CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Diálogo en la cárcel

Un hombre despeinado y abatido, se encuentra sentado en una banqueta de espaldas a la puerta en el centro de una celda con la cara entre las manos, en amarga meditación.Sobresaltado porque de pronto abren la puerta, gira sobre el asiento, se levanta, y se coloca frente al sujeto que el guardián acaba de dejar pasar. Lo mira de hito en hito con ojos expresivos y muy abiertos. No entiende por qué aquel individuo de apariencia impasible y bien vestido se encuentra allí. Entonces, y saliendo del mutismo que le había causado la primera impresión, dice:

.- ¡ Eh, eh… ! ¿ pero por qué…, quién es usted ?

.- Sujeto.- Calma, amigo (levantando la palma de la mano) Enseguida te diré quién soy.

.- Hombre.- ¿ Nos conocemos ? No, yo no recuerdo…, pero sí, ahora que pienso, creo que su cara la he visto. ¡ dónde, dónde… ? No, no. Seguro que no. Con la memoria que tengo…

.- Sujeto.- ¿ No ? ¿ Es que no me has visto siempre ? ¡ Ahhh … ! Y sírvete tutearme. Aquí tienes mi mano. (se la tiende y se saludan con desconfianza y timidez) Después de todo eres algo de mí mismo.

.- Hombre.- ¿ De ti, dices ? Oye, oye, te juro que antaño el manicomio estaba al terminar la calle (en un breve aparte) ¡ Claro que ya no sé si esto es la cárcel, el manicomio o…! (reaccionando) Pero dime, dime quién eres de una vez, jodé…

.- Sujeto.- Yo, amigo, soy el Tiempo (mirándolo decidido y fijamente) Y si es verdad que llevo conmigo la tentación, también llevo fuerza, amor, tristeza, verdad y mentira. Soy por tanto como humo y viento, y al igual que voy y vengo, sonrío a veces o exijo el llanto de los hombres. En resumen, soy algo así como el templo pagano de la sociedad y la sociedad misma ¿satisfecho ?

.- Hombre.- (como extasiado) ¡ Tiempo, sociedad… ! ¡ Oh ! ¿ Eres tú la sociedad y el tiempo… ? ¿ y aquí, conmigo… ? (volviendo sobre sus palabras y reaccionando despacio ahora)Ya, no me hagas reír, no, no me hagas reír (desconfiado y negando con la cabeza en diálogo íntimo) ¿ Cómo no te vi en ninguna parte y me di cuenta ?

.- Sujeto.- Sin embargo así es y aquí me tienes. Lo que ocurre es que no crees que pueda ser posible y que haya venido a visitarte a ti precisamente.

.- Hombre.- ¡ El Tiempo, el Tiempo… ! (meditándolo y reflexionándolo) Y si es así ¿ cómo fue que no te vi como te veo ahora ? ( en un ligero aparte y casi histérico) Aunque si eres lo que dices, ya sé a qué has venido… Has venido a la cárcel a consumar tu obra. No, mira, si es verdad que eres el Tiempo vete, por favor márchate y déjame en paz (lo mira con profunda desconfianza en signo de conmiseración y abandono? ¡ Ya me has dado bastante ! (cercano a llorar, extendiendo las manos y señalando la celda en general, marcándola a su alrededor) ¡ Todo esto ! Lo único que me queda.

.- Sujeto.- Sí, pero te he dado mucho; porque, si mal no recuerdo, lo has tenido todo.

.- Hombre.- No, eso es mentira, una inmunda mentira. He sentido hambre y frío, y miedo… Y muy solo, me he sentido muy solo ¿ Oh Dios ! Si eres el Tiempo, tú me quitaste el amor, me quitaste el trabajo…; luego me echaste a esta pocilga como a un perro… Y encima, ahora, querrás matarme, de eso estoy casi seguro (mirándolo con estupefacción y síntomas de calamidad)

.- Sujeto.- ¿ Matarte ? De ninguna manera. No ha llegado tu hora. Vengo a revisar tu culpa y a comprobar el estado de tu alma.

