ÍNDICE
CAPÍTULO I- Primera puerta
Y digo Dios y digo hombre
Historia de un hombre
Donde es el amor
Hombre de Occidente
La Presencia
De las profundas fuentes
Como las luces nuevas
En los atrios mágicos
Mi piedra íntima
Epopeya de la emoción
Canto de un labriego en la ciudad
CAPÍTULO II – Segunda puerta
Estampa otoñal
Entre el oro y la lágrima
Éste es mi nacimiento
Poética entre el cuerpo y el alma
Espiritual y muerte de la noche
El regreso
Río Artia
Duna humana
Los ciclos
Apenas las rosas
Réplica a “El amor del soldado” de Pablo Neruda
CAPÍTULO III – Sonetos
La soledad, la luz y la memoria
Renacimiento y canto
Una hoja
Mirar en el vacío
Grito de urgencia en la arboleda
El hombre que me llora
Canto cósmico a Egeria
Consideración sucesiva de la muerte viva
Hombre y nada
Al origen
Heredad de la palabra
Divinos esponsales
Encinares
Oh, mis fuerzas
Oda nueva al al silencio místico
De las dos verdades
A ti, César Vallejo, amigo
Navidad: soneto ante Cristo
CAPÍTULO I –Primera puerta
¿ … hasta dónde mirar para alcanzarte
y qué perfección de luz se necesita
para hacer del hueso un sendero o asidero posible ?
mis ojos se entreabren y chirrían sus goznes
con pesada oscuridad; ¿ habrá escondida una alegría
cada vez que una sombra aparece …?
… clamo y pido por un sueño diferente,
clamo y pido por correr y correr en pos de una brizna de luz,
oh poder de mis ojos, sueño de mi alma, oh poder de hombre,
ayúdame.
…como un amante en medio de la vida, aquel hombre se tocó los labios,
las sienes, el costado de dolor;
sentado, entrecruzó los dedos de las manos y clavó los ojos
sobre la tierra y el tiempo, sobre todo, sobre nada,
después tragó saliva con esfuerzo y pestañeó despacio el tiempo, la luz y la paciencia;
… tras siglos y generaciones, lentamente, introdujo una mano
en el bolsillo del mundo – el de retaguardia tal vez, pensó -
y buscó algo;
la sacó vacía y se mesó los cabellos con aquel mar de tristeza
de hombres y mujeres que alguna vez se paran, se sientan y sin rencor
dialogan con ella;
… y cayó tanto sol como es la soledad,
y cayó también la angustia, y las hierbas cercanas, las que crecen y al crecer
se agolpan, las mismas que al secarse secan las fuentes/corazón y la alegría verde,
pero no la amistad última de andar consigo mismo, idéntico hasta el fin;
… aquel hombre – comentarían más tarde – no tuvo nacimiento, ni patria, ni edad para morirse;
… se levantó y estremeció su cuerpo como un río que marchara a despeñarse
sin más grito que un tambor del alma tronando, escrutando y diseñando el ser
que quería ser: dos gotas de amor, dos gotas de rocío;
… y sin dejar rastro, en el más sutil de los silencios, un día desapareció.
… dejad que el hombre y la mujer
se amen
y libres los crepúsculos, el canto del aire
y la gota alborozada que retiene el divino secreto de esa lluvia;
… dejad que lumbres vivas construyan puentes con las luces más puras
de la tierra,
y dejad, dejad que el amanecer llegue,
no os preocupéis sino de que amanezca;
pero honrad la sangre;
su latido arranca el fuego vivificador del mundo.
.. seguramente he ido cogiendo los atajos más lóbregos
e inciertos en busca del sustento de la libertad;
mi historia es la historia de los hombres que enmudecen
al llegar la noche sin haber suscrito un claro compromiso
con la luz del día;
… y parecerá falaz hablar de esclavos, pues diréis
que reverbero utópicas milicias de un tiempo acrisolado;
es probable que digáis que estamos en España, u Occidente,
o que somos atlánticos del mundo; ellos dirán lo que yo no digo;
… llevo un dios deforme por mi cuerpo
que me va royendo las sílabas crispadas al tomar el alma,
- aquélla del atajo-. y áspera, sentirla, atada, sustentarla,
y de ella vivir con malvivencia, negligentemente seducida cual torcaz paloma
que dispusiera a un tiempo de múltiples y trágicos amantes;
… hoy contemplo esta nueva y lenta esclavitud
que me va enervando las luces verdaderas, el valor habido,
del que voy a disponer íntimamente y lo tengo roto, despiezado,
deambulante en mí como la sombra que se yergue impersonal y atónita;
¿… cuál es la voz subliminal del amo de la dicha, la de la canción perdida… ?
ah crepúsculo amado, ah milenio de amor, mortalmente asido y adscrito a otra codicia.
