CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Siglo XXI: del fuego, la luz y la guerra

Extracto de “Siglo XXI: del fuego, la luz y la guerra”

1 – El vuelo de la luz

2 – Crónica de aire y fuego

3 – De la poesía y su valor

4 – Test de prueba

5 – Resucitad

6 – De aquel beso necesario

7 – Duración de la vida

8 – Paladines

9 – Como abriendo un río

10 – Esta llaga

11 – Germinación

12 – Sagas cósmicas

13 – Exaltación

14 – Paréntesis

15 – Ritual de la rosa

16 – Hálitos

17 – De este tiempo

18 – Mujer

19 – No te mueras

20 – Rebelión poética

21 – Somos

22 – De la labor de la piedra

23 – Campo de amapolas

24 – Coordenadas terrestres

25 – Consideración general de la tristeza

26 – Cuerpo de deseos

27 – Madre

28 – Hoz de razón

29 – De la alegría

30 – Señales del 3.000

31 – Combate del XXI

32 – Solsticiales

33 – Predicciones

34 -Entrar al corazón

35 – Observando Las Pléyades

36 – Venid y mirad fíjamente

= = =

EL VUELO DE LA LUZ

y llega y sube la mañana sola, clara, ingente, luminosa;

mi corazón la mira, y sabe, por un instante, que vencerá el temblor y el pasmo inusitado,

y que asimismo vencerá la oscuridad, y que también, también la muerte;

[naciendo, naciendo y yendo hacia adelante y hacia arriba, y llenando, y elevándose;

así, y hoy,

tal es y va la luz]

y es que, a veces, de esta forma crece y fulge la alegría, la inmortalidad íntima,

incluso la ética del mal mientras ruge, grita y aporrea, observando su final, transfigurado,

en límpidas esencias de amor y de silencio;

¡ … ah, ah si pudiésemos comprar este prodigio con cesta de mercado;

ah, si pudiésemos irradiar su poder por cátedras y tronos, por púlpitos, estrados, parlamentos,

y ay, si pudiésemos tan sólo recordarlo y con él, y de él, vivir !

demasiado ocupados, demasiado mortales y demasiado cierzo en la voz aún,

demasiado, demasiado;

y con ese inmenso brío – excelso, sanador y universal, y cual de otro mundo –

todo fulge, cumple y desaparece para renovar sus fuerzas, y velozmente, y con nueva faz,

volver;

por tanto, y siendo así – decidme – el vuelo de la luz, quién, quién lo detiene.

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CRÓNICA DE AIRE Y FUEGO

si del calor oscuro surgió o sobrevino el aire,

– de aquél fuego, digo, del primigenio y cuántico –

ese mismo fuego en mis ojos se apiña y fulge hoy,

en mis iris prende,

en mis pupilas, arde;

cual un Aleph, vibra aquí el universo y es azul,

se exhibe y ríe, observa y canta, y asimismo llora, susurra y muere;

sin edad,

él y yo nos miramos y unimos bajo esa conmoción holística y sutil de lo inefable,

bajo una lumbre voraz que nos unce y suelda,

la misma con la que en este mismo instante están ardiendo y sustentándose en su ser los muros de esta casa;

¡ … quién, quién diría que un mar de roca ha venido y se ha incendiado en mi ojos,

o cómo explicar este incendio divino, si mi lengua es agraz y un estruendo de piedras mi boca !

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DE LA POESÍA Y SU VALOR

si de algo ha de servir la poesía, su ritmo, su armonía y melodía,

que sea para instar la luz;

¡ porque, ay la lumbre y las lumbres,

ay, ay el fuego que causa estragos a la muerte con sólo el himno que instruye la belleza !

mientras sea y siga aquí, con su efímero don, la palabra,

mientras pulse y penetre y encienda el alma, la exégesis del mundo,

ah corazón mío,

mientras nos haga vibrar, sentir y vivir,

– y alzar el vuelo y resucitar –

¿ no será la poesía un hálito hermosísimo del ser, tu caz de verdad, tu rosa ardiendo ?

dime, hermano corazón, dime ¿ es que acaso no lo es…?

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TEST DE PRUEBA

entre más alta y luminosa vuele la flor de la conciencia,

más tenues serán los medios que rijan en sus pruebas, más etéreos y angostos, más arduos, más sutiles;

¡ quién no advierte que a veces, por ejemplo, hay llantos como yunques por los ojos,

o en la boca tigres o hienas, incluso besos que hieren o rasgan los labios como espadas !

no, caminar y entibar virtud no es fácil, no, nunca lo ha sido;

nuestra luz del alma ¿ quién sin nuestro ser nos la instruye o hace, o quién, quién la regala…?

y es que, uno a uno, irán cayendo muros, leyes, dogales y páramos íntimos de pus u oscuridad;

pero aquel discernimiento exacto, aquel puntual poder de captar y asir armonía,

[esa ciencia de verdad divina que llama, toca y dicta]

dónde, dónde obtenerlo, y en qué y cómo expresarlo;

uno va y viene y se adormece inventariando cuerpos, voces, sombras;

y es tanto el trajín ordinario, el ruido del dios mortal y sus tormentas de nieve, niebla y fuego aquí,

que bien pudiera parecer en vano instituir un ara de razón con sus cobijos o conceptos clásicos;

… por tanto, y en consecuencia,

allí, donde es el corazón, qué aprehender, y, sobre todo, y para asirlo, cómo, cómo y cómo escuchar en él.

