SUMARIO
1 – Indicadores de vida para no perderse en ella
(en caso de duda, acuda a ellos)
2 – Cristo dijo: “yo no vengo a traer la paz, sino una espada”.
3 – De la aplicación de la pena capital
4 – De la incineración y el embalsamiento del cuerpo
5 – Del hipnotismo
6 – Qué es y en qué consiste un tablero de ouija
7 – Los Espíritus de Raza
8 – De la Epigénesis al eslabón perdido
9 – La Trinidad y la música
10- Las estigmatas
11- Qué es el alma
12- De los vampiros
13- El padrenuestro – Su exégesis
14- ¿ …en qué consiste la alquimia
15- La oración, requisitos y poder
16- La palabra creadora
17- Las 16 razas o 16 senderos de destrucción
18- Acerca de la valentía
19- La sangre purificadora de Cristo-Jesús
20- De la obsesión
21- Del llamado “cuerpo del pecado”
22- Devas, Ángeles y Espíritus de la Naturaleza
23- ¿ Dónde te encuentras en el sendero de evolución ? (El Cuerpo de Deseos)
24- Enseñanzas directas acerca del renacimiento (reencarnación) en La Biblia
25- De la clarividencia
26- Bajo la órbita de Acuario
27- Constitución de la Tierra
28- El Cristo Eucarístico
29- El Verbo, la Palabra
30- La estrella de Belén
31- La importancia de la astrología
32- Las siete glándulas endógenas o “siete rosas”
33- Los colores respectivos de “La Trinidad”
34- ¿ Quiénes son los grandes seres de nuestra Trinidad ?
35- ¿ Por qué curan Los Rosacruces y cómo lo hacen ? Solicitud de curación
36- Los Rosacruces – Sabiduría Occidental -
37- El misterio del Santo Grial
38- Conferencias y Diálogos de Fco. Manuel Nácher: los que siguen
39- El servicio. Motor universal
40- La repetición, qué es y cómo funciona
41- Los Maestros Cantores de Nuremberg
42- La música Rock
43- Las mujeres y su auge
44- La obra operística de Richard Wagner
45- Tannhäuser
46- La restrospección, qué es y cómo funciona
47- El anillo del Nibelungo
48- Qué es la evolución
49- Quién y cómo es Dios
50- El buque fantasma o El holandés errante
51- El pueblo griego
52- Logenghrin
53- Cónócete a ti mismo
54- La mitología griega y el cristianismo vistos desde el ocultismo
55- Las diversas religiones
56- Los Maestros Cantores de Nurenberg
57- Tristán e Isolda
58- Parsifal
59- Los sacramentos
60- Anatomía de los vicios
61- Los ángeles, quiénes son y cómo funcionan
62- El sexo, qué es y cómo funciona
63- El Decálogo por dentro
64- El Karma, qué es y cómo funciona
65- El agnóstico
66- La responsabilidad ante la paternidad – Enseñanzas occidentales -
67- La retrospección, qué es y cómo funciona
68- La libertad, la literatura, el hombre y Dios
69- La interpretación bíblica
70- ¿Qué está pasando con determinadas adopciones ?
71- El Avemaría
72- El vegetariasnismo
73- En qué consisten la Verdad Absoluta y la Verdad relativa
74- La Doctrina Secreta
75- La alegría y sus clases
76- La cuna de la religión
77- El cordón de plata
78- El castillo sobre arena
79.-Acerca de la lenta desaparición de la intimidad
INDICADORES DE VIDA PARA NO PERDERSE EN ELLA
[… en caso de duda, acuda a ellos]
1 – DE LAS CAPACIDADES.- Lo que Vd. es capad de hacer por sí mismo, eso es lo que lo define, eso es en realidad lo que usted vale. Su amistad con personas importantes carece, pues, y en definitiva, de toda relevancia e interés.
2 – DE LA COSTUMBRE DE PENSAR O NO PENSAR.- Piense por sí mismo, ensaye pensando y hágase capaz de tomar sus propias decisiones; no deje que nadie las tome por Vd. ya sea en cuestiones políticas o en cualquier área de sus relaciones personales y privadas.
3 – DE LA RESPONSABILIDAD.- Debe estar preparado para ser consciente de todos sus actos, así como para autojuzgarse, autoaprobarse o no y asumir la responsabilidad consiguiente que pueda corresponderle.
4 – DE LOS PIONEROS.- Conviértase en pionero, en un emprendedor valiente y con coraje, aun a riesgo de su confort y seguridad; no cese en la lucha, no se rinda nunca; sabe de sobra que únicamente se constituye en “vencido” quien ha dejado de luchar.
5 – BUSCANDO UNA LUZ O GUÍA INTERIOR.- El mundo es un compendio de gran variedad y complejo, sí, pero también un tratado de lógica; por lo que, cuando dude, use el sentido común y, por tanto, actúe con lógica, pues todo lo que tiene lógica existe en el mundo.
6 – VIVIR Y DEJAR VIVIR.- Viejo y sabio adagio; piense en que, restringir la libertad a alguien de forma arbitraria, constituye un acto criminal; por ello, procure ser leal y amable, deje pasar, dé las gracias, sonría y ayude sin que se lo pidan.
7 – DE LAS LEYES.- Aunque a veces aparezcan ante nosotros leyes indignas o inicuas, para bien o para mal, las leyes dictadas por los hombres nunca son banales; tome conciencia, no obstante, de que deben ser cumplidas, mejor aún, asumidas voluntariamente; y si desea superarlas, hágalas innecesarias con un comportamiento personal exquisito, superior incluso, no ya a la letra, sino al propio espíritu de la ley promulgada en sí.
8 – EN TORNO A LOS CONTRATOS.- Cualquier contrato o promesa en que Vd. sea parte y en el que se haya hallado sometido a determinadas circunstancias, una vez que aquéllas varíen, el contrato o promesa decaen, pierden su virtualidad de atracción y, por tanto, su valor real de partida y su vigencia; reclame y luche siempre por que así sea; es una consecuencia justa y universal que debe ser atendida.
9 – EDUCAR.- Ayude a pensar a los niños por sí mismos, señáleles el “porqué” de las cosas, se lo insinúe al menos o descúbraselo de alguna forma si fuese posible, pero no se lo imponga, el niño no ha desarrollado aún la mente.
10 – ERROR SOBRE UN COLECTIVO.- Cuando cometamos un error con un colectivo de personas, no se tratará únicamente de un error único, sino que éste se multiplicará por el número de personas que compongan el colectivo dañado.
11 – EFICIENCIA.- No se quede exclusivamente en la teoría aprendida acerca de las cosas; antes bien, practique y practique, hágase eficiente, y si se equivoca, no importa, tome ahínco e insista de nuevo; el triunfo es de los que se esfuerzan y persisten con tesón
12 – EXPERIENCIA.- La experiencia es un tesoro personal e íntimo difícil de alcanzar; quien lo consiga detentar, atesorará mucho de lo cual los libros poco o nada dicen; la experiencia es una gran fuente de sabiduría; hágala valer en su vida.
13 – DERECHO A DISCREPAR.- Dentro de las normas democráticas de discusión, no se acompleje y discrepe si es preciso de los miembros de su familia, de los políticios, de sus amigos o compañeros; será señal inequívoca de que piensa y razona, de que posee criterio personal propio y que puede hacerse oír; ahora bien sea cuidadoso y juicioso tocante a aquello de que “todas las ideas son igualmente respetables”, porque es un aserto que de ninguna manera es cierto; aparecerán ideas de una calidad portentosa, ideas iluminativas con las cuales puede ser construido el bien en su sentido más amplio; pero habrá otras, en cambio, que, por sus propia naturaleza y características, es preciso combatir porque en sí mismas entrañan daño o perjuicio para algo o para alguien, cuando no para la colectividad como conjunto o para los principios universales en que las sociedades civilizadas se basan y sustentan; recuerde,por ello, que no son las ideas las respetables en plano de igualdad – porque no lo son – sino única y exclusivamente lo son las personas en cuanto que seres humanos, y, por tanto, en cuanto poseedores de la esencia divina que nos acredita como iguales respeto al origen y calidad de partida; de cualquier modo, y puesto que toda discusión siempre consiste – lo sepamos o no – en algo transitorio, y tras ella, procure conservar no obstante la amistad, pues la amistad deberá planear constantemente y en todo caso por encima de las discrepancias con que azarosamente trazamos y vamos desenvolviendo nuestras vidas.
14 – SEA UN CREADOR.- Cree, innove o construya algo por sí mismo; no imite, pues corre el riesgo de copiar o imitar a alguien equivocado ya; arriésguese y aventúrese en su propio obrar; no olvide la prudencia.
15 – VISCERALIDAD.- No sea un ser irreflexivo; piense siempre antes de actuar y mediante el tiempo que sea preciso, pero hágalo así; ello hará que pueda controlar sus instintos y emociones más primarias y desenfocadas; ni la pasión, ni la ira ni las emociones desaforadas nos dejan contemplar con racionalidad y objetividad las cosas; mejore tanto sus opiniones como, y sobre todo, sus decisiones
16 – NO A LA VIOLENCIA.-Enfréntese al problema y elimine de forma radical la violencia y la ira de su vida, pues contaminan y dañan todo, lo denigran y reducen a la mera animalidad; sea una persona de este tiempo, sea un paladín de los buenos modos y la libertad.
17 – ¿… Y POR LOS DEMÁS? Los demás existen; esfuércese, pues, y procure dar o hacer algo por ellos de forma desinteresada, comparta; no está solo en el mundo y la finalidad de éste y su epicentro se centran en la “convivencia”; ella entraña una serie de contrapesos y ayudas mutuas; sin dichas ayudas, no podríamos progresar en ningún sentido, y lo que no progresa, retrograda inevitablemente, se atrofia y desaparece [ejemplo 1º: en realidad, y a fines caritativos, la ropa usada no sirve regalarla, pues su destino inmediato es la eliminación, el desecho; deberá por tanto comprar algo nuevo y entregarlo; ahí sí hay esfuerzo, dicho acto entraña compartir; ejemplo 2º: lo que hacemos de acuerdo con la ley, no supone ni entraña recompensa moral alguna, pues nos limitamos a lo mínimo , a lo exigible obligatoriamente bajo coerción, a lo estricto, no hay por tanto dación o entrega personal y voluntaria alguna hacia nada o hacia nadie; ¿… debe tirarse a la basura por ello la ropa usada ? no necesariamente, pero debemos conocer y comprender las cosas]
18 –SOBRE RENOVARSE, HACERSE NUEVO.- Revise viejas creencias y viejos idearios, viejas costumbres y ancestrales amores; conserve lo esencial y busque nuevas expresiones y formas, nuevos campos y nuevas expectativas, vaya más allá; cambie, pues, y no se haga denso, no se apelmace dentro de sí mismo, rebélese; en consecuencia, deje lo antiguo y adéntrese con razón y fe en los derroteros de este presente que ya está aquí y tiene a su mismo lado el futuro; hágase una persona más amplia y participativa, más cooperante, más altruista, más moderna y completa; conviértase ya en un pequeño dios, tienda a hacer de Vd. un individuo autosuficiente.
19 – FLEXIBILIDAD.- Necesitará ser flexible, las redes del mundo y de sus relaciones complejas lo exigen; la flexibilidad es la condición fundamental para la adaptación a cualquier medio; no tenga miedo, ser flexible le hará mejor ser humano, más sabio y más respetado por todos y ante sí mismo.
20 – DE LAS PERSONAS NOBLES.- Importante – No olvide nunca que no es el nacimiento lo que hace noble a una persona, sino exclusivamente la relevancia de su alma.
21 – AMISTAD.- Promueva la amistad universal, no se quede en su escalera o edificio, en su urbanización o barrio, ni siquiera en su ciudad ni país; salga del estrecho círculo habitual y mire más allá, pues afuera también es el mundo y la Humanidad es la concreción como conjunto; identifíquese, pues, con ella y colabore, luche con y por ella, no se quede en sus beneficios egoístas, personales y cercanos, sino extiéndalos a los demás; dar ayuda mucho en todo.
22 – DIFERENCIAS APARENTES .- Las naciones, las razas, el color, los credos, las ideologías e incluso las leyes, etc., sólo son instrumentos pasajeros y todos ellos son ya muy viejos, por lo que asimismo nos envejecen; la persona, en cambio, está ahí, y su esencia divina es idéntica a la suya y permanente; la vida es semejante a una escuela con sus correspondientes cursos, los cuales todos hemos de ir aprobando, por lo que prácticamente todos llegaremos al final debidamente graduados y sabios.
23 – DE LA SOBERBIA, DEL ORGULLO Y EL ESCEPTICISMO.- Sométase conscientemente a sí mismo y construya su humildad, de lo contrario encontrará serias dificultades para la relación interpersonal, la colectiva y la obtención de conocimiento, dado que en todas las áreas del saber alcanzamos aún muy poco; por tanto, sea capaz de asumir críticas ajenas y, por si acaso, atrévase a analizarlas, puesto que pudiera ser que en realidad contuvieran grandes proporciones de razón; los consejeros valiosos o verdaderos amigos, basados en la lealtad y amistad, pero también más alla, le harán si procede las objeciones oportunas; de aquí que, si es preciso, acéptelas y modifique humildemente sus puntos de vista o su conducta, hágalo de esta forma en el f0ondo útil y valiente, crezca; asimismo, huya del escepticismo radical y a ultranza, pues esta clase de escepticismo constituye un óbice muy serio – como arriba se ha señalado – para la obtención de conocimiento, sobre todo del conocimiento nuevo, el que ya está aquí y se incrementa a diario con suma rapidez.
24 – RELIGIONES, CONFESIONES E IDEAS RELIGIOSAS.- Los principios éticos y morales constituyen el sustento del universo; piénsese que todo ser humano es, en potencia, capaz de amar a los demás como cualquier otro; por tanto, no odie ni maldiga a nadie, pues el despliegue de tan esencial capacidad en cada uno es mera cuestión de tiempo y oportunidad; el mundo, la vida que lo llena y nutre, es algo dinámico que no espera por nadie, pues avanza o retrograda pero no se estanca nunca; procure por ello revisar de vez en cuando sus ideas personales y hondos prejuicios, porque es importante que sus delineaciones religiosas encajen dentro de un todo armónico y también lógico dentro de usted.
25 – CONFLICTOS.- Todo conflicto, excepto el basado en la agresión, – ya sea ésta física, emocional o mental, o de derechos – debe ser resuelto mediante el diálogo, y, éste, sostenido exclusivamente en el razonamiento; el conflicto surge cuando los deseos o necesidades de alguien chocan con los de otra u otras personas, sin por ello olvidar que, evidentemente, pueden aparecer deseos y necesidades “excesivos” en relación a lo que debe ser normal y legítimo; estaríamos entonces ante un supuesto de “diálogo imposible”, es decir, ante el que no cabría, desde luego, y en ningún caso, el acuerdo; colocarse en el punto o lugar del otro, es una forma adecuada para la resolución de conflictos de cualquier clase; Máximas de ayuda para su resolución: a) “…nadie puede satisfacer sus necesidades o deseos a costa de los deseos o necesidades de otro; incluso el ejercicio de un derecho legítimo no podrá vulnerar otro derecho igualmente legítimo y establecido” ; b) es lícito todo aquello que no causa daño a nada ni perjudica a tercero”; c) el bien general o común, como situación de conjunto, debe prevalecer sobre lo limitado o particular; d) los principios de justicia deben ser aplicados por igual a todos los afectados; e) el respeto de los derechos humanos constituye la piedra angular y concreta de toda acción humana; / así, pues, toda solución injusta, tarde o temprano tenderá a reaparecer, dado que no fue armonizada en su momento de acuerdo con los principios ético-morales y de justicia que son los que deben informar la estructura cívica y de convivencia del mundo, pues el organismo general siempre termina expeliendo de sí mismo lo anormal o inarmónico; en este sentido, la afirmación de que “lo que se siembra es lo que recogemos o recogeremos”, estrictus sensus, y de acuerdo con la experiencia, es una afirmación que está impregnada de una veracidad y realismo verdaderamente sobrecogedores;/a veces también se originan conflictos debido a meros malentendidos; por ello, procure dejar con prudencia los prejuicios a un lado e intente hablar con la parte o partes implicadas en el “asunto clave” informándose bien acerca de sus respectivas posiciones; tal vez el conflicto pueda solucionarse y desaparecer; en todo caso, insistimos, cualquiera que sea el conflicto, y aunque el mismo deba persistir posteriormente en el tiempo, no destruya nunca la amistad, pues es la finalidad última de los seres humanos entre sí, siempre ajustada a una convivencia justa y amorosa, fraterna y solidaria; la amistad, por tanto, es esencial.
