CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Libro solar

EXTRACTO DE “LIBRO SOLAR”

1 – Cruzando puentes

2 – El corazón en otoño

3 – De tu edad y tu presencia

4 – Canto civil del XXI

5 – Bajo la matriz de todos los tiempos

6 – Del agua y del alma

7 – Fue el otro día

8 – Del esplendor imposible

9 – Diálogos divinos

10 – Magnas óperas

11 – Tarde de Grial

12 – Del asalto al cielo

13 – Intuición-2

14 – Irrupción de la primavera

15 – 90 Años

16 – Hacia el mar de cristal

17 – Juramento

18 – Del eje de la vida

19 – Ante la hoja en blanco. Elegía

20 – Oda cósmica

21 – Leyes de hombre

22 – Génesis de las palabras

23 – Canto my duelo por los hijos de Caín

24 – Cuando de repente un verso

25 – Fuente creadora: sinopsis

26 – Vencedor consciente de la muerte

= = =

CRUZANDO PUENTES

… y sepámoslo o no, y una a una, con nuestras fuerzas y potencias reunidas,

llamando vamos a todas las puertas del planeta:

a las de todos los cielos y reinos, todas las edades, todos los abismos y todos los silencios;

golpeando estamos, pues, en fronteras, oscuridades y lumbres,

ojos y gargantas, mentes y corazones;

yo sé que allí, tras los gruesos muros de agua o sangre, de piedra o fuego,

hay un sueño cósmico escondido,

un tímpano esperándonos, una eclosión de luz uncida,

un canto con que arder y su valor,

un candil,

una esperanza;

… y ya, ya ven que, aunque el hombre sea un microcosmos con dimensiones múltiples o cuánticas,

en este río o discurrir mortal nos abismamos, nos buscamos y desconocemos aún;

y si y si,

bien sabemos que resucitándonos y matándonos,

el amor y la muerte han llegado aquí desde muy lejos;

por tanto, y a fin de querer vivir, vivir y vivir y auto-resucitarnos definitivamente,

tendremos que cruzar todos los puentes, abrir todas las puertas

y erigir un cuantum de esplendor ascendido;

pero cómo – pregunto – cómo hacerlo,

si en este afán o intento, ni siquiera intuyo la edad de este poema.


EL CORAZÓN EN OTOÑO

en este instante, cual sol y lluvia viva, la tarde es en incendio sobre el oro táctil de los chopos;

ah el otoño, es una estación bendita,

un ágora,

un estante cuántico y gentil,

un mar de cristal,

una ensenada del corazón;

iba yo como extasiado y preguntando a la sangre,

justo cuando el camino enfila hacia el tul y las rosas,

hacia los azules-malva y los ingentes púrpuras, cuando al fin, y al oído, me dijo:

yo soy la belleza de Dios, su purísima luz, el templo del Altísimo,

y también, también, su voz: la flor de su silencio.


DE TU EDAD Y TU PRESENCIA

¿… tu edad ? ¡ qué importa tu edad !

la luz de tu conciencia es multidimensional y universal,

y trasciende todo instante, trecho o látigo terrestre de la muerte;

por tanto, ah esa luz que no nace ni viene de hoguera, lámpara o candil,

esa fuerza ingente que lanza, da o emite la voz del corazón,

a dónde, a dónde llegará…

… en la paz y quietud de nuestro íntimo reposo,

cuando expresan sus cánticos los astros y el alma capta en sí sus vértigos y órbitas,

las lanzas divinas de sus rayos se derriten en las fraguas paráclitas del pecho;

¿… tu edad, por tanto…?

ah, tú vienes del principio y libre y dueño de las segures del tiempo, inmortal, único,

vida de tu vida y triunfo de tu triunfo;

… amiga o amigo, no, no importa tu edad, lo que importa es tu presencia,

esa belleza excelsa que exhibe la estructura del mundo o cosmos que has traído;

y no, no te morirás, no te has muerto nunca.