.- Hombre.- ¿ Has dicho alma ? ¿ Eres también cura y juez ? ¿ Después de lo que llevo aquí dentro, tú, que sólo puedes ser tiempo y sólo tiempo, algo que ni siquiera se ve, quieres revisar mi culpa ? ¿ Y no te parece demasiado tarde ? ¿ Cómo, cómo puedes ofrecerme tal cosa… ?

.- Sujeto.- Oh, amigo, nunca es tarde, nunca mientras se respira. Aún eres muy joven para hablar de tarde y muerte, y yo sé por experiencia que los jóvenes sois muy ambiciosos y que tenéis mucha fuerza. Son los menos los que dejan de luchar y quedan atrás definitivamente, Los demás seguís, arañando, eso sí, la espalda del que os precede, quizá incluso lo matéis porque no os cede el paso. Aunque sea un poco canalla, ése es el proceso, el cual, por otra parte, se encuentra sometido a revisión desde hace mucho.

.- Hombre.- ¿ Es ése mi proceso, mi caso… ?

.- Sujeto.- El general, el de todos. Y, sí, su práctica es muy dura y a veces sucia, lo admito. ¿ Es que no comprobaste por ti mismo ?

.- Hombre.- (exasperándose) Oye, oye, tú sabes mucho de estas cosas ¿ quién te las ha enseñado ?Aunque seas tiempo ¿ cómo sabes todo esto, dónde lo aprendiste y cómo ? Yo tengo muchos días y apenas sé nada…

.- Sujeto.- ¿ Yo ? Ja, ja, ja. ¿ Que dónde lo aprendí ? Permíteme que me ría, pero mi experiencia es ya muy larga, tanto, que apenas recuerdo cuándo empieza y dudo cuándo podrá acabar. Comprueba si no: sé que tú, a tus años, en el fondo presumes de que has conocido mucho, huy, huy, de haber hecho, como soléis decir, muchos kilómetros ¿ me equivoco ? Y ahora ¿ me imaginas caminando toda la existencia de los hombres juntos y aún más allá ? No. Como ves, son muchos, muchos años y edades de experiencia y todavía estoy aprendiendo, y al igual que tú no hago más que aprender ¿ qué te parece ?

.- Hombre.- (mira estupefacto al sujeto) ¿ Y crees que conmigo, de mí, puedes aprender algo ? ¿ algo de algo ?

.- Sujeto.- ¿ Por qué lo dudas ? Es verdad que tu caso es muy vulgar, demasiado, terriblemente vulgar. Pero he de ocuparme de echarlo a andar, de resolverlo, darle también una forma concreta y determinada hasta el final. Porque habrá que decir que aquí dentro estás por algún motivo ¿ o no es así ?

.- Hombre.- Qué gracioso. Eso debes saberlo muy bien, porque esto no es precisamente una playa de moda ni un parque de atracciones ¡ qué chiste tan pesado… !

.- Sujeto.- Sin duda tienes razón y me disculpo por ello. Pero dime de verdad y en serio, porque me gustaría saber cómo encuentras tú esto, no sé…, la cárcel, la celda, los carceleros…, todo, un poco acerca de este mundo que tienes tan a mano…

.- Hombre.- ¿ Que cómo… ? ¿ En serio quieres que te lo diga… ? (frotándose el dorso de las manos y levantándose a la vez) ¿ Vamos, vamos… !

.- Sujeto.- /chasqueando la lengua) Sí. Aunque no lo creas, me interesa tu parecer personal a través de tu estancia ¿ tienes inconveniente ?

.- Hombre.-Con inconveniente o sin él qué mas da. Cuando se está aquí dentro, lo único que pueden hacerte es meterte más dentro aún; por lo demás… ¡ quién te va a sacar… ! ¿ tú  ? ¿ acaso me querrías o me podrías sacar ? (pausa pequeña en que mueve la cabeza negativamente) Por favor ¿ te importaría darme un cigarrillo ?

