño ni hombre, pues, como si todo fuera no sólo perdurable sino eterno, a esa edad la vida crepita, y como si crecer y crecer constituyera lo apremiante, lo único y a la vez urgente para ser hombre y a la vez alguien. Los deseos del genio planetario son así: el reverbero de la fascinación al golpear con ansia el alma por obtener un éxito femenino y la consiguiente jerarquía en el magno ejercicio del poder; porque era una verdad certera que, en cuanto se podía, se pasaba de nada a hombre;
…mi perra Tula – con sus trazos blancos y negros – parecía que fuera y viniera por todas partes husmeando y cazando espíritus y sombras; delante mío marchaba por caminos y linderos, cruzaba corriendo y, deteniéndose con la cabeza alta, contemplaba los praderales, se adentraba en la fronda de los surcos labrados, los olía, levantaba sorprendida la cabeza, y luego venía y me lo comunicaba. Yo la miraba en silencio o le decía con voz queda ¿ qué… ?  y cuando me entendía, sin hacer ruido, y como una centella, se alejaba de nuevo y yo le volvía a decir “toba, ven aquí… “, pues ambos andábamos con cuidado no despertáramos las cosas antes de hacerlo las luces de la mañana;
… Tula volvía la cabeza y no me hacía caso; era ya cuando, en medio de los ribazos del Lobero,  los troncos de los árboles tirados por el suelo y el crujido de las hojas pisadas se convertían en sospecha, en un sesgo o incertidumbre de algo, en continuas adivinaciones a través de la penumbra que en mechones se desvanecía [éste es el momento en el que discurre y tintinea el verano en el aire, cuando, como si con la respiración contenida, esperara unos instantes para que pueda advenir el sol y, enseguida, pueda disponer de un despliegue lento y descomunal con que desenterrar, incendiar y proponernos en resplandor la vida]
…llegué a la orilla del río con esa ansiedad de sueños que provoca encontrar en uno mismo un conquistador etéreo de famas y fortunas. Había cebado “el sitio” intensamente los días anteriores y en su hora precisa, justo a la anochecida; en lo alto, por entre las ramas de los chopos, por entre las de las paleras y las de los álamos, entreverándose, veía marchar la niebla cual enormes repelones de lana volandera y limpia hacia arriba; ¿ hacia dónde irá ? me pregunté mientras subía y subía en brazos de las entidades invisibles de aire;
…cabeza y rabo levantados, Tula se acercó al borde del barranco y, tras mirar con interés y fijamente el agua, se dio media vuelta y se fue incontinente y contenta en busca de secretos del alba, por lo que empezó a hociquear y a levantar topineras, hormigueros, ruidos, a bajar el morro a ras de tierra y a dejar rastros entre la hojarasca;

[… y ya, la apoteosis, pues la conjunción del ser y la belleza se convierte en pasmo inenarrable, pues deteniéndose y observando Vecilla desde el madrigón, el paisaje en este tiempo deslumbra, entra de golpe en la emoción, la agita, la posee, y ambos, emoción y deslumbramiento juntos, llevan a uno raudo, le aligeran el paso y acaban inundándolo con esa cualidad absoluta y proverbial del asombro;

…las gotas de rocío mojaban mis botas katiuscas y, al romperse contra sus punteras, producían y dispersaban luces. Yo veía ascender sobre los prados aquella humareda inmensa y lenta que describía el meandro en el aire, cual si un dios estuviera impartiendo una ley inaudita desde sus ingentes templos de poder y vacío;

… tiene lugar esto cuando las cosas se miran como nuevas e inmancillables y todo es natural, cuando se descubren no porque acontezcan en sí, sino porque logramos descubrirlas, verlas… ¿ serán verdad? – decimos -; qué sensación ésta del pasmo y qué levedad contiene, y cómo nos empina, arranca y separa los huesos de la tierra”;

… sin embargo, en ese tiempo y temprano, del día y de la vida, se lleva siempre un secreto en el corazón. Incluso antes del amanecer. Y también luego ¿ … quién no lo ha sentido y visto – y ay de quien no lo ve ni lo logra ver – al serle acometida de pronto la intimidad por pensamientos primerísimos, en los que el ser únicamente se pronuncia y es ?;

… yo llevaba en mi ser de mañana doce años de vértebras y sueños bajo la pellizona raída y preciosa de mi abuelo; pero no podrá olvidárseme que, para mí, aquella fue una edad inconfesable porque, entonces, no se es niño ni hombre, pues, como si todo fuera no sólo perdurable sino eterno, a esa edad la vida crepita, y como si crecer y crecer constituyera lo apremiante, lo único y a la vez urgente para ser hombre y a la vez alguien. Los deseos del genio planetario son así: el reverbero de la fascinación al golpear con ansia el alma por obtener un éxito femenino y la consiguiente jerarquía en el magno ejercicio del poder; porque era una verdad certera que, en cuanto se podía, se pasaba de nada a hombre;

…mi perra Tula – con sus trazos blancos y negros – parecía que fuera y viniera por todas partes husmeando y cazando espíritus y sombras; delante de mí marchaba por caminos y linderos, cruzaba corriendo y, deteniéndose de pronto con la cabeza alta, contemplaba los praderales, se adentraba en la fronda de los surcos labrados, los olía, levantaba sorprendida la cabeza, y luego, como informada, venía y me lo comunicaba. Yo la miraba en silencio o le decía con voz queda ¿ qué… ?  y cuando me entendía, sin hacer ruido, y cual centella, se alejaba de nuevo y yo le volvía a decir “toba, ven aquí… “, pues ambos andábamos con cuidado, no despertáramos las cosas antes de hacerlo las luces de la mañana;

… Tula volvía la cabeza y no me hacía caso; era ya cuando, en medio de los ribazos del Lobero,  los troncos de los árboles tirados por el suelo y el crujido de las hojas pisadas se convertían en sospecha, en un sesgo o incertidumbre de algo, en continuas adivinaciones a través de la penumbra que en mechones se rasgaba y desvanecía [es el momento en que discurre y tintinea en el aire el verano, cuando con la respiración contenida uno espera unos instantes para que pueda advenir el sol y enseguida pueda disponer de un despliegue lento y descomunal con que desenterrar, incendiar y proponernos en inusitado resplandor la vida]

…llegué a la orilla del río con esa ansiedad de sueños que provoca pretender una conquista etérea de famas y fortunas. Había cebado “el sitio” intensamente los días anteriores y en su hora precisa, justo a la anochecida; en lo alto, por entre las ramas de los chopos y por entre las de las paleras y las de los álamos, entreverándose, veía marchar la niebla cual enormes repelones de lana volandera y limpia hacia arriba, hacia lo alto; ¿ hacia dónde irá ? me pregunté mientras subía y subía en brazos de las entidades invisibles de aire;

…cabeza y rabo levantados, Tula se acercó al borde del barranco y, tras mirar con interés y fijamente el agua, se dio media vuelta y se fue incontinente y contenta en busca de otros secretos del alba, por lo que empezó a hociquear y a levantar topineras, hormigueros, a hacer ruidos, a bajar el morro a ras de tierra y a dejar prolongados rastros entre la hojarasca;]

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