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RESUCITAD

ah compañeros, abrid, abrid puertas y ventanas y que entre la luz que llega:

innovación total, epigénesis de ciencia y vida;

nuestra ingente noche ha sido cancelada, su oscuridad disuelta;

¿ es que, acaso, habríamos de ser imitadores eternos, siendo innatos creadores, siendo dioses ?

arriba, arriba, levantémonos ¿ quién seguirá en la isla antigua, la de Patmos,

quién – decid- con la conciencia atada, diezmada y en riesgo de morir de inanición y por segunda vez ?

despertad y emprended viaje, el del vuelo sobre el tiempo, el que mente y corazón intuyen raudo y alto,

el del valor,

aquél, vuestro y mío,

el del canto y genio de la libertad;

hay eclosiones inéditas de vida esperando, égidas de oro íntimo, lumbres vivas;

y, sin embargo, y pero,

también hay firmamentos previos que fingen ser de piedra en el propio país, en el propio hogar,

y, más, y aún, en el propio amor, en el centro íntimo, aquél, el mortal y atávico del pecho/corazón;

romped, pues, argollas de sombra y hierro, el mortal pasado con sus pruebas de inhumanos usos,

dejad, pues, tradiciones rígidas de estricto honor, pero, hoy, y en justa ley, de cieno y muerte;

¡ instante a instante resucitad, resucitad y resucitad !

no, no es ésta mi voz, no, no lo es,

es el canto incandescente y urgente de las almas.

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DE AQUEL BESO NECESARIO

– De entonces y para Marisa, mi esposa –

y, al besarte, un cósmico relámpago de vórtices y fuerzas estremeció mi vida,

un éxodo de sangres aconteció en mi cuerpo,

y todas las arterias y venas e instrumentos con su crucial mensaje,

a saciarse acudieron a tu boca;

y todo, todo resucitó estallando en sed y lumbres,

chirriaron goznes de grosor ingente,

y allá en el alma, de sus cárcavas profundas, un alba, de purísimos contornos,

germinó desnuda y se posó en el mundo;

y así aprendí que, cual sol y lluvia engendradores, con tus besos erigíamos

indescriptibles siembras y cosechas, lo que entonces y siempre fue:

un temblor sobre el ara en que, a fuego puro,

los dioses íntimos se entregan y se abrasan, se embriagan y enloquecen;

¡ … ah, qué hace ser de luz y eternos en ese exacto instante a los amantes,

o qué hace morir, amor, y en quién o en qué se gesta esta extrema y última verdad,

dímelo tú, dímelo ahora, amor, dímelo… !

porque, cómo herir la vida y darla, y amarla y diferirla por querer tenerte tanto y tanto,

dímelo, amor, por qué y cómo, cómo, cómo…

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DURACIÓN DE LA VIDA

cual sea la ignominia u honor de nuestros hechos y actos,

[lo sepamos o no]

así acercamos o alejamos los días de los ritos y fronteras con la muerte;

un tono íntimo, armónico y supremo sostiene nuestros átomos y células,

su ritmo, su atracción y cohesión, y así, y también, el vuelo carnal y sideral de nuestra sangre;

nadie, nadie debería enterrar la luz de sus talentos y obviar o abdicar del fuego,

y nadie, nadie cerrar y oscurecer sus puertas con inmundas pátinas de hiedras y de cardos;

de áridos pechos de dolor surgieron los valientes;

ellos fueron los que incendiaron, los que esculpieron y ornaron la voz del mar,

quienes sus íntimos atrios, de insondable belleza y luz, llenaron de rosas;

ah del conocimiento y su fuerza, del esplendor y sus carros de vida en llamas,

y ah, ah mi cuerpo humilde y amado, dispuesto, una vez más, al duro sacramento de esta guerra.

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PALADINES

yo soy el que instruye y crea, en mi Padre y con mi Padre, espacios cuánticos de voz, de luz y libertad;

a este instante vine, al crucial, al que aquí converge, al que nombra y llama,

a este lavatorio místico de pies por la inmensa caminata a que tornamos tras las noches cósmicas,

con su trajín ingente e inédito de amor;

este es mi odre o ánfora actual, mi templo o casa útil, mi hombre,

y éstos que veis, mis hermanas y hermanos, amigos y enemigos,

guerreros exhaustos, o en trance, o caídos, ah, y todos, todos reales o potenciales héroes,

nimbadas frentes que transitan el orbe del dolor cual humildes y radiantes expertos del espíritu;

aquí y allá, por campanarios gélidos del cosmos, se escucha un corazón;

es el ser, su brizna/lumbre, la contención o atenuación del mal,

el zumbido de Dios,

su latir,

nuestra flor de esperanza;

somos voluntarios anónimos en esta marcha o guerra sideral e inmensa sin corolarios últimos,

precursores, pioneros galácticos con libre albedrío sobre esta tierra-hogar en que somos hoy, densa y dura;

quede en este eón e instante, y aquí y así, el número áureo cual ley sutil de exacta y prodigiosa fuerza;

pues que más hondo y mucho más allá, aún más allá, nuestro don de honor, es el fuego del alma.