.- Sujeto.- ¡ Cómo no ! (sacando una cajetilla del bolsillo de la americana y ofreciéndosela)

.- Hombre.- (coge un cigarrillo y toma fuego del que le ofrece el sujeto, se sienta de nuevo, cruza las piernas y aspira y espira el humo con fruición y como en éxtasis; rápidamente tose repetidas veces, luego inspira profundamente y comienza): al principio, cuando me trajeron me desesperé; recuerdo que me ahogaban sólo de pensarlo los años que me habían caído, los sentía como si estuvieran aquí, encima, de una forma que…, no me dejaban ni respirar. Al segundo día hubiera matado a toda la prisión por sentirme libre ¿ lo comprendes ? ¿ puedes comprenderlo mínimamente ? Entonces fue cuando empecé a concebir la posibilidad de fugarme ( pausa) Pero no creas, tuvo que pasar casi año y medio hasta que pude intentarlo. Bueno…(levantando los hombros en gesto de resignación e impotencia) Lo cierto es que quise hacerlo solo, y además, para colmo, había herido a dos guardianes, sobre todo a uno… Y eso sí que…

.- Sujeto.- (se detiene) Bien, continúa, me interesa, me está interesando tu opinión y cómo cuentas la historia.

.- Hombre.- (aspira humo con indiferencia y, tras toser de nuevo, con dos dedos lanza el cigarrillo con fuerza y asco contra un ángulo de la pared, estrellándolo y saltando chispas) ¿ Qué me has dado ? ¡ Qué mierda, no sabe a nada ! (pausa) Te decía que cuando me di cuenta de que estaba vivo ya me tenían aislado y jodido, y bien. Y no tenía ni idea dónde me tenían, si arriba o abajo, porque desde allí no se oía ni un ruido siquiera, ni de vivos ni de muertos. En ese cuchitril estuve a punto de volverme loco de verdad. Luego, a fuerza de darme estopa me dejaron sin conocimiento otro par de veces. Sí, fueron unos meses duros y perros, sí… Fíjate que para consolarme me acordaba de Paul Newman en aquella película en que le zurraban bien la brea… Y luego, cuando me sacaron, venga, sólo el tronar de las botas con tachuelas de hierro por el corredor: trac, trac, trac… Parecía un concierto para locos de remate; o Ahab el de la ballena. Creo que por entonces un poco loco sí que llegué a estar.

.- Sujeto.- Tan mal, te trataron… ?
.- Hombre.- (lo mira con un golpe de vista) si les hubiera dado ocasión me hubieran colgado de los cojones en un santiamén. ¿ Vaya si lo sé ! Y cómo se morían de risa los muy hijos de puta.

.- Sujeto.- ¿ Los odias ?

.- Hombre.- ¿ Odiarlos ? ¿ Por qué no habría de odiarlos ? ¡ No sabes de qué manera ! en las celdas no hay personas para ellos, ni en consecuencia saben as qué vienen. Lo dice el código pero no lo saben, nunca lo han sospechado (pausa) Después de lo de la fuga empecé a pensar que tal vez, tal vez podría rehacer mi vida esperando, comportándome día a día, buen bueno, como…, en fin… Sin embargo la suerte ya estaba echada, había caído en desgracia ¿ sabes ? Era un cabrón peligroso y basta, cuando lo único que deseaba en aquel momento era confraternizar con todos, demostrar mi arrepentimiento, mi auténtica culpa y… No, no hubo forma, sólo encierros y hostias. Así que ¿ qué quieres, que no les odie… ?

.- Sujeto.- O sea, que ¿ no previeron que podrías regenerarte, cambiar de conducta y … ?
.- Hombre.- Tú, si realmente eres quien dices, sabrás miles y miles de veces más que yo. Te digo que para ellos, el que entra aquí, en una ratonera de éstas, es carne putrefacta y no se curará jamás. Lo tienen y lo sienten como una ley. Tal vez los odio más por eso, más que por estar aquí.

.- Sujeto.- ¿ Quieres decirme algo más ?

.- Hombre.- Qué te voy a decir. No sé, creo que he dicho demasiado. (silencio) Que si puedes tanto, hagas lo que quieras con ellos y conmigo. No te tengo miedo, ni a ellos tampoco. Total, qué puedo perder…

.- Sujeto.- Tú verás, como quieras. Aunque podríamos tratar, si no te opones, del asunto directamente común entre tú y yo (pequeña pausa de asentimiento) Pues bien, te dije hace un rato que venía a revisar tu conciencia y, efectivamente, así es. Sin embargo, por lo que he podido apreciar, parece que tus alegaciones o quejas las fundas en que, después de todo, he sido, digamos, cruel contigo ¿ no es eso ? Y no digo que no haya sido así, pero quiero recordarte que por aquel entonces yo te acababa de llenar los ojos y el corazón de amor ¿ puedes recordarlo ? ¿ quieres hacer memoria, intentarlo al menos… ?

