CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Llantos por la España oscura

EXTRACTO DE “LLANTOS POR LA ESPAÑA OSCURA”

1 – Dolor común
2 – Esta siembra – 1975
3 – 2ª Plaza
4 – Planicies castellanas
5 – Mi ciudad
6 – Centenarios de silencio
7 – Brutal y atroz
8 – Mi aldea
9 – Madre de los brazos rotos
10 – Españolicos
11 – Cruz otoñal
12 – Amapolas y violetas
13 – El Metro
14 – Resistir
15 – La bien cercada
16 – El aguijón y el almíbar
17 – Del búho a la cigüeña
18 – Agua y sangre en los zapatos
19 – De ayer y de hoy (1939-2013)
20 – Retorno a las preguntas
21 – Canto para un instante
22 – Voz en el exilio
23 – La tarde inmensa
24 – Europa
25 – Las treinta de la tarde
26 – Tejado a dos aguas con goteras
27 – En la hora de tu vientre
28 – Psicoanálisis del vivir
29 – Flor de cactus
30 – Carta VI
31 – De las rosas
32 – Diálogo con el dolor
33 – Derrame de canto y de silencio
34 – Veinticuatro horas redondas
35 – Padre iba a morir
36 – Poema de viento frente al viento

= = =

DOLOR COMÚN

… sufres, pueblo mío,
y tu carne es carne de calle acordonada,
un ir y venir, un luchar, un buscar la verdad que nadie trajo y no tuviste nunca;
… y es que, aunque triste sea decirlo, por triste y necesario,
el amor de la casa irradia y se hace grande
cuando corre, llama y brilla una gota de sangre en el asfalto o el pretil de la escalera;
pueblo mío, tu corazón, tus ojos y tu boca son toda mi justicia,
y yo busco un himno de paz con mi vecino;
… es urgente la paz en estas plazas, el salario en el bolsillo,
y un grito de alegría con que esta juventud combata y venza la hediondez, el hielo y el silencio;
… mi pueblo se estremece, y, adentrarse en la noche, no, no implica una victoria,
sino velar y velar, y, entre horror y gritos, temer y resistir,
buscar la luz, y resucitar el día.

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ESTA SIEMBRA

– 1975 –

… patria:
tras esta siembra – belleza de amapolas – el hambre es inmensa en este invierno,
cuando tanto rastrojo presenta sus muñones, aún enrojecidos;
… ayer han muerto mis amigos y enemigos:
todo, todo un otoño aterrador de barros, vientos y de lluvias;
¿ qué limpia claridad podrá empaparnos, si tanta soledad apunta al alba ?
ah, te has quedado sola entre la tierra con todos los destierros
y olvidos de otras patrias;
… y no, no soy arrepentido a costa del laurel que reverdezca:
pondré cruces, o piedras,
una señal, un dolor en la hora de tu vientre;
… caminando a solas, no encuentro las estrellas;
una tristeza me corre por los brazos, y no sé, no sé cómo pararla.

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2ª PLAZA

1971

… sin dar las tres y media de la tarde, un grupo de vecinas,
– en el rincón más útil de la plaza –
acumulan sus agujas;
dan las cinco de la tarde, las seis,
cuando el viento parece haberse entretenido a jugar con las hojas amarillas, con las rojas, con las negras,
y los hombres llegan de a sus casas con olor a tormenta, cuesta abajo:
la doliente tarea, el régimen y el vino…,
y todo, todo viene en sus zapatos, en sus cabezas cortadas, en su estómago hinchado,
mientras juega el otoño en remolinos con las horas y las hojas viajeras, con todas, con todas las hojas;
… en un instante, sobre las terrazas, los abismos empiezan a poblarse de brazos cruzados
y rostros sin carnet de identidad;
y si en derredor, el viento sigue con su juego y lleva hacia las hojas imprecaciones contenidas,
por costumbre, una enorme lata de consumo es blanco de patadas infantiles,
el farol del centro ha sido coronado, y en el soportal de al lado, exento de estrellas, cielo raso,
se juega la partida de cartas señaladas;
… lentamente se marcha el vocerío con el viento pegajoso del otoño, y la noche, cual mastodonte negro,
se acuesta enferma y dolorida, rutinaria y sola;
unas ranas croan y, torpemente, desde no sé dónde, ladran perros cansinos y apenados,
… duerme, pues, la plaza, y un pálpito de España, aquí y ahora, calla y sueña, duerme y duerme.

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DE DOS HOMBRES

… entre sol, y tiempo, y soledad, ahí, sobre la rasante, encorvado, hay un hombre mezclado con la tierra;
hay un carro y un asno atado a él, y bajo un cielo duro, cayendo y cayendo en racimos de fuego y hambre,
fluye un horizonte inaprehensible de arcilla y cal,
y la inmensidad, y el miedo;
ah, no hubo violines en sus noches de boda, sino alba y sólo alba;

… lejos, muy lejos, han quedado la azada, el trillo y la guadaña, las brujas de sol y polvo,
la siembra a mano,
el hielo,
y todos los insectos que guaraban en estiércoles y escudriñaban los ojos y la piel tan de mañana;
… no, no sé qué bendición trae el pan a mi mesa cada día, que, al comerlo,
me escancia aquel perfume ingente y veraz de la llanura:
dos hombre para un dolor,
y una mano llevándolo a la boca.