26 – DEL PERDON.- Perdonar es un gran fundamento de la vida, uno de sus mejores y más grandiosos dones; si usted se lo propone y perdona de corazón a alguien – haya o no previo arrepentimiento en el otro, y sin nada a cambio -, su vida se engrandecerá y usted brillará en su interior y ante los demás; por tanto, atrévase al perdón, desaloje de su conciencia el odio, la venganza, el rencor y la ira y perdone, aunque ello le suponga al principio un esfuerzo de grandes proporciones; en pocos días hallará la respuesta espiritual que busca y agracederá en gran manera haber perdonado.
27 – ACERCA DE LAS NUEVAS FORMAS DE ENSEÑANZA.- Hoy, en general, los escolares ven televisión y cine, oyen música y radio, navegan por internet y además viajan entre otras muchas cosas, es decir, perciben otras características ycualidades en otras personas; por tanto, antes o después habrán de cuestionar la imposición de un sistema concreto y cerrado de valores determinados; el presente y el futuro conforman y conformarán un tiempo de cuestionamiento, de preguntas y posiciones cambiantes, dado que el conocimiento se ha incrementado enormemente y crece con rapidez; de aquí que, aquél otro tiempo de rutinas tradicionales haya tocado a su fin, motivo por el que los problemas hayan comenzado ya a ser resueltos de distintas formas y con ópticas distintas, pues las alternativas actuales también se han multiplicado y continúan multiplicándose a velocidad de vértigo; el horizonte se ensancha y abre por momentos, se ilumina, por lo que los escolares – los de todos los niveles – necesitan ver, probar, experimentar, contrastar, debatir, analizar y buscar un resultado consecuente, razonado y lógico; en aras a esto, las técnicas de solución serán primordiales, puesto que promoverán en ellos capacidad dinámica para resolver cualquiera que sea el problema planteado; la antigua práctica de la memorística viene así a su término o conclusión, pues incluso las Humanidades deberán ser discutidas y contrastadas mediante puntos de vista amplios y abiertos (…sirva de ejemplo la vigente propuesta para la conformación de una única Historia europea); de otra parte, en la escuela moderna deberá dotárseles a los estudiantes de una mayor cuota de responsabilidad sobre su conducta, deberá imbuírseles de ello, permitiéndoseles, en consecuencia, colaborar tocante a qué han de hacer, así como acerca del cuándo y también del cómo, es decir, se abre un espacio o etapa conjunta de flexibilidad y responsabilidad personales en los nuevos escolares del mundo; Conflictos escolares: cuando surja un conflicto entre profesores y alumnos, o únicamente entre alumnos, la cuestión debe ser discutida asimismo a través de la razón, donde cada parte procurará comprender el punto de vista del otro, buscando siempre una solución que satisfaga a todos, puesto que la armonía existe y existe para convivir; de aquí que el entrenamiento en la empatía venga a constituir con seguridad en adelante una parte destacada en las escuelas, pues ayudará a evitar los prejuicios, ampliando de otro lado la cercanía y la amistad; deberán estudiarse literatura, bellas artes y música, las cuales exigen como requisito, precisamente, la empatía para ser comprendidas con rigor; del mismo modo, deberá enseñárseles a desarrollar sentimientos de paz y calma interior, de igualdad y amistad hacia todos los seres humanos en general, así como – con permiso y respeto hacia quien no piense igual – de reverencia hacia Dios.
28 – DE LOS GOBIERNOS EN GENERAL.- Principio y causas.- En este tiempo, los individuos detentan tantas capacidades éticas y morales y de discernimiento para elegir y tomar decisiones como sus respectivos gobiernos; ha llegado el buen criterio y la madurez ya al pueblo, a la ciudadanía; ahora bien, para sustentar y engrandecer dicho “criterio”, los ciudadanos necesitan de libertad, puesto que sin ella no es posible engrandecer ni la vida ni el conocimiento; porque, para esta suerte de cosas, la experiencia se constituye en maestro supremo; /Efectos: los gobiernos deberán permitir a las personas experimentar las consecuencias de sus actos; si los individuos estuviesen convencidos de que el gobierno correspondiente se ha de ocupar de ellos, cualquiera que fuese su conducta, necesariamente dejarían de sentirse responsables y solidarios tocante a evitar determinados problemas, ya personales, ya colectivos, o respecto a ocuparse de sus propias necesidades, por lo que el proceso de llegar a ser individuos autosuficientes, quedaría ipso facto truncado; en líneas generales, la ejecutoria de los gobiernos actuales y futuros debería centrarse no tanto en “gobernar y gobernar” sino cuanto a propiciar, en ayudar al intercambio de información entre la ciudadanía, en estimular los diferentes sectores sociales, en favorecer una mejor relación, así como en posibilitar acuerdos o toma de decisiones conjuntas y satisfactorias para la gneralidad o bien común; tal vez la mejor opción para una buena gobernanza sea aquélla en la que la sociedad civil se desenvuelve fácilmente en justicia, paz, sosiego y libertad, con escasa resonancia por parte de quienes gobiernan; la altura de la civilidad democrática se mide en buena parte a través de los conceptos citados; /Información: Es una condición vital en este tiempo caracterizado por el razonamiento y la libertad; de aquí que sea responsabilidad de los ciudadanos estar debidamente informados a fin de votar de acuerdo con sus necesidades objetivas; de este modo podrán evitarse errores o engaños debido a falsedades, sobornos, insultos, poderes militares o por presiones sociales; ejerza, pues, su libertad, demuestre que es un ciudadano cabal y total; por ende, los gobernantes están obligados a mantener debidamente informados a los representados, requisito indispensable para que, en todo momento, éstos puedan comprender su proceder como tales delegados; la libertad de crítica y su respuesta por parte del gobernante, se convierten por ello en piedras angulares del nuevo tiempo político; por tanto, siusted lo cree justo, diríjase a sus gobernantes, critíqueles y exíjales, pues usted se encuenta en posesión de su aboluto derecho.
29 – ALGUNAS NOTAS ACERCA DE LA JUSTICIA.- No deberá haber leyes destinadas a controlar a las personas; la conocida máxima “haz a otros lo que te gustaría que hicieran por ti” debería imperar en las relaciones interpersonales; la objetividad irá desplazando definitivamente a las meras opiniones subjetivas; gran parte de las “vistas orales” de los juicios actuales irán saliendo de las Salas para buscar soluciones justas entre las partes implicadas, por lo que el problema de la “restitución” será por tanto potenciado.
30 – DE LOS DERECHOS HUMANOS.- El ejemplo es la mejor palabra, pero el “mejor bien para el mayor número”, constituye una máxima-norte capaz de marcar pautas absolutamente verdaderas en momentos agrios y dubitativos para cualquiera; si la etapa que actualmente estamos cruzando es en verdad abrasiva y dura, debemos mirar atrás para analizar y aprender, pues sólo con verdadera inquietud en velar por el ser humano y engrandecerlo, seremos capaces de examinar nuestros actos desapasionadamente y con rigor; a salvo deben estar, por tanto, los Derechos Humanos; practicados, posiblemente ellos constituyan el mayor logro real de nuestro avance civilizatorio; mejor, mucho mejor aumentar el número de fuerzas de seguridad civil que reducir o quebrantar tales derechos y las correspondientes libertades que entrañan; mucho mejor, en todo caso, asumir cierta inseguridad y riesgo que vulnerar nuestra más sagrada condición: la de seres humanos pero, a la vez, divinos, no vaya a olvidársenos.
= = =
CRISTO DIJO: “YO NO VENGO A TRAER LA PAZ, SINO UNA ESPADA”
(explicación)
Premisa y pregunta: “… si Dios amaba tanto al mundo que dio a su único Hijo y que cualquiera que en él creyera no moriría, sino que tendría vida eterna”, ¿cómo puede armonizarse esa idea con las palabras del Cristo, las del enunciado del título: “… yo no vengo a traer la paz, sino una espada?
… se dice que la “ley y los profetas fueron hasta la venida de Cristo”, y hay hasta cuatro grados mediante los cuales el hombre se eleva hasta Dios;
… al principio, cuando despierta a la conciencia del mundo físico y se encuentra en estado salvaje, se encuentra rodeado por otros hombres, los que, debido a las circunstancias, se ven obligados a luchar por la vida, por lo que, en aquel entonces, el poder es un derecho; por tanto, aprende a confiar en su propia fuerza para salvarse tanto de las asechanzas de los animales como de los demás hombres; pero percibe en torno suyo los poderes de la Naturaleza (Dios) y los teme, porque sabe que pueden fácilmente matarlo y se siente impotente para luchar contra ellos, motivo por el que comienza entonces a adorarlos, tratando con ello de propiciarse a Dios, a quien teme, por medio de sacrificios sangrientos; luego es ésta una época de sometimiento y control del hombre ejercida por medio del miedo;
… posteriormente comienza a considerar a Dios como el dador de todas las cosas, quien lo recompensará aquí y ahora si obedece su ley y lo castigará instantáneamente si la desobedece; será un poderoso aliado contra sus enemigos, pero también puede ser un enemigo poderoso y, por consiguiente, lo teme al mismo tiempo; por tanto, lo adora y le sacrifica animales por miedo y avaricia;
… más tarde llega al estado en el que se le enseña a adorar a un Dios de amor y a sacrificarse por él mismo diariamente, toda su v ida, pues será recompensado en un estado futuro en el que debe tener fe y cuyo estado no le es descrito claramente;
… finalmente, el hombre llega al estado en el que reconoce su propia divinidad y hará el bien porque es bueno en sí mismo y sin esperar ya ni recompensa ni castigo;
… los judíos habían alcanzado el segundo de esos estados y estaban bajo la ley; la religión cristiana se va elevando por el tercer estado, si bien aún no se ha librado del todo de los rigores del segundo; todos nosotros estamos todavía bajo leyes hechas por Dios y por el hombre para subyugar nuestros cuerpos de deseos por medio del miedo, del temor de Dios, pero, para desarrollarnos espiritualmente, desde ahora debemos sensibilizar nuestro cuerpo vital, el doble etérico, el cual únicamente es sensible al amor, no reconociendo en absoluto la ley que gobierna la naturaleza emocional, propia del cuerpo de deseos, el cual procuraba controlar con su ley Jehová;
… con objeto de preparar esa estado futuro, los sacerdotes de entonces, quienes se hallaban más adelantados espiritualmente que la gente ordinaria, fueron mantenidos separados y aparte; sabemos que en Oriente sólo los miembros pertenecientes a cierta casta, la de los Brahmanes, podían entrar en los templos y realizar los servicios religiosos; entre los judíos sólo los Levitas podían aproximarse al santuario, sucediendo otro tanto en otras naciones; los sacerdotes, pues, eran siempre una clase distinta, los cuales no podían casarse con el resto del pueblo; se encontraban separados y aparte de todos y respecto de todo;
…ese hecho era debido a que los Guías de la humanidad podían usar solamente la excitación cuando existía cierta laxitud entre el cuerpo vital (doble etérico) y el cuerpo físico o denso; así que eligieron a los sacerdotes y los agrupaban en los templos, regulando toda su vida, su sexualidad, etc., es decir, en toda su extensión; pero cuando Cristo se liberó del cuerpo de Jesús y difundió Su Ser por toda la Tierra, ese velo o imposibilidad se rompió, simbolizando el hecho de que la necesidad de condiciones especiales había cesado de existir; desde ese entonces el éter ha estado cambiando las condiciones de la tierra; una creciente intensidad vibratoria permite la expresión de las cualidades altruistas, el comienzo de esa enorme vibración fue lo que produjo la oscuridad que sobrevino en el momento que siguió a la crucifixión; no era en verdad oscuridad, sino una intensa luz que cegó al pueblo hasta que las vibraciones fueron disminuyendo por la inmersión en el cuerpo denso de la Tierra; pocas horas después, el radiante espíritu de Cristo había entrado en el interior de la Tierra suficientemente como para restablecer las condiciones normales de visión; pero de forma gradual ese poder interno va elevándose, y las vibraciones etéricas están acelerándose, aumentado el altruismo y el crecimiento espiritual; así que las condiciones actuales son tales que no existe ya necesidad alguna de una clase especial y privilegiada, pero todos y cada uno deben aspirar, algún día, a entrar en el sendero de la iniciación;
… sin embargo, cualquier antigua condición muere o desaparece con dificultad; bajo el régimen de Jehová, (Época Atlante) el Espíritu Regente de la Luna, la humanidad se separó en naciones, y con objeto de que él pudiera guiarlas, se hizo necesario que algunas veces se hiciese necesario emplear una nación para castigar a otra, pues la humanidad no era entonces dirigible mediante el amor, dado que sólo obedecía al látigo de la fuerza y el miedo; de aquí que, antes de que la gran fraternidad universal de amor pueda formarse, haya de ser preciso deshacer previamente las naciones, puesto que si disponemos de varios montones de ladrillos y deseamos construir un gran edificio, sea imprescindible que separemos dichos montones en ladrillos individualizados, aprovechándonos así para formar el gran edificio proyectado; por tanto, Cristo dijo: “ yo no vengo a traer la paz, sino una espada”;
… por tanto, debemos sobrepasar de forma irremediable todo patriotismo y aprender a decir como dijo Tomás Paine: “… el mundo es mi patria y hacer el bien mi religión”; hasta ese momento habrá guerras, si bien, y a través de las cuales, del dolor y sufrimiento que provocan, comprobaremos su profundo horror, motivo – al igual que ha sucedido para la conformación de Europa, exactamente igual – que nos obligará a valorar y atrabajar activa y decididamente para construir la paz perpetua;
… en la Santa Noche, cuando nació Jesús, los ángeles cantaron una canción: “… paz en la Tierra y buena voluntad hacia los hombres”; más tarde el niño creció y dijo: “… yo no vengo a traer paz, sino una espada”, y la religión cristiana ha sido la más sangrienta de todas las religiones humanas; ha llevado la desolación y el dolor a todas partes donde ha ido; pero, aparte de todo eso, llegará un tiempo en el que la canción de los Ángeles se convertirá en una realidad, por lo que entonces se vivirán las palabras de Cristo sobre el amor al prójimo; cuando la espada haya hecho su obra, esta espadase convertirá en un arado y no habrá más guerras, dado que tampoco habrá más naciones ni, por tanto, divisiones.
= = =
DE LA APLICACIÓN DE LA PENA CAPITAL
Es de vital importancia e interés para todo el género humano que la pena de muerte quede definitivamente abolida en todos los países. Es verdad que durante los últimos tiempos no sólo la han suprimido de sus códigos de represión penal muchos de ellos, como asimismo es verdad que algunas autoridades norteamericanas han reflexionado y suspendido, siquiera transitoriamente, su aplicación, y es verdad también que de forma muy acentuada, y hasta a veces de forma clamorosa, gran parte de la Humanidad exige que el hecho privar de la vida desde el estamento estatal de su país o de cualquier país, sea considerado un acto deleznable y abyecto, el cual debe ser absolutamente erradicado o sustituido, en el peor de los casos, por el de prisión perpetua.
Recordemos que el progreso del mundo no se basa en el exterminio, el apartamiento y reclusión, sino en la ayuda, la cooperación, la reinserción y la convivencia, y este postulado sirve absolutamente tanto a niveles individuales y grupos reducidos como tocante al concierto internacional más amplio, donde nadie sobra y todos pertenecen.
Porque, aparte de que nadie, y ello ya sea individual o colectivamente, tiene derecho a privar a un semejante de la propia vida porque ninguno de ellos se la dio – ni siquiera sus propios padres, quienes si es cierto que colaboran lo hacen únicamente dando vía y constitución a la forma – hemos de alertar sin ningún reparo, dada la magnitud del problema, de los peligros y riesgos en que incurre la Humanidad cuando, uno tras otro, a los criminales, de forma legal, va privándoseles de la vida. Y, naturalmente, no decimos bajo ningún aspecto que un criminal muerto por alguien que no corresponda al Estado no sea un acontecimiento deplorable y peligroso. Nada más lejos. Aparte de desechar que constituya un acto de venganza, el Estado suele refugiarse en que hay que librar a la sociedad del criminal y darle seguridad, cuestión que alcanzaría con apartarle meramente. El hecho es que existen muchísimas personas que poniendo en manos del Estado la responsabilidad de la muerte de alguien, del cual se afirma previamente que constituye un enemigo – y puede ser que en realidad y temporalmente lo sea – creen liberar sin embargo sus conciencias individuales diluyendo su parte en aquélla otra abstracta de más alta dignidad, la del Estado, al que, en su calidad de representante común, entregan en la práctica la “razón” del ejecutante-verdugo, pero encontrándose por tanto a salvo.. Pero el hecho real es que el Estado mata así de forma sibilina y sin que apenas el resto de los ciudadanos logren enterarse o lo perciban, si bien, y en lo esencial, es que a un ser humano se le ha dado muerte por encargo de todos.
