CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Fenicia (poemas de amor)

EXTRACTO DE “FENICIA: poemas de amor”

ÍNDICE

1- “Fascinación”

2 – Presentimiento

3 – Por aquella calle abajo

4 – Querernos

5  – Bajo la tormenta

6 – Reencuentro

7 – Al caer la tarde de julio

8 – Al alba

9 – Cariño

10 – Esta otra creación

12 – Algo más

13 – Requerimiento

14 – Tercera eternidad

15 – Tus ojos

16 – Quémame

17 – Olor a manzanas

18 – Pleno verano

19 – La caracola, el fuego y la arena

20 – Tema de amor para una balada triste

21 – Los juegos

22 – Resplandor

23 – Auténtica

24 – Celebración de las rosas [elegía íntima]

25 – Recuerdo

26 – Breve exégesis para un tiempo ido

27 – A través del crepúsculo

28 – Para estas horas

29 – Despedidas

30 – Otoño: realidad y canto

31 – Mujer de fuego

32 – La flor que queda

 

= = =

 

 

 

 

 

 

 

Presentación

 

 

FASCINACIÓN

 

…arráncame, siénteme,

y, en tu mismo dolor,

ponme;

 

¿ … de dónde vienes

– dijiste –

¿ de dónde ?

 

… y un trajín de palomas y un rumor de jilgueros,

aleteó en tu boca;

 

… y fuimos nuevos, inmensamente nuevos,

como el rocío fresco de aquel primer instante.

 

PRESENTIMIENTO

 

 

… ábreme al sol de tus uvas maduras,

tómame y préndeme, Fenicia, y mi amor enloquezca con la luz

de tus néctares;

… cual aroma o rumor de marzo, entre brumas vienes zigzagueante,

dúctil como el aire, ágil como gacela;

… yo advierto que tus lumbres son el sol abrasador

de mis cuerpos y campos vivos, la señal, el deslumbramiento y muerte

de todos los poderes de mi alma;

 

… te presiento y huelo por las alamedas de las tardes tibias,

y campanillas y lirios te voy poniendo para que me encuentres;

 

… y si así es mi amor y brevedad, mi dicha y mi desastre,

al encontrarme, mátame;

que la resurrección me encuentre de este lado del mar.

 

 

POR AQUELLA CALLE ABAJO

 

… no, no sabía que por aquella calle abajo,

– con sus puestos de salchichas, sus tahonas y breves bazares,

con sus diminutas librerías y tiendas de helados –

la vida y la muerte me estuvieran esperando para alejarse la vida

y ahondárseme la muerte;

 

… porque al pasar levantaste los pájaros del suelo,

te los llevaste, y, al irte, me dejaste

como sin aire;

 

… por aquella calle abajo no recuerdo que te dije,

ni nunca sabré por qué bajé y continué bajando mientras tú subías;

tampoco pude comprender que tan vívido fuera un instante de luz quemada

ni que tanto hiriesen los posos de ceniza;

 

… ¿ y cómo vivir ahora ? ¿ y cómo volar ?

si levantaste los pájaros del suelo, te los llevaste y me heriste de muerte la garganta,

cómo, cómo vivir si me dejaste desierto el mundo y sin verdor el aire.

 

 

 

QUERERNOS

 

 

… amiga, tienes que soñarme entre tus pechos para que te viva

y abrir las puertas para que entre y, dentro, sepa, que el amor y el fuego esplenden

todos los abismos y lagares de la tierra;

 

 

… conmigo,

que sueño con tu vientre de alondras y trigales,

de arenas puras, de trazos cálidos

y lumbres;

 

… tengo que coger, Fenicia, los gritos de tu boca con mi boca y dártelos,

oírtelos llegar y sentir en desbandada tu aliento mientras te mimo

y quiero;

 

… tenemos que abrazarnos frente a la soledad,

frente el olvido y la muerte,

cariño, necesariamente debemos abrazarnos contra el alud

del frío;

 

… compañera, tenemos, tenemos que querernos, y, en la entrega, mirarnos,

y saber quiénes somos.