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PLANICIES CASTELLANAS

… hasta herirla y calcinarla, un páramo cruel y una luz duramente enfurecidos con la tierra;

…  ah, no, no hubo canto alguno por muertos ni por vivos,

donde sólo se nutren y aclimatan tábanos y hormigas bajo densos lutos y horizontes despiadados;

… en su andar, busca y busca el viajero en tránsito,

– qué gran necesidad –

al grave centinela de su tumba,

o a Dios,

 o a otro hombre…

… el espíritu, aquí,

es más bien el propio ser o sombra,

la de aquél que sigue y sigue persiguiéndose y no habla:

la angustia, la agonía, un temblor histérico y auténtico del miedo.

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MI CIUDAD DE PIEDRA

… como una sombra proyectada y seca,
como hecha a mano y puesta aquí y así,
eternamente;
ay Zamora,
más lejana que la Córdoba tan sola y más fría en el invierno cuando el sol se tumba en el ocaso;
… no nació el dolor donde Dios y hombres regaron y sembraron,
donde no parieron madres a vientre libre bajo encinas,
o el viento no bramó y bramó sobre el rostro rojo de la arcilla,
no, el dolor estuvo siempre allí, mirando, indemne;
… y de entre hambres y destierros, es difícil expulsar al corazón;
ni siquiera el olvido apacentarlo puede y decirle:
“mira tu hambre, el ara de tu hogar sin brasa;
los pies en el camino, es mejor”;
… vuelvo y vuelvo a contra sol y a contra noche,
a plenitud de piedra,
donde todo el ser se estrella contra historia y se estremece…
… sí, alguna simiente cayó del cielo y no creció,
y es bien triste llevarla y conservarla parásita en el pecho como una sombra proyectada y seca,
como hecha a mano y puesta aquí, aquí y así,
mirando, doliendo eternamente.

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CENTENARIOS DE SILENCIO

… hay que callar y meditar con juicio, cuando la suerte adversa penetra la historia y la apolilla;

hay que someter la hombría y comprender cómo el dolor, nacido de la tierra, es tanto dolor,
pues que va de arteria a arteria, hasta hacer sin más del pensamiento
un disidente y vasto campanario;
… ah, mi Castilla de hoy, nodriza y madre, viuda y transgredida;
quién, quién cambió tu manto y tu corona por atuendos de pana,
quién te ungió la soledad y engendró esta cruel desolación,
quién maldijo la poderosa, la pura luz  y saqueó tu cuerpo, hasta dejar tu entraña a la intemperie;
… no, no correrá la brisa por la estepa mientras la vida sople por las cumbres,
y tú, tan llana, y tanto y tanto, que duele el horizonte al despeñarse el sol tan lejos,
– tan inmensamente lejos –
que semeja no cruzar si no fuera por el despojo de tu vieja sangre, la que prende y brilla en el ocaso,
cual guardián de fuego, eterno y penitente;
… un reguero de sal y una piqueta es dura sementera, anclada y caída en la llanura,
y un amor triste,
y un pájaro en el suelo es recogerte;
… hoy, y en esta noche, ladran perros a una luna oscura cual tosca profesión que ofende y sobrecoge;
se acostumbra la piel, y, con gesto firme y duro, los poros se cierran a la lluvia,
y al trance subjetivo e ingente de la muerte.

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BRUTAL Y ATROZ

… siempre amé el resplandor y sólo me dejaron el llanto libre;

con mi infancia jugaron mariposas negras, y un amor precoz,

y un suburbio de Dios a las mentiras;

hecho así,

cualquier adolescente implica sesenta kilos de tristeza, y hambre eterna, y sed,

y un drástico camino sin agua ni palmeras;

… mi pueblo y mi ciudad fueron hoces y piedras milenarias de podridos y viciados secretos al oído,

los mismos que nunca llevó el viento ni mató un cuchillo ni tragó la tierra;

… y todos, todos fueron amigos y enemigos:

las viejas,

los brujos,

los vencejos,

el sol

y la cigüeña;

y si mirando a la cigüeña, el sol tostó mi cara,

mis ojos secos pedían una lágrima y mis pies unos zapatos para correr y llorar,

para esconder, al fin, lo brutal, lo atroz: la ruina ingente de la guerra y tras la guerra.