.- Hombre.- Sí, Eva… ¡ cómo la recuerdo … ! ¡ la quería tanto… ! (acercándosele inmediatamente) Dime ¿ vive, se ha casado ? Este castigo está siendo demasiado largo (haciendo alusión con las manos a la cárcel y a l situación en general)

.- Sujeto.- Vive. Y aún no, no se ha casado.

.- Hombre.- (volviéndose de repente y mirando al sujeto con excitación súbita) ¿ si yo pudiera, cuánto daría ! Pero he perdido la noción real de todo, tanto, que verdaderamente no sé en qué día vivo.

.- Sujeto.- Ese “si pudiera” que dices y que ahora reclamas, lo tuviste, yo te lo ofrecí y te lo di entonces, lo llevabas dentro; y, en cuanto a Eva, ella era enteramente tuya; hasta me atrevería a decir que la moldee un poco en función de tu propio destino. Pero tú, ciego y obtuso – nunca sabrás cuánto – te gustó y seguiste abriendo su herida, vendiendo el amor a sus profanadoras ¿ al fin te has podido dar cuenta ? Y eso que tu historia de lo más es pobre, una historia vulgarísima…

.- Hombre.- No, no. Yo no vendí su amor, siempre quise a Eva, yo la amaba, la estoy viendo, Eva era maravillosa. Pero nací como soy, lo reconozco, todos no somos iguales (volviéndose y encarándose) ¿ no es así ? La vida me surgía entonces…, no sé, como sin querer, espontánea, y yo no podía hacer otra cosa. Tenía que vivirla como me pedía que la viviera. La sentía subirme no sé, como…

.- Sujeto.- ¿ Sugieres que es imposible cultivar mínimamente la vida y cambiarla ? ¿ es que somos un trozo de algo que se mueve o quizá podemos dar forma a esos movimientos, dotarlos de armonía, de un sentido y una aspiración… ?

.- Hombre.- Amigo Tiempo ¿ tú has estado alguna vez enamorado… ? Por otra parte – y perdóname – ¿ es que no cuentas acaso con las putadas ajenas, las puñaladas y las caídas de bruces ? ¿ es que no recuerdas a Fernando, el conde de Montecristo ? ¿ es que no sabes tú esto ¿ cómo puede ser… ?

.- Sujeto.- Te estás refiriendo sin duda a accidentes que la mayoría pueden evitarse siempre, de eso estoy seguro. Por ese motivo yo sé que a Eva no supiste amarla, que tuviste en consecuencia amor y conseguiste saber qué hacer con él. Porque el amor hombre-mujer, amigo mío, tiene también su especialidad ¿ no lo sabías ? no es un amor que permite ser dejado a la vuelta de la esquina y luego de otra y otra y seguir dando vueltas eternamente sin consecuencia alguna ni responsabilidad. Porque en otro caso se trataría de un amor posesivo y estúpido… No sería amor.

.- Hombre.- ¿ Dando vueltas, dices ? ¿ estúpido ?

Sujeto.- Sí, eso mismo he dicho.

.- Hombre.- Tú no me entiendes. Tú debes ser un Tiempo raro. (exasperado) Me dices ser el Tiempo y a la vez pareces ignorar quién soy. Yo, yo a Eva la quería, lo sé, la quería mucho, necesitaba su amor por encima y a través de todo. Necesitaba un minuto de su vida para ser yo y poderme encontrar a mí mismo.. A las demás, qué dices, las sentía como mucho…, pues como si fueran un almíbar cargado y tuviera que tomármelo, eso sí, sin entender por qué razón, desde luego.

.- Sujeto.- (sin alterarse) Ja, ja, ja. Egoísta e irresponsable a la vez ¿ eh ? Yo creo que porque te fascinaba jugar a ser rey de reinos y ya ves, tan rey, tan rey, y perdiste el tuyo.