… yo soy la paz sosteniendo el tributo
radiante de la tierra;
yo soy el amor que engendró la luz
profunda de las cosas;
yo soy la armonía hilvanando el viento,
la edad y los confines,
belleza eterna que pervive incólume
y plácida se yergue;
yo soy en mí la mágica abundancia,
la dádiva del mundo;
yo soy, en flor, un ramo de conciencia,
pues yo – ay… – soy la vida.
… que no, que no hay tejado para el tiempo;
¿ … quién erige y fija catedrales, quién puentes,
quién aglutina arena y quién días, quién instantes… ?
… aunque todo calle, hay asombro, y, en el suceso de las horas
hay canto y desencanto, voz, latido que nos vive y que se escapa;
… porque ¿ fue el hombre un animal que no tuvo su tálamo de bodas,
o antes fue varón de paz, hembra en yunta de sangres y paciencias ?
¿ cómo si no de las fuentes profundas sale el hombre
y pone a barlovento las errantes naves de su alma ?
… ocasión del pensamiento es callar
para afrontar un halo de tristeza;
pero cómo, cómo obviar las huellas de memoria, las huellas de la sangre.
.. tienes el halo de las luces nuevas, parpadeas,
eres en mí misterio sólo;
entre cantos y tiempos vas y vienes,
y pensamientos de encaje te visten y cortejan;
ah, por qué no tendrás el talle y los brazos rotos, de arena los labios
y de niebla los ojos…
por qué acabar abriéndome tu ser de alas,
por qué, por qué tus pechos de calor insondable…
… hemos crecido posiblemente ignorando el pan, la sal, el agua viva,
y es probable que ni siquiera este tiempo haya meditado el tic-tac
de los relojes;
dónde, pues, desembocamos y qué playa irá a recibir nuestros pies, amor,
qué playa…
¿ habrían de entender las gaviotas del silencio que precisan
tus besos ?
… verdiazul te adentras como una mañana de amor por mi memoria
y ambos caemos por las horas rodando, ardiendo, diluviándonos…
ah, nunca, nunca sabremos si en un vergel de miel, de almendros y avellanos
se cimienta y cruje la vida,
pues el cielo y la tierra – cual celosos amantes –
en tus ojos se orillan, se colman, se besan y exterminan.
… bajo velos de olvido, el abismal recuerdo me seduce,
y, con la vida en celo, abro y entro en los atrios mágicos
del alma;
… un rumor de caballos enloquece a lo lejos
y se apaga;
[siente miedo la sangre y es total el silencio]
… y las infinitas fuerzas que me habitan callan, se diluyen…
¿ y la vida, habré perdido la vida ?
… y toco el cuerpo y el cuerpo se estremece.
… porque estás en mí
y no en la soledad del tiempo,
te amo;
te amo porque estás y vas en el camino
tan sola, tan al lado de mi alma;
tu contorno es una flor
rasgada en pleno otoño;
tus ojos,
los de un ciervo herido y asustado;
… te amo
porque soy en ti corazón y canto
y volverás un día a ser enredadera
y de nuevo ciervo herido y asustado,
y yo te mataré
y yo me habré matado.
… cuando tiemblan la tierra y los cielos,
- cuando gimen la estructura del mundo y su sonido -
la emoción, purísima, emerge profunda y enarbola la luz, la fuerza,
y amantísima toca los acordes más íntimos del alma;
… tal es la intuición, el fuego aquél que en los claustros prende
pero en los claustros muere;
… auroras boreales levanta en medio de la vida
y la vida las toma, las desgarra y derriba sus andamios
confundiendo sus signos y sus ecos;
… es el estrépito ignorado en el silencio,
la clave de yacer en el pasmo terrible de estas horas.