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MI ALDEA

… calle removida, tapial caído junto a polvo blanco, muy blanco,
como de huesos humildemente muertos;
… oh podredumbre humana, hecha a escoplo y madurada, donde no importa el corazón
ni las gotas de lluvia para labios y gargantas;
… hay necesidad de no importar morir para que algún audaz se salve
y lleguen después los miserables, los míos, los más pobres, los más lejanos,
los que no somos nadie, nadie, nadie y nadie…
… tiene la luna sabor a beso amargo y algunos girasoles ya no miran al sol;
el polvo llega a ellos y allí los retiene, los adormece, los troncha, los ahoga;
… ¡ pobre aldea mía…!
quién llevó mis huesos por tus calles y los dejó colgando, al viento;
no, no fueron ni mi padre ni mi madre,
pues todos fuimos muertos por una enorme, y seria, patada de la historia.

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MADRE DE LOS BRAZOS ROTOS

I

… la madre de los brazos rotos, aún, aún se adorna cuando llegan los pámpanos abiertos;
la gran madre mía está caída, en tierra, es de tierra,
y la lluvia se la lleva como un derroche de sangres y de arcillas;
[mi madre viene y marcha en mis zapatos,
mi madre, mi madre, perdió ayer tarde los brazos]
… su tristeza es cierta, y su cabellera son arcoíris cruzados sobre un montón de piedras y pobreza;
… son amargos los pámpanos ahora y las flores lloran por calles y por plazas;
… mi gran madre, España ejecutada,
entre árboles floridos se me ha muerto y no quiero, no quiero enterrarla.

II

… como a una madre sin brazos, así, así sí contemplo a mi patria,
y es bien triste tener la sensación del honor y el campo arrepentidos;
qué indignidad la nuestra por no sentir, tan sólo, el néctar de su tierra y no beber su don elemental;
… en las duras páginas en blanco, aún palpita la historia estremecida,
y un borrón, a cuenta nueva, se ve a la vuelta, donde ahora estamos,
donde el arte me pide que me calle porque no hay más brazos que aquéllos que cortamos;
… una imagen así, me suplica una voz, y un basta,
y un serio amor hacia las cosas:
éste, el nuestro, el terrible y callado, el que ahora tenemos.

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ESPAÑOLICOS

… ay mis españolicos;
la fiesta brava es sangre transgredida, constante e inocente;
qué griterío tan vacío
cuando el fragor nos vacía
y el silencio es denso a la vuelta de la tarde;
… ay mis españolicos;
España es más profunda que el futbol, que la misa y el viejo hierro del arado,
y, aunque con cara de fiesta, un escalofrío serio nos la cruza;
… españolicos buenos, de sal, sangre y azabache,
salid de casa a respirar el tiempo y atajad el dolor con que embriaga la niebla y os disipa;
… españolicos míos,
atados, aún, al miedo, a la jarra, y a la mesa.

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CRUZ OTOÑAL

I

… amor mío,
qué crudo es el silencio al despertarse;
hemos esperado primaveras de luz, y, nuestra tierra, es tierra de vendimia,
un dardo de fuego en vuelo, un laúd, su llanto, un tiemblo otoñal;
no sabremos si los muertos pecan o no pecan, si olvidan o perdonan,
pero sí sabemos que todas sus medallas quedaron sin pecho y bajo el tiempo,
cual cruz total en un paisaje triste;
… amor mío, qué dolor quedarse en la esquina con los huesos y los ojos entre sombra
y no poder arder con el resto de la calle,
arder en cada hogar, juntar vecinos y hacer amigo al pueblo;
… y es que, despertar aquí, es cosa diferente;
esta es costa de naufragio donde se ve, a lo lejos, un olivar, o una pradera,
inmensamente inéditos y verdes.

II

… tierra de nadie, tierra mía,
agredida, ultrajada,
tierra de fraude y de calumnia,
de cruces y de piedras,
tierra, tierra sin luz ni libertad,
oh, patria, patria mía;
… qué razones tendría que contarles a quienes odian el junco y la espadaña,
para hacerte cierta y de nuevo limpia;
… por un acto de fe, sembraría, sembraría un grano de mostaza en este otoño como lluvia nueva,
o siembra pura de sol entre tu vientre de nieve;
así, así es mi amor, y así, así te amo.

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AMAPOLAS Y VIOLETAS
1975

… el helor del alma irrumpe en este otoño cual brotes de amapolas
y hendidos por la muerte sin remedio;
ah, también nacen violetas inesperadamente y el campo las presenta con el talle roto;
[ruiseñor callado y solo, tórtola perdida, tigre herido, tú, mi yo,
todos nosotros esperando un don definitivo]
… esta suerte de vivir, siempre suerte,
qué dilapidación al borde de los charcos, reflejándonos cual ruin desesperanza;
[pozos vivientes, ríos sorprendidos hacia un final de orgánicos dientes,
ah, ríos de vida, savia ingente, pedernal de amor y honor quebrados;
… un otoño de archivo, de bolsillo, repleto de memoria y un humus de tristeza;
huele a compasión y a viejo cardo seco;
el mundo parece un dios muerto;
una resurrección se acerca y los muertos empiezan a moverse.

