CURRENT POETRY – POESÍA ACTUAL – SIGLOS XX-XXI: Orión de Panthoseas ®

Épica y lírica del dolor

EXTRACTO DE “ÉPICA Y LÍRICA DEL DOLOR”
1 – Palabras
2 – Primera reflexión
3 – Jericó
4 – Ruido
5 – Memoria para el consuelo
6 – No enloqueceré de miedo
7 – Prender la eternidad
8 – Secuencia de los días
9 – El encuentro
10 – Magnitudes
11 – Qué sé yo
12 – Un grito equivocado
13 – Revelación del día
14 – Cálmate corazón
15 – Un día de verano
16 – Canto cenital al Órbigo
17 – Invocación
18 – En la oquedad del corazón
19 – Mirar
20 – De la labor del tiempo
21 – Descifrar la altura
22 – Monólogo crítico
23 – Valor del sentimiento

 

 

 

PALABRAS

… mis palabras, que no construyen hoy ni puentes ni estrellas,
y que a menudo crepitan como fuego cogido de los rescoldos duros del corazón,
mis palabras, digo, las pongo con cuidado aquí, en estos versos,
como sin luz ni tiempo apenas, dudando casi;
… poco hay que ofrecer desde el don no habido,
desde esta intemperie aciaga de los hombres que vamos con las manos en alto,
tanteando y preguntando sólo, ahítos de ingentes guerras, cegueras, y extravíos;
[una fragilidad pavorosa me toca cuando inquiero al alma qué he de de hacer o dar,
y el silencio aprieta el pecho y hace daño con su inteligencia sabia y honda, pura y desmedida]
… oh amigos, aunque tristes y pocas, retened y juntad mis palabras,
tal vez, algún sueño, pueda hacerse con ellas.

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PRIMERA REFLEXIÓN

… este descalabro de mi vida, este golpe exterminador de ángeles y rosas,
este acontecer que se me ha adentrado en el pecho y me ha llenado  de estragos la sangre y el discurso del cielo, me asedia, me tensa y duele;
… no quiero exagerar en cómo es la soledad mientras se instruye,
o cómo llega la estulticia del tiempo y va invadiendo los hombros,
los brazos, la cintura y los pies sigilosamente, cómo tira sobre el diván del loco
porque ya no quedan pájaros por pasar a través de la ventana y el daño es grande:
una constelación desconocida y descontrolada de ejes y cuerpos, estridencias y órdenes;
yo sé que es un momento de mínima virtud y de escasísimo hombre,
una refriega de lobos enjaulados por y en mi propio frío;
… pero sé también que esta ruina mía pasará, aunque a dicha resurrección
nadie esté convocado y los lobos me aúllen hora a hora, día a día y año a año
por las venas tensas y heladas del corazón;
… yo creo, creo en la vida de mis huesos sitiados;
¿ dónde si no construiré lo que espero ?
¿ dónde si no la libertad ?

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JERICÓ

.. cuando estaban a punto de derrumbárseme las murallas,
las que defendieron mis besos terrestres contra el frío, contra los golpes y las voces de ira
y vi que no había más remedio que agarrarme a mí mismo por las solapas
para sostener mis piedras y sostenerme con ellas, fue cuando me dije con furia:
“si no eres apto para comprender, para aguantar el dolor y en soledad transformarlo,
no servirás para dios, no para guerrero y tampoco para padre;
porque si no eres capaz de unir las manos y sostener a un tiempo el pus, el orín y la vida,
entonces es que eres un bárbaro y cuanto has tenido, vivido y quemado,
cuanta ceniza habita en tus ojos sin agua, no te dará una amapola
ni te traerá el resplandor del trigo;
… pregúntate, pregúntate – me exigí de nuevo – y recuerda los hechos
en que estuviste a punto de ser flor admirable, de recuperar tus lágrimas y horas de piedra
tras el fin y el desastre, recuerda dónde y por qué caíste muerto entonces”;
… en definitiva, no sé por qué resisten los huesos o por qué se incendia de amor y luz el mar
cuando baja el lodo por los anaqueles del corazón y todo gime, se desvencija y tiembla;
… cual toscos milagros, se supone que así se estructuran y determinan los hechos:
decisiones de hierro con que afrontar las turbias e irreverentes horas que aún han de venir;
las de este interminable, purificador e incondicional combate entre el ser y la muerte.