.- Hombre.- No me hables así. Estoy seguro que ella me perdonaría…, sé que ella puede hacerlo. Eva es especial…

.- Sujeto.- ¿ Perdonarte ? ¿ Y por qué crees que habría de perdonarte ? ¿ por la inmensa pureza de tu amor ? ¿ por tu generosidad ? ¿ o acaso por tu extremada “caridad” sin miramientos ? ¡ Contéstame !

.- Hombre.- Está bien, está bien. De acuerdo que he sido egoísta e irresponsable, lo acepto. Es posible que una persona normal no pudiera perdonarme, pero Eva, Eva… (transición) confiaría de nuevo…(con ensoñación) podría abrirme otra vez…

.- Sujeto.- (mirando al hombre con curiosidad) Tengo que admitir que me das que pensar. Opino que tienes una voluntad repartida, sí señor, fraccionada en partes completamente diferentes, y quizá incompatibles (pausa en expectativa) Pero, por otro lado, en realidad tampoco dejas de ser un tipo curioso. Me supongo que, no obstante, te percatarías de que tarde o temprano iba a llegarte el fracaso… ¿ o no ? Y, sin embargo, continuaste espoleándote a ti mismo, casi, casi a tu antojo ¿ no es a sí ? (breve pausa) Por tanto, no hay motivo para que te lamentes como un cínico, porque arrepentido, lo que se dice arrepentido, todavía no estás. Si no, examínate, examínate decentemente ¿ no lo crees tú así ?

.- Hombre.- ¿ dices que no estoy arrepentido ? Lo que pasa es que a pesar de todo no me arrastro por el suelo ni pataleo, pero quizá Eva me esté esperando ¡ quién sabe ! Claro que, también, a lo mejor no me espere y… (pausa y transición) De todos modos, ¿ tú qué me aconsejas ¿ qué me puedes decir ? Sabes y conoces, hasta puede que conozcas todo acerca de todo ¿ es que no vas a darme siquiera un consejo, no vas marcarme un camino por donde… ? (dándose la vuelta) Podrías decirme al menos si Eva podrá quererme ¿ me quiere ?

.- Sujeto.- Esa es una pregunta a la que únicamente ella puede contestar. Y aunque pueda parecerte mentira, se trata de algo inaccesible para mí, también tengo mis limitaciones ¿ me crees ? (pausa) Lo más indicado sería, y es un mero decir, que ella te lo confirmase. Claro que, la verdad, y como bien decías hace un rato, hay psicologías tan distintas que, es difícil…

.- Hombre.- Sí, lo sé. Pero llegaré tarde. Se me ha escapado lo mejor de la vida metido en esta covacha asquerosa (pausa y transición, mirando hacia una pared) Todas las noches, por aquel agujero, aparece una rata, me mira detenidamente y después se va. El único ser al que, al menos, no le soy indiferente.

.- Sujeto.- Procuro comprender tu estado de ánimo. En realidad lo he intentado siempre, es mi obligación. Pero, y cambiando de tema ¿ qué me dices acerca del trabajo que tenías, el que te di entonces ?

.- Hombre.- ¿ El trabajo… ?(meditando) ¡ Ah, sí… ! Sí, no estaba mal, ahora lo sé. A menudo lo recuerdo y me veo allí… cuántas noches me he dormido viéndome sobre la mesa… (transición) Pero no es verdad porque estoy aquí, aquí, oyendo gritar a todas horas a esa jauría de endemoniados de los corredores… (bajando la voz y apretando los dientes) Y a los hijos de puta ésos, los muy…

.- Sujeto.- ¿ Lo ves ? Parece que tampoco estuviste muy conforme ¿ no te molestaba oír al jefe, fichar a la hora… ?

.- Hombre.- La verdad es que sí, me molestaba, me molestaba mucho todo eso; aunque si te digo la verdad, ahora lo recuerdo con… (pausa) Pero te diré una cosa: sólo recuerdo el trabajo con mayúscula, y no precisamente lo que traía entre manos a pesar mío. Y tenía que hacerlo: o tragaba o…, reventaba. Ya ves, reventé. Así que mi destino eran estos hierros; como ves, esta mierda y no otra cosa ni ningún sueño.