De cualquier manera, antes de pasar a poner en evidencia lo que realmente ocurre una vez muerto el reo, es elemental que insistamos en preguntarnos acerca de quiénes son los delincuentes en general y quiénes son los criminales. Con harta frecuencia – quizás a raíz de un hecho delictivo de incidencia directa o colateral – oímos frases como “debieran matarlo como él hizo”, “por mí que se pudra en la cárcel”, “que no salga en la vida”, “el que a hierro mata…” y otras que vienen a poner bien a las claras no ya el olvido de que el delincuente convicto, en cuanto que ser humano, es susceptible de ser ayudado, rehabilitado y devuelto mental y moralmente diferente a la sociedad a la que pertenece y con capacidad para insertarse con garantías suficientes de convivencia sana y útil, sino que, el pensamiento mayoritario oscila teniendo la altura de la pena como única medida a tener en cuenta respecto al preso.
Sin embargo, qué lejos y a buen recaudo deberíamos poner tales mentalidades si en verdad deseáramos y quisiéramos “darnos” a nosotros mismos un trato no vejatorio ni humillante, pues debiera comprenderse que a la mayoría de los encarcelados no es a un lugar carcelario adonde debiéramos enviarles, sino a instituciones en las que de forma real pudieran ser ayudados, que quiere decir enseñados, curados, restablecidos, mirados, acompañados, etc.
El tratamiento, por tanto, a dar a quien tropieza en la vida no debe consistir en ningún caso para vilipendiarlo o tacharlo para siempre como un apestado de los viejos tiempos; antes bien, quien tropieza es uno de nosotros, o nuestro hijo, o nuestro hermano, o un padre, o una madre…
Si el equivocado fuese uno de ellos ¿ no nos esforzaríamos para que se levantase y pudiese retornar cuanto antes en las mejores condiciones posibles y continuar con nosotros ?
Por tanto, la noción y concepto que tengamos dentro de nuestra alma, será la vasija de medir para enfocar el tema respecto a cuál deba ser el objeto de una sentencia judicial y su pena: privar de libertad a rajatabla o ayudar. Esa es la cuestión.
Por fin, volviendo a lo que prometimos, queremos significar que, cuando se ha ejecutado a un criminal (alguien que fuese tal vez capaz de vanagloriarse en y con el mal) bajo la creencia de que definitivamente se ha librado de él a la sociedad, nada más lejos de la realidad se encuentra la verdad.
Y afirmamos esto porque al provocarle la muerte, ésta lo deja libre en el Mundo del Deseo y por tanto con libertad total y absoluta para entrar y salir donde quiera, acercarse a unos u otros, sugerirles, atosigarles, inducirlos en consecuencia mediante pensamientos de la peor especie, los cuales van a conducir a muchas personas “débiles” o”propicias” a provocar típicos hechos de odio o de venganza, cuando no a cometer desastres de inimaginable gravedad y magnitud. Un asesino o criminal, en definitiva, no viene a ser más que una persona enferma y con determinados puntos débiles en el carácter, tal vez falto de modos de ver y, por tanto, de comprender. En casos ordinarios, en ningún caso debiéramos enviar a tales personas a prisión, sino al lugar o lugares apropiados donde pueda prestársele la ayuda humana y urgente que necesitan.
= = =
DE LA INCINERACIÓN Y EMBALSAMAMIENTO DEL CUERPO
Probablemente no haya forma más rápida ni acaso más limpia de hacer desaparecer el cuerpo denso que sirviéndonos de la incineración. Se trata de un medio que se está imponiendo muy rápidamente a la tradicional inhumación en todo Occidente, hecho por el cual, y urgentemente, deseamos señalar lo tocante a qué es lo que ocurre en la parte espiritual del ser humano cuando la incineración no es practicada de acuerdo con las Enseñanzas de los Misterios del Mundo Occidental.
Y decimos urgente, porque de ordinario, a través de los medios de comunicación solemos enteramos de que fulanito y manganito han sido incinerados dentro de las rigurosas veinticuatro horas de haberse producido el desenlace, motivo por el que uno desearía que antes de llevarse a cabo esta práctica, cada cual supiese qué implica incinerar al fallecido antes del plazo de tres días y medio posterior al hecho de la muerte.
Y es que el ser humano no muere tan pronto como suele ser certificado por los médicos forenses, dado que el cordón de plata sigue intacto en tanto el Ego permanezca revisando su recién terminada vida, acto que lleva a efecto de sus últimos actos hacia atrás, es decir, comenzando por el último acontecimiento y terminando por el de su nacimiento e incluso en el de su misma entrada en el claustro materno, efectuada la concepción. Es un trabajo delicadísimo el que efectúa mientras grava en el Cuerpo de Deseos aquellas imágenes de hechos, actos y medio ambiente reinante ha ido recogiendo – cual cámara fotográfica de sensibilidad y alcance inimaginables – el éter del cuerpo vital a lo largo de toda la vida, mediante el aire que se inspira y se lleva a los pulmones, donde dichas imágenes son transferidas y absorbidas por la sangre, la cual, a su vez, y a su paso por el corazón, las graba o deposita de manera indeleble en el átomo simiente, que como bien es sabido por todo ocultista, contiene el registro completo y pormenorizado de todos los momentos de todas nuestras vidas a lo largo de nuestra existencia. De no existir perturbación, tal grabación desde el cuerpo vital al de deseos durará de acuerdo con el vigor y fortaleza que ostente el propio cuerpo vital para mantener despierto al individuo. La citada grabación en el Cuerpo de Deseos resulta de extraordinaria importancia para el Ego que se va, pues ella va a ser el soporte – fidedigno o no – de que el Ego va a hacer uso en el nuevo mundo al que accede, el Purgatorio, para hacer la primera parte de la cosecha de su vida, pues de nuevo, de los últimos episodios hacia atrás, recapitulará desde la muerte al nacimiento todos y cada uno de los actos en que, dentro de los cuatro reinos, causó dolor o sufrimiento a alguien o a algo, percibiendo y sintiendo el daño causado en su propio ser de forma intensificada (en el mundo celeste se triplica la intensidad y celeridad a estos efectos) de modo que, encontrando primero los efectos, el Ego pueda descubrir con facilidad las causa o causas que los produjeron. De esta forma, lógica por demás, le ayudará no sólo a obtener comprensión de los actos examinados con la consiguiente experiencia que acumulará, sino que en la próxima encarnación, y una vez torne a encontrarse con alguna situación similar a las ya purgadas, el dolor padecido le hablará a través de su conciencia y le contendrá para no causar mal similar a nada ni a nadie.
Una vez haya traspasado las tres regiones que comprende el lugar purgatorial, el Ego asciende al Primer Cielo. Se compone éste de las tres regiones superiores del Mundo del Deseo, siendo la cuarta, la región denominada “Fronteriza”, a la que son llevadas las almas una vez traspasado el velo, y en la que permanecen antes de ascender al Segundo Cielo. Aquí estarán las almas estrictamente cumplidoras de las leyes y el orden social establecidos, las que no han sido “ni calientes ni frías” y que, por tanto, padecen una mortal monotonía porque no fueron capaces de “dar algo de sí mismas a los demás” en ningún tiempo ni en ninguna oportunidad, pues el amor del cielo – gozo en la alegría – exige superar lo meramente establecido por las convenciones sociales y la ley.
El Primer Cielo es un lugar donde, por el contrario al Purgatorio, el Ego ha de revisar de nuevo y como siempre, de atrás hacia delante, los actos de su vida; pero si en el aquél lo que hizo fue revisar el daño efectuado, lo que ahora va a hacer es examinar lo bueno que haya hecho, es decir, va a percibir y sentir también intensamente tanto la alegría que ha causado a otros como la gratitud que él ha sentido hacia los demás por el bien o la alegría que le hayan causado, por lo que estos sentimientos entrarán a formar parte de su conciencia para dar lugar a la virtud, los que le llamarán e incitarán a hacer el bien en las próximas encarnaciones cuando retorne a la escuela de la vida.
Por tanto, y en conclusión, si lo extraído del purgatorio es la voz de alarma para evitar en lo sucesivo el mal, lo extraído en el Primer Cielo va a ser la voz de la intuición que internamente va a aconsejar al Ego con el fin de que haga el bien. Con su misión respectiva, ésta es la constitución y construcción progresiva de la conciencia dentro de la Teoría del Renacimiento con sus leyes fundamentales, la de Causa y Efecto. “Se recoge, pues, lo que se siembra”.
Pero volvamos al tema trascendental de la incineración y de lo que, como decíamos, entraña llevarla a cabo en tiempo debido o, por el contrario, fuera de él. Suponiendo que en estos momentos decisivos, de grabación de cada acto de vida, haya en el entorno del moribundo silencio, de procederse a la incineración en el plazo actualmente vigente en numerosos países (en España, por ejemplo, es de veinticuatro horas) el fuego hará que se rompa el cordón de plata y los recuerdos grabados alcanzarán únicamente una parte – tal vez muy pequeña de la vida que acaba. Consecuencia: el Ego recién pasado al otro lado no podrá obtener los beneficios de creación y acumulación de conciencia ni, por tanto, de aprovechar su última estancia en la Tierra para progresar en la evolución. Una desgracia, un verdadero desastre para el que acaba de morir.
Algo similar, si no idéntico, ocurre cuando alrededor del que va a fallecer hay tumultos o griterío, ruidos, explosiones, alteraciones del silencio que el que se va requiere para su labor de grabar los acontecimientos de su vida: aún sin culpa, pérdida de los frutos que hubiera cosechado de haber accedido a la muerte en un estado, si no de respeto, sí al menos de silencio. Hacer las cuentas propias y rendirlas ante su conciencia y la divinidad es el tributo más grande que un ser evolucionante puede hacer por sí mismo. De ellas, de estas cuentas, va a depender su progreso o retardación en la evolución, de ellas su pronto pase a otros mejores estados de renacimiento con mejores y provechosas vidas.
Sin embargo, en un estado de lógica y asistido por la gracia divina, no sería muy justo que alguien, debido a impedimentos ajenos y externos, fuese retardado en su evolución o fuese ésta detenida. Por tanto, quienes custodian el orden, la justicia y demás instrumentos que conducen el mundo, han tenido a bien lo siguiente: una vez ocurrido el óbito y pasado el fallecido al otro lado, entre los dos y veinte años siguientes, se hace que el Ego nazca, haciéndosele morir en su edad infantil. Como nada de lo que no ha nacido es susceptible de morir (el cuerpo vital nace a los siete años, el de deseos a los catorce y el mental a los veintiuno) el Ego del niño va directamente al Primer Cielo. Aquí, en clases específicas, en las que se reúne a los colegiales por carácter y no por edad, le serán enseñadas aquellas experiencias que dejó de asimilar de haber habido en su entorno un ambiente propicio para el repaso y grabación correspondiente de los actos de su vida. Estos egos nacen generalmente bien dentro de la misma familia, bien en una familia próxima; rara vez, aunque también, lejos, en otro país. De esta forma, viene a restituirse aquel bien perdido, si bien ello requiere el interregno de la muerte prematura, que siempre supone un hecho doloroso (el de la entrada del espíritu dentro de sus vehículos, sobre todo del denso) con una pequeña demora y el gasto de energía que ello implica.
Tras el análisis de los hechos incineratorios, la consecuencia no debiera ser más contundente: no a la incineración, en ningún caso, antes de pasados tres días y medio de ocurrido el deceso.
Algo semejante podemos señalar respecto del embalsamamiento, costumbre por demás tan habitual en otros lugares, pero que no es menos perjudicial para el desarrollo del alma por las intensas molestias (angustia y sufrimiento) que ocasionan al Ego tanto por los pinchazos que absolutamente el Ego ve y percibe, porque de ordinario aún está vivo, como por el frío y el calor espantosos a que son sometidos órganos y vísceras del fallecido a efectos de la conservación.
A pesar de que estos escritos comprendidos en este Manifiesto hacen afirmaciones fuera del alcance probatorio normal, insistimos en que no por eso dejan de referir la verdad. Habrá muchos que, lejos aún del poder de comprobación, intuyan que las cosas deben o pueden ser así, tal vez que son así. Humildemente, el autor pide a los lectores que lean dejando reflexionar sus almas, porque algo de estas verdades, puede asegurarles, les está tocando. De otro modo, quiera Dios que la relación lógica-intuición, pueda pasar el vado que todos nosotros intentamos cruzar de la forma más provechosa.
= = =
En la hipnosis, lo primero que hace el hipnotizador es preparar a su presa, la induce a que se deje llevar, a que se haga absolutamente pasiva para que obedezca sus órdenes; es el momento en que aquél comenzará a trabajar sobre la cabeza del cuerpo vital de la víctima hasta lograr descolgárselo y que le cuelgue sobre los hombros en forma de espesos rollos alrededor del cuello.
Es a partir de ese momento cuando la conexión directa entre el Ego de la víctima y el cuerpo denso ha dejado de existir, por lo que se encontrará en una situación similar a la del sueño, en la que el Ego sale fuera de su vehículo y únicamente subsiste como unión entre ellos el cordón de plata. Sin embargo, esta es la ocasión buscada por el hipnotizador porque precisamente es cuando llena con su propio éter la cabeza de la víctima, medio perfecto por medio del cual adquirirá poder total sobre ella, pues le va a permitir darle órdenes, órdenes que aquélla cumplirá sin rechistar. Por tanto, la voluntad del hipnotizador sobre el hipnotizado se basa en una relación de imperio.
Una vez que el hipnotizador ha logrado su propósito, es decir, establecer por una vez contacto y dominio sobre alguien, le va a permitir sostener dicho control durante todo el tiempo que el dominante desee, sin importar la decisión de la víctima, así como tampoco importará la distancia. Sólo la muerte puede romper el vínculo establecido.
Por tanto, no sólo lo hacemos saber, sino que lo decimos notoriamente alto y claro a fin de que cualquier lector tome sus precauciones tocantes a esta cuestión. Resulta verdaderamente lamentable ver a menudo, como espectáculo de gran atracción, cómo las presuntas e inmediatamente víctimas, suben animosas al escenario con caras sonrientes en busca tal vez de una situación de zozobra insospechada. Es cierto, evidentemente, que lo hacen de manera voluntaria, al menos en Occidente, pero de cualquier manera estimamos preciso lanzar un s.o.s. escrito y general que trate de prevenir de verdaderas e ignoradas ignominias.
Consecuentemente, y de semejante manera a como lo hacíamos respecto de reuniones espiritistas, y sobre todo de ouija, recomendamos evitar y hasta presenciar demostraciones hipnóticas, dado que siempre existe el peligro de que algún espíritu del bajo astral se nos adhiera y nos cause molestias inesperadas. Por parecidos motivos tampoco es recomendable quemar incienso, puesto que, al inhalarlo, aspiramos a un tiempo espíritus elementales (creaciones demoníacas propias o de terceros formadas ya a base de éter, de materia de deseos o mental), los que nos incitarán a la sensualidad más depravada o a llevar a cabo prácticas negativas que en el mejor de los casos retardarán sin duda nuestro desarrollo espiritual.
Como a través de lo dicho y advertido podrá observarse, existen medios en apariencia inocuos que inevitablemente pueden conducir a la dependencia o a la total esclavitud, por cuya apariencia resulta a veces es muy difícil detectarlos y realmente comprender ciertas acciones de determinadas personas. ¿ Acaso no hemos leído o escuchado alguna vez a un asesino o asesina que al tratar de justificarse manifestaba que “una voz que escuchaba dentro de sí le ordenaba herir o matar” ?