 

BAJO LA TORMENTA

 

 

 

… como sobre racimos, la luz se posa y enciende por tu pecho lagares y vendimias ; mientras, la mañana arroja como presagios lanzas,

y, como besos, lluvia;

 

[… se elevan y estallan los capullos de las rosas,

¿ los oyes ?

¿ u oyes cómo acoge la tierra alborozada

los destellos de sol

y brotan amapolas y jazmines ?]

 

… tu ardiente aliento abrasa, y es aquí donde converge el fuego con los fuegos

y en su virtud se tocan, se funden y se abrasan;

 

… nuestro silencio es puro y hondo frente al clamor terrible del cielo y de la tierra;

todo, todo es valor, y, sin embargo, las gotas de lluvia nos aturden.

 

 

REENCUENTRO

 

 

¿ … retienes aún, Fenicia, el día aquél de aurora breve,

el que nos quebró los pechos y las horas y nos desmembró la vida

porque la amábamos ?

 

… me pregunté a menudo entonces si no serían los dioses y las bestias

quienes construyeran en mi corazón salvaje el dolor que tuve,

el que mató las flores y lo niños que éramos;

 

pero ¿ podría acontecerme ahora esta furia de sangre que me tensa los brazos,

este mar por mi boca al nombrarte,

y esta alegría que me parte los huesos mientras te beso ?

 

… te encuentro, al fin, cuando junio marcha ardiendo por trigos y amapolas,

cuando se torna un dios de fuego y va tirando cerezas a los hombres

y a la eternidad, éstas, tan dulces y rojas, que en tus manos y en mis manos

ah, Fenicia, a ambos tocan, nos queman y nos besan.

 

 

AL CAER LA TARDE DE JULIO

 

 

 

 

… la llovizna de julio reverdece los fuegos

en la tarde;

 

… mientras surge y vuela una paloma hacia un destello de luz,

en el hueco de tu mano

va mi alma;

… y mientras los autos pasan y pasan, bajo los aleros, la ciudad cobija

el corazón

y un bando de gorriones se aturde

y se recoge;

 

[sí, en las rosas

de tu mano,

albergo yo mi alma]

 

… cúmulos de pájaros y dioses chirrían y sisean bajo el alto haz de las palmeras;

pero en la lluvia de tu mano, recogiendo tu fuego,

libre y encendida, va mi alma.

 

 

 

 

AL ALBA

 

… si limpios son, y profundos, Fenicia, los cielos,

nunca la mañana fue tan bella como en tus pechos altos,

su hondura, o en tu piel dando este olor a mimbre y a tomillo,

a támara y a hierba fresca [te amo]

… no preguntes por esta intemperie de oboes sonando

ni por la ebriedad sublime de la sangre;

tras nuestra sed de mar y el oficio del frío,

este son nuestro es de rosas, de luz y miel, de agua dulce cayendo;

… todo es frágil y breve en este instante, todo,

como la aurora prodigiosa y serena que en tus muslos enciende

tempestades de fuego, y ya, por siempre, bajo el sol, inmortales.

 

 

 

CARIÑO

 

… no hay más verdad, cariño, que la de la vida;

ni siquiera la muerte ha podido tocarla, ni siquiera el dolor

ni el olvido; cariño, ni siquiera el olvido;

… cuando toco tu cuerpo y ardes y mis brasas abrasas

y la inmensidad se incendia como un colibrí de amapola y agua,

acaso ¿ no es la vida ? ¿ no es la vida cuando guardamos

nuestros pequeños ruidos del corazón en la mano

y por ellos sabemos que sigue la esperanza ?

… y cuando acude el tiempo y toma el aire su verdor de alegría

y por un instante surge una chispa de abundancia y gloria,

dime ¿ no es esto vivir ? .. porque si esto no fuese un don de vida,

entonces, cariño  ¿ con qué,  con qué somos, con qué resistimos ?