.- Sujeto.- ¿ derrotado tú ? Me sorprendes ¿ te sientes derrotado ?

.- Hombre.- ¿ Acaso no habría de estarlo ? ¿ no es esto uno de sus máximos exponentes ? Debió habérseme ocurrido cualquier otra canallada mejor, más grande.. quién sabe. A lo mejor hubiera tenido mejor suerte¿ no te parece ? ¿ Por qué no miras un poco más allá y me dices por dónde voy a ir, por qué ?

.- Sujeto.- Yo creo que lo tuyo simplemente consistía en eso, en robarle a un triste jefe, en gastártelo… Pero te aconsejo una cosa: no le des demasiadas vueltas porque te encontrarás siempre en el punto de partida ¿ o es que robar no fue lo más oportuno que creíste entonces ?

.- Hombre.- ¿ Ése era mi destino ? ¿ y era tan inamovible ?

.- Sujeto.- Yo no he dicho que fuese inamovible, nada menos cierto. Sin embargo, éste este trozo pasado ¿ acaso no lo has sido ?

.- Hombre.- Fracasé. En toda línea. Como un maldito estúpido, sí señor, como maldito ignorante.

.- Sujeto.- Mira, estoy contigo en que fallaste porque es evidente, de acuerdo; pero no lo estoy en cuanto a lo de la derrota (pausa9 Te estoy hablando desde el mejor tiempo que conozco, puesto que no siempre puedo ayudar de la misma manera. Y te digo que si a este mal paso lo denominas derrota, el mundo entero prácticamente estaría en esa situación. Aun los que se acuestan cada noche sin sobresaltos, los que aparentemente no tiemblan al encender el cigarrillo, los que cruzan la calzada obviando los stops, casi todos. Escúchame, la cumbre de las ambiciones, secretas o no, es demasiado alta como para que conozcamos una a una todas sus colinas. Los pensamientos están llenos de intranquilidad, y cada cual va ocultando su celda particular porque seguramente consiste en una aspiración truncada. Así es como lo vengo viendo, amigo mío, y no es de ayer. Y cuando salgas, ahí fuera seguirá la lucha, no se te olvide. La única derrota segura que conozco, antes te lo decía, se reduce a dejar de luchar, porque entonces es cuando uno ya no es absolutamente nada y el triunfo se le ha escapado para siempre.

.- Hombre.- No sé si podré creerte o no; pero yo del trabajo… Era porque quería irme, irme de una vez de allí, liberarme de aquella esclavitud y de aquella miseria en que me sentía…

.- Sujeto.- Claro, lo fatal fue el dinero ¿ eh ? ¿ Adónde ir sin dinero ?

.- Hombre.- Lo robé. Sí. Y todo se presentó maduro y propicio. Yo era el hombre de confianza; sin embargo él seguía siendo el jefe, y aquel día… ¡ Ahhh, para qué recordar ! Ya lo has podido observar, no lo pude devolver (abriendo las manos con rabia)

.- Sujeto.- irónica y socarronamente) ¿ Naturalmente que no ! ¿ cómo ? aquel trabajo no era para ti, ni mucho menos… Tú necesitabas algo, cómo diríamos, ¿ superior ? es un decir, algo más amplio, algo que se saliera de tu horizonte, algo… (chasqueando los labios y la lengua) Ay, un sueño ingrato ¿ eh ?

.- Hombre.- No, no. Yo entonces soñaba bien. Te lo digo en serio, puedo jurártelo. Lo veía todo entre las manos. Hasta tuve la sensación de que, si no me daba prisa, iba a perderlo, lo perdería sin remedio, y aquello tenía por narices que ser mío, mío por cojones. ¿ qué te parece ? En aquel momento tenía que intentarlo.