<a name=”cantodeunlabriego”CANTO DE UN LABRIEGO EN LA CIUDAD -Triptico –
I
… he nacido en el rastrojo, junto al mugido del buey y las altas chimeneas,mbebiendo casi el agua de los pozos; me arrancó mi madre del escombro y me puso en la ciudad atándome la vida con su rostro; ella tuvo la quimera entre sus manos para dármela en herencia de sudores y en amores la he perdido;
II
… me has dicho que soy tosco, que masco las reliquias que, con otro acento, en muchas noches de lluvias me contó el abuelo;que admiro las manos gruesas y amarillas, que las mimo, pero aún no sabes que blancas empezaron amasando piedras en los surcos;me has dicho que no, que tu amor no cuaja en un labriego, y yo no tengo palabras de amor; que no cuajaran a las lumbres del invierno;
III
… voy de regreso;huyo del templo agitado por misterios, voy en busca del dios de los carros y el arroyo;no romperé mi cuna como el leño viejo, y no, nunca se oirá por el valle su lamento; … llevo el ansia de cortar espigas a manadas y darles mi beso enamorado;
… pues amo, amo el trigo candeal, montaraz y rojo.
CAPÍTULO II – Segunda puerta
… jaspes y rubíes vibran entre jarales y chopos;
en su teclado, las hojas al aire limpio le arrancan
corceles por la memoria, y a su grupa, entre dos luces,
jinete, el sol, se despeña;
… y a lo lejos, aún, gritando, los niños;
… de fiesta la luz se aleja prendiendo de rojo el cielo,
y el alma, presa de amantes, entre sus lumbres se quema.
… porque más que el oro fue una lágrima
y más allá del canto el fondo de la música,
y porque dentro del silencio era todo belleza compañera;
…y si correr o andar por calles o parques semeja libertad,
por qué es la angustia depravada e hiriente amante,
o por a la vida se le da un wiski con soda
o absolutamente nada más que miedo y sueño y furia;
… porque ya he tenido dos lunas diferentes
y los hombros rotos;
porque ya los amigos fueron templo y caña
sin saber que amor y olvido se ofrece para siempre;
… mas nada fue más útil que sembrarse y recogerse,
beberse la tormenta y sentir al fin un riego de lluvia
por el alma;
… ocurrió cuando yo estuve conmigo
y era todo belleza compañera.
.. he cifrado mi edad en siete años
porque he vendido el resto de mis días y mis noches;
aunque bien, bien vale nacer a fecha exacta,
pero nacer;
… y así, con tanta compra, van los mercaderes de tiempo
con tanta vida;
es un déficit inmenso el que me adeudan
al tomar los hilos de mis gentes por chatarra;
… dispuesto estoy con la palabra a dar resurrección
a las luces fallecidas, y a imaginar y hacer una inscripción reciente
en los registros;
… no prescribe este derecho a la apertura,
aunque es bien triste venir al mundo con ojos hirientes por maduros;
… y ya no puedo jugar
porque han dado las treinta de la vida y demasiados,
demasiados compromisos esperan
antes de atajar y traer el sol.
POÉTICA ENTRE EL CUERPO Y EL ALMA
Cuerpo -: … alma mía, quiero ser libre
aunque pierda el trabajo, la sangre, los amigos…
Alma -: … tu deseo es superior a mi experiencia;
Cuerpo -: ¿ mi deseo ? ¿ acaso no es el tuyo ?
¿ cómo podré esconder palabras y silencios
y cómo no ahogarme sin ahogarnos ?
Alma -: … yo te sirvo, mas nunca te he exigido;
[se va el cuerpo, pero vuelve al cabo con los brazos extendidos]
Cuerpo -: … ya, ya vencí la esclavitud; ¡ somos libres…!
[se detiene de pronto y, antes de dirigirse de nuevo al alma,
dubitativo y en monólogo aparte:]
… sin embargo ¿ por qué me asalta esta duda, por qué… ?
[y dirigiéndose de nuevo al alma con el tono in crescendo, dice:]
… conseguí la meta y, no obstante, la libertad me vence, me aturde;
porque ¿ qué hacer, qué hacer con ella… ?
dime, dime alma ¿ es que no te encuentras perdida ?