Pensar siempre de forma positiva y sin admitir que nadie puede entrometerse y ordenar nuestra conciencia y dominar nuestro Yo, es un buen método para andar diariamente sin temor. Estas enseñanzas van dirigidas, no obstante, y precisamente, a emancipar la propia voluntad frente a la de cualquier otro y a tener confianza en sí mismo frente a toda contingencia y dificultad. La liberación no consiste sólo en el dominio frente a uno mismo, también frente a cualquier voluntad extraña y opresora.
= = =
QUÉ ES Y EN QUÉ CONSISTE UN TABLERO DE OUIJA
Se trata de uno de los medios o instrumentos con que podemos establecer contacto con seres que se encuentran desencarnados. Está compuesto generalmente de un alfabeto con las letras dispuestas en círculo, así como de una disposición numérica más otras abreviaturas precisas a fin de que el espíritu o espíritus desencarnados en contacto puedan transmitirnos sus respuestas o señales.
Obviamente los seres de alta espiritualidad no suelen atender requisitorias de este tipo, pues los fallecidos tienen muchas cosas que hacer en el más allá y no satisfacer precisamente la curiosidad o meros pasatiempos de muchos de nosotros. Incluso podemos afirmar que, para tales seres, en los casos ordinarios, “volver” a atrás, es decir, atender a cuestiones de esta naturaleza, es retroceder en su camino espiritual, en su evolución como almas que han terminado aquí sus quehaceres de momento. No ocurre así con los desencarnados perversos, aquéllos que llevaron una vida construyendo desgracias y odios en este mundo y que, dado que la muerte no hace al criminal santo, se encuentran constantemente al acecho de espíritus de buena fe, clarividentes involuntarios, médiums para sesiones en trance o para materializaciones, almas negativas o débiles en general, a través de quienes están dispuestos en todo momento a aprovechar cualquier ocasión propicia para inocular en el ánimo de gentes incautas sus perversiones y engaños (fechorías de todo tipo, daños, homicidios, riñas, sexualidades improcedentes, etc). Hemos de saber que con el mero hecho de acercarse a un tablero de Ouija, ya estamos poniendo en evidencia una postura negativa previa para cualquier acontecimiento que pueda ocurrir. Quiere ello decir que nos predisponemos a entrar en un concierto de sucesos que no dominamos en absoluto (pues no sabemos con quien vamos a tratar ni tampoco los medios de defensa en su caso); antes al contrario, estaremos abriendo de par en par las puertas para que los criminales del otro mundo nos invadan y dispongan de nosotros. Así surgen las posesiones (obsesiones) con numerosísimos trastornos psicosomáticos e incluso, por repercusión, orgánicos de muy difícil o imposible reparación a veces.
Quien no lo sepa debe saber que, a tales actos, acuden por afinidad los denominados “cascarones” dejados atrás por dichas gentes pervertidas una vez han dejado atrás la fase purgatorial, verdaderos demonios que se alimentan de los vapores de los licores, del humo de los inciensos y de los dos éteres más bajos del ser humano. Estos son a los que Cristo se refería cuando los expulsó e hizo que entrasen en una piara de cerdos.
El asunto de Ouija es, como otros muchos que sabemos que existen pero que desconocemos realmente en qué consisten, extremadamente peligroso. Lo que debe recomendarse siempre es no asistir nunca a una sesión de este tipo ni a ninguna otra de naturaleza semejante. Decimos esto porque siempre habrá quien pueda decirse: “Bueno, yo sé lo que voy a hacer”; o “ a mí los muertos no pueden hacerme nada, yo no tengo miedo… ” Pura banalidad, pura ignorancia. Yo mismo he visto descomponerse a gente en mi presencia mientras hacía Ouija. Ser positivo en todo momento y no permitir jamás que nadie tuerza nuestra voluntad es un buen antídoto para no ser “usurpado” por ningún espíritu-control o espíritu-vampiro. Pero lo mejor, insistimos, es no acudir a tales actos ni en calidad de prueba ni mucho menos en calidad de pasatiempo. El mundo del deseo, el astral dicen otros, es un compendio grandioso de luz y color en el que se encuentran seres de grandiosa evolución; pero, en sus regiones inferiores, en las que tiene lugar la experiencia purgatorial, ahí es donde residen los seres más degradados de la tierra y los monstruos más horribles emanados por nuestros propios pensamientos y nuestros propios deseos. En ese nivel nos colocamos cuando nos acercamos a un tablero de Ouija y el peligro, por tanto, es enorme.
= = =
Son arcángeles, y Jehová es su mando en Jefe. Cada Espíritu de Raza tiene dominio sobre un grupo determinado de humanidad; también lo tienen sobre los animales. Sobre las plantas lo tienen los ángeles. ¿ Y por qué bajo el auspicio de tales Espíritus ?
Ello tuvo su comienzo a mediados de la Época Lemúrica, cuando el triple cuerpo del hombre, y sobre todo su cuerpo de deseos, debía servir para conectarse con la mente y contener al Ego, pero, al igual que en cada momento decisivo de la evolución, y dado el desvalimiento e impotencia en que hubiese quedado el hombre sin ayuda exterior alguna para guiarse a sí mismo, fue preciso establecer una especie de tutela transitoria que le precaviese de los riesgos inherentes que conllevaba la evolución. En consecuencia, entonces y ahora, hasta que el hombre pueda gobernarse debidamente por sí mismo, su tutelaje deberá depender de los Espíritus de Raza. Los Arcángeles fueron la humanidad en el Período Solar, es decir, cuando su cuerpo más denso, aquél sobre el que su estado humano descansó – al igual que el nuestro descansa hoy en un conglomerado de elementos químicos – estaba constituido por el cuerpo de deseos. Obviamente, ellos son en definitiva eminentes prácticos en la conformación y desarrollo de dicho cuerpo, y nosotros nos hallamos tratando precisamente ahora de construir y dominar dicho vehículo. De aquí podremos deducir fácilmente cuán importantes son para las distintas razas tanto Jehová como los Arcángeles; sin embargo, y como ya se dijo, una vez que los individuos uno a uno van alcanzado dominio y gobierno de sí mismos, entonces, pero nunca antes, es que se liberan de la influencia y poder tanto de los Espíritus de Raza como en su caso de los de Tribu o Familia.
El lugar o punto de adherencia del Espíritu de Raza con el grupo protegido está en la sangre, al igual que ocurre con el espíritu-grupo (también arcángeles, si bien dirigen especies animales) y el mismo Ego, triple espíritu del hombre. Sin embargo, existe una importante diferencia, y es que, así como el Ego actúa por medio del calor de la sangre, los Espíritus de Raza lo hacen por medio del aire, al compás que entra aquél en los pulmones. De ahí deviene la frase de “soplaron sobre la nariz del hombre” acto por el que se aseguraba el dominio del los Espíritus de Raza, de los de Tribu, de los de Familia, etc. Y ellos fueron, los Espíritus de Raza, los que condujeron a los respectivos pueblos hacia los más variados climas y territorios de la Tierra, siendo vistos al ojo del clarividente desarrollado cada uno de ellos cual nube envolviendo y compenetrando la atmósfera de los respectivos territorios gobernados. ¿ Hemos de recordar que San Pablo nos habla del “Príncipe del Poder del Aire”, así como de principalidades y poderes, etc. ? De ellos, de estos poderosos Espíritus, emana el sentimiento del patriotismo, del cual, afortunadamente, poco a poco y lentamente los pueblos e individuos acabarán por liberarse. Una muestra más avanzada – pues se liberarían del Espíritu de Familia o de Casta, ambos angélicos y, por tanto, de naturaleza etérica – sería la de aquellas personas capaces de sentir a toda la humanidad como un gran colectivo de seres plenamente semejantes a ellas mismas. El típico ahogo anímico o sentimiento de expatriación al alejarse del territorio o atmósfera en la que dominan los espíritus protectores citados, es un síntoma claro y contundente de la dura pertenencia que estamos comentando.
En el ámbito del Espíritu de Raza el individuo será siempre el último y lo primero y único el colectivo, grupo en cuestión, y, por lo que hace a la forma, su conservación íntegra será la finalidad última. Recordemos en Deuteronomio, XXV: 5-10, pues la viuda, en caso de morir el esposo sin sucesión, debía ser fecundada por el hermano del difunto, con el estricto fin de que la familia no desapareciera. Casarse dentro de otra familia o casta constituía por tanto un acto desolador y vituperado, comportando además la pérdida de la propia casta. Los judíos, los escoceses y los vikingos son ejemplos comunes respecto de lo que aquí exponemos, si bien marquen una excepción los judíos americanos, quienes actualmente se encuentran inmersos en un lento proceso de liberación. Igual procedencia tutelar tiene de otra parte la endogamia, la cual tiende a conservar la memoria de sus ancestros a través del cuerpo vital con que se conforma la sangre; pues cuando una sangre pura persiste en el organismo de una familia por generaciones y generaciones, el Espíritu de Familia, viviente en la hemoglobina, hace que las imágenes mentales aparezcan y aparezcan sucesivamente, reproducidas por el espíritu protector; tendiendo esta reproducción a verificarse íntegramente en el último sucesor, quien podrá “ver” los hechos correspondientes a sus ancestros como si su presencia en ellos hubiese sido cierta, motivo por el que forzosamente le ha de resultar costoso llegar a reconocerse con la cualidad de lo que es: Ego independiente. Un caso verdaderamente notorio en este sentido, o de segunda vista, sería el de los Escoceses Highlanders, y también el de los gitanos; cuanto más reducido sea el grupo, más pura será la sangre y mayor “la vista”. Ser la simiente de Abraham constituyó en un tiempo la mayor de las honras. Así, y en su consonancia, bíblicamente se dice que Matusalén y otros patriarcas vivieron 900 años, cuando en realidad ése fue precisamente el momento en que acabaron por desaparecer de la memoria de sus descendientes y por tal motivo se dijo de ellos que habían muerto.
Son los Espíritus de Raza quienes prevén y atienden las necesidades de su pueblo, quienes diseñan no sólo sus formas físicas, sino también sus sentimientos y pensamientos e incluso su alimentación. Sin embargo, y de cualquier modo, puesto que no tenían mente, las razas más antiguas nunca desobedecieron los mandatos del espíritu-guía. Los primeros que tuvieron mente y desobedecieron tales órdenes, al casarse con las “hijas de los hombres”, fueron los semitas originales, quienes inmediatamente fueron apartados por haber adorado a dioses extraños y convertirse por ello en incapaces para ser portadores de la “semilla” de todas las razas de la presente Época Aria; ellos fueron, pues, la última raza mantenida separada, especialmente separada, dado que poco después, por y para el uso de la mente, y determinarse a sí mismo, al hombre le sería dado el libre albedrío, cual corresponde a un Ego individual e independiente y en función del devenir en el proceso evolutivo que aún se auspiciaba por delante.
= = =
DE LA EPIGÉNESIS AL ESLABÓN PERDIDO
Las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental afirman que el contenido concreto de la evolución consiste en convertir al hombre desde un dios potencial, inconsciente de sí mismo y nesciente, y en definitiva estático, hasta un dios consciente y omnisciente a través de un desarrollo dinámico. Pero este desarrollo no puede ser un despliegue de las potencialidades recibidas de Dios, su progenitor, sino que, para ser un creador original, es preciso que aquel proceso se lleve a cabo bajo la premisa de que el dios en formación tenga la posibilidad de realizar nuevos y originales aportes, incorporaciones que den sentido y autenticidad a un verdadero creador, pues, de lo contrario, no pasaría de ser un mero imitador, por muy perfecto que llegase a ser.
Ello, de forma inevitable, nos lleva a considerar dentro del ocultismo, cual predican las enseñanzas para Occidente, a incluir en tal proceso, además de la Involución y Evolución a la Epigénesis, es decir, aquella virtualidad de introducir novedades que vengan a hacer progresar los horizontes y posibilidades a lo largo de su marcha evolutiva. Si el hombre actualmente se encuentra enfrascado en los trabajos sobre La Forma en nuestro Período actual, el Terrestre – en el de Júpiter comenzará a trabajar con la vida – necesariamente ha de ser sobre la forma de los materiales donde aquellas incorporaciones deben tener lugar. Mediante su trabajo ha de convertir los materiales en más dúctiles, en más flexibles, más duros, más resistentes, logrará transformarlos en mejores transmisores y con óptimas condiciones para suministrar nuevas oportunidades no sólo al hombre sino también al conjunto del mundo, puesto que al hombre incumbe realizar su tarea de acuerdo con su oleada de vida, y esta contribución deberá ser hecha lo más acabada y perfecta. Piénsese en que hubo un tiempo en el que la fuerza que en la actualidad estamos empleando en conformar aviones, barcos, transbordadores espaciales y la última tecnología de comunicación o cualquier otra, esa misma fuerza, insistimos, es exactamente la misma que en otro tiempo anterior – el de la Involución – hubimos de emplear para construir nuestros vehículos (cuerpo físico, de deseos y mental) los precisos para poder manifestarnos en forma tridimensional como seres humanos como el mundo físico requiere.
Pues bien, ¿ qué arquitecto o constructor podría llegar a ser un verdadero genio creador si no estudiase a través de cada caso concreto no sólo los errores cometidos, sino las necesidades que van a imponerse en el futuro y, por tanto, no procediera a reconstruir una y otra vez los primeros proyectos a fin de alcanzar su objetivo ? Luego, la Epigénesis – como ya afirmó Haeckel hace tanto tiempo – a través del microscopio debe pasar de denominarse hipótesis a constituir un hecho constatable. Por otro lado, quienes se adhieran férrea y permanentemente a viejas formas, no podrán elevarse más allá de la especie, por lo que necesariamente han de quedarse atrás en calidad de rezagados. A lo largo de la inmensa marcha de la evolución del ser humano y en todo tiempo, en cada etapa con su forma respectiva, ha habido siempre rezagados, espíritus menos flexibles, menos adaptativos, menos esforzados. De tal manera ha sido así que, estos rezagados, a modo de estriberones, han ido tomando las formas dejadas por los adelantados con el fin de alcanzarlos, si bien los adelantados ya se encontraban utilizando otras formas nuevas, las que habían construido en un nuevo despliegue de Epigénesis tocante a la forma, ya que si el espíritu que habita una forma no es capaz de renovarla, de acrecentarla, mejorándola como ya dijimos, debe degenerar.
En esta marcha evolutiva enunciada, en que se produce un sistemático abandono de formas por parte de los adelantados, las cuales van siendo recogidas por los rezagados, existirán formas tomadas por estos últimos mientras aún queden individuos pertenecientes a dicha especie y bajo esa condición, por lo que en el instante en que deje de haber espíritus rezagados de tales características, muy gradualmente, dicha forma comenzará a desintegrarse y a resumirse en los distintos estratos del planeta.
Llegados a este punto, debemos recordar que la ciencia materialista enseña que, si bien el hombre fue ascendiendo por evolución de la ameba hasta el ser que hoy es, sí procede introducir el importantísimo matiz de que también afirma que, una vez hubo evolucionado hasta los antropoides, aquí se escindió en dos, evolucionando una rama hasta el hombre actual, mientras que otra se estancaba para aparecer a través de los diversos tipos de monos. Las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental difieren radicalmente acerca de tal aseveración, puesto señala que el hombre jamás habitó formas idénticas a las de nuestros animales ni antropoides actuales. Sí dispuso de formas similares, pero siempre superiores a las de unos y otros. Es admisible que, tal vez a consecuencia del parecido anatómico en general, la deducción haya conducido a esta especie de “callejón sin salida” al admitir no obstante la ciencia y afirmar después que, teniendo lugar la evolución perfectiva, evidentemente los antropoides han sido superados por el hombre. De aquí proviene la afirmación muy común de que descendamos del mono, máxime, para algunos, al advertirnos la biología moderna de la tan cercana identidad génica entre unos seres y otros, pero no la razón última.
Por tanto, el punto que ahora tratamos es de la mayor entidad en cuanto afirmamos que
desde el ancestral momento en que las razas arias tuvieron como cobijo formas parecidas a las de los antropoides, dichas razas han alcanzado el presente estado de desenvolvimiento, a la vez que sus “formas habitadas” – aquellas que dejaron atrás, y que eran el eslabón de unión con los rezagados, han degenerado y degenerado, estando habitadas por los últimos rezagados del Período de Saturno, primer período del actual ciclo o Gran Día de Manifestación. Y asimismo que, dentro de los mismos monos, los inferiores, en lugar de ser los progenitores de sus especies más avanzadas, no es así en cambio, dado que estos monos inferiores son rezagados que animan los ejemplares de formas aún más degeneradas de lo que, muy lejos ya, correspondió a la forma humana.