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RUIDO

… estoy dentro de mí, voy bajando hacia las profundidades
de los pulsos oscuros;
[… qué difícil es concebir desde arriba el ruido que producen el mar y el fuego
golpeando el ser;
no puedo deciros por dónde estoy cruzando,
ah, no quiero, de ningún modo, un culto que consagre y colme la desgracia de la memoria]
… si no me acompañara esta luz,
– la frágil cerilla que da el dolor –
¿ podría entrar siquiera en donde tanto estuve,
tanto destruí y tanto amé ?
[…pero la ley que me instituyó, la que ahora me destruye,
¿ conocería lo ingente de este ruido, su hondura,
la impiedad y tormento de vivir?]
… dentro de mí se agitan voces, alucinaciones y gritos,
el mundo rueda loco y ante mis ojos todo gime y se estremece,
se hincha y crece, se agrieta y rompe;
… aun sabiéndome en mí, me siento preso y asustado
y no sé, no sé exactamente dónde estoy,
pues el ser y el mundo se enfrentan y golpean, se diluyen, van y vienen,
y un viento seco, helador e hirviente, sin escrúpulos, siento que me está robando
fuerza y luz del alma;
… oh Dios mío, Dios mío, no puedo más y mi cerilla se apaga;
… no oigo el ser, estoy perdido, no encuentro el dolor.

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MEMORIA PARA EL CONSUELO

… esta noche, cuando apagué la luz y encontré mis huesos
y una vez más sentí que resistían los golpes, el silencio y la oscuridad,
tal vez me invadiese el cariño, la compasión quizás,
porque a toda prisa fui a buscar memoria a mi sangre para el consuelo y dárselo;
… y la traje;
traje primero de la que tanta tenía y la puse allí, al lado,
y nos dolió;
pero enseguida tuve que introducirme por años y horas y regresar a cada tiempo
porque quería traer a este empeño, a este instante de vida, algún calor,
alguna brevedad con que acontece y pasa la alegría alguna vez,
por lo que durante mucho rato estuvimos contemplando aquellas pocas cosas de mi alma;
… con amor, mis huesos y yo estuvimos callados y quietos,
como si hubiésemos hallado una manera para dialogar y acompañarnos,
y para saber que el alba ya nunca volvería a encontrarnos tan lejos, en la oscuridad y solos.

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NO ENLOQUECERÉ DE MIEDO

… en estos momentos precisos de mi vida, quiero mirar,
sentir conscientemente que soy y estoy aquí,
contemplar mi sangre
y ver
que mi memoria contendrá esta alegría;
… si no fuera por la emoción de ahora mismo querer vivir,
la de arrebatar mi cuerpo, abrir su oscuridad y escucharlo dentro,
tal vez tuviera que creer que nada era y que nada se ha perdido
porque sólo ha habido tierra y pulso y sufrimiento;
… pero este instante, consciente y puro ¿ quién podrá arrebatármelo ?
¿ quién podrá impedirle ser mi propio e íntimo pulso,
el audible y fiel testigo de mi corazón ?
… no quiero mirar alto, sino este brevísimo acto
que se acabará y extinguirá conmigo;
… no, no creo que tuviera explicación si enloqueciera de gozo,
pero ¿ la tendría acaso para enloquecer de miedo ?