Alma -: ¿… acaso me hiciste acaso libre para luchar contigo y por ti ?
[corre el cuerpo a refugiarse en el alma, pero ésta, impasible
y absolutamente inmóvil, recibe un aturdido y efusivo abrazo]
ESPIRITUAL Y MUERTE DE LA NOCHE
[… en honor a Lorca]
… la noche, tocada en raso, rojos los ojos cruzaba
soñando con las palmeras entre un tropel de naranjos;
… por las mejillas le hervían conchas de nieve y de sal,
y huyendo del alabastro se le hicieron de metal;
muriendo por los tejados tempranos de las acacias,
- cuando hay temblor y rocío sobre la miel de los pámpanos -
un aluvión de tomillo con lunas y terciopelos
sembrando pasó, de perlas, los labios de los jacintos;
… qué esplendor y algarabía, qué tempestades de luz
sobre diademas de plata hechas en yunques del día;
…y si un fajín de marfiles vestirse quiso la noche
para erguirse en las palmeras con un polisón de vírgenes,
fraguas sin fuegos ni orfebres templaron los resplandores;
[¿ con que se prende la vida, con qué el amor y la muerte… ?]
… azules rizos de sangre, sobre anaqueles de ámbar,
cubren ya los sueños ocres y verdes de los amantes;
..vientre negro, lecho y alas; noche que, por no morirse,
abrió, por la madrugada, a chorros sus venas blancas.
… gritan pájaros del alma cuando quemo espigas
de trigo desgranado y me arden los ojos en músicas
y en flor el sentimiento;
… gotas frías resbalan entonces y murmuran a ras de piel y corazón,
sillares malheridos de mis fuentes últimas;
… inenarrable esta labor de ahondar en pozos
cuando la vida es fútil e indefensa;
… qué difícil es volver y regresar al gozo antiguo de ternura,
a su abrigo de paz y de tormento.
=”rioartia”>RÍO ARTIA
crucificale, crucificale
… en las márgenes del Artia, al sol de primavera, como siempre y sin prisa, las gentes habian acudido al sosiego transparente de un dia espléndido de fiesta;
bajaron las palomas la alegria del aire junto al agua y los niños jugaban con ellas a inocencia y pasmo, a mansedumbre;se apiñaron los peces en la orilla y, cual plácidas vestales, con nutridos racimos de impolutos pápanos, las acacias ornaban el triunfo completo de la tarde; … y de pronto, aquel sereno simbolo de paz, de miel y de ternura, se trocó súbitamente en vandálica caza de palomas, en pedradas a los peces y en desgarramiento brutal de las acacias, y las gentes, salvajes, sedientas de furia y guerra, arrastraron las palomas, los peces y los pámpanos por prados y por calles invocando “sangre, sangre…”;
… al amor insomne del silencio, pregunté y pregunté en qué remansos de hombre
son y callan sin temor la luz y la estulticia y por qué grietas se miran y se escancian;
insisti por último, preguntándole ami ser, en qué complejidad, profunda y fria, asiste la razón, perpleja, a este escarnio en que el hombre abdica, se destruye y mata;
… son las once de la noche; son las cuatro de la tarde.
… este esfuerzo o ingravidez del alma
removiendo ecos o evocando memorias,
invita a resistir, a enhebrar las mínimas luces
donde es peor la tanta malvivencia que morir;
… que nadie tenga más miedo que al recuerdo cuando aún
la caricia recordada dé calor, pues ¿ qué ha de ser la ceniza sino hollín,
testigo puro de aquella consunción que conmemora ?
… siempre perdurarán caminos donde fue el placer
o fácil la alegría;
mas nada es tan útil al dolor como su huella, su luz, su excelso canto;
es la danza del ir y no venir,
el simposio del hombre sobre una invertebrada molécula de miedo;
… en el fondo, acercaremos los fuegos al horror
y a la dicha;
inconscientemente nos acosa el recuerdo sin sombra ni sospecha
de que es un grito auténtico y real en esta duna humana.
… no, no el tiempo,
sino el ser discurriendo por ciclos y mareas;
despertares continuos asombraron el ojo
frente al cutis del aire,
- ah volubilidad redonda, ingente geometría
donde el centro no existe ni los arcos se instruyen -;
¿… dónde, dónde está la medida a que atienden las cosas ?