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METRO

… una justicia venía conmigo, rodando hacia mi casa;
encontraba a los hombres en el Metro perdidos, como sin hogar, sin tiempo, sin hijos…
una borrasca de hondas cosas que se acuesta en el aire y allí vive y se alimenta,
cual alga reptante y trepadora que todo lo comiera y vomitara;
… quizá, quizá, pensé, ignorasen todos el cielo azul del mediodía,
– pérgola bendita, natural y limpia –
más allá de la vida tragada por la impiedad atávica del túnel,
oh vil, generación, pletórica de estirpes y engañadas todas;
¿ conocerían acaso, digo, trigales y amapolas, ofreciendo el fruto o la belleza ?
¿ habría roto alguno el temblor del mar, el del aire, el del fuego,
y adquirido, pura, la sonrisa para siempre ?
… corre, corre, vida mía y aprende donde quieras, donde puedas,
donde haya algo constante, tuyo y mío, y hasta que algo te diga, definitivamente,
que los pueblos quiebran, se paran, orillan y envilecen;
entonces, detente en mí, porque has venido a luchar.

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RESISTIR

… ya no queda dolor posible para sentirlo ni acaso moral o religión en qué apoyarse,
pues que habría que nacer y nacer para tener alma y alma, certera y suficiente;
y todo por mi patria, como ayer, como nunca;
… yo,
que anduve entre la mies perdido e hiriéndome en los chopos, bebiendo luna y río,
y ahora enciendo hogueras para darme luz,
cuando aún persigo mariposas con las manos…
… qué cruel embestida,
qué traición tan atroz lo que queda en la memoria,
lo que guardo sin saber la forma de llegar al fondo;
… todo el amor se va en meditación y el rugir de la sangre lo escucho contenido, atento,
para que no rompa ahora, para no quebrar, cual caña errante, en medio del asfalto,
y, definitivamente, caer y sucumbir.

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LA BIEN CERCADA

… anda sin calor el engaño bien cercado;
ojos de cristal y vendas para este toro fiel con signos de esparto y de miseria;
… quema la paz en esta plaza de lidia invertebrada y vil,
de anchos burladeros y larga enfermería, bañada en sangre sin cornada;
hiere el sol,
todo lo ciega, lo encubre,
se paran los relojes, la sombra es más sombra,
y una soledad infinita se ciñe al coso y mama del sudor que empapa los ojos y las férulas;
… y el toro fiel todo lo sufre,
hasta el no querer morir a golpe de estoque y a limpio corazón;
acaso un verduguillo, detrás de un burladero, lo tumbe y lo sorprenda;
… la fiesta continúa cuando los clarines y Dios están faltos de manos y de alientos;
un viento cercenado se come la mentira y también al toro y su mugido;
nada, nada se oye,
ni siquiera el rumor de los búhos que acechan.

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EL AGUIJÓN Y EL ALMIBAR

… yo,
que no vengo para la gloria ni pudrirme entre damas putas ni ñoñas,
que a menudo se me quema y deforma la lengua como a gato escaldado
y vuelvo a la carga una y otra vez con inflación de furia porque soy de estirpe humana,
que no tengo panoplias reservadas para nadie, nadie,
y se me antoja jugar a la vida y a la muerte cuando quiero o me apetece,
a veces, digo, me disipo y soy una mortaja ingente con todos los hombres en mi estancia, y solos;
… entonces, me maldigo,
y pongo a rezar mis pensamientos.

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DEL BÚHO A LA CIGÜEÑA

… no sé cómo el alba me ha sobrecogido y cómo, a contranoche, me he ido haciendo búho

a fuerza de habitar la oscuridad;

es como si una niebla densa cubriese mis pies y me ascendiera por el cuerpo hasta sentir,

en su vaho, el dolor de la tierra, sus grietas y eriales;

… y ahora entiendo que mi espíritu no es de búho, pues me agita carne y huesos,

al honrarme con el ojo absorto del asombro;

cuando atentamente escucho con él, y en él,

 – ah, oír al fin –

suenan las palabras más puras de la vida, y un ir, o quedarse, o morirse para siempre,

es todo entre las manos, tan llenas de verdad, y sin vaso digno donde poder dejarla;

… no, no sólo es triste refugiarse en este noche y día y vivirlo sagazmente,

cual una hambrienta zorra, no;

es traición y no, no rocío que luche contra el sueño;

es mejor vivir o morirse cuando y dondequiera,

y no ser búho sino cigüeña alta, cercana al cielo y brillando al sol.

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AGUA Y SANGRE EN LOS ZAPATOS

… bate la lluvia sobre el ojo de la luna y el alma,
y los girasoles se adormecen entre noche tostada y agridulce;
no se oyen arrullos de palomas,
ni un mal beso,
y tampoco, tampoco pasos perseguidos;
… cae la lluvia
en plena oscuridad sin mancha;
la reciben los árboles benditos,
el pecho de la tierra y el musgo que anida en las paredes;
cae un misterio clavando puñales sobre la soledad despierta,
y, a través de los días, el agua ha ido resbalando con la sangre hasta saber, de cierto,
que aún los zapatos nos sostienen;
… y un grito,
– de horror inesperado –
nos devuelve a todos la vida de repente.