CANTO CIVIL DEL XXI

… esta mítica flor de excelsitud, este himno del corazón en pro de la igualdad,

este sueño, esta alegría democrática – digo –

¿ podremos uncirla en España, en Europa y el planeta al vuelo ingente de la luz ?

… ah ese latido de trato igual ante leyes, oportunidades y tránsitos de vida, ese instrumento divino,

o ciencia del espíritu con que abrir al sol los témpanos helados del mar o el ser;

ah ese canto del alma en lucha con su arduo despertar,

su sangre ardiendo y su invicto son;

… hemos diluido los tractos de la guerra, las sevicias del tiempo, sus pestes, sus cegueras y hambres,

y he aquí que llega este XXI con el sublime emblema de lo justo, lo exacto y lo bello:

los derechos magnos del hombre con su ley y sus votos,

su escrutinio,

sus actas y firmas,

sus sellos y proclamaciones;

… una nueva Ilustración, más ávida y consciente, se intuye por las redes, pujante y victoriosa;

ah Hamlet, Hamlet, renuévanos tu “ser o no ser” con otro más alto y cuántico dilema,

pero no, no vuelvas a hacerlo, ah, esta vez no, como Príncipe civil de Dinamarca.


BAJO LA MATRIX DE TODOS LOS TIEMPOS

… y es, es una fuerte y divina corriente que fluye y fluye para asir y levantar la voz del corazón;

¡ pero hay tanto miedo, Padre y Madre, hay tanto terror y ruina hoy, y tan atroz tristeza… !

… bajo el tamiz del dinero, de los mágicos discursos y el voto,

todo ha tendido y tiende aún a la cercenación, a lo pútrido y sucio, a lo vilipendiado;

¿ hasta dónde, Padre y Madre, podremos caer hasta horadar esta dura matrix, decidme, hasta dónde…?

pues mirad y ved que de tensar el fuego vivo de la calle vengo,

de los contenedores y vertederos sociales, de entre almas de vivos y de muertos;

[ah los Amos del Mundo y su codicia, y ah, ah los políticos con su terrible entente en esta urdimbre]

¡ … cerrar los ojos y respirar, respirar y respirar para sólo sufrir y temblar, sólo temblar !

este es el fasto ciudadano, nuestra fiesta-ciénaga diaria, nuestra necesidad y urgencia, este

sobrevivir,

esta deuda terrible del hombre con la tierra, consigo mismo y con el cielo aún;

… tal, y así las cosas,

cae la sombra cual una exhalación y el mismo mar se aprieta, se duele y se comprime, se sobrecoge,

y percibiéndolo, el poeta se estremece, y luego, al meditarlo, e indefenso ante esta suerte infame, calla y muere;

por vez primera, las órbitas del tiempo y de los astros, sin otro aliento, le han sido incomprensibles,

extrañas y selladas al ojo de la voz, ajenas, sin luz y ciegas, brutal y humanamente inescrutables.


DEL AGUA Y DEL ALMA

… brilla y tiembla el mar bajo el vívido beso entre agua y alma;

¡ que hay que venir del mundo para estar aquí con este instante y crear un manantial,

un pálpito de amor y sinfonía,

la restauración del dios,

su luz,

tal vez su paz, su plena audiencia, su síntesis !

… y es que la lucha diaria e indolente aísla y ciega, entorpece y hiere, consume,

– olvidamos, postergamos al resto mundo –

e indolentes, increpamos al sino con una hoz en la mano y un desgarro de furia en la boca;

oh mar amigo, háblame, susúrrame, pues, en este instante y cántame, abrázame,

transpórtame a los ámbitos íntimos del ser, y allí, en armonía y ritmo, me lata y sane el corazón;

… el rayo de luna cae como una espada y la incipiente noche, sí, es brava y fría aún,

pero llega en estrépito a mi pecho y en él entran voces y nuevas formas,

un piélago sináptico de signos y de rosas, de emblemas y de arpegios, de algoritmos,

de fuerzas vivas e instrumentos…


FUE EL OTRO DÍA

…sobrevivían vendiendo ropa deteriorada y usada, y, en el suelo del lugar en que vivían,

habían sembrado cacahuetes y trigo entre arena;