En cualquier caso, que los antropoides pueden alcanzarnos convirtiéndose en seres humanos, es posible. Pero sólo ellos podrán hacerlo. Ningún otro animal. Los demás alcanzarán su estado humano bajo otro período cósmico posterior – el de Júpiter – y bajo condiciones absolutamente diferentes a las que observamos hoy.
El mono, en consecuencia, y por tanto, no es sino un hombre degenerado. Añadamos que los pólipos constituyen la forma más degenerada dejada por los mamíferos, y que los musgos conforman lo más degenerado respecto del reino vegetal. Y de acuerdo con lo que ya hemos señalado con anterioridad, al alcanzar cualquier reino el cenit de la degeneración, será absorbido por el reino mineral irremediablemente.
Cual nota ilustrativa de la última apreciación efectuada, queremos citar, además del carbón, en cuanto a que en un tiempo anterior fue poseedor de una forma vegetal, a la piedra común o roca, la cual, habiendo tenido por base igualmente su conformación primigenia en el reino vegetal, y dejándonos en su composición minerológica blenda, feldespatos y mica, el clarividente avanzado nos diría, sin embargo, que lo que se llama blenda y feldespato son tallos y hojas de flores prehistóricas, y que la mica, por otro lado, es lo que queda como residuos de los pétalos.
La vida antenatal es, en esta materia, otra corroboración de las Enseñanzas Occidentales, pues éstas afirman que dicho desarrollo, desde la concepción al nacimiento, no es en sí más que una recapitulación de los pasados y sucesivos desenvolvimientos obtenidos por el hombre. En consecuencia, si se observa un óvulo animal con todo detenimiento y atención durante el período de gestación, podrá apreciarse que únicamente discurre a través de los estados mineral y vegetal, naciendo, al alcanzar el estado animal. En cambio, el óvulo del ser humano, tras discurrir por los tres reinos inferiores, y disponiendo del poder epigenésico, el cual le permite hacer aportes adicionales a las condiciones de la forma, continúa su desarrollo hasta alcanzar el estado que en realidad le corresponde: el humano.
Cuando la Epigénesis deja de actuar y queda inactiva en un individuo, en una familia, nación o una raza, la evolución se detiene y comienzan sus entropías particulares: la degeneración.
= = =
La Trinidad, los tres poderes primarios de dios, se manifiestan claramente en la música, pues ésta se compone también de tres elementos primarios: melodía, armonía y ritmo.
La melodía es una sucesión musical de sonidos percibidos por el oído, el cual está conectado con el cerebro, que es el vehículo físico del pensamiento. El hombre, por consiguiente, mediante la mente o el cuerpo mental, se encuentra capacitado para tomar contacto con la melodía.
La armonía consiste en una mezcla agradable de tonos y está relacionada con los sentimientos y emociones. Los sentimientos y las emociones se expresan por medio del cuerpo de deseos. Por tanto, la armonía puede ejercer efecto tanto sobre el hombre como sobre el animal porque ambos poseen cuerpo de deseos propio. Si no existiese aquella mezcla, aquella combinación de sonidos con una resultante, que es la que percibimos, las música no podría haberse convertido en el mensajero universal del alma.
El ritmo es, por otra parte, una movimiento mesurado y equilibrado que expresa la fuerza de vida, que es la que produce los diversos movimientos físicos. El cuerpo vital absorbe una gran cantidad de fuerza vital (energía solar) la cual es traspasada al cuerpo físico Para conservarlo vivo y en funciones. El ritmo está relacionado de esta forma con el cuerpo vital; las plantas poseen cuerpo vital, por lo cual son sensibles al ritmo. A esto se refiere el aserto de las plantas responden a la música.
La Voluntad, que es la vibración del Padre (involucrando al intelecto y a la razón), unido con el Amor-Sabiduría, vibración de Cristo, produce un tipo de actividad relacionada con el ritmo ponderado, equilibrado y celestial (Actividad) de Dios, poniendo en orden los átomos de nuestro Sistema Solar en la matriz de las diferentes formas preparadas para ellos por el poder de Amor-Sabiduría de su propia Ser.
LA SIGUIENTE AFIRMACIÓN ES DE SUMA IMPORTANCIA: Si se separa la voluntad (Melodía) del Amor (Armonía) y se unen el Amor y la Actividad (Ritmo), al estar estos últimos despojados del poder de la Voluntad (intelecto y razón) el cual era su guía, pueden dar lugar a todo tipo de monstruosidades, que las fuerzas del mal estarían felices de provocar. Incontroladas de esta manera sus actividades malévolas, con el tiempo, y sin lugar a dudas, harían hundirse a cualquier nación. De otra parte, la vibración melódica de Voluntad del Padre, unida a la vibración armónica de Amor de Cristo, tiene el poder de producir la activa vibración rítmica propia de Jehová, la cual no puede ser detenida ni desviada de su objetivo; pues es la misma, idéntica y poderosísima energía en manifestación del Padre de nuestro Sistema Solar, que condujo a ser todo lo que es y tiene el poder de desvanecerlo todo en el caos en cualquier momento que así lo desee. Por tanto, es absolutamente imposible para cualquiera de las creaciones de dios, desde los más avanzados de sus oleadas de vida hasta los de menos evolución, frustrar con el tiempo la realización de sus planes, porque éstos son tan eternos e inmutables en sus procesos como es el propio Dios, o el UNO, del que todo el universo procede.
… porque, los miembros de una oleada de vida determinada, y aún cada uno de sus individuos, pueden rebelarse perfectamente y, durante un lapsus de tiempo, frustrar su propio progreso evolutivo, no obstante la ayuda que están recibiendo por parte de los que son más sabios y han tenido un avance mayor que ellos. En tales casos, los que están a cargo de la evolución, les permiten a veces realizar lo que deseen y hasta destruir sus propios cuerpos físicos debido a su testaruda desobediencia, fruto sin duda de su ignorancia acerca de los beneficios resultantes de la constante administración divina. Ello se hace con el fin de que puedan volver de nuevo a otra encarnación en fecha posterior, bajo mejores influencias y en un medio-ambiente superior también, liberados de todo odio y de todo deseo de destruir a sus hermanos, cambio éste que se lleva a efecto mediante los agentes purificadores de la región purgatorial
Mediante una comprensión inteligente de las leyes de la Naturaleza y su estricto cumplimiento, la Humanidad conocerá de modo sucesivo la senda del progreso, y se dará cuenta de que, toda desviación del camino recto, actúa como obstáculo y no como ayuda en la consecución final.
===
Conviene que todo hecho, cuando en sí mismo encierra indudable naturaleza y valor espiritual, sea explicado desde todos los puntos de vista posibles de los siete en que se desenvuelve aquella posibilidad. Los estigmas son conocidos desde muy antiguo, y las especulaciones sobre tal asunto han variado de un extremo a otro con la indiferencia inconmovible de un péndulo. Sin embargo, y antes de nada, debemos matizar que las cosas meramente físicas son explicables y comprendidas mejor ateniéndose a cánones físicos, pero que, las espirituales, requieren de explicaciones de similar índole.
Para los Místicos, – hijos de Seth – y dentro de su marcha y progreso espiritual, hay un momento determinado en que sus “ojos”, los del corazón, los del amor, se abren en una completa concepción y visión de las miserias de este mundo, ante lo que se descubre cual ayudador y salvador. La Biblia refiere este asunto cuando nos describe lo que ocurre en el huerto de Getsemaní. Recuérdese que el místico cristiano se expresa mediante el fervor y la devoción, no a través del conocimiento; para él el fundamento es la Fe y su entrega a Dios o a Cristo sin preguntas y esperándolo todo. Es así que, las estigmatas se desenvuelven en él de forma espontánea mediante su contemplación de Cristo junto a constantes esfuerzos prácticos para imitarle en todo momento. De esta suerte, y trayendo de aquella contemplación las llagas del Salvador, es por lo que los estigmas aparecerán no sólo en las manos, los pies, la cabeza y el costado, sino también podrán alcanzar a las marcas que el místico contemplativo descubra en el cuerpo del señor, producto de los latigazos u otros motivos. Efectivamente, la mente es el instrumento más poderoso de que dispone el Triple Espíritu o Ego, el cual, por medio de la imaginación va señalando los lugares precisos de la imitación que se está pretendiendo respecto de Cristo. LAS ESTIGMATAS NO SON SINO LÍNEAS DE FUERZA GENERADAS POR EL CUERPO VITAL ( el cuerpo que genera el “cuerpo del alma”, el vehículo del amor, la contraparte en el Mundo Físico del Mundo del Espíritu de Vida, el propio y natural del Cristo y que también alcanzó Jesús antes de entregarle su cuerpo en el Bautismo ) cuyo poder es tal, que el cuerpo físico podemos decir que se siente efectivamente flagelado y maltrecho, en especial en la zona craneal – a la manera de corona de espinas – propiciado ello por los doce nervios craneales que circunvalan, atan y sensibilizan la cabeza. No olvidemos que la Iniciación requiere necesariamente la liberación el hombre real del hombre físico y del “cuerpo de pecado” (compuesto éste por ambos éteres inferiores) y de esta manera poder ascender a otras esferas de mayor luz, por lo que para ello, primero deberá romper o disolver esa presa o unión que se lo impide.
Y dado que dicha unión es más fuerte y potente en los puntos citados de la cabeza, de los pies y las manos, las Escuelas ocultistas – dentro de los Misterios Solares – ponen siempre especial énfasis en llevar a cabo tal disolución pero haciendo que las estigmatas se produzcan invisiblemente, de un modo no físico. Añadamos que en el caso de los místicos, éstos desconocen realmente el porqué de sus visibles y aparentes heridas, puesto que no existen motivaciones externas que hayan podido dañar el cuerpo físico y producirlas. Pero los ocultistas, quienes progresan por medio del conocimiento, si bien no exento, naturalmente, de fe, sí lo saben y controlan previamente los resultados. Ahora bien, tanto si los estigmas son visibles como invisibles, el resultado es idéntico. A partir de ese momento, ambos, el místico o el ocultista, por la unión de la mente y el corazón, sabrán perfectamente que el cuerpo físico es una cruz que el Ego está sobrellevando, es decir, una prisión y no el hombre real. Esto les llevará al siguiente paso dentro de la Iniciación o similar para el místico: el de la “crucifixión”, que no consiste sino en el pleno desenvolvimiento de todos los centros de prisión o unión que hemos ido refiriendo, si bien ello requerirá el hecho de las estigmatas como acontecimiento previo. Quizá sea digno que recordemos aquí a Santa Catalina de Sena, cuyas estigmatas se afirma que se hacían invisible por propia petición y voluntad. Sin embargo, y frente a la opinión de los dominicos, los franciscanos apelaron a Sixto V, el cual prohibió que se representara a la santa con los estigmas en cuestión. Ello, quizá, porque el papado, la Iglesia Católica constituye el más alto estandarte del misticismo, el que corresponde a la rama de los denominados “hijos de Seth”.
= = =
El Alma no es el Espíritu, cosa que muchísima gente confunde aún. El Espíritu, el Ego, siendo uno en sí, resume al triple espíritu, la trinidad en el hombre, y es el que no ha sido creado por Dios, puesto que ha existido siempre. No olvidemos que todo lo que existe en el universo, lo que percibimos y no percibimos, es espíritu, materializado o no. Todo ha emanado de El Absoluto. En cambio, el Alma, comienza a formarse en el ser humano una vez que aquél incorporó la mente y comenzó a ser dueño de sus actos, a responsabilizarse al fin de sí mismo, a determinar y dar forma a su propio destino. De otra parte, debemos distinguir asimismo el Alma del “cuerpo del alma”, porque mientras éste último se compone exclusivamente de los dos éteres superiores, reflector y luminoso, aquélla reúne en sí la quintaesencia o extracto de la experiencia adquirida por los tres vehículos inferiores del hombre (denso, vital y de deseos) Y si los dos éteres superiores se nutren por medio de la rectitud de vida en pensamiento y obra – y sobre todo mediante la ayuda desinteresada a los demás – el Alma en cambio acumula todo un compendio de luz, sabiduría y poder. El Alma es el pábulo del Espíritu. De este modo, se dice que un Espíritu es poderoso, espiritualmente hablando, cuando dispone de un alma esplendorosa.
Por tanto, el Alma, obviamente, también es triple: Alma Consciente, Alma Emocional y Alma Intelectual.
El Alma Consciente se pone de manifiesto aumentando la conciencia del Espíritu Divino mediante la acción correcta del cuerpo físico con sus experiencias respectivas, y será absorbida por el Espíritu Divino en la séptima revolución del Período de Júpiter.
El Alma Emocional se manifiesta aumentando la eficacia del Espíritu Humano, crece por los buenos sentimientos y emociones generadas por las acciones de la vida, y será absorbida por el Espíritu Humano en la quinta revolución del Período de Vulcano.
El Alma Intelectual se conforma y acrecienta dando poder al Espíritu de Vida a través de elevados pensamientos y ejercitando la memoria, ligando las experiencias del pasado con las del presente, así como los sentimientos generados por ellas. Esta alma hace también de mediador entre las otras dos. Será absorbida por el Espíritu de Vida en la sexta revolución del Período de Venus.
El alma es inmortal porque en sí misma es espíritu; ni siquiera desde el punto de vista materialista es aniquilable la energía. Pero, aún así, en cada ciclo de vida o encarnación personal, el alma es absorbida por el espíritu, por el Ego, a fin de ir progresando en la escala de sucesivos renacimientos hasta llegar a la perfección propia de un Dios. De aquí que, ¿ cómo no iba a gozar de inmortalidad y ser además consciente… ?
= = =
Después de ver tantos filmes referentes a Drácula, y de rememorar aquel momento en que Peter Cusing (pongamos por ejemplo) cogiendo una afilada estaca y un buen martillo procedía a atravesar el corazón truculento e infecto del hombre-vampiro ¿ cómo no haber respirado el cinéfilo tal vez con satisfacción o con descanso al fin ?
Sin embargo, la enorme complejidad a que está sujeto el mundo en sus infinitas articulaciones y desarrollos, nos trae también aquí, en calidad de algo que debe ser sabido por la generalidad, con el aserto de que, entre una numerosísima serie de entidades malignas, efectivamente existen los vampiros. Qué sean y en qué consistan sus actividades o cómo sobrevivan, es de lo que en un exiguo tratado vamos a ocuparnos seguidamente.
Hay que partir de que un vampiro en los términos aquí tratados – es una entidad humana ya fallecida que después de la muerte consigue “vivir” en la tierra a base de alimentarse con el cuerpo vital tanto de personas muertas como vivas, y la sangre es una de las más altas expresiones de aquél. Por tanto, aunque el vampiro está muerto en cuanto a la usanza normal, se encuentra enganchado al mundo físico en su parte más sutil, la etérica, por lo cual, si no se materializa, no podrá ser visto por el ojo humano ordinario, pero sí por un clarividente.
Un vampiro es desde luego siempre una entidad de naturaleza perversa que casi con absoluta seguridad ha ido arrastrando en sucesivas vidas “cuerpos de pecado” acumulativos o bien engrandecidos, de tal suerte que, cuando en el mundo físico se materializa, es decir, cuando toma una forma – la cual es visible y tangible pero no de carne y hueso, sino su mera apariencia – puede vérsele con las más estrafalarias u horrendas formas que uno pueda imaginarse, así humanas como de animales. Recuérdese, o anotemos en todo caso, que las formas que presentan las entidades por medio de los “cuerpos de pecado” las expresan de ordinario a través de desmesuras, o bien de naturaleza estrambótica: enormes y desproporcionados manos o brazos, cabezas abultadas y descuadradas, dedos como garras, rostros monstruosos, etc. De cualquier modo, debemos remarcar como nota muy importante que el vampiro tiene poder para revivificar la sangre coagulada que encuentra en los cadáveres, pudiendo entrar en uno de ellos nada más haber muerto.
Por tanto, lo que permanentemente hace el vampiro es aspirar la vitalidad de cuantas personas son accesibles para a continuación inyectarla en la sangre de su cadáver-casa, a fin de mantener constantemente abundante y fresco su sustento, o sea, lo que hace es renovarlo de forma continua. Esta es la condición indispensable de poder continuar en este mundo. Tan es así que, en algún caso, se halló que el vampiro se había comido el cuerpo por dentro, dejando intactos tanto los huesos como la piel. O sea, había conformado su casa-cadáver cual un auténtico cascarón.