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DE AYER Y DE HOY

si no hubiera visto llorar a mi abuela y a mi abuelo por el hijo muerto en el frente de batalla
y engañar los tenderos a mi madre,
si no recordase el racionamiento, las pedradas a gatos, pájaros y a perros,
el maíz y el trigo desgranados vorazmente y el hambre que iba y venía con reproches,
y la tos y la pena,
tal vez, digo, no recordase inocentes mañanas y cansinos bueyes,
también, tan inocentes;
… cómo puedo estar de este lado, sobre una historia que no he hecho,
cómo puedo pensar honestamente que todo el amor era la lluvia en mi cara de niño dañado,
antes de ser niño…
… no, no ya más prostitución donde todo ha sido y es prostituido;
venga Dios a amparar estos versos como a aquel maíz y trigo, harina y semilla de andadura;
… no es posible negar cuando aún lo cantan los campos, los puentes y las piedras;
tal vez sea lo limpio y más buscado: a secas la paz del corazón;
quién puede exigirme, pues, y de repente, quién puede modelarme, si toda alfarería fue pátina doncella
y luego fantasía;
… es mejor correr por el dolor y sofocarlo por el alma, quebrarlo en su raíz
y quedar un poco incompleto,
pero cierto;
¡ sobre cuántas mañanas se ha incendiado la luz de lo sencillo !
… y era, y es, tan fácil abrir la puerta, y que entre el tiempo, que oree,
y oler a primavera…

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RETORNO A LAS PREGUNTAS

… sin amigos, la depuración llega sin periódicos ni güisquis,
y, a pensamiento seco, el cerco del alma abarca el universo;
una pregunta trae como respuesta la inmensa soledad de los siglos para vestirme el corazón,
aquí, en la oscura caverna del tiempo, la que contiene atado y embargado el pecho;
… qué de mí,
qué después,
qué y por qué;
a la fuerza estas desmesuradas, talladas e indelebles preguntas;
ah, tampoco responderán ni la luz del sol ni los salmos benditos,
ni siquiera la esperanza ceñida por la sangre de los muertos,
pues bien solo estoy con una pizca de Dios bajo la lengua;
… sí, sí, debiera ser un trozo de mármol o granito y perdurar, o quebrar,
o ser de todo aquél, que, limpiamente, quiera dirigirle, o instruirle, al viento una pedrada.

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CANTO PARA UN INSTANTE

… es difícil correr y correr sin rasgar la palabra apenas entendida;
quién, quién puede presumir de ancho cielo, cual jardín que engendra estrellas,
una a una, y con toda la existencia por delante;
…no tuvo mi ser otra verdad que andar libre, libre,
y comerse limpiamente las gracias más sencillas;
… porque un cantar y un rumor están oyéndose al pueblo y para el pueblo;
está pidiendo su don, los dones, sus múltiples gracias naturales;
soy un trozo de pueblo y una voz que canta contra el no y el llanto;
… yo soy yo y mi voluntad:
y seré libre, seré libre, seré libre.

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VOZ EN EL EXILIO

… y con esta corriente de cálido amor que nos roba el alma,
– tú, del otro lado, yo, de éste –
muere el día y también la noche y seguimos vivos;
¡ ah, qué importancia tiene apenas no morir y tocar y respirar la luz,
sentir los pájaros u oler tu pelo a trigo y a romero, cuando yo sé que hay frío, y pena,
y estás del otro lado…!

… se ajará, se pudrirá el silencio sobre un hilo o caz de vida,
y habrá un temblor, y tú al otro lado, siempre, siempre,
– bellísima –
y del otro lado;
como si nada pasara,
como si sólo, sólo te amasen, las voces de otros hijos.

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LA TARDE INMENSA

… al alba, vibra el propio nombre en los labios;
por entre sombras y grietas nace el sol como siempre, como hoy viene, como ahora mismo;
marchando a contraluz, invito a vivir la inmensidad perdida,
dejando los chopos y los álamos en espera del día abandonado;
… no puedo detenerme en la esperanza y alentar un aire mutilado ayer, o cuándo;
no sé dónde aprendí u olvidé los sortilegios, los proverbios, el valor de las cosas,
o el sí o el no, para luego creer y huir a lo contrario;
… es tan temprano para la piel, que me avergüenza tenerla que llevar inhóspita y constante;
recojo el pan y el ser,
cruzo el rocío, que no es,
y me dispongo a vivir la tarde larga, la inmemorial, ésta, tal cual, la que es, la tarde inmensa.