 

 

ESTA OTRA CREACIÓN

 

… llego a ti, roto por el día, dividido,

tirando por mí mismo y por la furia

desatada sobre papeles y números,

traigo los mares sin orillas, la sangre ausente, el pecho sin costado;

 

… y de pronto, como ligeros brotes de lluvia, tú,

dando savia a mis raíces, mojándome,

hecha pan y abierto como gigantesca hogaza para mí,

–  concha vacía –

y me buscas para crearme y darme rostro;

 

… y eres ahora Dios, tierra y alimento,

eres en mí todo esto porque entonces vuelvo a ser humano y a reconocerme,

a sentir que mis palabras dicen algo,

empiezo a beber la lluvia que netamente me derramas tú,

que naces cada día para crearme.

 

ELEGÍA FUNDAMENTAL

 

 

… tú has visto –  pues que los trajiste – los mares incendiados por el alma,

y así nos conocimos: bebiéndonos y abrasándonos, cual huracán urgente

de sed y fuego, el que arrebató el vigor y la ternura hasta convertirlos en sino,

en muerte, en vida y estruendos necesarios;

 

¿ … te acuerdas cuando la vida ascendía desde la tierra

con esa sensación de lo indescriptible, verdadero y perdurable?

¿ te acuerdas, lo recuerdas aún… ?

¿ … y cuando contra nuestros brazos crecía el amor llamándonos,

tocándonos y ofreciéndonos ser estrella que alguna vez habita el corazón

y muere, te acuerdas, podrás, puedes recordarlo ahora ?

 

¡ … te he visto tantas veces huyéndome y buscándome y diciéndome

que no, que el mar no existe, ni los labios ni tampoco el mundo aquél

de las luces purísimas… !

 

¡ … qué, qué podrá detener la fuerza de este mar incontenible,

y por qué tendré tu luz entre mi luz, si ambos somos temblor,

y miel, y sueño y brevedad en este instante !

¿… por qué, amor, por qué así, por qué ?

 

 

 

 

ALGO MÁS

 

… ah,

yo sé que  toco algo más que tu piel;

como si un mosto y música nacieran por tus vértebras

y rodando, y creciendo, vinieran por mis brazos y abrieran

por mi cuerpo dulzainas y timbales;

 

… yo sé que bebo algo más que tu aliento salobre;

pues sé que por tu boca rugen los mares con sus fuegos,

la muerte y la piedad;

 

…yo sé que por ella claman dioses y hombres desesperados,

como asimismo sé que mi espíritu quema y que tu espíritu hierve,

y que ambos, desde el mismos umbral del aire, expectantes y atónitos,

nos sostienen y miran.

 

 

 

REQUERIMIENTO

 

 

… tienes que coger la libertad y venir a este barrio mío

de espejos rotos, mostrar tu alma al mundo

y que todos busquen a trozos tu reflejo;

… amada, no seas mía nunca, nunca;

acompáñame de vez en cuando a la vida, entra,

tomemos un café y huye, escapa escalera abajo,

vuelve;

… mientras te alejas, vislumbraré cómo engendra la luz

el movimiento y el grado de esplendor que adquiere el ser

cuando derriba puertas, blasones y atalayas;

[… quién, quién será, me diré, cuando ya te hayas ido

y te encuentres en la calle]

… amiga, tienes que venir a mi barrio cuando yo esté ausente,

cuando nadie tenga certeza sobre quién puedas ser,

y todos, todos pregunten por la desconocida.

 

 

TERCERA ETERNIDAD

 

… cómo dos días con sus noches, dos universos de tristeza, redujeron mis labios,

mis brazos, mi cintura, la algarabía de mis pájaros para a callarlos y entreabrir el olvido;

no estaba mi corazón conmigo sino todos los golpes y equipajes vacíos, la herrumbre,

la desesperación de un alba sin vestido y yendo ciegos y despiadados

por mi sangre;

 

… jamás sabrás cómo se nombran las horas asesinas,

ni cómo caen lo soles por el pecho partiéndolo y quemándolo,

para luego ahondarse por el alma en busca de refugio que albergue y aparte la locura;

 

[te nombro y es la luz]

 

… no, no sé que desconcierto de mares, nieblas y hojarascas

estuvieron matando en mí latidos de paloma y olvidándote;

mejor – confieso ahora – hubiera sido morir para sentir contigo esta dura ausencia

a que llevan los sueños imposibles; ahora sé por qué el amor transita

por tan íntimas estancias de la vida y es un dios de luz y fuego,

y por qué prende la verdad e incendia – tal cual vivo – la ingente conmoción

de este momento.