Los vampiros, seres humanos fallecidos – no se olvide tan trascendental detalle – tienen la virtualidad de no incorporarse al Mundo del Deseo – es decir, al Purgatorio – durante siglos. Seguramente muchos de los lectores hayan oído historias de personas que, tras haber tomado asiento en determinando lugar, de repente han comenzado a sentirse exhaustas por completo, faltas de vitalidad… (Recordemos que también existen personas vivas que de forma inconsciente y natural “vampirizan” a cuantas las rodean) Dichas personas, altamente negativas tanto en pensamientos como en sentimientos, suelen ser presas preferidas de los vampiros reales.
Antes de dar por terminado este brevísimo relato acerca de los vampiros, sí queremos relativizar algunos de los acomodos que seguramente, sin otro remedio, hubieron de ser efectuados en las películas de cine en torno al presente tema. Así, por ejemplo, cuando veíamos al elegante vampiro Drácula saltar por las ventanas y volar, la relación que tiene este pasaje con la realidad es que, en ésta, el vampiro no dispone de cuerpo físico y por tanto visible, ni mucho menos configuraría un cuerpo esbelto y delicado con maravillosos smókings, trajes y capas, puesto que sus atuendos de conformación naturales encajan con la abyección más disoluta y las formas más animalescas y demacradas posibles.
En cuanto a la escena final, o prácticamente final, cual era aquélla ya citada del martillo y la estaca a clavar en el corazón del abominable ser, tras haber perseguido crucifijo en mano a este usurpador de sangres hasta la catacumba de uno de los castillos de Transilvania, referirles que mantiene cierta similitud con lo que acaece en la realidad, puesto que la manera de expulsar a la entidad de su casa-cadáver, consiste en rajar con un cuchillo el cascarón de piel y huesos en que en definitiva se oculta y vive el vampiro, o bien, si se hubiese apoderado del cuerpo de un animal, no habría más remedio que matar al animal usurpado para que la persona-vampiro entrase definitivamente en el Mundo del Deseo o Purgatorio. Una vez que la sangre se derrama y cae a tierra, el vampiro muere definitivamente para este mundo; puede decirse que es el momento en que realmente muere, dado que no tiene otra alternativa que la de ascender, como acaba de señalarse, al Mundo del Deseo (Purgatorio) para purgar cruda y debidamente el mal ocasionado.
Si señalamos de forma principal que las variadísimas prácticas tanto de vudú como de makumba son generadoras en sí mismas de múltiples cuerpos de pecado, de elementales en toda su gama, y lugares propicios para cometer las más terroríficas fechorías a petición de los vampiros (cual sería aspirar la sangre de la víctima a través de la sección de una venilla a la altura del cuello, seccionada por el oficiante) seguramente no estaríamos descubriendo nada nuevo si estos escritos generales no fueran dirigidos a personas que aspiran a elevarse física, moral y espiritualmente.
= = =
Dada por el mismo Cristo, no se trata sino de una composición abstracta y algebraica de naturaleza espiritual que sirve para ayudarnos a mejorar y purificar todos y cualquiera de nuestros vehículos. Se compone de siete oraciones, de las que tres de ellas hacen alusión a los vehículos del Ego, otras tres al mismo Ego, o triple espíritu (no tres espíritus, sino tres fuerzas o aspectos de un espíritu único) y una más, la final, que lo hace respecto de la mente. La introducción, que dice “Padre nuestro, que estás en los cielos”, en realidad no conforma sino una mera y cabal introducción, algo sinónimo a la dirección que pudiéramos poner sobre la cubierta del sobre de una carta que tuviésemos intención de enviar a alguna parte a su destinatario.
Siendo tal su estructura, pasemos a continuación a analizar sus partes una a una. Tras la invocación de hacia dónde se dirige, enseguida, mediante el vehículo inferior de nuestro triple espíritu, el Espíritu Humano, nos acercamos para adorar al aspecto inferior y en correspondencia de la deidad, el Espíritu Santo (Jehová) al decir: “Santificado sea Tu Nombre”.
Por medio de nuestro segundo vehículo o fuerza del triple espíritu, cual es el Espíritu de Vida, nos postramos ante su correspondiente contraparte, el Hijo, (Cristo) y decimos: “Venga a nosotros tu reino”.
Y, ante el Padre, nuestro tercer aspecto del Yo Superior, el Espíritu Divino, se arrodilla y dice: “Hágase Tu voluntad”.
Entonces, y llegados aquí, es cuando el Espíritu Divino pide al Padre, el más elevado aspecto de la deidad, por nuestra parte más densa o contraparte, y pide: “El pan nuestro de cada día dánosle hoy”.
El Espíritu de Vida, continúa la súplica ante el Hijo y pide por su contraparte en la naturaleza inferior, el cuerpo vital, diciendo: “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Y por fin el Espíritu Humano, nuestro aspecto personal divino inferior, pide a la deidad por su correspondiente contraparte, el cuerpo de deseos, de la siguiente manera: “No nos dejes caer en la tentación”.
Para finalizar, nuestros tres aspectos se acercan, se aúnan, para postrarse ante Dios para rogar con esta oración: “Más líbranos del mal”.
Los Guías de la humanidad han proporcionado siempre a los hombres motivaciones suficientes para que pudieran obrar y obtener experiencias por medio de las cuales pudieran aprender y evolucionar. El Amor, la Fortuna, la Fama y Poder constituyen los cuatro asientos sobre los que descansan todas las ambiciones humanas, de modo que aislados o conjuntamente han estado presentes en todos y cada uno de los eventos que han conformado la historia global e individual de la humanidad, y siendo el deseo a la vez motor y tentador en las almas, a él corresponde la idea de venganza, que en forma de memoria imprime en el cuerpo de deseos. En consecuencia controlar y dominar el cuerpo de deseos es de la mayor importancia en quien aspire a gobernarse a sí mismo. Más útil a estos efectos que las meras oraciones dictadas por la iglesia, ello podrá alcanzarse mediante la concentración en altos y nobles ideales y vigorizando el cuerpo vital, salvo en aquellos casos en que la oración se deba a una devoción de una gran pureza, pues aquélla llevará sin duda el aliento del devoto ante el mismo trono de la deidad.
En consecuencia, y bajo este prisma de carácter estrictamente espiritual, al igual que decimos que el amor al que debe aspirar el alma debe estar referido a todos los seres de la humanidad; que la fortuna a que se aspire debe encuadrarse en cuanto al número de oportunidades para servir a los demás, y la fama deberá atender a la capacidad hallada para dar y trasmitir la buena nueva, tocante al amor y al servicio que se desean prestar, el poder debe consistir, en conclusión y en definitiva, en aquél que se ejerce propiciando prácticas que sirvan para ayuda y mejora de la humanidad.
= = =
¿ … EN QUÉ CONSISTE LA ALQUIMIA ?
La alquimia es el arte, o Mágnum Opus (Gran Obra) de la transmutación de los metales bajos en oro y del proceso denominado Mysterium Mágnum (conocimiento de las fuerzas sutiles de la Naturaleza) a fin de obtener el Lapis Philosophorum (Piedra filosofal) y el Elixir Vitae (Elixir de Vida) En sentido simbólico, pues, es el proceso de transmutación de la naturaleza inferior del hombre por medio del poder interno actuando mediante la libre voluntad espiritual del individuo.
El motivo de que los alquimistas recurrieran a los tradicionales términos conocidos, tales como oro, azufre, mercurio, sal o ázoe, no obedecía sino a una forma entendida de aludir a determinados estados espirituales entre los iniciados sin ponerse en riesgo ante las exigencias restrictivas de los poderes eclesiales del momento, y porque la masa general de la humanidad de aquel tiempo tampoco se encontraba en condiciones de comprender las verdades contenidas en la filosofía hermética.. Así que, cuando un alquimista comunicaba a otro sus métodos, en realidad no estaba haciendo otra cosa que señalarle el qué o el cómo de sus métodos espirituales para progresar en dicho campo. Todo lo demás, lo referente a la química nacida y sobrevenida con el renacimiento y con posterioridad, no es sino un entretejido accidental de gente o gentes de buena fe o, simplemente, de los no conocedores de la raíz y fondo de la cuestión.
Porque, veamos: si el oro ha significado en todos los tiempos el espíritu, veremos ahora los demás términos y no otros eran los aplicables.
El cuerpo era considerado no sólo el templo del espíritu, sino crisol a partir del cual iba a llevarse a cabo la transmutación de todos y cada uno de los cuerpos en la luz dorada de los santos, el color dorado, el color de la luz de Cristo.
Así, los antiguos alquimistas designaron con el nombre de “Sal” a los ángeles de la Luna, que gobiernan las salobres mareas. Observaron que para las funciones de la mente es necesaria cierta cantidad de sal en la sangre, pero que su exceso podía ocasionar la demencia. Por este motivo, los alquimistas relacionaban la Luna con la mente.
Por otra parte, los ígneos espíritus de Lucifer – ángeles rezagados en su evolución, o ángeles caídos – fueron asociados con el elemento Azufre. Decían que la continua inhalación de este elemento desvanecía al hombre y lo mataba, del mismo modo que el hombre espiritual queda inconsciente y muere para los mundos espirituales si asimila las enseñanzas que le imbuyen los ángeles luciferes.
Afirmaba de modo semejante los alquimistas que el metal Mercurio es el más engañoso de todos, dado que penetra y se evapora a través de las sustancias con que se pone en contacto, motivo por el que lo compararon de forma simbólica a los Señores de Mercurio, consumados maestros en el arte de penetrar los secretos de la Naturaleza por medio de la mente.
De la forma dicha, los alquimistas relacionaron a los ángeles lunares, que gobiernan las mareas, con el elemento sal; a los espíritus luciferarios de Marte con el elemento Azufre; y a los Señores de Mercurio con el metal del mismo nombre. También hablaban los alquimistas de un cuarto elemento, el ázoe, nombre en el que entran la primera y última letras del alfabeto, como si quisiera significar la misma idea que “alfa y omega”, es decir, que todo lo abarca e incluye. Este elemento se refería a lo que ahora se llama el rayo espiritual de Neptuno, Rayo de la Divinidad, el cual es la octava de Mercurio o sublimada esencia del poder espiritual que, por otra parte, se pone de manifiesto en el tercer canal medular mediante el ascenso del fuego serpentino desde el Kundalini, aquel que pone en contacto las glándulas espirituales – pineal y pituitaria – y el individuo adquirirá la clarividencia voluntaria.
Los alquimistas sabían muy bien que las naturaleza física y moral del hombre se habían embrutecido a causa de las pasiones infundidas por los luciferes y que, en consecuencia, era necesario un proceso de destilación y refinamiento para eliminar tales características y elevar al hombre a las últimas alturas. Consideraban por tanto al cuerpo un laboratorio y hablaban del proceso espiritual en términos químicos. Observaron que este proceso comienza y tiene su peculiar campo de actividad en la espina dorsal, la cual constituye el enlace entre los órganos creadores: el cerebro o campo de acción de los inteligentes mercurianos, y los genitales, donde tienen su posición más ventajosa los lujuriosos y pasionales luciferes. La tripartita columna vertebral era, por tanto, para ellos el crisol de la conciencia. Sabían que los ángeles lunares eran especialmente activos en la simpática sección del espinazo, que rige las funciones relacionadas con la conservación y bienestar del cuerpo, y designaban dicha sección con el elemento “Sal”. Veían claramente, de otro lado, que los luciferarios gobernaban la sección relacionada con los nervios motores, los que difunden la energía dinámica almacenada en el cuerpo por los alimentos, y simbolizaban dicha sección mediante el “Azufre”. La tercera sección, que señala y registra las sensaciones transmitidas por los nervios, recibió el nombre de “Mercurio”, porque decían que estaba regida por los espirituales seres de Mercurio.
Contrariamente a los que afirman los anatómicos, el canal formado por las vértebras no se encuentra lleno de fluido, sino de un gas semejante al vapor de agua, que puede condensarse cuando se expone a la acción de la atmósfera; sin embargo, también puede sobrecalentarse por la actividad vibratoria del espíritu hasta un grado en que podrá convertirse en el brillante y luminoso fuego de la regeneración. Aquí es donde actúan las grandes jerarquías de Neptuno, y lo llamaron “Ázoe”.
El proceso alquímico de enardecer y realizar esta energía se efectúa en la columna vertebral, donde se hallan la Sal el Azufre, el Mercurio y el Ázoe. Los nobles y altos pensamientos, la meditación sobre puntos espirituales y el altruismo manifestado en la vida cotidiana, ponen incandescente la médula espinal mediante el fuego espinal o “serpiente de sabiduría”. Asciende gradualmente, y cuando en el cerebro llega al cuerpo pituitario y a la glándula pineal, pone en vibración estos órganos, abre los mundos espirituales al aspirante y capacita para comunicarse con los dioses, es decir, con los seres espirituales del mundo invisible. Este fuego irradia entonces en todas direcciones, penetra en el cuerpo por entero y su aura, y el hombre se convierte en la
”piedra viva”, cuyo fulgor supera al del diamante o del rubí. Él es, entonces, “la piedra filosofal”. Esta es la fiel y verdadera interpretación ancestral y actual de la denominada “Alquimia”.
= = =
LA ORACIÓN: REQUISITOS Y PODER
Para comprender de forma lógica lo que la oración es, permítasenos encuadrarla en el siguiente supuesto: Supongamos que Dios en primer término, y los Espíritus Planetarios en segundo y junto a Él, conformasen una gran Central productora de energía eléctrica, cuyas conexiones alámbricas se dirigiesen a todos los puntos tanto de cualquier país como del mundo; admitamos que en todas y en cada una de las casas existen conmutadores por los que, una vez abiertos, aquella la energía que antes permanecía fuera, en los alambres y en la Central, comienza a penetrar en los respectivos domicilios, iluminándolos o poniendo en movimiento las correspondientes máquinas o motores, y, ello, porque habrán sido dispuestas y usadas normas coherentes con las leyes que rigen nuestro mundo a fin de que pueda llevarse a cabo la manifestación de la energía eléctrica.
Pues bien, y teniendo en cuenta que la conexión entre la divinidad y el hombre es permanente, pues en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, en todo este esquema, nosotros somos cada casa, cada domicilio, y, la oración, por tanto, el conmutador mediante el cual podremos ponernos en contacto con Dios. Ahora bien, es una ley física que la electricidad fluya a través de conductores de cobre o de otro metal; pero sabemos, sin embargo, que el cristal es aislante para ella, por lo que, antes de que podamos obtener electricidad, luz en nuestra casa, será preciso que dispongamos de un conmutador hecho de acuerdo con dicha ley, es decir, de un conmutador de cobre. Porque si empleáramos uno de cristal, con seguridad aquella no pasaría, no entraría en nuestro domicilio. En consecuencia y de igual modo, si nuestras oraciones – o conmutador – se acomodan a las leyes de Dios, el propósito divino podrá manifestarse a través de ellas y ser respondido; pero, si de otro modo, la oración fuese contraria a la voluntad divina – como por ejemplo, si el karma de por quien se pide impidiera una realización – tal oración, naturalmente, sería semejante a un conmutador de cristal respecto al circuito eléctrico.
“Allí donde dos o más estuviesen reunidos en mi nombre, Yo estaré en medio de ellos”, dijo Cristo. Por tanto, si partimos del calor que albergan nuestros carbones individuales, y nos juntamos para orar por algo definido, aquel calor que se encuentra latente en cada uno de nosotros, puede encenderse en llama y emitir luz y calor. Quizás no debiera hacer falta que aclarásemos que, de acuerdo con la calidad de la oración, así habrá de ser su eficacia. ¿ No es comprensible que si una oración sale de mentes limpias y de corazones nobles y puros, su capacidad y efecto han de implicar abundancia de lo que se solicita o pide ?
Así, pues, si los sistemas orientales emplean la concentración en un punto determinado para conseguir ayuda divina, al mundo occidental le ha sido dada la oración, puesto que ésta va a implicar no ya y en sí misma la fría concentración intelectual, sino una inmersión o cooperación del propio sentimiento, conformando un poder con capacidad de desbordar lo imaginable. Para ilustrar un tanto acerca de cómo se lleva a cabo el proceso de relación hombre-Dios a través de la oración, tomemos la tromba marina como ejemplo. Tal vez no hayan visto este fenómeno de la Naturaleza, pero es maravilloso e imponente. Por lo general, y en el momento en que ocurre, el cielo parece colgar muy bajo sobre el agua, notándose una gran tensión en el aire, como una depresión o concentración. Después, y gradualmente, parece como si un punto del cielo descendiese hacia el agua, a la vez que las olas, en un cierto lugar, parecen saltar, hasta que tanto el cielo como el agua se unen en vertiginosa vorágine.