¿ dónde el matiz que gravita sobre el iris del alma ?
… dilapido ilusión seccionando emociones, fórmulas,
carruajes íntimos de esta imagen cierta con que soy universo;
… ninguna otra epopeya que subir o bajar
para subir de nuevo y ser eternidad;
¡ cuánto dolor acecha hasta entregarme al aire !
… hay por mi costa mineral humildísimas rosas brotando;
atados están mis huesos en un haz de amor y fiel desangelía
en que me adentro mirando cómo son la herrumbre, el dolor,
y esta quietud tan tenaz y sola;
… aprender a verme es amarme desesperadamente;
es encontrar mi cuerpo de ángeles y arcángeles caídos y tenderme puentes
de pasión y aromas;
… acaso este cariño, tan reciente y casto,
me preste su ocasión para un alumbramiento de pruebas de amor
en abundancia;
¿… pues cómo, cómo si no conservaré las rosas ?
RÉPLICA A “EL AMOR DEL SOLDADO” de Pablo Neruda
… mujer, despierta;
está ya amaneciendo
y he dormido y soñado
con el fusil y contigo;
los tres en una danza macabra de fuegos fatuos,
sin sentido;
ellos dominaban el ser y el espíritu
y las manos me temblaban como tantas veces me temblaron;
… y te busqué a ti
en medio de una orgía de lágrimas y risas,
bajo esta trágica emoción de aparente vida;
… mira,
pon el fusil junto al hollín de la chimenea vieja
y cubran las arañas los huecos tristes de la muerte;
y olvida, olvida que no tuviste patria, tu patria era el mundo,
y donde tus pies pisaban había tierra de patria;
… vamos, pues, y florezca tu sonrisa con la mía en esta marcha nueva:
sin zapatos en los pies, el camino es de arena.
CAPÍTULO III – Sonetos
LA SOLEDAD, LA LUZ Y LA MEMORIA
.. ya se han ido las pocas golondrinas
que alegraban la tarde en los aleros;
el otoño se viste en los umeros
y el silencio se adentra en las encinas;
… por los montes del alma y sus colinas
la mente se estremece en los alberos;
el ocre, cuesta arriba en los senderos,
conduce hacia las fuentes cristalinas;
… junto al tronco y las ramas de esta higuera,
- entre el aire y el tiemblo de la vida -
la soledad se acuesta muy temprano;
y en su rueca, de auténtica hilandera,
va hilvanando la luz, en mi memoria,
al filo fiel y exacto de su mano.
RENACIMIENTO Y CANTO
[a mi espíritu]
…si la llama sublime en que es tu vida
bajó en su resplandor hasta la tierra;
sólo el corazón que se destierra
conoce los tormentos de su herida;
… el odre de tu mente amanecida
repleto de ilusión ganó su guerra;
qué gozoso es el umbral que no se cierra
cuando es la luz del alma estremecida;
… si un torrente de amor sube a tu frente
y flores va dejando en sus orillas,
qué excelso es el fulgor de su simiente;
… florecerán tus brotes, tus mejillas;
… qué bellas son, hermano, y qué sencillas,
las rosas que el Señor pone en su fuente.
… del centro de la tierra a la ribera
brotó al alborear una mañana,
y ungiéndose en rocío y filigrana,
abril la estremeció por la madera;
… abrió a la luz su triunfo, su quimera,
el orden de vivir, la ciencia arcana
de ser tecla del aire, en que desgrana,
su culto en espiral a la pradera;
… fugaz y natural fue su andadura,
pues todo se renueva y acrisola
bajo el vuelo veloz del universo;
… justo ha sido cantar su singladura
de soles y tormentas, vida sola;
¡ ay, si otorgar honor pudiera un verso !
… entre el tiemblo sutil de la penumbra,
mi corazón a solas con sus sangres;
el huso del amor, hilando sombras,
se arriesga en el silencio de las luces;
yo presiento que ya no busca atajos
sino hacerse señor de su latido,
y en el mismo crepúsculo del aire
fungirse en el misterio de la vida;
¿ … no se han roto mis mazos sobre el pecho
de tanto perseguirlo y sofocarlo ?
ay si pudiera hablarle con paciencia…
… que en esta oscuridad que me rodea,
qué lóbrega es la paz inconmovible
que indigno este mirar en el vacío.