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PRENDER LA ETERNIDAD

… este escrutinio de dolor, el que hiere y pone en carne viva la voz,
los labios y los huesos, este cansancio final de lo que hay o queda,
[tedio, brevedad y frío]
¿ hasta cuándo, hasta cuándo ha de ser ?
… dios de mi cuerpo, levanta un manantial de fuerzas vivas
con que atajar mis ríos y mares negros,
observa en qué temblor mantengo el ser y en qué desventura
la fe en sí misma se extingue y no consuela;
… porque ¿ acaso es lícito humillarse, detenerse y ver después los desastres surgir o pasar ?
¿ lo es la soledad con el vasto dominio que entraña su poder ?
… oh viejo dios con mis crisis de hombre, necesito vivir, tensar y hollar la luz, prender la eternidad
con este instante duro aunque luego los derrumbes me destruyan los hombros
y no aparezca ni amor ni libertad, ni siquiera un mínimo canto con su brizna de lumbre
en el pecho;
… oh dios que discurres por mi sangre callada y herida, levántame las manos para seguir,
tócalas con tu fuego y préndelas, reconstrúyelas, sácamelas del estupor de la muerte
y házmelas capaces para la lucha.

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SECUENCIA DE LOS DÍAS

¡ … quién, quién no tiene memoria del temblor de una tarde
o no recoge un rastro de polvo con el dedo tras la ausencia…!
… el mundo es apenas un tibio cariño, una rueda infinita y un tintineo
de agua, sólo, apenas;
[todos los hombres estuvimos reunidos un día para construir plazas vivas
y las plazas se asustaron, se fueron, y todavía seguimos buscándolas;
… porque hay quien coge un puñado de tierra, lo aprieta y lo entierra en la mano;
y hay quien siembra en él y con el fuego hallado, tras restañar la locura,
construye la mañana e inicia con ella la resurrección del mar]
… los días comunes son así: cuesta andar por la mañana y llegar al trabajo y los mercados,
cuesta toser, saludar, sentir la luz en la sien, escucharla;
¡ … ah, si no instituyéramos tormentas… !

porque la mayor parte de nuestras vidas,
– lo sepamos o no –

la pasamos cerrando cosas y defendiéndonos del ruido
y miedo que produce la eternidad creada;
… por dentro, y mientras escribo esto, el viento, ululante y frío, me golpea y aturde;
es mi tormenta helándome y deshelándome, la que me hace, la que aún no acierto a mirar
ni tampoco a describir;
por eso, por eso seguramente la temo.

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EL ENCUENTRO

… con sombrero de paja y rosas venía la muerte;
avanzaba elegante, resuelta, con esa satisfacción que evocan el poder y la fuerza,

y yo, inmóvil, me quedé mirándola;

… cuando llegó junto a mí, deteniéndose, preguntó:
¿ por qué me haces frente ?
… y respondí: “porque soy más fuerte que tú”;

…y evitando mi cuerpo, lívida y llena de ira,
echó a andar, elevó la barbilla, y arrojó contra el suelo el sombrero.

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MAGNITUDES

… si viniera Dios conmigo esta tarde a tocar tantas cosas y me enseñara
a resucitarlas, oh pies, oh levedad, oh entendimiento…
… porque pesan los días como piedras, se hunden en los bolsillos de las gentes
y tiran para abajo en el trabajo, en las cocinas, en las calles;
por tanto, cómo, cómo resucitar los días;
… si esta tarde viniera Dios y asomara a este rincón
en que amasamos eternidad, vería la labor que queda;
… pero estoy solo, porque me ha encargado resucitar la soledad y el mar,
y no sé cómo acercarme a ellos para que no me maten ni me teman;
¡ … ah, ah, si detentara la alegría… !

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QUÉ SÉ YO

… qué sé yo;
teníamos pecados redondos y frescos y grande el sentimiento;
era cuando el agua corría por las calles, bullía el aire, y la luz sembraba
con enjambres de oro la mañana;

… qué sé yo lo que fue;
mi padre me ataba fuertemente los zapatos y mi madre amasaba
el sudor de la tierra;

[… la claridad de los niños dura siempre; aun en las mayores desolaciones
se asoma por puertas y ventanas, se inquieta, sube y baja, se marcha y regresa;
hasta para invadirnos de forma definitiva, poco a poco acaba por socavar y desmoronar
las pulcras y omniscientes paredes del corazóny allí queda]

… y qué sé yo, qué sé yo por qué tengo y agito en las manos
un candil y una espada,
qué sé yo cómo he de defender la vida, qué sé yo;
pues si es humano que me surja la duda y con ella converse,
también sé que la espera puede resultar mortal para el don del guerrero;
… qué sé yo, qué sé yo.