… venga y llegue y prenda la alegría desde un caz de múltiples e ingentes dimensiones,

ardan el sol y el ser y se estremezcan,

y vibre y vuele libre el recuerdo, la amistad, el corazón, la existencia toda,

pues ah, ah esos muchachos que me reconocieron, que me abrieron y abrazaron,

ah ese sueño íntimo de afecto que de repente sacude, despierta y prende,

esa valquiria eterna,

ese innato esplendor,

esa luz y prez,

su atril,

su cántico inmortal;

… y todos, todos nos encontrábamos allí, de nuevo, refundando el ser, la paz y el mundo,

mirándonos y sonriéndonos mutuamente porque estábamos en el camino y vivos,

y porque aún podríamos partir y construir con amor y sangre viva, bajo una brisa cósmica de fuego;

… fue en este siglo, el XXI, fue hace unas horas, fue el otro día.


DEL ESPLENDOR IMPOSIBLE

… donde vida, luz y poder sean himno y florezcan ¿ tendrá fin la antífona del alma, su vibrar, su voz…?

[porque previamente entrará en sus cárcavas y sanará, doblegará la sed del deseo,

y lentamente, abriéndose al cielo y en estricto silencio, concentrará, desplegará sus fuerzas y observará]

… y es entonces cuando, desde el centro del pecho y del mundo, las potencias que emanan prenden y arden,

cuando centellean las letras y brillan sílabas, gritan los acentos y fulgen las palabras,

y, en su haz de esplendores, las vocales son cumbres de oro;

[… es cuando en cónclaves cuánticos o paroxismos cósmicos, mente y corazón construyen vívidos cántaros,

fuentes siderales vertiendo y entreverando versos de indescriptible e insólita belleza,

perlas preciosas, purísimas, inaprehensibles,

fluídicos rubíes y diamantes, cual si fuegos álmicos, transformándose de pronto en ardientes lenguas súbitas,

ondas y partículas que llegan y huyen conscientemente hacia otro entorno, otro siglo y otro don inmortal,

energía, pues, emergiendo y expresándose en inimaginables llamas vivas con deslumbrantes pliegues,

lumbres ónticas, dicciones por completo inverosímiles, cimas divinas, supremas, inalcanzables]

… ay, ay por tanto, esta humilde labor o ser poético mío, este magma oscuro o denso río de piedras,

este exiguo sentir, oír y mirar sin opción a inhalar un tiemblo de los textos sublimes,

ese canto divino, sin más sometido al estruendo o bullir que es mi boca;

ay, ay aquel gozo de inefables léxicos – digo – e increada virtud, ay,

y no este hierro que hiende y ahonda en mis brasas sobre un lapsus de nieve;

y ay, ay por fin, esta utopía errante con que lustramos aún esta estancia nuestra, nostálgica y carnal,

este velo de hombres,

este alud o sueño,

esta ingente espera,

este insigne dolor.


DIÁLOGOS DIVINOS

– … Síbel ¿ estás en la lumbre… ?

– En la lumbre, en la propia lumbre, sobre las brasas;

¿Y tú, Sixto Plácido, dime ¿ de dónde vienes, de qué fuego, de qué sangre…?

– No he llegado aún, Síbel, no he llegado aún; únicamente están ardiendo mis ojos y mi boca.

– Los labios de la brisa, besan, y por los campos, al alba, los lirios te detectan;

– Antes de que el sol incendie tu pecho y la alameda, ah, Síbel Emara, ah Síbel, estaré contigo.