GRITO DE URGENCIA EN LA ARBOLEDA
- a mi espíritu -
… si padezco mis cárceles en llamas,
de ellas tomo sublimes ataduras;
son mis fuegos las frutas inmaduras
quemando inmadurez entre las ramas;
… urdimbres expectantes, diagramas,
arenas con desdén son mis figuras,
¿ cómo y cuándo pondré en las hendiduras
del hueso la verdad que me reclamas ?
… ya no habrá más atajos por que intente
el alma seducida alimentarte,
que es su ley que florezca en la vereda;
… solo quedas al borde de mi mente;
mas, tanto me desborda el encontrarte,
que es un grito mi urgencia en la arboleda.
… y ha vuelto a ocurrir que me llora el hombre;
con cariño lo escucho y lo sorprendo,
y él me huye corriendo entre la vida
a esconderse aturdido tras el alma;
.. bien conozco el poder de sus hogueras
quemándome sus brasas el costado;
he sentido su luz y sus cenizas
buscándome más lejos de mí mismo;
… no supo ningún ángel qué es la sangre
hecha hiel por la cárcava del hueso
ni orillarse en el brillo de una lágrima;
… yo no sé si en los ojos de una madre
rayó tanta piedad, tanta ternura;
dios de amor es el hombre que me llora.
… cuando el llanto me acosa, dulce Egeria,
- pues que el hombre se duele y desconsuela -
dejo libres las alas con que vuela
el impulso inmortal de la materia;
… los tamaños de Dios y la bacteria
¿ no dan ciencia solaz a nuestra escuela,
si el brillo y el dolor que los flagela
son al tiempo su luz y su miseria ?
… yo sé que el corazón es infinito,
¿ cómo si no mi mente, que es tu mente,
presta al alma la luz que necesito ?
… rueda el cosmos, Egeria, por tu frente,
y en la inmensa ternura que es su fuente,
aguas vivas son cántico exquisito.
CONSIDERACIÓN SUCESIVA DE LA MUERTA VIVA
… quién pudiera morirse cada día
y al inicio del alba ser consciente,
porque el alma me ha herido nuevamente
y al herirme no sé si me moría;
… si Tántalo de sed se consumía,
¿ qué fuerza lo sostuvo tenazmente ?
¿ no bebimos los hombres de su fuente
el néctar del amor y la ambrosía ?
… invisibles y exactas mis dolencias
transitan por mi cuerpo y lo utilizan
como vaso de aromas y de esencias;
y si en tanto morir me vitalizan,
¿ qué he de ser entre fuegos que agudizan
el altísimo hervor de mis urgencias ?
… en ni cuerpo de luz y de memoria
brotan cañas del pozo de la pena,
y en la hoz, donde sopla la gangrena,
diluyen sus alturas y su gloria;
… fugaz es la promesa, e ilusoria,
brevísimo este vuelo sin cadena;
los cánticos del alma entre la arena
son conjuros de sangre por la historia;
¿… cómo y dónde este tránsito se aborda,
cuando el iris del oro y el deseo
inclementes me abrasan la mirada ?
… qué angustia contemplarse y no vivirse
perdiendo el ser, el alma y el torneo;
qué lastima ser hombre y no ser nada.
… deseo reencontrarme e ir tan lejos,
que el tiempo, diluyendo la memoria,
es la piedra y la huella en que la historia
transmuta esta ansiedad en sus reflejos;
… absorto donde afloran mis espejos,
voy creyendo que el agua de mi noria
jamás tendrá más parte en la victoria
que usar de cangilones más complejos;
…aroma mineral traigo en la frente,
vestidura de tierra y de tomillo,
corceles que galopan velozmente;
… nunca anduvo mi vida en tanto brillo
como yendo al origen de su fuente
y ser su fuego, su yunque y su martillo.
.. si el dios de la palabra no me diera
esta intuición, o bien conocimiento,
de andar en otra paz y en otro aliento,
ésta sería mi orfandad primera;
… que no me importa dejar el alma entera
transida en los hálitos del viento;
que no me importa si sirve de alimento
y se hace natural, perecedera;
… pues ¿ qué es la libertad esclarecida
sino aquello ganado o recibido:
la muerte con su noche redimida ?
y acaso, por más cierto y más querido,
¿ no me dieron al ser la voz uncida… ?
coged la libertad, coged la vida.