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¿ UN GRITO EQUIVOCADO… ?

… a lo mejor, a lo mejor no es tarde;
por tanto ¿ haría bien en coger la paciencia,
y a base de gastarla contra los huesos y la desolación, intentar conseguir
que me abra el mundo y ver que aún resisten rescoldos con que urdir la esperanza ?
¿ … podría descubrir así la aridez de estos musgos, de estas nieves y miedos
que empañan la alegría ?
… a lo mejor no es tarde y deba abrasar las manos para encontrar mis huellas
por la sangre, o tal vez no tenga más remedio que morir,
– que es como callar con ropa puesta –
y andar de acá para allá rehabilitando iras, destrozos y tiempos muertos;
[… o a lo mejor, ser de hombre sea otra cosa y esté buscando, ciego,
absolutamente ciego, un rito solemne, banal y equivocado con que lograr vivir]
… pero, aun así, es mejor luchar;
no, no os asuste esta reflexión de guerra pura; se trata del fuego íntimo,
el que en verdad cimienta y mata, el que conscientemente destruye y resucita.

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REVELACIÓN DEL DÍA

… este tibio amparo,
este calor que nutre el corazón para mirar el día
y verlo,
este misterio inherente a la luz que vive y que consuela,
¿ será la pequeña gloria que presta el sol al ser y a la mañana ?
… aunque, para saberlo ¿ servirá de ayuda la consciente afirmación
de este milagro ? ¿ y callarlo, serviría… ?
¡… en los confines del ser es tanta la belleza !

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CÁLMATE, CORAZÓN

 

… paciencia, corazón – tan intenso has vivido el dolor – cálmate;

… mira la luz, no se impacienta, ni tampoco el mar, y el aire llega limpio

de los montes al atardecer;

respira, respira y siente, corazón; piensa en tu fuerza,

en cómo el mundo te ha increpado y en cómo has luchado y aguantado el combate;

… es verdad que el dolor se hace ingente en las urbes, que surge como esclavitud

de hiedra humana y excita y sacia con pasión la mugres de las sangres;

quieto, pues, y no te apresures porque ambos hemos aprendido a llorar;

… nos toca preservar ahora la paciencia y aceptar con sosiego el nuevo trino de los pájaros,

ah, nos toca sentir y saber, corazón;

por eso, por eso, recuerda, hemos estado huyendo de quienes éramos.

 

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DE UN DÍA DE VERANO

… mi amigo lloraba, lloraba amargamente y no podía consolarlo;
(siempre había creído que su desván era un desván repleto
de objetos importantes, y que en sus manos, los retos de la vida,
eran o bien minucias o bien insignificantes pedacitos de oro)
… lloraba, y no lograba consolarlo – me reproché – porque me faltaban las manos,
la boca, el corazón; no, no lo lograba porque me faltaba todo;
… y sin saber cómo prestarle ayuda, lo abracé por los hombros
y me puse a pensar y a decirme que quién no tenía una biela fundida,
un circuito averiado o un tumulto de moscas por la piel un día terrorífico
en que se agrandan pestes, tristezas y desastres…
… y todo estaba cerrado: las tiendas, los bares, las iglesias,
los talleres de reparación también lo estaban .…; y yo con mi amigo
al amanecer, llorando ambos por el medio de la calle.

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CANTO CENITAL AL ÓRBIGO

“… y mi vida quebró como tus aguas:
opacidad tan sólo bajo espumas”.