.- Sujeto.- Y lo intentaste, ya lo creo…

.- Hombre.- (se ha vuelto a sentar, por lo que levanta los ojos hacia el sujeto con expresión de abatimiento) ¡ Ahhh…, tú, que te dices sociedad y tiempo, no me quieres, no, no me quieres. Sí, ya lo voy comprendiendo. A eso has venido, a darme el pésame ¡ Pues no me lo des ¿ me oyes ? no me lo des aún. (pausa y transición) Sólo siento que los días son largos como rezos tontos de curas y que llegaré tarde a todas partes…

.- Sujeto.- También yo lo sentiría, debes creerme. Me confieso a mí mismo que incluso te coaccioné, que te ayudé a … y hasta de que en algunas ocasiones estiré y agrandé deliberadamente las noches para gastarnos juntos el dinero. Tal vez, tal vez de eso me recordabas; porque no me dirás que las noches no fueron jóvenes y sustanciosas… Yo sé que lo decías, te lo oí decir infinidad de veces (levantando el índice)

.- Hombre.- ¡ Ay, si yo hubiera sabido quién eras, si por un resquicio hubiera visto que estabas allí … !

.- Sujeto.- ¿ Es que acaso me hubieras podido ver y reconocer ?

.- Hombre.- ¡ Pues claro ! (se acerca a él e intenta tocarlo) Eres de carne y hueso, llevas un traje y… y hablas, y …

.- Sujeto.- Ahí fuera, por la calle, hay muchos como yo. Van y vienen, pero a ninguno de ellos conoces ni mismamente ellos s e conocen entre sí. Te dicen su nombre, pero mentira, tampoco es verdadero.

.- Hombre.- ¿ Y todos pueden tantos como tú ? Quiero decir que…

.- Sujeto.- (cortando e interviniendo) Sí. En teoría todos pueden tanto. Cada uno te da y te quita, o te sube o te baja. Si estuvieras con ellos podrías hacer lo que hacías antes de entrar aquí ¿ te recuerdas a ti mismo ? ¿ vas recordándote mejor ?

.- Hombre.- Entonces … ¿ quieres decir que tú y yo, que yo y tú … (en además de entrelazar los dedos y simulando ser la misma cosa)

.- Sujeto.- No, no exactamente. Yo soy todo, y ellos y tú sois mis muchas partes, mis partes infinitas. Pero las partes contienen las cualidades del todo, aunque se encuentren en estado ¿ cómo diría ? apático, como adormecidas ¿ me vas comprendiendo ? Fundamentalmente por esto he venido, no a hacerte ningún trabajo, sino a decirte que el todo te llama porque te sigue necesitando (golpea con la mano los barrotes de la puerta para que acuda el guardián) Ahora he de irme. Pero ahí fuera, y de cualquier manera en que en el futuro puedas encontrarme, no lo dudes, te estaré esperando ¿ de acuerdo ? Ahora, arrivederci, amigo, y suerte.
(el hombre queda silencioso, mirando al sujeto con expresión de sorpresa e incredulidad a la vez que con sensación de pérdida; el carcelero, indiferente, removiendo la llave con estruendo mientras abre y cierra sobre los herrajes de la cerradura, tira de ella y la saca al fin, baja la cabeza, y lentamente se aleja por la galería)

FIN

2 comentarios »

  1. Bueno, Antonio… no sabía de tu afición por el teatro. Es una actividad que me gustó mucho y que todavía me fascina. Veo todo el teatro que puedo.
    Salud

    Comentario por Julio G. Alonso — 14/11/11 @ 7:29 pm | Responder

    • Sí. Lo cierto es que hacia los años 70-80 hubo una época en que escribí obritas, solo y en colaboración, las cuales deben andar “rodando” por algún lugar cuasi ignorado de la casa, pero están, seguro; lo que has leído, querido amigo, es una hebra de aquel momento; en quienes andamos metidos en letras, estas cosas sulen ocurrir, ¿ no es verdad…?;
      (ah, he tenido un rato de luminosidad en tu blog con Pantoum, Villanella, Sólo vengo a preguntar, Sinfonía-Lanzarote. Todo amor, Paisaje con árbol flor y perro; Tres cadenas, Viento de horas, En tu sonrisa (zortziko), Certeza, y los poemas de los 5 compañeros/amigos que tan lujosamente te hacen compañía; felicitaciones, amigo) Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 14/11/11 @ 9:43 pm | Responder


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