 

TUS OJOS

 

 

… desde el sol de los arroyos, desde el cielo y la  tierra desnudos,

yo traía, oh Fenicia, mi sed de ti,

buscándote en el pecho;

 

… y llegaste, y todas las fuerzas y dominios se engendraron para hacerse

luz y fuego en ese instante,

principio que latió con furia

contra los odres rojos

del corazón;

 

… nunca supe – pues nadie en la alegría sabe – qué grito dio la vida

al fundir tu aliento, mis hambres y sus luces;

. . . . . . . . .

. . . . . . . . .

 

¡ … y cómo enunciar la estancia en que te habito,

pues cómo, ay Fenicia, sentir la luz vibrar y explicar sin más tus ojos, cómo !

 

 

QUÉMAME

 

 

… quémame, arráncame de cuajo el silencio de los ojos,

taladra mi corazón y el final no será roca,

sino sangre hirviendo para llenar el río de tu vida;

… por arboledas de fuego has venido a beber mi mar embravecido,

a instruir en mi pecho una canción de olas;

[aunque sé, ay querida, que hemos de romper nuestras venas de cristal

y reparar con celo y daño el pago inexorable

de este tiempo frágil con su edad hermosa]

… pero ¿ habrá después ? ¿ y refugio para las fuerzas rotas del agua,

habrá ? ¿ y qué será del fuego ? ¿ y del amor, de este amor si algo quedase… ?

¿ … es que acaso no habrá de importar que hayamos de mirarnos tal vez

salvajes e irreconocibles ? ¿ y por qué no – digo – como dos infortunados

que tuvieron el don de compartir el mundo y todo lo vivieron conscientemente

con furia y plenitud como es y está siendo, aún, en este instante;

por qué no, Fenicia, por qué no, aunque algo nos esté gritando

que tras esta aceptación estallará el dolor y se excitará convocándonos la muerte…?

 

 

OLOR A MANZANAS

 

 

 

 

… mientras vive y se abrasa la tarde contra el pecho del mar,

sus cenizas desprenden olor a manzanas y tu cuerpo vibra;

… tu cuerpo, tu cuerpo de castaño en flor, de seda y mimbre,

de león y agua;

toda tú reconstruyendo mis manos y mi corazón en ruina,

y mi sed de muerte herida y acabada;

… ah, esta luz,  Fenicia, recordémosla y celebrémosla siempre, siempre;

… porque, adónde irá a parar – digo – a qué otros mares y orillas arribará

este increíble y puro instante;

… cómo, cómo podrá aparecer nuestro último día con su piel de bronce,

aquél en el que tal vez caigan las constelaciones

y mudas y oscuras hayan de continuar fluyendo del fulgor de la memoria,

chocando e hiriéndose contra el verdín de calles y plazas,

rotas y despiezadas, ya,

por el olvido;

Fenicia, cómo, cómo será ese día; ah, pensémoslo y apretémonos hoy,

ah, con qué, con qué  nos hablará;

… aunque después de todo, este olor a manzanas, este pulso nuestro que tanto puede,

cuando estamos aquí ¿ no nos da resplandor y fuerza ?

amiga querida ¿ no nos hace ciertos ?

 

 

 

PLENO VERANO

 

 

… con los pechos mojados por los óleos del alba

amaneces;

 

… no puedo perseguirte

con la luz

del rocío,

no puedo coger un hilo de sol y coronarte;

 

… como animal salvaje, te deseo;

lo demás,

es lluvia, éxtasis, sedas, y abandonos.

 

 

LA CARACOLA, EL FUEGO Y LA ARENA

 

 

 

… si por amor ardiera el mar

y en una caracola oyera

tu voz

de atardecer marino;

 

… si en el centro del ser se juntaran

el agua y el fuego

y yo te sintiera quemándome

la vida;

 

… si mi cuerpo

a golpes se quebrara

y cayera en tus manos;

 

… ay amor,

si después lograra contemplar tus ojos,

tus ojos, amor,

sería caracola ardiendo entre la arena,

y en tus manos ceniza después de haber vivido.