… ah, Órbigo del alma,
que nunca se detenga este curso dolido de tu cuerpo;

… cuando apenas la infancia era de mimbre y el aire iba soñando cigüeñas y vencejos,
yo fui una golondrina que, irguiendo la mañana, surcó las celosías profundas
de tu vientre ;

… tú acogiste las lluvias boreales que no tuvieron cuencas de retorno,
desde allá de la tierra a mi verdear venías palpitando,
vestal al tiemblo del amante;

… en Vecilla, mi corazón;

… ah, nunca supe tras qué canto o trágica arboleda
hicimos estremecer la tarde;
paro el tiempo, sin embargo, y las horas regresan cenicientas,
aventadas con bieldos y pasmos de memoria;

… sabes bien que el precio de las aguas es irse y acabarse
u orillar el pecho aquí, en este recodo, Vecilla para siempre;
… Órbigo mío, arpa herida que asumes el rumor de este momento.

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INVOCACIÓN

… que no se apague esta luz, resistídmela ahora, oh mis cuerpos y fuerzas,
que ebrios están pasando los caballos del frío;
mantenedme este valor, que necesito vadear torrentes de sal y muerte,
y a pecho abierto salir frente al mundo y vencer precipicios
por donde ululando pasan los huracanes
de la razón;
recordad con insistencia la fe que necesito, la del don paciente junto a las pequeñas cosas;
pensad, pensad, pues, seriamente en el desmedido esfuerzo a que os llamo;
luchad contra la desmemoria del tiempo, luchad, luchad por Dios con insistencia
frente al odio y la proximidad de la locura, por vuestro ser y honor, quedad aquí,
y resistid conmigo.

———————————————————————————

EN LA OQUEDAD DEL CORAZÓN

… no, mi corazón no tiene asiento;
tanto gasta el dolor,
tan poco queda;

… hay una orilla con barcos desolados por mi sangre
y estelas derruidas,
y un cierzo,
– un canto inmemorial –
y un eco furtivo y triste;

… si la nada fuera y yo fuera la nada,
y algún camino y alma y estandarte hubiera,
por qué razón, por qué tiempo, o flor, o luz, no lucharía si aún fuera posible…

… porque vale la pena vivir después de todo;
incluso presintiendo este riesgo atroz e indestructible
con que a veces son y dañan los vuelos terribles e inasibles de las horas.

———————————————————————————

MIRAR

… esta contemplación del fulgor de lo alto,
¿ será cierta ? ¿ estará tras ella el cielo y ambos seremos verdaderos ?
… porque anda uno en tanto afán, atuendos y negocios,
que aún no sé muy bien cómo he llegado hasta aquí, he sentido la luz,
y me he puesto a mirar;
… porque, si no supiera, si no conociera lo que cuesta mirar la oscuridad
y andar en ella como en mi propia vida,
¿ miraría con pasmo y fe tal resplandor, este instante cual sangre limpia
de un latido  puro ?
… algo hay que bulle y sólo emerge en el frío, con el sol de diciembre;
¿ … será ese hallazgo lo que estoy esperando ?

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DE LA LABOR DEL TIEMPO
(o shock de la memoria)

… entra un tiempo al corazón con saña y hachas vivas y acampa en él,

sin piedad lo revienta y descuaja, lo tira a un vertedero y lo maldice allí, lo aplasta y escupe,

lo mira con desprecio y después se va;

… y con el corazón tirado, con la sangre agredida y los pájaros picoteando el óxido

donde se tuvo encendido el mar y el ser,

no, se exige vivir,

pues nadie duda entonces de que ha muerto y de que empiezan a nacerle incluso hierbas,

augurios de sal y arena, cardos, de que empieza a aullar el viento y a dejarle cardenillo en los huesos,

señales inequívocas con que escruta y va llenando sus intersticios la soledad;

… por tanto, cuando en tal instante le nace a uno una rosa, tiende a ignorar que es en él donde nace,

pues se jura y perjura que su sangre infecta y su ser devastado no existen,

que la luz del tiempo se ha ido y sus hachas negras ya no pueden herirlo;

en su nada, uno tiende a creer que sus manos de piedra y muerte no podrán levantar ya la vida

de los agraces rescoldos del corazón;

… y aún así, en su afán por recobrar los latidos, se removerá, llorará frente a sí, gritará,

y ahíto de dolor, cual dios de un sol desolado, recurrirá a la memoria,

pero ésta, con su faz de total abandono, acudirá transida por un mar invisible de inenarrable tristeza:

indolente y dañada, no recuerda las rosas.