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COMO ABRIENDO UN RÍO

– Meditando a Hamlet –

huyendo, y siempre huyendo, uno corre y marcha cual tambor de piedras, como abriendo un río;

¡ hombre, hombre – me digo y grito – por qué golpeas y a dónde, a dónde vas, a dónde…!

pero el ruido de lo decrépito y frío es tan hondo, tan hondo;

y ciego, y entre tumultos de arrastres y por barrancos abajo, rompe el dios contra el fragor de su furia,

y rompe la razón, y el sentimiento ruge y rompe,

y así, cuando quiebran al fin emoción y pasión con las criptas repletas de sus fuegos y aguas,

el destrozo es un mar de hiel desmedido e inmenso, sin límites;

del otro lado, y llanura adelante, fracturados pies y hombros, ya no sirve romper y ya no sirve rugir:

no hay gargantas ni hay tajos por donde hendirse o caer, ni asimismo auroras, ni márgenes:

con gélido rictus e insondable espanto, y sola, introspectiva y retrospectivamente sola,

por ella marcha, rueda y sufre, la infinitud cuántica y atávica del desdichado y sorprendido ser;

y pues que sois, y soy el mundo, que el amor divino nos cure las manos y el corazón.

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ESTA LLAGA

por la playa del sur iba cantando con esa conmoción de la conciencia en llamas,

porque el alma, a veces, se incendia y esplende, resucita, canta, arde;

por el haz de la vida vibraba el hilo de oro, el que todo lustra y unce proclamando el ser,

el que iba levantando y sosteniendo al dios y al día como una mariposa de indemnes e inmortales alas;

tiene lugar cuando el cielo asesta un golpe al alma con carmines puros y sublimes púrpuras,

y cuando sólo es luz y luz y luz, y cuando baja, y cuando llega, y cuando habita y vive,

y cuando asimismo abrasa y limpia, y también, también, y aún, cuando cesa, se aleja y desaparece;

mundo y mundo en esta edad, gestando una canción sin fin de amor, es este breve ensayo de espíritu solar;

vivir en la piedra es esta llaga, y, esta llaga es mi temblor, y también mi honor, mi don y mi alimento.

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GERMINACIÓN

o simplemente ve y observa el germinar de una semilla, su ser, su luz y canto,

esa irrupción de indescriptible y límpida verdad, su belleza,

pues gime y arde un dios en ese instante imaginando ya sus lumbres íntimas, sus rosas, sus lirios,

instituyendo silencio e interpretando armonías que en sus conjuros se miran y asombran,

se acercan, se aceptan y unen,

se aman;

y, sin embargo,

quién podría intuir tal prodigio en este hogar exhausto de horrores, angustias y muertes, quién;

¿ un átomo, una célula, un hombre, el universo? ¡ qué más da, todo, todo está aquí !

así, pues, alma mía, ve también, y, abriéndote y abriéndolos, vive y brilla;

infinitud y eternidad qué, qué son, me inquieres, sin embargo, mientras duda y miedo distorsionan tu voz;

y es que el ritmo monótono y duro, por sí solo, aísla y calla, tiende al caos, olvida, tensa y desaparece;

ah, ah el germinar de una semilla, su parto y llanto, su sublime emoción, su líquida armonía;

ah, ah la resurrección del mundo.

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SAGAS CÓSMICAS

en el ara de la luz, la de incienso vivo, y a llama pura, arde y fulge la flor de nuestros nombres;

vibra el fuego y el corazón transforma sus sonidos en voz y sangre de vestal memoria,

oh tú, adalid sublime de lumbres íntimas, galácticas y eternas;

porque si soy mortal y amante,

mortal seré en civilidad mortal y guardián del agua,

y morador del dolor con que agita al ser la perenne invención y eclosión de las horas;

sin partir, partiré y me iré muy lejos, muy, muy lejos,

pues ruedan, cesan y emergen mundos bajo el cendal sublime de una ciencia inmortal, ecuánime y exacta,

y allí, allí estaré, y, tras morir y morir,

retornaré al rumor y al vuelo incontenible de este instante cuántico, titánico y divino.

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EXALTACIÓN

brizna a brizna y perla a perla, despeñándose, fulge y va la tarde hacia el fin del mundo

en piélago y enjambre de orquídeas y jacintos;

aire, tul y ámbares, nácares y tímpanos,

luz,

luz,

y sólo luz,

oh, oh laurel de nimbo y oro;

pues allí están creándose y siendo cual dioses la tierra, el mar, las lumbres, los trigos encendidos,

justo cuando la sangre fluye ardiendo y en sí prende y quema las molduras precámbricas del pecho;

¡ ay, ay la edad vital del corazón, las pleamares, los volcanes, y ay, ay la piel y el resplandor,

y ay, ay la ley del sur con sus cielos rojos y los sublimes púrpuras, ay, ay y ay !

por lindes de coral, por senderos y huertos y alamedas, la flor de azahar y el alhelí;

entre fuego voraz e indestructible, flirtean caracolas, vencejos, cormoranes y gaviotas,

y allí, junto al grill de la muerte, la voz de los amantes, dulce, rota, plena;

¡… oh iris, oh laúd excelso y vivo, oh síntesis total,

oh, oh laurel de nimbo y oro !

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PARÉNTESIS

toda, toda la vida tensando e interpretando las hoces, la tempestad, la esclavitud, la guerra,

y sujetando las venas como candil de furia frente al zarzal de la muerte;

¡ porque, oh el prodigio del vuelo, oh verdad y libertad, y oh, oh resplandores amados, dónde, dónde estáis… !

¿ … recuerdas, cuerpo mío, cuando la tos por diciembre y las cerezas/lumbre por junio ?