Algo similar viene a ocurrir cuando una persona o número de personas se unen en fervorosa oración porque, cuando una persona suplica intensa y sinceramente a un poder superior, su aura forma como un embudo que se parece a la parte inferior de la tromba. Esta forma áurica salta en el espacio a una gran distancia hacia arriba, y estando en sintonía con la vibración Crística del mundo interplanetario del Espíritu de Vida, hace descender de allí un poder divino que entra en la persona o grupo de personas, y anima la forma de pensamiento que ellas hayan creado y visualizado. De este modo se cumplirá el objeto por el cual hayan pedido al unirse. Ahora bien, como ya hemos advertido, se ha de tener presente que el método occidental de orar no debe consistir en un frío proceso intelectual, pues debe unírsele de manera ineludible una cierta cantidad de sentimiento adecuado a fin de lograr el objeto deseado, porque, a menos que esta intensidad de sentimiento esté presente, el objeto no se realizará. Este es el secreto de todas las oraciones milagrosas (supuestos curativos) de que se tiene noticia: la persona o personas que oraban se hallaron siempre poseídas de un intenso fervor; su ser entero se encontraba absorbido en el deseo por aquello que oraban, por lo que se elevaban a sí mismas a los mismos reinos de lo divino y hacían descender la respuesta del Padre, que es el Gran Médico. Pero, para estar en consonancia con la universal ley del karma y evitar el gran peligro de mal usar este maravilloso poder, siempre deben ser dirigidas las súplicas por los demás en consonancia con las palabras del Cristo: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya”.
De otra parte, debe saberse que así como cada nación envía embajadores a las demás naciones, del mismo modo existen embajadores de cada uno de los Grandes Ángeles Planetarios presentes en nuestra Tierra. Ellos son los siguientes:
Ithuriel es el embajador de Urano
Cassiel “ Saturno
Zachariel “ Júpiter
Samael “ Marte
Anael “ Venus
Rapahel “ Mercurio
Miguel “ Sol
Gabriel “ Luna
Si bien hemos de advertir que los embajadores de los planetas son Arcángeles, en cambio, Gabriel, embajador de la Luna, tiene la naturaleza de Ángel.
Más aún, dichos embajadores tienen a su cargo todos y cada uno de los apartados y negocios de la vida, como asimismo cada cual tiene atribuidas determinadas horas planetarias, las cuales son propicias para la invocación respectiva; motivo por el que – consultando el diagrama oportuno al efecto – quien quiera dirigirse a un embajador concreto, podrá hacerlo en las condiciones más favorables a su correspondiente petición. Así, por ejemplo: Sabiendo que Jehová tiene bajo su cuidado y el de sus ángeles tanto la salud de la forma, es decir del cuerpo, como todo cuanto se relaciona con la fecundación, alguien que se encuentre necesitado de recuperar la salud o mismamente de parir o engendrar ¿ es que no tendrá a bien solicitarlo al ángel Gabriel, y, precisamente, en lunes, día de la luna, y cuando ésta se encuentre en la fase creciente ? Por su importancia, los ángulos de los rayos planetarios son de influencia decisiva.
= = =
De todos los instrumentos que el espíritu posee, la mente es el más importante, el especial en la obra de la creación, pues si la laringe espiritualizada y perfecta hablará en el futuro la Palabra Creadora, la mente perfeccionada decidirá lo tocante a la forma particular y volumen de vibraciones, por lo que será sin duda factor determinante. La Imaginación, fuerza preeminentemente de la naturaleza femenina, será la facultad espiritualizada que dirigirá la creación.
La imaginación, por tanto, es algo imprescindible, fundamental. Es ella quien proyecta nuestras casas, nuestros vestidos, nuestros aviones y por completo nuestro futuro. Cualquier perfeccionamiento, tanto en lo físico como en lo espiritual, ha de ser imaginado previamente en cuanto posibilidad para que pueda llegar a convertirse en un objeto real. Si el lector tiene la amabilidad de examinar el diagrama 3, entre las funciones de los diferentes vehículos humanos y las partes de un estereoscopio, la mente corresponde a la lente. Ella equivale al foco mediante el cual las ideas producidas por la imaginación del espíritu se proyectan sobre el universo material. Primeramente son sólo pensamientos-forma (imaginaciones), pero cuando el deseo de realizar las posibilidades imaginadas ha puesto al hombre en acción en el Mundo Físico, entonces se convierten en lo que denominamos “realidades concretas”.
De todas formas, actualmente la mente no se encuentra lo bastante desarrollada aún de manera que pueda permitir dar una imagen cierta y clara de lo que el espíritu imagina., es decir, no está debidamente enfocada, pues proporciona cuadros confusos y borrosos. De ahí las necesidades de la experimentación, pues demostrando los defectos de la primera concepción, conducirá a nuevas imaginaciones e ideas, y ello hasta que la imagen producida por el espíritu en sustancia mental haya cuajado debidamente en sustancia física.
En definitiva, sólo somos capaces de formar en la mente imágenes que tengan relación con la Forma porque la mente humana no se desarrolló hasta el Período Terrestre y, por tanto, se halla ahora en su estadio primero de forma o “mineral”, por lo que en nuestras operaciones nos encontramos limitados a las formas, a los minerales. Por ello, si bien podemos imaginar maneras o medios de trabajar las formas minerales de los tres reinos inferiores, apenas si podemos hacer algo o nada en los cuerpos vivientes. Podemos ciertamente injertar un árbol con una rama viviente, o llevar una parte viviente de un animal al hombre, pero en realidad no es con “la vida” con lo que estamos trabajando sino con la forma únicamente. Esto debe quedar bien grabado, indeleblemente. Crear la vida está más allá del poder del hombre, y así será hasta que su mente no se desarrolle y se convierta en una estructura ciertamente viviente.
En el Período de Júpiter, hasta cierto punto, la mente se vivificará, y el hombre podrá imaginar en ese entonces formas que vivirán y crecerán como las plantas.
En el Período de Venus, una vez que su mente haya adquirido “sentimiento”, podrá crear cosas vivientes y sensibles, además de poseer capacidad para crecer.
Y cuando obtenga la perfección, al final del Período de Vulcano, la mente podrá “imaginar” la creación de criaturas que vivirán y crecerán, sentirán y pensarán.
En concordancia con lo anterior, nuestra humanidad actual tendrá a su cargo la oleada de vida que comenzó su evolución en el Período Terrestre, la que justamente anima ahora a los minerales. En este momento estamos trabajando con ellos por medio de la imaginación y dándoles forma, haciendo con ellos barcos, puentes, ferrocarriles, casas, ordenadores y aviones, además de vehículos espaciales y otros sueños imaginarios.
Ya, en el Período de Júpiter, guiaremos la evolución del reino vegetal, porque lo que, encontrándose ahora en estado mineral, para entonces tendrá una existencia análoga a la de las plantas: Lo haremos de igual modo a como lo hacen en el presente con las plantas los Ángeles. Nuestra mente se habrá desarrollado de tal manera que no sólo tendremos capacidad para imaginar formas, sino que seremos capaces de animarlas dándoles vitalidad.
En el Período de Venus, los minerales de hoy habrán avanzado un paso más, por lo que deberemos dirigir a los animales de ese tiempo, tal a como lo hacen hoy los Arcángeles con los animales presentes, dándoles vitalidad y formas sensibles.
Y ya, en el Período de Vulcano, nuestro privilegio consistirá en proporcionarles una mente germinal, como los Señores de la Mente lo hicieron con nosotros en la Época Atlante. Los minerales de hoy serán la humanidad de dicho período, y nosotros habremos pasado a través de estados análogos a los recorridos por los Ángeles y los Arcángeles y avanzado un poco más, pues alcanzaremos un punto evolutivo superior al de los presentes Señores de la Mente, pues nunca tiene lugar una reproducción exacta en parte alguna, y sí en cambio un perfeccionamiento progresivo debido a los trazos hacia arriba y hacia adelante de la espiral.
El Espíritu Divino absorberá al Espíritu Humano al finalizar el Período de Júpiter, al Espíritu de Vida a la conclusión del Período de Venus, y a la Mente perfeccionada – encerrando todo lo adquirido a lo largo de los siete períodos, a la finalización del Período de Vulcano.
Posteriormente surgirá un largo intervalo de actividad subjetiva, durante el cual los espíritus virginales absorberán todos los frutos del Período Septenario de Manifestación habido. Pasado este intervalo se sumergirán en Dios – de quien vinieron – para re-emerger al alborear otro Gran Día, como otros de sus Gloriosos Colaboradores, pues durante la pasada evolución sus posibilidades latentes habrán sido transmutadas en poderes dinámicos, y habrán adquirido no sólo Poder de Alma sino Mente Creadora como fruto de su peregrinaje a través de la materia. Por tanto, habrán avanzado desde la impotencia a la omnipotencia y de la nesciencia a la omnisciencia.
= = =
LAS 16 RAZAS O 16 SENDEROS DE DESTRUCCIÓN
Hasta prácticamente la conclusión de Lemuria no hallamos, en relación con el ser humano, un desarrollo equivalente a lo que hoy podemos considerar como raza. En ese momento nos hallábamos tocando ya el nadir de la materialidad, condición propicia para que las formas de los hombres pudieran diferenciarse entre sí, por lo que una vez abiertos sus ojos hacia el exterior y ausente aún el intelecto, además del rechazo surgido hacia los no afines de forma espontánea, inevitablemente condujo a la conformación de lo que con posterioridad hemos conocido y continuamos conociendo como razas. Los requisitos que a lo largo de las edades han prevalecido para su definición han sido constantemente similares: siempre se ha tratado de grupos de fuerte base endogámica, dando lugar a caracteres que se repiten ininterrumpidamente que propician la propia degeneración. Son atraídos entre sí por la ley de afinidad y ley de asociación dentro de la superestructura de Ley de Causa y Consecuencia, apegándose intensamente, sagradamente incluso sobre el territorio y con gran aversión, cuando no exclusión total (léase, por ejemplo, los vikingos) a la mezcla de sangres extrañas, más un arraigadísimo sentimiento de pertenencia colectiva en la que el Yo individual no tiene relevancia alguna; en resumen, una simbiosis de ente colectivo y territorio sin distinción práctica posible, etc.
Aún así, las razas tienen lugar únicamente durante uno de los Grandes Períodos dentro de los siete días de creación o plan de Dios para el mundo: el Período Terrestre. No las ha habido en ninguno de los tres Grandes Períodos que han precedido al presente – Períodos de Saturno, Solar y Lunar –. Tampoco las habrá en el futuro. Su tránsito en el proceso del Gran Días de Manifestación actual, apenas si representa un suspiro, un leve chispazo. Con todo, las razas se van correspondiendo con distintas gradaciones que han de pasarse a lo largo de la evolución, dado que, de no ser así, no podría haber progreso para los espíritus que sucesivamente se encarnan en ellas. Aún dentro de su misma fugacidad en el decurso evolutivo, el peligro que en sí mismas entrañan las razas radica en que los espíritus se apeguen demasiado a alguna de ellas, es decir, a las mismas formas, y por tanto, como ya hemos señalado, no logren avanzar. Ello constituiría un gran problema. De ahí que los Guías de la humanidad hayan convenido en denominar a las razas “los dieciséis senderos de destrucción”. En cualquier caso, sí las ha habido a partir de Lemuria y concluirán en la que en ocultismo se denomina: Sexta Época.
De todos modos, antes de la enunciación de cada una de las razas, debemos hacer la anotación de que, si bien las Grandes Jerarquías Creadoras, las cuales nos ayudaron a progresar emanando de sí mismas durante la Involución los gérmenes precisos para la constitución de los vehículos que hoy hemos llegado a poseer, los Guías de la humanidad nos han suministrado asimismo ayudas de incalculable valor. Éstos seres, enormemente más evolucionados que nosotros, y bajo un trabajo amoroso, han estado aquí durante edades y edades (y aún lo están) para tomar muy al principio la vara de mando, pues la incipiente humanidad no poseía más que el germen de una mente sin posibilidad mínima de orientación ni de propia dirección. Y estos Guías, grado por grado, lo hicieron. Fueron ellos, los Señores de Venus y los Señores de Mercurio, quienes, si no tan avanzados como los residentes en el sol – los arcángeles – sí lo están muchísimo más que el hombre. A los Señores de Venus se les llamó “mensajeros de los dioses” aparecieron entre los hombres, motivo extraordinario por demás para tal reconocimiento. Se les reverenció como a dioses mismos y sus órdenes jamás fueron discutidas.
Una vez la humanidad hubo llegado a un grado de desenvolvimiento, de forma automática quedó configurado dentro de ella un grupo de “avanzados”, a quienes se colocó bajo la égida de los Señores de Mercurio, quienes poco a poco fueron introduciéndolo e iniciándolos en las verdades para entonces más elevadas, cuyo conocimiento y puesta en práctica constituían requisitos de primer orden para el avance y progreso del hombre infante. Mediante la dignidad de reyes a la que fueron exaltados, estos hombres instruidos o iniciados habrían de ser los primeros guías propios de nuestra oleada de vida; y, por lo mismo, ellos habrían de ser los fundadores de las dinastías de Legisladores Divinos, lo que equivale a decir “por la gracia de Dios”, o en otras palabras, por la gracia de los Señores de Venus y Mercurio, al ser considerados auténticos dioses por nuestra primera humanidad.
Obviamente, la instrucción recibida había sido dirigida a que el gobierno que ejerciesen repercutiera única y exclusivamente en beneficio del pueblo, por lo que cualquiera de tales Regentes de ese tiempo era tenido como verdad sagrada cuando se entregaba a educar y ayudar a los suyos, ya propiciando el bienestar o la equidad. Verdaderamente, mientras ejercieron sus reinados tales reyes, bien puede afirmarse que tuvo lugar una indiscutible Edad de Oro. Esto tuvo lugar fundamentalmente dentro de los Toltecas, la tercera raza de la Época Atlante, cuando reinaron desde su famosísima “Ciudad de las Puertas de Oro”.
Los Señores de Mercurio aún se encuentran actualmente entre nosotros. ¿ Qué es lo que ellos hacen ? Lo que mismo que hicieron desde su principio entre la humanidad: la preparación del ser humano para el control y dominio de sí mismo, pues en idéntica proporción en la que el hombre se autodomine, en esa misma proporción será en la que se encuentre preparado para gobernar a los demás. Recientemente Goethe lo reconoció y afirmó: “de todos los encadenamientos que sufre la humanidad, solamente se libera el hombre cuando se libera a sí mismo”. Por tanto, si los actuales gobernantes de masas lograran dominarse a sí mismos, sin duda alguna retornaría en poco tiempo, en su forma actualizada, la tan adentrada y añorada Edad de Oro. Por tanto, sólo de forma excepcional es que también preparan al hombre para el dominio o gobierno de los demás. Por lo demás, puesto que esotéricamente son los verdaderos iniciadores del hombre, es de esperar que, dado que las tres revoluciones y media que aún quedan del actual Período Terrestre vamos a estar bajo la influencia creciente de Mercurio, es de pensar que los trabajos bajo su inspiración aumenten de manera altamente significativa
Dicho lo cual, es conveniente pasar a citar las denominaciones de cada raza habida, así como a hacer algunas consideraciones acerca de aquellas otras que aún están por aparecer.
Así, pues, el siguiente cuadro, nos ayudará a comprender su encaje y aparición:
Época de Lemuria:
1ª.- Lemúrica (puede ser denominada raza con dificultad)
Época Atlante: Época Aria:
(cabello redondo)
1ª.- Rmoahals 1ª.- Aria, que se encaminó hacia el sur de la India.