… era tierra de trigos y maizales
con sonrojos de almizcle y de cereza;
era el llanto de Dios y su belleza
derramándose en limpios cereales;
¿ … qué mejor que con sueños virginales
dar la vida, y, a tragos, con certeza,
inundar los anillos de riqueza
para estos duros y puros esponsales ?
… cauce fue esta tierra y, en mi pecho,
agudos alfileres se clavaron,
hiriendo un corazón insatisfecho;
el alma y el dolor se levantaron
y, al cobijo del aire dibujaron,
el brillo de sus bodas ya deshecho.
… es mi alma la efigie de la encina
que nada espera y todo lo presiente;
hay un sueño rasgado y persistente
que oculta la verdad y la domina;
… sutil asombro se adueña de la espina
nacida de mirar eternamente;
pues ¿ no he de ver más vado que el presente,
camino de otra luz que no germina ?
… ninguna soledad nació tan quieta
como este azulear silente y frío;
[frío como de muerte y su piqueta]
¿ … qué tempestad ondulará este río,
y qué poder al musgo que me aprieta ?
… náufrago soy de paz y escalofrío.
… transmutadme la faz en linos puros
que no temen ni siembras ni espadares;
bebed la luz del mosto en los lagares,
oh mis dioses de tránsitos oscuros;
volad hacia los claustros inmaduros,
trastocad las ofrendas, los altares,
arrasad piedra a piedra sus pilares
abyectos de verdín y de conjuros;
… el hueso caracol y serpentino
son el don y la trágica cosecha
de un diluvio de luna submarino;
… si presiento este vértigo que acecha,
oh mis fuerzas, llenad por esta brecha
mi dolor: sed mi cántaro divino.
… si el reto por volar que el alma ansía
es un grito tenaz hacia la altura,
qué dentro se presiente, sola y pura,
la antorcha con la luz que así la guía;
y si en sombra el dolor la desafía,
¿ qué misterio tendrá aquella hermosura
- si al amparo del llanto y la tortura -
torna en gozo la angustia en que vivía ?
… a través de las notas en que habita
el cántico esencial de las esferas,
un éxtasis de paz se precipita;
y en alas de emoción, las más ligeras,
se embriaga el corazón, de mi maneras,
con hálitos del sol que en él gravita.
… pues que no habrá sin fe conocimiento,
oíd al corazón, oíd el canto
purísimo de vida con que el llanto
arranca el agua y sed del sentimiento;
… mas ¿ dónde es la razón y su argumento ?
¿ o en qué basar la idea sin quebranto
y hacerme una verdad si, mientras tanto,
se anudan la oración y su portento ?
… solo estoy entre cruce de senderos,
sin mágica heredad, sin más timbales
que oír mis pies buscando otros linderos;
… y si el dardo de amor de mis trigales
no granara, decidme ¿ qué dolores
no habría sin piedad en mis graneros ?
… con añoranza el mundo conmemora
tu raudo discurrir cual elegido,
oh cóndor en la altura sorprendido
cuando abril fue temprano y a deshora;
… fue tu canto palabra abrasadora
que, enjugando tu aliento malherido,
dio cobijo profundo y conmovido
al eco invertebral que nos devora;
¿… acaso desde el genio y la ambrosía
nació jamás tan honda la ternura
como al gélido sabor de tu amargura ?
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
… partió César su pan a mediodía,
partió su hogaza cálida y madura,
nos dio su corazón ¿ qué más podía… ?
… al cantar “Gloria a Dios en las alturas”
y abrir en mí la lluvia de El Amado,
preso quedo de un eco enamorado
que inunda el corazón de voces puras;
¿… y la paz ? ¿ no ha irrumpido en las oscuras
cárcavas del alma y nos ha dado
ese humilde valor con que ha sellado
dramáticas afrentas y amarguras ?
… y ante el pecho de Cristo, ante su cruz:
“ábreme, Señor, ábreme a la Vida,
que en Ti quiero prenderme” – gimo y ruego;
…y Dios por Navidad es tanta luz,
tal fuerza y compasión, piedad y gracia,
que ardí en su voluntad y ardí en mi fuego.