¿ y cuando la rosa, y cuando el ruido en el pecho y el fragor ancestral de la espada…?

y todo, todo esto y de repente en este instante súbito, en este refundir de llagas, de límites, de fuerzas,

a examen íntegro los carros de hierro herido, los himnos de vida y sangre, los de oquedad, los de silencio;

y no, tal vez no quede apenas nada;

si acaso, una estación donde el espíritu asuma los trágicos trayectos que los pies emprendan para armar el alma,

o tal vez, y sola, la desesperación mirando el devenir cual frente impío con que hollar y herir la eternidad;

ah, ah, quién tuviese entre sus brasas vivas aquel ímpetu divino de Caín:

la consciencia de la luz, su mítico poder, la voz de fuego.

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RITUAL DE LA ROSA

con temblor de rocío, abriéndose y crepitando,

el estruendo del mundo rompe al aire el divino secreto de la rosa:

su dios de brisa y fuego,

su pureza y canto,

su haz de luz,

su estética inmortal;

uno discurre y pasa cual profunda incógnita tras sus pies y sus manos, tras sus ojos y corazón cansados,

y día a día, instante a instante marcha y va cayendo, agotando la noción de ver, sentir y oír su magnificencia,

su don,

su íntima y sublime ley;

cuando por tanto brote, emerja y nazca una rosa y todo sea infinitud y pasmo y proclamación,

por una vez, sólo una, piensa en ti y reconócete,

reconócete e instruye un acto extraordinario de invencible y exquisito amor:

– por ti, por ti mismo, amigo o amiga, hazlo por ti:

rebélate, atrévete y engéndrate, sal de tu ingente lobreguez y erige y rige el mundo,

sé, sé tú – y cual rosa – créate, créate real, total y definitivamente.

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HÁLITOS

a los vestigios o ruinas que en éstos u otros versos ajenos puedas hallar, oh viajero, no tires piedras;

son ceniza o greda de grandes pasiones: la del amor, la de la luz, la del dolor o la muerte;

quizás cada uno haya vivido un instante/fuego con su lumbre y vuelo inmortal,

o tal vez, y acaso, el paroxismo aterrador e ingente con que las sombras hayan roto la paz del corazón;

pero qué más da, si cada cual es poema y como tal lo instruyen con su estricto sonido y su indeleble matiz,

lo que han logrado salvar y traer desde los Campos de Marte hasta este lado del mar y del ser;

no, no tires piedras, viajero;

los poetas no son más poetas ni más sabios por el verbo sino por el agua viva,

la servida y derramada, oh viajero, amigo o enemigo nunca eterno, nunca, nunca, nunca;

… por tanto, ten a bien leer estos pocos hálitos que traigo y que humildemente he podido asir y rescatar,

– son sagrados –

el más excelso, el más alto y fiel conjuro de mi mente y de mi sangre.

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DE ESTE TIEMPO

¡… y qué o quién llegará hoy !

uno toma el móvil o el WhatsApp como fusil o beso y sale a combatir al río, al mar, al universo;

o entra en Facebook, en Twitter o Yotube y vuelca el hilván de su inquietud o gozo,

su hervor de alma en busca de un chal o merkabah de furia o alegría para vivir en él o morir de él;

si 13.800 millones de € ha costado el WhatsApp a esta fecha nuestra,

cuánto valdrá – en orden cuántico – la aplicación próxima, la del canal sin voz, la cerebral, la telepática;

éste es el orbe o brocal de Acuario, el de razón o aire, o fulguración divina con sus sagas científicas de hombre;

por tanto, uno coge sus desdichas y esperanzas y las sube al cielo, o al hombro, y camina con ellas o bajo ellas,

por lo que, sintiéndolas, se percata de que debe gritar, golpear el alma y comunicar un algo nuevo y de inmediato,

o por contra callar y ensartarse para morir, acaso más allá, de las lindes trágicas del bronce;

ah, por vez primera, la Gran Familia se sabe y escucha, se rebela y mutuamente se vive, y más, más aún, se ama;

sublime instante éste del árbol de la ciencia y el árbol de la vida.

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MUJER

yo sé que vienes del otro lado del sol,

que traes el fuego profundo de los astros y el agua viva que calma y limpia, que abrasa y resucita;

cómo, si no, podría comprenderse el movimiento, el equilibrio, el ímpetu sin fin, la exactitud,

o cómo podríamos blandir la espada de dolor sin la voz de tu pecho ni la luz de tus brazos;

si el eterno femenino te da la fuerza y la ardiente rosa y tu lirio puro,

el vendaval del mundo es céfiro divino de aromas a tu paso;

esposa, hermana o madre, amiga, amante, compañera o novia:

festival de vida te aclama por doquier,

la imaginación del cosmos minuciosamente te estudia, te imita y acompaña;

oh lucero del alba y de la tarde, oh fuente primordial, oh tú, oh tú, alberca viva, columna eterna.

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NO TE MUERAS

sal, pues, e infúndete en el alma un pálpito sin fin, ínstala a un halo diferente, al de un óleo superior,

o marcha y cruza el corazón en busca de verdad en tu blasón mortal e intúyela, afírmala, persíguela;

de ríos de amor surgen nostalgias prodigiosas y asimismo esplendores crísticos, supérstites,

tanto, que escuchándolos correr, de ellos parten léxicos/pasión cual ignorados y cuánticos átomos de fuego;

[… hender, quebrar la eternidad y auspiciar un tiempo nuevo, un hálito supremo y desandar la sangre,

la conciencia, las sesgos ancestrales, los senderos, las lumbres frías y las zarzas, y rehacerlos, reconstruirlos]

hombre mío, no, no te inmoles a la puerta de la desesperación,

antes toma su espada de valor y corta y pule los nudos de tu edad y de tu siglo;

¿ has reverdecido al límite tu íntima y bella flor de cactus…?

pues acógela, acógela e inhálate su aroma;

¡ pero ah hombre mío, no, no te mueras !