– El corazón se agita y llora, Sixto Plácido; la pasión y el aire queman;

y es que es tanta, tanta la alegría…


MAGNAS ÓPERAS

… paz, lluvia y lumbres para el alma,

esplendor civil,

ímpetu,

miel,

cántico inmortal;

… ay el símil del oro con la tarde ardiendo,

ay, ay la voz plácida, la mántrica y críptica del río,

y ay, ay el viento y el murmullo proferido por el núcleo de la tierra;

… Eurídice ha eludido su veneno y Orfeo ha superado la herrumbre o poso de la duda;

¿ a quién, a quién y cómo podrá guardar y velar en sus cárcavas y piélagos Perséfone, a quién…?

… un grito de sol es un pálpito del genio y su poder,

una eclosión sináptica de vida,

el júbilo,

el universo inhalando del amor la luz,

Tristán e Isolda,

el fin,

el don,

la síntesis,

la audiencia intemporal e inenarrable del agua y fuego del espíritu.


TARDE DE GRIAL

… y fulge y corre la alegría, cual caballo en llamas, por los cerros rojos de la sangre y de la tarde;

ah el límpido corazón del hombre-lluvia y mar,

ah sus extractos o bálsamos álmicos,

y ay, ay la diáfana rosa, la blanca, la cristalina y pura,

la novia,

vívido cáliz para el divino y dulce beso o fuego del espíritu;

¡… porque allí, allí está con él y en él, bellísima, excelsa, fugaz e invicta …!

justo, cuando el aire vibra y la luz es clámide del mundo, y también su trazo y signo, su celebración,

cuando surgen los carmines-malva y las cumbres arden en ámbares y púrpuras sublimes,

y así cuando es un don la fe con su gracia y fuerza, con su pulso o pálpito,

y cuando da,

y cuando limpia, y cuando cura y salva,

cuando el amor,

cuando la hermosura es tímpano inmortal de enjambres vivos y de lumbres.


DEL ASALTO AL CIELO

… porque si atrás fuesen quedando y diluyéndose el pecado junto al viejo filo de la ley,

[y en este asalto ardiesen las fuerzas de mi pecho, en guerra por entrar al reino del amor]

si en este morir-vivir es donde caigo y lucho, donde sufro y vibro y donde nazco y sueño,

qué, qué será y tendrá la luz, qué…;

ascua de arena es la piedra-lumbre del mundo,

y voz,

y también tensión y fe, y relámpago vivo;

mirad, mirad, pues, y ved,

porque ¿ quién podría rendirse en este exacto y justo instante de ardor, pasión y lucha, quién…?

… ay el Altar de las Ofrendas, aquél, el de razas y tribus, el de los pueblos, el de las naciones,

y ay mi corazón huyendo de la asfixia o hiel del viejo libro hacia el Altar del Incienso,

ay, ay y ay …;

… llore, llore mi alma y se muestre erguida cual viviente llama escapando libre de su pote de oro,

clame ante este dios con que habito mi sangre,

rompa el éxtasis de hollar un antiguo camino de ardientes zarzas y hombres,

porque de aquellas tierras desconocidas u olvidadas traigo hebra y trazo,

– de las antiguas y áridas, de las yermas –

las del pecho atávico tras su amor primero con sus humildes flores amarillas brotando;

de ellas hablo y digo, de las vuestras y mías,

del sol de nuestras cumbres.


INTUICIÓN

… cúmulos o enjambres de ideas o conceptos, destellando por océanos de mente y corazón;

porque la intuición es chispa cósmica de sol íntimo y ardiente cual en tromba súbita,

brillo intenso y raudo, solaz y poderoso,

tempestad de lumbre y de consciencia,

espada de oro ante los ojos,

rayo ígneo,

[velo de cristal en ti, en mí]

voz veraz,

aquélla, la exigua, la inspiradora y profundísima voz del pecho ;

¡… escuchad, pues que en singladuras de luz, todo, todo prende y arde, y todo, todo es oído !

por tanto, quién pondrá su atención en punto para auscultar los salmos de la mente y de la sangre,

quinqués etéricos o lámparas del alma, quién, quién, pregúntenselo…

… por los arrabales, con el fragor del cuerpo por las calles hay un trajín diario de ídolos y flashes,

de negocios, choques, témpanos y piedras;

instante, pues, éste, cual címbalo y ascua, vida en llamas, ecuación y síntesis:

pero siempre ella, ella, la intuición, la mítica,

la adalid divina,

lo que es:

oda ilustre, genial y cuántica, mímesis galáctica y genética del mundo.