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ODA EN PAZ PARA MIS HIJAS

… nada altera mi mente y corazón como el sabor de mis hijas
al sentir su beso irrepetible;
… y no, no es posible sostener la voz ni la ternura clara,
cuando el viento helado se ha unido a los huesos para siempre;
crecerán cipreses y violetas sin un dolor tan sólo por esta alegría que a mi corazón arranco y arrebato;
qué emoción, mis hijas, qué emoción si un gesto de tu padre
se va y mantiene con vosotras;
habrá sido la tierra generosa, si sobreviviera un gesto de tu padre;
… mis hijas, mi escasa pertenencia por amada:
la fiesta del pan sobre la mesa, y un solo corazón sobre los platos.

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 EUROPA

… Ave María,
el cielo de Europa es un óvalo blanco salpicado por la furia de sus dioses;
los cementerios son, Ave María,
cuatro mil guijarros con una cinta al pelo, más dos amapolas, cuatro tardes tensas y dos paredes rotas;
… Ave María amor, Ave María ahora,
los cristalinos dientes del agua son de fuego
y se nos queman los surcos muy antes del sol triunfal, aquél, el que antaño ascendía y nos llevaba hacia el verano;
… qué tienes, para este pueblo sin fe ni mar, Ave María,
que hoy vaga, gime y tose entre el hedor de viejísimos símbolos, civiles y dogmáticos;
… este año ¿ vendrán las golondrinas este año, vendrán, Ave María…?
¿ o serán atacadas por murciélagos negros cuando duerman…?
… ah, cómo, cómo evitar ser girasoles errantes antes de que llegue el día;
somos y estamos mis hermanos y yo, Ave María, rotos y aquí, estamos aquí,
bajo el blanco óvalo de un estremecimiento con pálpito mundial, auténtico y extraño;
¡… ah, las racias del poder, la angustia, y ay, ay el temblor del sur !

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LAS TREINTA DE LA TARDE

… seis de la mañana: cruje el alma por sus propios suburbios,
y de entre charcas con cañas, ay, la pesadilla fría de la pena,
salta a la pradera, manchándola con barro;
… doce en la mañana: en la vida son las doce,
y doce son los nervios que atenazan mi cabeza,
doce mis pensamientos a las doce,
doce, doce son los sortilegios que me coronan de gloria,
doce las agujas, sólo y sólo doce,
de los doce relojes acechándome en la mesa,
cuando el pan, aún, es, un sueño seco de inclemencias al borde del otoño;
las treinta de la tarde, y la vida en medio de un círculo de tierra en llamas
en que no existe el bien ni el mal,
si, apenas, un pequeño rescoldo de existencia;
… sólo un milagro, podrá marcar, mañana, la faz de un alba consciente y decidida.

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TEJADO A DOS AGUAS CON GOTERAS

… llegué cuando la mente de mi padre ya estaba aniquilada,

cuando la muerte había sombreado los ojos de mi madre,

cuando la tierra se labraba contra tanto silencio a costa de silencios

y no podía pensarse en el precio del pan por exceso de hambres y de precios;

diezmados los huecos del hogar, cual inmensa franja sin luz en las miradas,

así llegué, entre goteras vivas, entre horribles, entre enormes y persistentes llantos vivos;

nacer hombre no era un lujo, ni tampoco crecer,

ni siquiera tirar piedras a los perros;

… no sé, no sé quién pasó por esta tierra que, sin llevarse nada,

la dejó agredida para siempre;

venid y contemplad campanarios rotos y la soledad aferrada a los badajos;

salid de la ciudad, aparente y frívola,

y entrad en aldeas desnutridas, donde una cruel superstición ha viciado el aire

con deshonrados miles de espíritus flotantes y presentes;

… quién podrá hacer de albacea de esta herencia, de endémica cosecha, entre mil generaciones

que parten el mundo en cien pedazos de miseria,

y cómo puedo decirles a otros hombres “no he sido responsable, cómo…”

… ah dolor,

eres injusto cuando te has nutrido en el vientre de las madres tristes;

y, ay, mis buenos compañeros de tristeza al hombro, mis queridos juglares de farsas y de hastíos;

aún, aún nos queda una campana a cada uno;

presiento un eco, y este coste de vida se me alivia.

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EN LA HORA DE TU VIENTRE

… es difícil describir tu perfil,
tus líneas, el color de tu piel…;
te observo y admiro,
y voy a ti y me sonrojo al poner las manos sobre la luz brillante de tu vientre;
… la eternidad es redonda, está aquí, la oigo,
y mis ojos caen a ella con inmenso temor a la masacre, a que se escinda, se hiera o parta;
sin desmayo, el tiempo nos susurra y acumula en ti hasta robarnos casi por completo,
pues tú nos das tu cuerpo como haz de espigas,
maduro el campo, abierto el horizonte;
… te hago daño, y, en el alud de tus caderas,
siento tu sangre y te la beso;
nada, nada más, compañera.