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REBELIÓN POÉTICA

fuerzas mías, no os encerréis ni detengáis nunca, y no, jamás os rindáis ni dobleguéis, jamás, jamás;

la verdad subyace entre silencios de ingentes proporciones que rompen, cual rumores de astros,

en alta, en altísima música y frecuencia ¿ lo recordáis…?

sí, fuisteis una vez;

… hemos caído y caído hacia el dolor, la soledad y la muerte,

perdido el esplendor de las fuentes y olvidado el poder,

el espacio/tiempo,

la luz,

la resurrección,

y así, así nuestra progenie o flor de eternidad;

¡… ah, pues, la búsqueda de vida, ah el corazón del divino guerrero empuñando la espada y llorando,

ah el viento huracanado, la opacidad de la piedra, y ah, ah el oficio sináptico y mimético del frío !

¡… aquí el XXI: los poetas/fuego se rebelan contra el poso del alma y de la historia,

ellos, ellos son los nuevos paladines;

por tanto, y con sus lumbres vivas y en alto, díganme, quién, quién podrá detenerlos… !

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SOMOS

múltiples, dispersos y lejanos, y sí, fulgurantes y unidos,

y bellos,

y poderosos,

y sabios,

y sí, y sí, decidida y eminentemente libres;

esta es mi raza, mi linaje, la Humanidad, pies y hombros y cintura del mundo,

mi flor de grial,

la que todo sufre y limpia, la princesa/niña, ah, ella, ella, la que todo es y todo lo espera;

¡ … nos hemos despeñado tantas veces y tantas hemos vuelto a instar la luz con atrición de frío y fuego !

aunque si todo fuese vanidad ¡ para qué la palabra humilde…!

y si todo fuese fuerza ¡ para qué la dulzura…!

en horas tensas de terribles noches con sus lanzas de hierro frente al lienzo del alma,

cuando la soledad no es aún amiga, sino una espada, y el corazón esquirla de succión en el pecho,

cómo no transgredir el umbral de belleza e instaurar la renuncia a la vida, la congoja o la guerra;

de Norte a Sur, de Este a Oeste, llegad, pues, y aceptad este honor:

una vez más, es la hora de afrontar un arduo y febril esfuerzo, el de un excepcional e histórico combate.

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DE LA LABOR DE LA PIEDRA

y he aquí que, en sintonía, están vibrando el hombre, el aire y el dios del universo,

que vibra el éter, la emoción, la razón y la idea,

y he, he aquí que también la verdad, la bondad, la belleza,

su luz,

el corazón;

con estas monedillas, salí ayer tarde a comprar la piedrecilla de vida, la roja o blanca,

el elixir,

lo irrompible e inmarcesible,

el rubí, el diamante o cuerpo del alma,

el dorado vestido de bodas,

el poete de oro,

la coraza divina;

discurrí por mercadillos y tiendas, pregunté en bazares y quioscos, en farmacias y supermercados, y nada;

la gente por la calle fruncía el ceño, se encogía de hombros o displicente ofrecía una limosna;

debo estar mal informado, me dije, por lo que decepcionado y como perdido,

al último sol de una pared me abandoné al fragor de ver pasar el mundo;

pero cuando sonreí al niño triste que pasaba y él al fin, y otra vez, mirando hacia atrás, sonrió y sonrió,

ah, entonces, para qué tiendas, para qué bazares y supermercados, ah, ah, para qué, para qué;

y allí mismo, tiritando y medio muerto de frío,

insospechadas e íntimas voces, resonaron a un tiempo vivas, nítidas y plenas, por todos mis talleres.

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CAMPO DE AMAPOLAS

esta llamarada, este fanal de sangre y lumbres vivas que fulge ante nosotros,

¿ de dónde vino, quién nos lo trajo…?

por entre trigos, por entre linderos brilla y marcha un dios errante,

ah ¿ es que no lo veis…?

es tan hermoso como un canto de alondra,

y tan dulce y fértil como un trazo de hierba;

el corazón lo sigue y sigue, y el alma, arrebatada, en él prende y arde;

venid, llegad, pues, y recogedme,

que a briznas voy por los caminos y el aire, y, cual luz mortal, esparcido estoy por la pradera;

… yo, yo que quepo y vivo en una humilde caña o pie de centeno,

en un prez de lluvia,

en ésta, en esta gota de amor,

en ésta.

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COORDENADAS TERRESTRES

si supieseis que tenéis la luz ante los ojos y no pudieseis verla, ni con la mente asirla ni expresarla;

si asimismo la muerte cabalgase a la mano y también constante y dura, y fijamente observándoos;

si el viento huracanado del mar regresase a la orilla con la voz profunda e inefable del mundo,

y el corazón, turbado ante el amor, callase;

y si llevaseis un lirio y una rosa en la mano,

y si una espada de fuego por alma,

y si un estruendo de mar y de piedra en la boca,

decidme ¿ podríais instar y construir conscientemente el ara de silencio ?

seáis, pues, benditos y aspiréis al fin gloriosos,

porque aquí es la furia, sabor y rictus de cubil,

la eternidad en ruinas,

el laberinto en su prístino bastión,

lo indescriptible y también la angustia,

la opacidad, duelo y sello del séptimo hontanar,

lo denso,

lo amorfo y la inquietud,

oh ilusión silente a redimir, oh reflejo espiritual, oh dolor, oh pátina del dios humano y herido por la tierra.