 


IRRUPCIÓN DE LA PRIMAVERA

… esta eclosión, este estallido o borbotón sináptico de vida y forma,

este ingente canto que arranca de la tierra y que trasciende el mar, la luz y el aire,

este templo vivo levantándose y construyéndose, cual llamarada cuántica y galáctica,

todo ello, de dónde viene, quién nos lo trajo…

… porque uno habita, sale y mira los páramos del mundo

y, de repente, el humo, el fuego, el resplandor,

y esa, esa dulcísima edad del corazón acompañando y recibiéndolo,

la mía y vuestra, la que en puro éxtasis todo cree y todo espera, y, eso,

aunque esté ceñida por los viejos espantos con sus tétricos brillos, sus densidades, sus piedras,

grilletes de hierro en que llora y sufre – contra espíritu y virtud – la libertad;

… ergo, pues, irrumpo y clamo en este instante también por la pradera,

al alba,

bajo el cielo rosa y púrpura;

y aun podría parecer que, bajo tanta belleza, las heridas y golpes mortales no existieran,

pues que, al paso, tanto hechizan las notas inmortales del rocío;

… tras hondo estremecimiento, detenido el paso y en absorto tiemblo,

bajo los ojos, y aprieto contra el pecho los ajuares álmicos cual culto mítico y ascético de hombre;

es un instante de fuego íntimo, mistérico y divino en busca de su fisiología o ciencia de la vida,

de su sabia voz,

su grill,

su ley:

el rito excelso de la contemplación interior.


90 AÑOS

… acabo de saber que el edificio en que vivo tiene 40 plantas y que da a 3 calles y a 1 avenida;

y es que, entre una especie de niebla densa, en la que he estado inmerso y cegado de por vida,

siempre pensé que mi casa estaba sola y aislada, y que, además, era estrictamente de planta baja;

cada vez que salía y cerraba la puerta, jamás se me ocurrió pensar en que podría

acceder a tales calles o tomar un ascensor hasta el último piso y divisar por completo la ciudad;

…e igualmente, de semejante forma, estaba convencido de que la gente que cruzaba ante mi puerta,

– que tal vez viniese de un ascensor o se dirigiese a él –

era la misma transitando por la calle, y que por tanto se movía, se alejaba y desaparecía sin más;

pero ¿ y los ascensores ? ¡ ah, perdón, perdón por este asombro, pero qué me dicen de los ascensores…!

¡ oh Dios mío, gran señor de la vida, qué ingenio, qué descubrimiento…!

cómo habré podido vivir 90 años sin la menor inquietud,

sumido en la indolencia, entre mis 4 paredes,

y creyendo siempre que el rol de los demás habría de ser también muy similar al mío, incluso idéntico;

¡… un ascensor, amigos, un ascensor…!

y es que, palpitándome aún – porque ha sucedido tan sólo hace un instante –

he visto y sentido que rápido, muy rápido, es algo que me elevó hasta el fin del mundo,

que desde allí arriba me asomé y que, de pronto, descubrí el sol, los coches, gente por todas partes,

y hasta un río hermosísimo y limpio que ahora sé que corre justo, justo, al lado de mi casa;

… 90 años asumiendo que era quimérico abrir, iluminar y transitar por lo imposible;

90 años protegido por candados y resguardando mi casa viva con gruesas cerraduras

y altos muros de hormigón, seriamente armados y reforzados;

y es que nadie, nadie me había dicho cuál era y dónde estaba mi patrón de libertad:

nadie, que una mujer o un hombre, fuese un Dios total y en formación, nadie.

¡ 90, 90, 90 años…!