 

 

 

TEMA DE AMOR PARA UNA BALADA TRISTE

 

 

 

 

… de tu cuerpo a mi cuerpo, Fenicia, relámpagos;

de mi cuerpo al tuyo un río, un beso en vendaval, una marea;

¡ …ay, cómo te he amado, y cuánto !

¡ recuerdas aquel temblor de rosas abiertas,

y qué ambrosía detectaba en tus pechos la furia de mi aliento !

… sí, es difícil recordarte y no obtener un instante hermoso

de luz por la memoria;

 

… éramos un hombre y una mujer, un hálito, un rumor, un cántico,

un eco solo y purísimo ¿ te acuerdas ?

fuimos una vez;

 

… hasta el alba de un día cualquiera en que ladraron los perros,

y, sin cansarse, toda la noche estuvieron ladrando, ladrando y ladrando;

aún brillaba la luna cuando, cerca de la madrugada,

se alejó la jauría con la muerte.

 

LOS JUEGOS

 

 

 

… cuántas veces te sentiste insecto entre mis brazos,

jugando a columpios entre mis telas de araña,

y te dejé ir,

en busca de otro instante para seguir jugando;

 

… cuántas veces besaste la mañana en mi boca

porque viste el sol en mi corto horizonte,

cuántas viniste a mi fragua a forjar hierro nuevo

a costa de nuestro amor hecho chatarra,

y cuántas, cuántas inventamos besos sin bocas, abrazos sin cuerpos,

o forzamos una simple lágrima ardiendo sin estar llorando,

cuántas;

 

… y cuántas, cuántas hemos muerto y el alma nos ha engañado, cuántas, cuántas

 

 

RESPLANDOR

 

 

… cuando el mar se abrió, seguramente ya supiésemos, Fenicia,

que la felicidad no existe y que no ha existido nunca, nunca;

¿ … cómo explicar si no las brisas de dolor que nos lamen la espalda

como lobos de hielo y que ambos viniéramos tan dúctiles y ágiles

para esta muerte ?

¿ … cuál ha sido, si puñal o hermosura,

esta verdad que al fin asuela y deshabita ?

¿ … cuál la razón – dime – para huir el tiempo frente al tiempo,

sabiendo que huracanes y estruendos han de vertebrar por siglos

este frío tan nuestro y tan del alma ?

… porque ¿ en qué puede consistir el olvido, su guadaña y labor,

si a pesar de esta inmensa ruina, ah Fenicia, y mientras muero, te amo ?

 

 

 

 

            AUTÉNTICA

 

 

                                             

 

 

                                                            ¡ … amante, amante, amante !

 

 

… he sabido de una arruga en tu rostro,

y he venido

a verla, a tenerla, a celebrarla;

 

 

¡ … amante, amante, eres verdad sublime entre mi vida,

ah, corzo o gacela, tú, en la arboleda, amante !

… tus ojos ¿ de dónde vendrán ?

 

 

… si tú me dejas, voy a guardarlos, ahora,

que son tan hermosos.

 

 

 

 

CELEBRACIÓN DE LAS ROSAS

[elegía íntima]

 

 

 

… ahora, que sosegadamente te miro y estoy pasando las yemas de mis dedos

por los huecos sagrados de tus vértebras,

cuando acerco también los labios para seducirte y resucitarte

y al fin saber quiénes somos,

ay,  me está asaltando ese instante brutal con que irrumpe el olvido;

… y con este vértigo, mientras me declaro y hago hombre por tus dunas solares,

qué sombras y qué desolación aguardan tras los últimos besos y la última arena,

qué temblor mientras recojo por tu vientre lumbres y estrellas vivas,

y qué lóbrego, abismal y terrible silencio invoco para que no me oigas luchar

contra la verdad;

… y no, no sé dónde poner las hordas asesinas,

ni sé dónde la luz, ni cómo forjar la paz del dolor del mar,

ni tampoco, tampoco esta costumbre mía, de celebrar a un tiempo, las rosas y la muerte.