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CONSIDERACIÓN GENERAL DE LA TRISTEZA

¿ … debiera, oh fuerzas, oh ímpetus de vida, llorar con las manos uncidas al corazón y esperar la piedad ?

imploro, pues, un himno, un canto al aire y libre, lo insto y busco, soy un hombre, lo necesito,

puesto que cual sombra helada me cae y absorbe la tristeza embargándome, rodeándome, apartándome;

¿ o debiera exigir, quizás, y en grito, que me arda el alma, que crepite y cunda y que transcienda la hoguera ?

¡… ah el fuego – aquél, aquél, el divino fuego – en qué brasa de hombre mío dormirá,

en qué luz, en qué arpa, o en qué ignorada plaza y abandonada cítara;

tan remotos son su verdad y calor, tan extraños al ser en este instante, tanto y tanto…!

miro, y la virtud de la tarde son bandadas de alondras ciegas volando a contra cielo,

un resplandor que exánime se extingue, que aprieta y acongoja,

un torbellino, insisto, y digo, de siervas voces penitentes,

un ojo de toro derrotando ciego en su estertor,

un huracán con rostro y boca heridos,

el pecho abierto a tajos indolentemente sin ley ni sangres, sin tiempos ni función;

la tristeza son margaritas negras de insondables pétalos,

panteras y tigres vencidos y abatidos,

mares sin orillas, sin aguas, sin libélulas,

las mujeres,

los hombres,

su carcaj de viento y frente al viento,

como, así, y también, su fe y su luz vilipendiados;

doy fe de los volcanes extintos de la tierra.

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CUERPO DE DESEOS

cual candentes hierros vivos, siento el cuerpo de deseos acosar, arremeter y destruir asaltando el corazón,

y asimismo girar y hervir exigiéndome sexo, posesión y violencia, y también dinero, y fama, y poder…;

tal, tal es su vehemencia, su fuerza y ley, su furia frente al pálpito del alma, fuente y ritmo de la luz;

y, sin embargo, y decididamente, sí, puedo y debo asir y dirimir la cólera de este íntimo huracán,

puedo filtrar o sujetar sus heces, sus venenos, y mirarlo frente a frente porque yo fui su creador y paladín;

puedo romper o transmutar, por tanto, sus huesos o ancestrales vértebras, sus oscuridades, sus junglas,

y diseñarle ángulos de honor, de alianza y paz de humilde y fiel sabiduría, puedo, puedo y debo hacerlo;

de ahí que no lo haya de arrancar ni exterminar, pues que, ocultos, vida, luz y poder están en él;

cómo podría si no aspirar al excelso tiemblo del rocío y al enigma divino de la rosa,

o instar con fe y pasión el agua pura y viva,

más aún, cómo podría morir, en suma, y a la vez querer vivir, vivir y vivir conscientemente, cómo, cómo…

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MADRE

ponlo en las manos de tu madre,

en el acuífero eterno, en la voz o címbalo del ser,

desesperadamente ponlo sobre el brocal del pozo,

sobre la roca,

sobre el gozne,

sobre la luz;

recordemos la piedad y también la sed y el agua limpia, la viva, la que salta cantarina,

o asimismo odres y odres con largas horas de espera, de llanto o de silencio,

y humildemente, con los ojos cerrados, ofrezcámosle el mar hasta hacerlo fulgir ante el ara dulce,

aquella y suya, la que siempre acoge, la que ampara y calma,

la de besos divinos;

¡ … y es que tanto urge y salva la aurora o resplandor del corazón, tanto y tanto !

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HOZ DE RAZÓN

esta ciencia, esta energía o poder que me permite caminar y ver, y pensar y sentir, qué es o quién es;

porque meditar y esclarecer el ser, y comprenderlo y redimirlo, no, no es y nunca fue tarea fácil;

del frontispicio de Delfos a este atrio lóbrego y mortal,

y del grito del odio y de la guerra a la paz del corazón;

por tanto, este vuelo o tránsito hacia un pórtico interior,

esta aventura o mudanza, digo, este entrar para pretender saber quién soy y querer vivir y vivir,

ah ¿ será lícito, me será tolerado…?

como perla mesiánica y herida,

a trazos va la verdad por el mundo a golpes de ilusión, de vértigo y vahído,

y uno queda observándose cual si una daga brutal le cruzara los hilos estéticos y cuánticos de mente y pecho;

pero a pesar de todo, alguien habla dentro, alguien se admira y sonríe, más aún, susurra y viene…

y así, así estoy aquí, buscando y desbrozando, empuñando la hoz de la razón sin luz ni ceremonias.