HACIA EL MAR DE CRISTAL

… osa, atrévete, vibra,

resucita y nace,

fulge,

expándete,

vive…

… oh tú, mujer-hombre-dios,

capitán y adalid de todas tus fuerzas y navíos,

emperador de mares con sus vientos, de velas y galernas,

luz purísima,

infinita,

flor inmortal de Lis,

y libre,

y cuántica;

… oh tú, consumado instructor de soles de agua y fuego,

[nuestra ciencia del hermoso amor y honor]

sal, sal y muestra tu gigantesca hoguera cósmica y terrestre, tu don, tu genio y tu poder,

¿ te has visto ? ¿ te has reconocido en quién eres…?


JURAMENTO

… desde la furia y ruido con que agrede y va la oscuridad,

desde el dolor, desde el sufrimiento y terror que infunde,

desde el duelo y destrucción que origina;

… clavado a mis cuerpos durante eones en el espacio-tiempo por cuencas y cuerdas de mil astros,

golpeando y buscando agua, fuego y luz entre el chascar de aguas, éteres y piedras;

… oigan y escuchen, pues, un eco criminal que aún retumba y serpentea por las cárcavas del mundo:

es mi voz, mi aullido llegando ahora,

alguien que de forma ruda y vagabunda increpa y clama por su muerte y suerte desde él…

… en este instante, cruzan Piscis y Abril sobre la tierra y ante el frontispicio de amor estoy,

y aunque el silencio sea ingente y pétreo, y desafiante y duro para un hombre,

por cautela, y conmigo, he traído mi historia, mi honda y pedernal;

… no, no soy ya un brutal salvaje,

por tanto, no, no huyan ni me teman;

pero cuando asalte y obtenga el total y excelso triunfo de mi día D,

juro ante ustedes que construiré una intensísima y cósmica fiesta de alma y para el alma;

[bien saben ustedes que el espíritu, ay, después de todo,

nunca ha estado, ni nunca estará en juego]

 


DEL EJE DE LA VIDA

… cruza una voz tronando por mi cuerpo que trastorna y rasga el alma y es de acero;

sé, sé muy bien que se me invocan y exigen saldos terribles por pagar:

desatendidas lumbres,

perdidas épocas,

destrucciones,

siniestros,

ruinas,

y que en la linde oscura, el Guardián del Umbral se irrita, se escarpa y me vigila,

pues cuántas, cuántas veces, cara a cara, me habré enfrentado a sus fauces y garras y he perdido;

¡… cultivar, cultivar e inscribir una luz en la frente,

una rosa en el alma,

un conjuro fiel que salve, sane y acompañe !

esa es la voz o tímpano con que intento colmar y libertar mi redención y sed;

… rugen golpes de atávica tormenta y los pulsos íntimos se agotan, quiebran y se inclinan;

la hoja y temple del acero, sin saber de filos, dan tajos inmortales.


ANTE LA HOJA EN BLANCO – ELEGÍA

… ese pánico, ese terror a la hoja o página en blanco, ya de papel, de ordenador, tableta o móvil,

esa pieza íntima de alma que busca asir una hebra mítica y sublime de belleza,

ese escalofrío inusitado con que indaga, tiembla y sufre el ser ante su secreto ser,

ah, pensad y decidme ¿ será, será humano…?

… porque uno rompe y sale, intuye y busca con que instar a un canto insigne, a una lluvia de oro,

a un allegro de infinito y cuántico instante, o simplemente a la ley del verdor, a la del aire,

o de pronto, y quizá, a la eternidad imprevista y radiante, sin protección y ardiendo…;

¡… y nada, y nada, y nada !

y son y cruzan en crisol – y cayendo y rodando – los instantes trágicos y tensos:

las horas,

los minutos,

los segundos,

las desolaciones,

los desamparados brillos de acentos y vocales, desérticos y muertos,

el ajado y desmembrado arribo de un aroma de rosas cercanas,

la inconcreción de la vida,

el mar oscuro,

la extenuación álgida y extrema del dolor:

roto un dios intrépido y carnal,

su afecto,

su paz,

su luz,

su fe.