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PSICOANÁLISIS DEL VIVIR

… trigo negro:
si se desgrana la amargura del sol,
cómo vivir de espalda a las estrellas;
la arena se agranda y profundiza,
y una turba oscura se tizna y pudre entre los troncos;
pero, cómo vivir de espalda hacia los árboles,
si la soledad se adueña del iris y el silencio;
… muge un toro y rompe sus cuernos contra el mundo;
muge un toro, amigos míos, y el matador no ha acudido a la pelea;
el toro, afirman, deberá morir impropiamente;
… por tanto, cómo vivir, decid, con esta furia y una plaza histérica e inmensa.

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FLOR DE CACTUS

… cuando el mundo más de bruces se aplasta y se revienta, y apenas aparecen días de limpio y claro azul;
cuando todo se ha volcado con monstruosa potencia, haciendo rechinar máquinas y huesos entre humos,
y nada ni nadie puede detenerse por sus golpes, sus ruidos, sus riesgos y carreras,
ah, entonces, a las siete y media en punto de la tarde, y ya, desde aquí arriba, desde esta arena ardiente,
mi flor de cactus, comienza a detectar tu voz, la ley del corazón, y después, al fin, y abajo,
esa ciencia dulce, audaz y poderosa, del incontenible vuelo sediento tus labios.

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CARTA VI

… contemplo un hueco rojo en los cielos de España,
no te alarmes,
se pone el sol;

… a mi lado, mi mujer y mis hijas,
me hacen sentir jinete poderoso a lomos de un caballo estrenado,
difícil,
fuerte,
y no, no sólo preparado, para pistas de tierra y de ceniza.

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DE LAS ROSAS

… todas las rosas de mi abuelo se secaron y también se ajaron las rosas de mi padre;
¡ qué hacer con estas rosas para que no caigan a tierra y la estercolen…!
qué súbita gloria podría contenerlas en mi voz y en las voces,
en los campos que a diario mueren sin sus rosas;
cómo pedir al rocío no heridas ni temblores, si resisten noche arriba,
a lo largo de toda una llaga a la intemperie;
a qué prueba me someto, si, en defensa, se parten los músculos del alma
y una brisa, cual hacha de escarmiento, me va robando los pétalos más puros y más blancos;
… y cada vez más lejos, más lejos y más pobre:
las rosas que perdimos,
las que hoy pierdo,
la fe,
el ser que me mira y me sostiene.

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DIÁLOGO CON EL DOLOR

… ay dolor,
si supieses cómo hueles a temblor y a tierra yerma;
nunca sabrás cómo flagelas en este día triste, interminable y enlutado,
de mi voz tragada, pecho adentro;
cómo puedes hacer de mensajero, si te afronto y no te temo y te doy albergue,
para saber que te amo ante esta batalla que aboca a tu presencia;
… hay miedos y verdades que lentamente matan, con olor a olvido y a salitre,
a lo largo de esta tierra con un millón de corazones que laten sepultados;
… escucha, escucha dolor, ahora,
que las estrellas están entre mi sangre y tu silencio:
también a tu amo lo escarneces y vigilas, ocupas su fe, lo tiranizas;
tu amo es pobre y yo soy pobre, y esta pobreza, ay dolor,
nos une en el naufragio con solo este asidero de la tierra extremadamente dulce y yerma;
… es hora de que partas, mira, la tarde es lumbre exacta;
lleva, pues, mis presentes:
la fuerza de mi brazo,
mi paz y ley,
la vida en que te dueles y me salvas…
… parte, dolor, parte, que mi voz y el sol se han puesto.

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DERRAME DE CANTO Y DE SILENCIO

… con la distancia que me separa de Dios y de mi pueblo,
quiero hilar mi pensamiento en la dura estancia de esta noche;
¡ … mi Dios con tantas alas y mi pueblo sin pluma…!
la noche se convierte, pues, en ácido perfume donde los grillos callan para inmortalizar el canto;
e igualmente me imagino el dormir de estas pocas gaviotas sedentarias;
podría bajar y sentirme salpicado con ellas por el mar, todo, todo puede sentirse en la distancia;
…, pero no soy gaviota, oh Dios, mi Dios,
yo soy y estoy aquí, entre la hierba, como el grillo,
y acaso estén llorando todos los grillos de la tierra,
acaso hayan tenido por cena todo el silencio de esta noche,
acaso el alba estalle y me encuentre las hojas de los árboles caídas
y las gaviotas muertas, flotando entre la espuma;
y acaso, la esperanza ya no espere a mañana, acaso, acaso;
… de cualquier forma, no pienses, oh Dios, que alcanzarte es fácil, cuando se ha volado y volado,
y, de pronto, sin paz, ni detenerse, por las alas se sangra y se sangra, se sangra, se sangra…