 

 

 

 

CAPÍTULO III – Poemas para un día después

 

 

RECUERDO

 

 

 

 

 

… aún, aún corren gotas de agua

por tus pechos temblando;

aún cantan las chicharras al son del mediodía

y el aire del rastrojo llega y huele a hinojo, a higuera y a tomillo;

 

…y aún, aún me embriagan los murmullos del río, y tu piel, y las torvas de sol

y el frescor de la hierba,

aún;

 

… tal vengo a recordar ahora tus bálagos y nieves de agosto:

la sangre hirviendo

y los cuchillos vivos con que me mataste;

…y aún, todavía, recuerdo que descalzos, y por días y días, 

estuvimos corriendo, corriendo y desangrándonos sobre todas las piedras.

 

 

BREVE EXÉGESIS PARA UN TIEMPO IDO

 

 

 

 

… y largamente me quedé pensando en cómo eras,

o en cómo aullaron los cierzos de marzo y las iras de agosto,

que tanto afligieron nuestras yemas tempranas;

pero, sobre todo, en que no supe hacer que del fuego solar descendiese la lluvia

y en la piel del volcán germinara una rosa;

 

… y no, no había desamor ni nieblas cuando escuché el silencio;

sé que a veces se aparece la eternidad con esa esmerada placidez,

casi dulzura, cual paz que orea, que limpia y calma;

 

… así surgía nuestro amparo o don de las resurrecciones,

la transparencia lúcida de todo cuanto con amor ha muerto y con amor ha sido;

 

… reconozco y siento tu sublime libertad y el aleteo de tus pájaros alejándose,

y ese poso apacible, cálido, y reconocible, aún,

de la ternura fresca

 

 

 

 

A TRAVÉS DEL CREPÚSCULO

 

 

… estoy viendo vagar toda mi sangre a través del silencio de tu mirada,

– rota por el incesante golpe del mar contra la tarde –

mientras el aroma del agua se extiende por las flores salvajes de la orilla

y unos niños recogen de las olas polen como un diluvio de sol en sus manos;

… sin embargo, tú sigues dulce y triste como una manzana prematuramente pálida,

inaccesible y distante, consumiendo nota a nota la avidez del mar

contra el son de tu pecho;

¡ … hasta dónde, hasta dónde crecerá tu hermosura hoy,

que el dios azul y verde se ha agitado tanto !

… un crepúsculo rojo se levanta y a lo lejos prende atavismos del agua,

pero has visto, y sabes, que la luz abrasa y salva, haciendo irrepetible y triste

la crucial edad de las cerezas;

[  una brizna de tomillo y lluvia florece en tu rostro]

… recostado en la arena, y al trasluz de la bruma,

más allá de tus ojos, e invisible, te miro.

 

 

 

PARA ESTAS HORAS

 

 

 

… compañera, podría parecer como si este día bronco,

hubiera llegado dispuesto a exterminarnos del alma la sed

y la memoria;

… y, sin embargo, algún amor quedará sobre la mesa, alguna melodía

que se resista a morir, aquí y allá algún espejo roto o ajado,

siempre algún cariño rodando, algún beso último,

tal vez el primero;

… que esta amistad mía te dure; la que quiero cuidar y llevar en el pecho

contra todas las noches y propósitos, contra la propia muerte,

que te dure siempre, siempre;

y no, no te quedes sola frente al río, pues la paz del agua destruye y besa,

y luego, también, al recordarse;

… amiga, partamos, no importa;

ya ves, libres, cual si viento, con fe y afecto nos reconocen y reciben los álamos;

[…yal marchar va la sangre serena,

pero dándose golpes tintinean las hojas y los caballos del pecho piafan y tascan

contra los muros del corazón; éstos, indomables y airados, terriblemente airados,

con insistencia y furia por el alma pugnan, se hostigan y encabritan]

 

 

DESPEDIDAS

 

 

 