ODA CÓSMICA

… abrámosle, sintámosla y cantemos la oda íntima, aquélla, la del eco cuántico, la que no se apaga:

ese órfico sonido, esa polifonía interior de inmemoriales e indescriptibles tonos,

ese fuego diamantino y álgido, su recuerdo:

odre ingente de notas,

ánfora sagrada,

grill del alma,

cangilón veraz de la alegría;

… porque uno baja al cauce de sombras, al de ruido y furia,

y podría parecer que a guerras hieda, a desolación, a olvidos eternos y abandonos;

¡ y no, y no !

pues, qué es el pálpito esplendente jamás apagado ni encendido,

o ese hilo de oro,

o ese tímpano interior que emite y nos recibe,

esa pulsión en el pecho,

ese son devorador,

esa alianza…;

… ay los cromosomas multidimensionales, ay y ay ese par 24 invisible aún, capital e inasible;

por tanto, nuestra oda no se apaga nunca sino que en sí misma se incendia, se expande, se ilumina,

haciendo caer por terraplenes terrestres y galácticos las viejas cenizas de la humanidad;

… muere y muere aquí, renaciendo, pues, el Fénix, y el alma ansía, torna y se renueva;

¡ y es que el grito de vida es tan sublime,

con tal fuerza emerge y de tan dentro, tan de dentro arranca,

tan de lo hondo y nuestro…!


LEYES DE HOMBRE

…un hombre puede emerger de la cima y son de una montaña,

puede echar a correr su sangre ladera abajo para ser convertida en río, en mar, en océano,

y puede, puede transformar en panes, tanto hachas, segures y cuchillos,

como los dientes-leznas de las quijadas del diablo;

… pero ¿ y la rosa…? ah, bellísima, bellísima y única, y, aun así, siempre, siempre efímera,

aunque también es cierto que cualquier plano, brizna u orbe es efímero y bello al filo de lo eterno,

pero nada, nada como un hombre o mujer cuando instruye, asume y bebe su luz y brevedad;

… acudan, pues, aquí los nodos y clámides de tiempo,

la esbeltez u oropeles de cada caz o instante,

vanaglóriese un prez de mariposa,

resuciten los muertos,

agítese la llama,

dobléguese,

siéntase,

vívase;

… un hombre, un hombre puede ungir los dominios del cielo y de la tierra, de la vida y de la muerte,

o instruir su aliento – cual éter divino, sinovial y vivo – en las células sinápticas del mundo.


GÉNESIS DE LAS PALABRAS

… me recorren e indagan, me analizan, incendian el silencio y estallan por mi boca las palabras;

a este cuerpo de sílice y cristal, digo – y pues que puedo hacerlo – deberé curarlo y sanarlo,

cómo, si no, mi espíritu divino podrá expresar en él su ley, su voluntad;

pero, y asimismo, cómo no sanar mis otros cuerpos, el vital, el de deseos,

– oh torres de verdad, de color y luz, oh torres mías eclipsadas y diezmadas –

y cómo, cómo no, y también, a esta mente mineral, incipiente espejo o lumbre,

con que el mundo expone a la razón sus lemas y sonidos, su lirios y sus rosas;

¡…ay, ay de mí,

tener que construir estos versos con las leyes del alma de forma radical y sin ser herirla…!

porque más allá, más allá del grito y vuelo del relámpago,

y mucho más allá del trueno o guerra de elementos,

– donde quiera que vosotros estéis, y que yo estaré –

una voz sin voz nos tocará el corazón,

de allí vendrá:

de aquellos lirios y rosas,

de lo sutil y alto, de lo hondo, hondo;

… es difícil recoger palabras cuando prenden y estallan sin forma en la boca,

pero sí, sí sus humildes rescoldo, helos aquí: éstas son las cenizas. terminales.