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VEINTICUATRO HORAS REDONDAS

… este hábito de ponerme los zapatos de mañana me hace rico porque usé alpargatas;
el nudo de mi corbata es el número de este circo cotidiano,
apto para mayores;
el café o té en cafetería, es la burla de mi escasa mística al poder;
y en el cine, el patio de butacas es un parlamento de conjuras;
… ay, recuerdo ahora, por qué no, el recio ensamblaje de mis compañeros de aula,
lo recuerdo ahora, precisamente, cuando todos somos cisco y no brasas redentoras
para tanto frío;
frío en veinticuatro horas redondas, rodantes, desolladas como un cordero en provecho de su amo;
… llevo las manos limpias, perdón, Señor, no, no, las llevo agarrotadas y encogidas por tantas negaciones;
perdón, por tanto, madre, por llegar al mundo a deshora,
perdón, oh tierra maldita por tantas bendiciones,
perdón a ti, inconsciencia, por haberme dejado un rato ser consciente;
… qué puedo yo ofrecer, sino blancas paredes para negros letreros y leérmelos yo mismo;
qué herencia, oh, Dios, qué herencia, que, sin remedio,
hará, en mi dinastía, un recuerdo inhóspito y de culpa.

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PADRE IBA A MORIR

… ay, qué retorno al fragor de lo terrible, a la tempestad,

y siempre, interfiriendo siempre para que la muerte no se quede sola entre los dedos de los muertos;

¡ porque, qué, qué recuerdo ahora !

sí, sabía que padre iba a morir: era su aliento verdad transida, canción de último viaje,

de última mirada en mar y amor, de ilusión última;

… iba, iba a morir, padre iba a morir y moriría, y me han dicho que, entonces,

que en aquel preciso instante, mientras lo besaba y lo vestía, ahogándome y cayéndome,

que había, que había llorado;

pero, si es así, dónde, dónde estaba yo…;

he de encontrarme en aquella hora, en aquellas horas y días para mis cuentas densas y rotundas…

sí, sí, yo, yo estuve inerme en el espacio aquél, cuando todo su estamento se hizo ruin e inhabitable…;

y sin embargo, éstas, éstas son las huellas: el invierno arrasó la primavera,

cayeron precipitadamente las rosas, y los ríos, desbordados, salieron en busca de los pétalos nómadas,

ajados, zigzagueantes y agónicos al viento;

… y si todo, todo se lo comió el frío glacial e indiferente,

[mi valor, mi ser de cal y piedra, y así mis cielos, ávidos y duros]

todas mis hoces fueron cañas y toda mi fe, vaso vacío,

y asimismo fui desierto sin espada, sin olvido y llanto, y, de igual suerte, eco sin mar y sin refugio;

… dónde, dónde estaba yo, defensor absoluto de causas perdidas y redondas,

dónde estaba para romperme los brazos y alejármelos del alma,

dónde, dónde estaba, corazón, dime, dime, que no pude evitarlo…

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POEMA DE VIENTO Y FRENTE AL VIENTO

¡ ah, viento y viento !
cuchillo de voz, voz de cuchillo, mensajero sin manos, cruz sin cruz,
y meridiano frente a todo lo cierto y todas las frentes;
… ven a mi boca
y revienta mi alma para remediar mi ser queriendo ser,
tráeme lenguas a conversar con mi lengua,
tráeme la tos del mundo para enjugar este inminente ahogo,
tráeme arenas o aromas,
pero ven a mí para hacer madeja del uso que espera y tanto espera;
… si viento soy y hay viento en mis ojos,
si hay rueda y guerra de vientos en esta torva andante en que me soy y voy,
haga hervir el viento mi memoria, purificándola ahora del pesado dormir
de sus burbujas;
… cuanto más se crea mi aliento y se destruye,
cuanto más te busca mi voz y la quemas, nuestro abrazo se hace más perfecto,
más brutal, más sutil a través de tu ser hecho alimento y expulsado al mundo
con nervios y costuras principales de mi alma;
… muro y yedra para hacer maridaje a contraluz,
luz, sombra y sepultura a lo largo del paisaje donde los brotes se asfixian
y la vida canta y estremece;
… porque aquí es y soy mi viento, viento y viento a toda costa;
como un latido de parte a parte, contrahecho por esa mítica influencia de mil vidas
que no quisieron ser flor o crisálidas de abril,
sino sólo y estrictamente lucha, pendencia y guerra;
… así mi carruaje, y así, así esta vil metamorfosis:
dentelladas y victorias de viento contra viento errante;
… adónde, adónde voy contigo, hombre mío,
si esta silueta pobre se pega a la tierra, cual criatura desnuda y desolada,
sin vislumbrar caminos de míticas llegadas ni de glorias,
si sólo hay en mí – ah, mírame y mírate – exclusivamente, sólo y sólo, viento y viento.=

1 comentario »

  1. […] Ya está disponible el extracto del nuevo libro de poesía publicado en el blog: “Llantos por la España oscura“. […]

    Pingback por BLOG. POESÍA ACTUAL - SIGLO XXI: Orión de Panthoseas ® — 06/05/13 @ 1:20 pm | Responder


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