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DE LA ALEGRÍA

era, era ella y la vi,

¡ aleluya !

es y existe la alegría, late, vive, respira;

porque indudablemente estaba allí, junto a las tapias del lobo, en la cima, a la misma puesta del sol;

yo había cruzado por “El tajo”, pues iba como roto, putrefacto y herido,

las piernas y los pies destrozados y sangrándome, y los brazos y la frente atestados de férulas y moscas;

por eso crucé, para caer al fin junto a mi piedra y, tras resignarme y cerrar los ojos, dejarme morir;

pero la conciencia, propósito o intención, es tibio transeúnte bajo este hachón excéntrico de huesos,

y yerra, y da tumbos, y se convierte en paradigma de vida durante escasos pasos, tal vez por un instante;

es cuando el laberinto es capaz de encerrar en cárcavas de alma lo que se fue y se es,

y el desierto aprieta hasta hendir con saña el corazón, talar la mente y convertir el recuerdo en erial

de añejas voces que una vez fueran benditas, y, a su tiempo, y también, pospuestas y olvidadas;

a doña Vera, la viejita ciega de cien años, la habían abandonado allí, en su sillita de mimbre humilde,

y ella, feliz, con la cara al sol y en absoluto silencio,

se atusaba con las yemas de los dedos sus cabellitos blancos,

pero también, ay, con la barbilla alta y la sonrisa brillándole, iluminándola;

nunca hubiera imaginado a doña Vera muriéndose encendida entre su pura y viva muerte, nunca;

a decir verdad, no, tampoco había imaginado yo la mía para este mismo otoño;

desde las praderas, y sobre los hayedos, surgía y se elevaba el vuelo indescriptible de los pájaros.

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SEÑALES DEL 3.000

que quien prenda y guarde el fuego, desvele con su vida las ascuas inmortales;

es el XXI un piélago de lumbres,

un tratado, un compendio excelso de finales y arrumbes, de piedad, de prístina y gentil misericordia,

y también un tono y una luz, y asimismo un pálpito sináptico y telúrico de amor;

ah, qué lejos van quedando instantes, horas y años, los siglos circulares,

y qué convergencia, qué determinación de espíritus y fuerzas para optar a un tiemblo armónico entre llamas;

esta ilusión, no, no volverá, ni las viejas palabras, ni las emociones densas que ahogaron el sol de la verdad;

perdura lo que el ser intuye o sabe, lo que vive y es,

y, ello, aunque la batalla sea dura y ardua,

que, sin duda, lo es y lo será;

cuando encontréis la soledad, ah, no la temáis y mejor atendedla, escuchadla;

siempre trajo las más bellas ideas, los susurros más hondos, la música más bella;

ah Orión – algunos diréis –

cuando el frío llegue a tanto, cómo y quién nos hallará y arropará, cómo y quién…

y tendréis, tendréis razón, amigos queridos, sí, definitivamente tendréis razón;

la Física de Amor y de Consciencia, la que inspira y acoge a todos, aquélla, aún la estamos construyendo.

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COMBATE DEL XXI

zumban vientos asesinos contra el norte y sur de la tierra, contra el eje de la luz y contra el cielo,

y uno podría incorporarse y avistar de golpe el mundo, cerrar sin más las puertas y tapiar el corazón;

las fuerzas ancestrales, las cristalizadas, las densas y oscuras, cual desenjauladas fieras del XXI,

rugen y dan dentelladas ciegas a los hombres, a su igualdad y dignidad, a su justicia, a su paz y libertad;

pero, ay, ay, pues brilla sangre nueva en el aire y en el corazón del fuego,

y un céfiro solar reinterpreta las músicas de Bach y Wagner, las de Mozart y Haendel y el cierzo no lo sabe;

ah ¿ sabremos escucharlas… ?

¿ las adentraremos con sus ángulos precisos y la pasión mítica encendida, de forma intensa, con la propia vida ?

los carros de hierro son atronadores y el pecho libre, inexorablemente, deberá partir hacia el combate;

mientras tanto, e íntimamente, intenten recordar su compromiso, el honor, la Fuente de la Vida,

y también el trabajo y vorágine del ser,

su valor,

la ley que nos cobija y atenta nos sostiene;

arrecian vientos criminales y silban, otean y golpean, esperan y se callan;

doy gracias;

estoy escribiendo y estoy vivo.

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SOLSTICIALES

 … al sonido o eco de la luz, el amor susurra, cura y limpia;

por los arrozales extiende su semilla verde, el canto verde, y el corazón lo ve y escucha;

y en las praderas, junto al orbe del maíz y el manzano,

surge y brilla el sublime coro de devas y de duendes, de hadas y de gnomos;

ah los constructores del mundo, ah, ah los servidores cuánticos del Cristo;

.. desde las peñas, desde los manantiales,

luz líquida y de vida, salta y fluye cual torrente,

vibra y chispea ante los ojos, crea y prende un fuego, y dulcemente, y poco a poco, entre cánticos, se apaga;

… ay, pues, los solsticios vibrando entre las lumbres de junio y el resplandor de diciembre,

ay las fiestas de la luz,

ay, ay,

ay esas noches sutiles, hondas y divinas.

 

 

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PREDICCIONES

se va, se va y nos deja Piscis, y, con él, tiempos de supervivencia y líderes,

y, por tanto, de conquista y guerras, de dolor y tristeza;

caminando hacia Acuario desaparecerán los jefes, los gerentes, los encargados generales,

y nosotros, libres e ilustres operarios cósmicos, recibiremos nuestras órdenes exactas

desde el centro íntimo y prístino del bien,

pues la Fuente Creadora llegará hasta aquí y nos colmará de luz la mente y de paz el corazón;

y no, ya no habrá estabilidad, pues lo estable consistirá en variación y en giro, en permanente cambio,

oh paradigma de amor, canto y canon excelso del 3000,

que esperando estabas tan lejos y tan cerca, tan ensimismado, abatido y yermo dentro,

tan postrado y gris en las cárcavas etéricas y cuánticas del ser;

y, he aquí, que, de pronto, tras lo ancestral y atávico, rugiendo y aflorando, rompe y surge la esperanza,

y una estatua de piedra – el hombre – se advierte y reconoce, se declara su dios en él,

y todos, absolutamente todos los hombres/dioses de la tierra, comienzan a vivir;

la proclamación del mundo, el escondido potencial del ser, lo real y estricto, lo exacto y divino de la vida.