CANTO Y DUELO POR LOS HIJOS DE CAÍN

… lo ya ocurrido en este curso de mi vida, lo que está ocurriendo y lo que aún ha de ocurrir,

¿ me urgirá a escrutarme en lo hondo y alto, me impondrá duramente resucitar,

y que remonte el vuelo para ejercer al fin de innato redentor…?

… piélagos para los ojos, estridencias, pasmos, jirones de dios y hombre;

porque la fe, qué es y hasta dónde alcanza, hasta dónde…;

¿ es que acaso el laberinto es un templo hermético o caja de cristal,

una voz que agita y que proscribe,

un mar sin aguas,

un confín,

una luz cóncava,

un terrible golpe ahogado de sangre y corazón ?

¿ o acaso, acaso una ley de lumbre para mudos y sordos, ateridos y ciegos…?

… los hijos de Caín siempre, siempre optaron y tomaron el cielo por asalto;

los hijos de Caín multiplican su gloria con el poder vital de unas hojas de hierba.


CUANDO DE REPENTE UN VERSO

cuando de repente un verso, sólo y exclusivamente un verso se te adentre, te incendie y queme,

cuando crepite por tu conciencia y sangre porque te las haya asaltado y te las esté abrasando,

y cuando sientas que ha prendido tu mente, pero que tu mente se abre cual alba luminosa y virgen,

para inmediatamente llegar y entrar al corazón para arrasar y acabar con todo,

ah, en ese momento, corre, corre y vuela, sube a alguna cumbre y corónala,

pues que en ese instante habrás hallado el signo con que poder ungir el cielo con la tierra;

… un verso es una daga, un tránsito flamígero, un conocimiento, un conjuro, una fuerza infinita;

un verso puede herir, matar, transfigurar, o albergar las claves lúcidas de todas las fronteras,

todas las puertas, todos los ríos, todos los puentes y todos los mares;

… un verso así no es hombre ni mujer, ni un pueblo, ni una raza, ni siquiera, ay, el pulso del planeta;

y, sin embargo, puedes oírlo bramar o gemir en llanto en el justo instante en que caes y te rindes;

ah, ese verso, pues, no, no tiene en sí razón ni sentimiento,

ése, ese verso incomparable, es decididamente mucho más, siempre mucho y mucho más:

la transubstanciación del ser, su irrupción y resplandor total,

su poder y ley, la luz del dios, la voz del universo.


FUENTE CREADORA: sinopsis

… vivir, moverme y tener mi ser en ti

conocerte

sentirte

iluminar y ser iluminado;

fulgir

resistir

ganar y perder

pero perder, perder y perder;

más aún: sumergirse en tu vida para definitivamente desaparecer;

… y es que eres tan íntima amante, tan fuerte y ardiente, tan magníficamente poderosa,

como una torva de furias, como una daga de fuego.


DEL CONTROL CONSCIENTE DE LA MUERTE

 

 

…y se fue y retornó la rosa,

 y lo hizo el viento, y el mar,

el cisne,

la alegría,

el sonido lo hizo, el perdón lo hizo,

y asimismo retornó Caín, y, cómo no, arropado con su maldición intacta y sus hojas de hierba,

y también cómo no, lo hizo emergiendo de la cima y son de una montaña creadora y mágica,

de aquélla, de la cubierta y ungida por intenta bruma azul …

… desde que aparecieran el fuego, la luz y el aire, he sentido y visto llorar y llorar, morir y morir,

y también subir y bajar, y marcharse, y volver y volver;

la escala de Jacob ha sido interminable y oculta, sí, pero genuina y vital, inconmovible;

… y pues que hemos roto el cendal de las sombras, los candados, las rejas y el miedo, los muros del alma,

sobre qué escrituras, solemnes del XXI, tendremos que instar la fe,

 y, al fin, conscientemente, mirar, y ver, y resucitar;

… yo soy el adalid de la vida,

 yo soy quien traspase, consciente y uno a uno, los velos sombreados de la muerte.

= = =

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