———————————————————————————

DESCIFRAR LA ALTURA

… brillaban las palomas y, cual sibila errante, portando naipes y milagros,
por los tejados y la tarde
iba la luz;
… ¿ y qué será la altura ? –

una y otra vez insistía yo persiguiéndola e incendiando el aire;
[era cuando una constelación de brasas y mundos,
se me abría a los ojos y yo me ponía a mirarla con ese pasmo
que a un tiempo dejan los resplandores y la desolación;
cuando me quedaba mucho rato respondiendo al abismo que alojaba en mis manos
y a los golpes sin amor y sin tino con que iban llegando las hordas
del amanecer]
… era el tiempo del miedo, ése mismo, el que está pasando con sus brazos de neón y de lata,
el que deja huellas insalubres al alma a través de muertes, y secretos deicidios del corazón.

———————————————————————————

MONÓLOGO CRÍTICO

[el espíritu nunca, jamás enloquece; pero sí intentará
interpretar su música a través del arpa con
sus cuerdas rotas]

… ven, oh ser mío, y defiéndeme de nuevo aquí,
en las alamedas y guijos de la sangre, donde están rigiendo juntos
el odio y el rocío;
no temas, sólo son resplandores de lucha ¿ los ves… ? es la guerra;
… pero aunque el cielo se desprenda a pedazos
y la tierra estremezca los intersticios sublimes de la razón,
tú, oh ser mío, aguanta, resiste y no des pábulo al ruido que abruma y sobrecoge,

apretemos los dientes y sonriamos,
aguantemos la furia hasta que el esfuerzo consuma mis fuerzas,
ser mío, hasta que muera;
… sabes que siempre quise separar la intransigencia del dolor del signo de la luz,
y que siempre osé encender mi diminuto fósforo, el que con cariño y ansia
da oficio a aquel sueño duro, querido y entrañable, que tuve, y tengo, con mi padre aún.

———————————————————————————

VALOR DEL SENTIMIENTO

… cuando vengas en hombre, y sólo en hombre,
no me traigas palabras, ni banderas,
ni instrumentos que abriguen a la muerte
y háblame, compañero, con el alma;

… porque el alma no tiene otros oficios
que el eco murmurante de la vida,
y el don de su amistad no busca margen
ni techo en la alegría enamorada;

… te propongo la luz, la esencia pura
que anduvo sin frontera por la tierra
y trajo esta armonía que te nombro;

… algo hay, sabes bien, que nos conmueve
y siembra un aire virgen por la boca;
tú sabes qué valor da el sentimiento.


 

 

               = = =

4 comentarios »

  1. Es para regresar a cada tanto, amigo. Se siente la obra como una arquitectura señorial y de profundo respeto a la belleza. Es para regresar. . .

    Un saludo de amistad.
    Óscar

    Comentario por Óscar Distéfano — 20/09/07 @ 11:28 pm | Responder

  2. … Oscar, si yo pudiera conocer la Belleza y dialogar con ella; sus palabras tienen lumbre viva, amigo; que la amistad nos valga y cumpla; orión

    Comentario por oriondepanthoseas — 06/10/07 @ 9:55 pm | Responder

  3. No sé si soy una mariposa o un eco de luz, pero sí sé que brilla mi mirada cuando leo la belleza de tu palabra…y creo que ella, a pesar de ser escrita por una mano que dejara de estar algún día, alcanzará la luz deseada…..
    Carmen

    Comentario por carmen — 06/02/08 @ 12:15 am | Responder

  4. … es un comentario muy hermoso, mucho; que el 2012 te llene de luz y éxitos; Orión

    Comentario por oriondepanthoseas — 27/12/11 @ 10:12 pm | Responder


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