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ENTRAR AL CORAZÓN

ahora, en este justo instante en que todo es sosiego y el silencio fulge y canta,

¿ podré acercarme a visitar el pecho y escrutar la sangre y su memoria, sus templos,

los registros de Verdad,

la luz ?

ah ser mío, apiádate antes y compadécete de tu propio corazón,

es mortal, contigo viene de muy lejos y está cansado;

bien sabes que lo abruma el alma y asume lo perdido en paz y sin dolor;

por tanto, cual ciudad de fuego y agua, ardiendo y apagándose,

piso mi umbral de dios y hombre, mis lumbres y ríos, mis aceras de aire,

la infinitud que intuyo y que presiento,

la textura del ser, la eternidad,

quienes somos,

quien soy;

del otro lado de la puerta,

mis compañeros me esperan con siemprevivas, crisantemos y palmas.

 ——————————————————————————————————————————————–

OBSERVANDO LAS PLÉYADES

… a repelones de lana, de nube y plata, así empieza a bajar la noche sobre el río,

y con sentimiento, y como alud infinito,

y también, también cual hiedra que luchara con musgos, huesos y piedras contra el verdor del sol;

… y aquí, tan junto al río y el mar, bajo la oscuridad profunda,

uno observa las Pléyades y este vuelo lo envuelve y trasciende, lo extasía;

es el instante en que se piensa, se mira y toca el alma, cuando se le llama y cuando se convoca,

y el alma en tromba llega, se aprieta contra sus brasas, e, irguiéndote, se expande y estremece,

pues es cuando intuitivamente clama y dice que es de fuego y que es de fuego,

y que no teme los golpes sísmicos y yermos de la muerte;

… ya ven, ya ven;

ella sueña con quedarse por estos páramos y umbrías, por los epicentros del corazón;

… es, por tanto, cuando se excita, hierve y calcina el aire;

pero es tan grande, hondo y nuestro el mundo, tan rabiosa y queridamente nuestro aquí y ahora,

que surge y suena un canto ingente a verdad y alegría,

y con voz errante y dulce va invocando en alto nombres, nombres conocidos y más nombres;

… de cierto que todo ello es una lumbre íntima y oscura,

un cuántico y órfico destello del temblor de las sombras,

un ascua o candil, un pálpito o eje,

un hogar-manantial,

un poder,

una luz.

 

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VENID Y MIRAD FÍJAMENTE

mujeres y hombres del XXI, venid, venid y mirad fíjamente al iris de estos versos

que ardiendo vienen por venas hondas y lo agraz del fuego, por los arrabales del corazón;

miradlos con fe y cariño y adentráoslos, hacedlos vuestros, sed ellos mismos y respiradlos, dadles vida,

y que incendien vuestras hiedras, sus frondas y raíz, y así restalle y crepite la oscuridad;

oídlos, oíd dentro estos versos porque en ellos, con ellos y por ellos, estaréis muriendo

de edades y tradiciones, de prejuicios y odios, de fraudes y congojas, desamores y maquinaciones,

y surgiendo a la paz y a la luz,

oh flor,

de que han sido y son basar, ya la justicia o ya la libertad;

mi linaje está aquí, mi sol, mi familia, y el latido insondable que el planeta guarda con pura exquisitez;

éste, éste es, pues, aquél excepcional e histórico combate del que hablé,

el del Yo,

el de la resurrección y transubstanciación del mundo,

oportunidad, lid u ocasión íntima de amar al fin sin temor, sin dolo y sin usura;

esta lumbre, este diezmo o llama del XXI, ah, y al fin, tan lejos, tan lejos de la ley.

= = =

2 comentarios »

  1. Querido Oriom ,es este tu nuevo libro? Podrías explicarme como adquirirlo.,soy Nora Noemí ,sabes que tengo limitaciones con la vista
    ando perdida ,pero siempre siguiendo tu obra ,estimado amigo ,cómo puedoi comprar tu libro
    Te felicito de corazón y deseo que triunfe tu obra
    Noe

    Comentario por Nora Noemí Zeliz Pirillo — 10/11/14 @ 6:07 pm | Responder

    • … no, estimada Noemí, no está en librerías; hace mucho que no publico al uso comercial sino que pago el Depósito Legal y los mantengo a través de internet; de todos esos libros os van llegando poemas por medio de los foros; creo en internet, pues este medio está siendo un instrumento mundial de coordinación y conocimiento de primer orden entre todos los seres humanos, amiga; hasta mi Blog están viniendo a leer desde 93 países en este momento, luego de algo sirve – digo yo – este medio excepcional del XXI; en cualquier momento entraré de nuevo a leer y comentar y dejaré nuevos poemas; recibe un cordial y atento saludo y que todo te vaya bien; muchas gracias por venir; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 10/11/14 @ 6:40 pm | Responder


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