… nosotros, que nos hemos despedido tantas veces,

que nos hemos mirado uno en los ojos del otro para calmar la angustia

o defender nuestras copas de oro, conteniendo unas gotas

de furia, suaves y fragantes – pero que ambos sabemos

que son veneno puro que nos van matando, desarreglando

el alma y el fulgor de la vida –

aquí, aquí estamos de nuevo blandiendo los cuchillos;

… nos hemos despedido, digo, tantas veces en éste mismo instante,

y tantas, tantas hemos hecho el silencio que hiela y ofende,

que no sé si hoy, cuando el pulso tiembla y su son a oscuras nos celebra aún,

– no sé, insisto –

si valdrán éstas pocas palabras para matar definitivamente esta luz

que a duras penas nos sostiene y salva;

[amor mío, y no sé, lo ignoro, no sé si valdrán los cuchillos]

 

 

 

 

 

OTOÑO: realidad y canto

 

 

 

 

… alguna vez, al pasear entre el tedio y la soledad, cuando la brisa

y el rumor de las hojas caídas vayan contigo rodando y acompañándote,

sentirás de pronto un murmullo de voces y te sobresaltarás deteniendo un instante la sangre,

su raudal de memoria y el calor que tiene;

[… y no, nada habrás de temer, pues obviarás la nostalgia excitada y de nuevo elevarás el vuelo

y aletearás en lo alto hasta quemar la piel]

… hay, y queda, efectivamente, un largo fulgor por los otoños: rosas, días varados

en templos hermosos de ceniza y cal, miedo también, y duda, y fuego puro,

mares helados con que la mente vigila y cerca los atronadores vendavales de la pasión sin fin;

[pero un golpe de juventud termina siempre con nosotros]

… es la rebelión del cisne íntimo, el último estertor contra la sombras,

contra ese tedio final y el implacable ruido de la soledad;

… nadie, nadie puede impedir esta derrota, ni siquiera la bulla de estos pájaros míos

picoteando en el pecho, en la sangre, en las irreductibles hogueras del corazón.

 

 

 

 

 

MUJER DE FUEGO

 

 

 

 

… recostada en el pretil de la baranda,

el sol creaba aguamarina en sus ojos y en su pelo

lumbres;

… al descubrirla, con el asombro y fuego que evocan las resurrecciones,

tomé la vida y, con urgencia,

corrí hacia el pecho y lo puse a vivir;

… y viviendo la estuve ardiendo tanto y en tan hondo,

que mis lumbres se fundieron con sus lumbres,

arreció el misterio de la mujer quemándose,

por lo que el jardín y la baranda y el aire de mi aliento ardieron;

… por ello tengo ahora esta memoria mía, esta visión indestructible del mar

con ardientes olas por mi vida, abriéndola y quemándola inexorablemente;

… oh belleza, belleza, ponte de rodillas conmigo y callemos hoy, ahora,

quedémonos así, enmudezcamos ambos.

 

 

 

LA FLOR QUE QUEDA

 

 

 

… porque esta dimensión me restituye, me ampara,

pues el amor es un alto vuelo con el que todo se altera y origina;

 

… así la luz o mar que queda,

esencia purísima que acoge, arranca y salva al dios de entre el fragor ingente de la tierra;

y porque la vida es un río que expone sus misterios al corazón,

y el corazón – a fuego puro y en su aridez mojado –

conforma esta verdad silente y viva que incendia y resucita;

 

… pero ay de mí ¿ cómo venir al dolor terrible y cantarlo con su amor,

si la sangre, visceral y airada, nos destruye tanto y retiene en él, cómo… ?

 

 

 

 

 

§§§§§

 

 

21 comentarios »

  1. Sencillamente hermoso…

    Comentario por Esteruca — 21/06/07 @ 9:35 am | Responder

    • … Esteruca, viniendo desde 2007, gracias de nuevo en este encuentro con el 2012 a la vuelta; que te sea, amiga, feliz en todos sus términos; un saludo; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 27/12/11 @ 10:08 pm | Responder

  2. Los poemas de amor para Fenicia son alteraciones rítmicas y grandiosas de la sensibilidad universal.Puntos apretados en el Tiempo, hundidos en la carne.Son arte amatorio de lírica total.

    Abrazos y saludos

    Hallie

    Comentario por Hallie — 25/11/07 @ 1:37 am | Responder

    • … y en realidad es tan breve todo, tan breve; gracias, Hallie, por haber pasado por aqui, fue una visita muy apreciada; feliz 2012; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 27/12/11 @ 10:05 pm | Responder

  3. me gusta mucho lo que he leido pues yo soy talvez muy romantica y yo escribo algunos versos; pero de cuatro lineas solamente. pero las poesias que he mirado para mi me convencen mas de que tenemos que aprobechar el amor cuando lo tenemos y asi poder seguir escriviendo cosas tan lindas y tan refleccionantes.

    Comentario por silvia viveros — 11/03/08 @ 8:54 pm | Responder

    • … Silvia Viveros, con retraso ingente, perdón por él junto al deseo de que el final de año sea lindo y el 2012 constituya todo un resorte de fe, paz y esperanza; un saludo; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 27/12/11 @ 10:02 pm | Responder

  4. Sigo deleitándome con sus poesías. me quedé en *La flor que queda*;…pues el amor es un alto vuelo……
    Lo sigo visitando con agrado. Felicitaciones.

    Comentario por Catalina — 29/05/08 @ 1:48 am | Responder

    • …Catalina, aunque con retraso, gracias, amiga, por pasar un ratito en esta humilde casa; estamos en ella; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 27/12/11 @ 9:59 pm | Responder

  5. LA POESIA SON TUS ALAS QUE SE ESCONDEN EN LA TIERRA
    MAGICAMENTE TERRENAL
    GRACIAS

    Comentario por SILVIA — 02/12/08 @ 7:05 pm | Responder

    • … Silvia, nunca volamos tan altos como aquello que soñamos ¿ no te parece, amiga…?; agradecido y un slaudo hondo; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 27/12/11 @ 9:57 pm | Responder

  6. Felicidades me encanto tu libro

    Comentario por siby — 04/01/10 @ 10:57 pm | Responder

    • … Siby, tus palabras constituyen una deferencia alta para el autor; gracias, amiga; un sincero abrazo; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 04/01/10 @ 11:21 pm | Responder

      • … Valentina, amiga, la sintesis de tu mensaje mejor que el oro de las palabras; la puerta permanece abierta; un abrazo; Orion

        Comentario por oriondepanthoseas — 01/02/10 @ 5:16 pm

  7. ES UN PLACER LEER TAN HERMOSAS METÁFORAS , ESCRITAS CON TANTO AMOR!!
    EL AMOR ES LA FUENTE DE INSPIRACION MAS EXACTA , MAS PERFECTA, MAS SINCERA…EL AMOR CUANDO ES VERDADERO NOS ELEVA A NIVELES INSOSPECHADOS, NOS HACE POETAS, ARTISTAS, Y EN GENERAL NOS HACE MEJORES PERSONAS!! GRACIAS ORION!

    Comentario por celina — 30/04/10 @ 5:00 pm | Responder


    • … estimada Celina, el corazón del autor te agradece palabras tan llenas de generosidad y gentileza; estaremos aquí, amiga, con las puertas de par en par esperando tu regreso; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 30/04/10 @ 7:52 pm | Responder

  8. Sus letras son como las mareas, interacciones entre la luna y el mar.
    Un placer pasar por acá.
    Saludos

    Comentario por Olga — 29/09/11 @ 9:00 pm | Responder

  9. Olga, amiga, bien puede suponer que uno, aunque tan, tan limitado, hace cuanto puede. Por tanto, me siento honrado por sus hermosas palabras. Reciba mi agradecimiento y saludo. Orión

    Comentario por oriondepanthoseas — 29/09/11 @ 9:24 pm | Responder

  10. En cuanto este seguro de lo que puedo hacer, le enviare una sorpresa, no tanto que el deleite que usted me brinda con sus poemas.

    Comentario por Mario Solana — 30/06/15 @ 5:06 am | Responder

    • … Mario, amigo, te estoy agradecido por venir; te deseo todos los éxitos del mundo; desde España mi saludo atento; Orión

      Comentario por oriondepanthoseas — 01/07/15 @ 12:16 am | Responder


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