2ª.- Tlavatlis 2ª.- Babilonio-Asirio-Caldea
3ª.- Toltecas 3ª.- Pero-Greco-Latina
4ª.- Turanios 4ª.- Céltica
5ª.- Semitas originales 5ª.- Teutónico-Anglo-Sajona
6ª.- Akadios
7ª.- Mogoles
Como dos elementos distintivos y fundamentales de la 5ª raza atlante, anotemos lo siguiente: uno, que a diferencia de todas las demás de dicha época, las cuales fueron de piel roja y amarilla, ésta raza, la 5ª, Semitas originales, fue la primera de piel blanca; y dos, que en calidad de núcleo primigenio, fue elegida como básica de todas las razas que habrían de configurar la por entonces y aún lejana Época Aria, hecho que, dentro de los talantes de entonces en general, la elevó a su condición de más importante. Y ello no sólo por lo expuesto, sino porque ella habría de ser también la portadora, la primera en la que, en algún grado, hallamos el pensamiento reconocible en cuanto elaboración de la razón, esa razón insustituible para poder refrenar y contener el cuerpo de deseos y, por ende, la pasión y el egoísmo, tan exacerbados en aquél tiempo bajo influencia luciferina a la vez que jehovística. En consecuencia, fue raza elegida como simiente, para que desenvolviese el intelecto hasta un grado suficiente que a posteriori permitiera a sus descendientes – las futuras razas arias – una evolución basada ya más en la razón que en el desenfreno incontrolado y sustentado por las bajas pasiones. Se ha reconocido que semejante trabajo de dirección, gobierno y control por los Guías, constituyó todo un reto, dado que la transmutación de la astucia de que disponía esta raza en razonamiento, requirió leyes contundentes y de aplicación instantánea, ya de recompensa, ya de castigo. Es de entonces que nos ha llegado el dicho de que “el camino del transgresor es muy duro”, puesto que quien incumpliere debía temer bien a Dios o al Guía por quien en aquel momento eran conducidos.
Los Semitas originales es la raza relacionada con los hechos de Noé y el diluvio (versión acomodada o símil a la de Moisés en el mar Rojo), la que fue conducida y guiada hacia el desierto de Gobi, en Asia Central, por donde se dice que anduvo errante y esperó los cabalísticos cuarenta años para tener acceso a la Tierra Prometida, en realidad no otra cosa que la tierra seca y dura, tal cual hoy la conocemos. ¿ De dónde venían y por qué fueron conducidos hacia Gobi ? En ese último tercio atlante, aquella neblina ígnea que había presidido los cielos tanto de Lemuria como de la Atlántida comenzó a aclarar, motivo por el que se produjeron inmensas inundaciones hasta cubrir la casi totalidad de la Tierra; de aquí que, el Guía, previendo los acontecimientos, optó por ponerse en camino hacia Gobi al objeto de salvar la simiente elegida.
En este importantísimo orden de cosas, los componentes de esta raza – divididos en doce clases, cada cual con las características propias de su correspondiente signo zodiacal – tuvieron un tratamiento especial en numerosos órdenes, dado que se trataba de no mejorar sólo físicamente la forma, sino por supuesto, y también, sus vehículos invisibles; se procuraba habilitarla como germen de algo futuro y mejor para la evolución; su experiencia debía constituir un valiosísimo aporte tanto para los Guías en general como para la misma humanidad.
Pero, por lectura directa de la memoria de la Naturaleza, se tiene la certeza de que la mayoría se rebeló y frustró por completo – bien que temporalmente – las metas propuestas por el Guía, dado que “se casaron con las hijas de los hombres” y hubieron de ser abandonados; se quiere decir con ello que, habiéndose casado con individuos de otras razas no elegidas para el propósito descrito, con razas menos avanzadas, menos evolucionadas con las que mezclaron su depurada sangre, se convirtieron en inútiles e inservibles para los planes del Guía tantas veces mencionado. Los miembros de la minoría que se mantuvo fiel hasta el final, murieron físicamente en el mismo Gobi, los mismo que al renacer cual descendientes de sí mismos, heredaron la Tierra Prometida y generaron, o dieron lugar a las distintas razas arias que actualmente intentan desarrollar y llevar la razón a un alto grado dentro de la Humanidad de desarrollo y eficiencia.
Los rebeldes abandonados fueron, a pesar de sentirse el pueblo por excelencia “elegido”, los actuales judíos. Su apego a la raza ha sido siempre y aún es fortísimo, y puesto que ni en bloque ni dispersos por el mundo dicho sentimiento había sido quebrantado a través de tantos y tantos sufrimientos como han padecido, Cristo encarnó dentro de su raza a fin de que se esforzaran y pudieran salir de esa maraña, de ese encorsetamiento sentimental por la raza que no propicia ni permite de ningún modo la evolución ni de las formas ni del espíritu hacia nuevas alturas ni fronteras. La cuestión es que, al día de hoy, y tal cual las cosas, únicamente a través de aquel crisol americano a que arriba aludimos, cuando la mezcla de sangres – judía y americana-cristiana – y alcancen una proporción suficiente, será que este pueblo salga de tan enorme peligro, cual es el de la posibilidad de propiciar su degeneración racial y hacerla extinguir por continuado y voluntario enclaustramiento en idénticas formas. Si se perdieron por lo mas bajo, se salvarán por lo más alto. Ése es el designio.
Dentro de la época en que nos encontramos, la Aria, pero adentrados que estemos ya en el signo de Acuario, cuando el sol por precesión de los equinoccios se encuentre en la cúspide de la casa de este signo astrológico (aproximadamente dentro de 637 años) procedentes del pueblo ruso y demás razas eslavas, aparecerán y se desarrollarán la 6ª y 7ª de las razas, las cuales vendrán a completar el septenario ario. Su desarrollo espiritual devendrá a través de la música, arte para la que unos y otros se encuentran especialmente capacitados. Sin embargo, aunque la 6ª será una raza de corta duración porque la evolución de la espiritualidad para desarrollarse de forma equilibrada es preciso que lo haga a través y a un tiempo del sentimiento y el intelecto, será con todo una raza de altísima espiritualidad y muy feliz en su duración, dado que, viniendo sus grupos de procedencia de terribles y cuantiosos padecimientos, el péndulo de la Ley de Consecuencia les dará esta oportunidad única, llena de elevación espiritual y éxito.
Y asimismo, procedente de los mismos eslavos, tendrá lugar la formación de la 7ª o última raza de la Época Aria.
Como final, o colofón de este interin de razas, decir que al inicio de la ya mencionada Sexta Época, o Nueva Galilea, y como amalgama mundial de razas que ya se está llevando a cabo en ese crisol que es los Estados Unidos de América, provendrá, decimos, no sólo la raza última sino la única que ha de conocer aquella Sexta Época. Será el momento de mayor fulgor tras tanto esfuerzo evolutivo habido hasta entonces, pues al fin tendrá lugar la fraternidad universal.
Podría parecer un término de otros tiempos y por tanto periclitado, pero no, pues héteme aquí que desde la intervención militar internacional en Kósovo ha venido a adquirir sello de primer orden y vuelto por sus fueros. Porque ¿ de qué sirven el dolor social y el discernimiento, e incluso la determinación de hacer lo que fuese preciso si no disponemos de valentía para en definitiva acometer cuanto requiera el caso y hasta el final ? Desgraciadamente hoy nadie quiere exponerse a morir por nadie ni por nada, nadie, ni siquiera a sufrir un desmayo o simple rasguño. Antes estábamos dispuestos a todo frente al invasor o al enemigo común, amenazante y declarado. Sin embargo, en el andar del mundo, los supuestos base y circunstancias han cambiado de manera extraordinaria, por lo que ahora nos están exigiendo que nos comprometamos frente a algo aparentemente más lejano y etéreo, más sutil e impreciso en general porque no suele tocarnos personal y físicamente a cada uno en concreto, cual hace y es tocante al terrorismo. Esta nueva exigencia se corresponde sin duda con un más alto y exquisito grado en el uso y concepción de valores que implica una civilidad arduamente lograda. Ser conscientes de esto y su importancia, para no volver atrás, requiere desde luego una conciencia clara, realista y vigilante. Las gentes occidentales, tras la gran depresión y guerras mundiales, con la tecnología y la riqueza propiciada – se preveía ya en los años 70 – nos hemos vuelto hedonistas, egoístas e insolidarios, pero además de ello perezosos y, por ende, ciertamente cobardes, con escaso margen para el esfuerzo, la necesaria disciplina y el sacrificio, a la vez que algunos países del área pretenden optar por el viejo y terrible espectro de la “neutralidad”, como si pudiese haber en la Humanidad “apartes” incontaminados e incontaminantes, si bien es más grave aún que otros, no occidentales en este caso, se opongan expresamente a “congelar activos de personas físicas y jurídicas supuestamente vinculadas al terrorismo”. De aquí que la “VALENTÍA”, su concepto al menos, emerja por sí misma y venga a reivindicar el sentido intrínseco que siempre tuvo y deberá tener, pues se trata de la piedra angular en la que hemos de apoyarnos para racionalizar y discernir lo que en el mundo está ocurriendo, asumir la responsabilidad común en la que desde los cuatro puntos cardinales nos hallamos inmersos, y tomar conciencia y determinación para comprometernos y cooperar de forma activa por muy arriesgado y desagradable que tal empresa pueda resultar. Sería loable que todos los países de la ONU tomasen plena conciencia de este hecho y actuasen consecuentemente, pero, sobre todo, – aparte de EE.UU, naturalmente – Europa, Rusia, India, Japón y China. Está en juego y riesgo el sutil tejido de la democracia y la libertad. La primera al ser permeabilizadas y ajadas sus leyes cívicas por el terrorismo, y, la segunda, como consecuencia, profunda y seriamente amenazada. Son los valores más grandes para la vida individual y colectiva, y ésta es una circunstancia que, si no ilimitada, sí se ha configurado como verdaderamente universal y excepcional.
= = =
LA SANGRE PURIFICADORA DE CRISTO-JESÚS
Una vez que El Salvador, Cristo Jesús, fue crucificado, su cuerpo fue herido en cinco partes: en cinco de los centros por los que fluyen las corrientes del cuerpo vital. La presión de la corona de espinas produjo también un flujo añadido en el sexto centro.
De modo que, cuando la sangre fluyó de tales centros, el gran Espíritu Solar, Cristo, se liberó del vehículo de Jesús y se encontró en la Tierra con sus vehículos individuales. De aquí que los vehículos planetarios ya existentes fuesen compenetrados por sus propios vehículos, por lo que en un abrir y cerrar de ojos difundió su propio cuerpo de deseos sobre el planeta, lo que le permitió desde entonces trabajar sobre él y la humanidad desde dentro de nuestro planeta.
Fue tal que, en aquel momento, una oleada tremenda de luz espiritual solar inundó la Tierra y el velo del Templo se rompió, ese velo que el Espíritu de Raza había colgado ante el Templo para resguardarlo de todos menos de los pocos elegidos hasta entonces (los sacerdotes, pertenecientes a la tribu de Leví) A partir de ese hecho el sendero de la Iniciación quedó abierto para todo aquél que quisiera acceder a él. Por lo que concierne en todo caso a los mundos espirituales, dicha oleada transformó las condiciones de la Tierra como en un relámpago, si bien las condiciones densas y concretas, evidentemente, son afectadas de forma mucho más lenta.
Cual toda vibración rápida de intensísima luz, aquella gran oleada, debido a su fulgor y brillantez, cegó repentinamente al pueblo. Ello indujo a decir que el “Sol se había oscurecido”, cuando lo sucedido fue realmente lo opuesto: el Sol había brillado con un gloriosísimo resplandor. El exceso de luz, la fulminante vibración fue lo que cegó a las gentes, por lo que únicamente cuando la Tierra hubo absorbido el cuerpo de deseos del brillante Espíritu Solar, sólo entonces, fue cuando descendió la vibración hasta una intensidad normal y “pudo verse de nuevo con normalidad”.
Aclarado lo anterior, la expresión “la sangre purificadora de Cristo Jesús” significa que la sangre que fluyó en el Calvario está ligada al Gran Espíritu Solar, Cristo, quien por ese medio se aseguró su admisión en la Tierra, por lo que es su regente desde aquél mismo momento. Difundió su propio cuerpo de deseos por todo el planeta y lo purificó de todas las viles influencias que se había desarrollado bajo el régimen del Espíritu de Raza, basado en la separación, el egoísmo y la sensualidad. Bajo la ley todos pecaban, pues que todos la infringían; y más aún, no podían ser ayudados, dado que no habían evolucionando tanto como para poder obrar con rectitud por medio del Amor. Era tan fuerte la naturaleza pasional en ese tiempo, que para los humanos de entonces constituía una imposibilidad controlarla y dirigirla; de aquí que sus deudas de destino, engendradas bajo la Ley de Consecuencia, hubieran alcanzado proporciones de carácter colosal. La evolución, por tanto, se hubiera demorado de forma terrible, y muchos habrían quedado “perdidos” para nuestra oleada de vida si no se les hubiera prestado ayuda en alguna medida. Este fue el motivo real por el que Cristo vino, para “buscar y salvar a los que estaban perdidos”, pues limpió los pecados del mundo (limpió las condiciones colectivas – no las individuales – atmosféricas) con su sangre purificadora, hecho que le permitió entrar en la Tierra e influir directamente por medio del Amor en el devenir de la humanidad. Él, repetimos, purificó aquellas condiciones previas a su venida y a Él debemos actualmente que podamos atraer hacia nuestros cuerpos de deseos material emocional más puro que en aquel otro tiempo, por lo que continua con su trabajo para ayudarnos al construir a nuestro alrededor un ambiente cada vez más limpio y más puro.
Pero que lo que se acaba de decir lo efectuó y efectúa a expensas de un gran sufrimiento para Él mismo, es cosa que nadie puede dudar si es capaz de formarse la más mínima concepción acerca de las limitaciones soportadas por ese Gran Espíritu al entrar en las coercitivas condiciones de la existencia física al encarnarse tanto en el cuerpo denso de Jesús en el momento del Bautismo, como en su actual limitación en cuanto Regente de la Tierra. En verdad que Él es también Regente del Sol y, por tanto, sólo está confinado parcial y temporalmente cada año en la Tierra, pero, sin embargo, las limitaciones producidas debido a las lentísimas vibraciones de nuestro planeta denso, deben resultarle extraordinariamente insoportables.
Si Cristo-Jesús hubiera muerto sin más, hubiera sido imposible para él ejecutar esa obra; pero los cristianos tienen un Salvador resucitado, Quien está siempre presente para ayudar a todos los que invoquen su nombre. Habiendo sufrido como nosotros en todo y habiendo conocido plenamente nuestras necesidades, Él olvida todos nuestros errores y fracasos mientras continuemos luchando por vivir una buena vida. Tengamos siempre muy presente que “el único y verdadero fracaso consiste en dejar de luchar”.
Tras la muerte del cuerpo denso de Jesús, los demás vehículos fueron devueltos a su primitivo poseedor, Jesús de Nazareth, quien, durante algún tiempo después, funcionando en el cuerpo vital que había recobrado de manera temporal, instruyó al núcleo de la nueva fe, aquél que Cristo había formado. Desde entonces, Jesús de Nazareth ha tenido la dirección de las logias esotéricas o sociedades espirituales secretas que ha habido en toda Europa. Del mismo modo a como ocurriera en otros muchos lugares, los Caballeros de la Mesa Redonda fueron altos iniciados de los Misterios de la Nueva Dispensación. De modo similar ha ocurrido con los Caballeros del Grial, a quienes finalmente se les concedió el cáliz de Arimatea, el empleado por Cristo Jesús en la última cena. Después, y además, se les entregó la lanza que había herido su costado, así como el receptáculo que recibió la sangre de esa herida.
Los Druidas de Irlanda y los Trottes del norte de Rusia fueron también escuelas esotéricas en las que trabajó Jesús en la llamada “Edad Media”, en la que, aunque aún continuando siendo bárbaro, el impulso espiritual seguía fluyendo, y, desde el punto de visto oculto, en realidad constituyó una “Edad Brillante” si la comparamos con el creciente materialismo en que se han plasmado los últimos trescientos años, puesto que, habiendo aumentado sin duda alguna de forma exponencial los conocimientos físicos, en la práctica ha quedando sin embargo casi extinguida la Luz del Espíritu. Gloriosos cual son los descubrimientos y logros de la ciencia moderna, han sido en cambio alcanzados al terrible precio de aplastar la intuición espiritual, por lo que teniendo en cuanta este punto de vista, nunca han amanecido para Occidente y la humanidad en su conjunto días más tenebrosos que los actuales.
Los Hermanos Mayores, Jesús entre ellos, han luchado y luchan por equilibrar esta tenebrosa influencia materialista, que semeja los ojos de la serpiente obligando al pajarillo a caer en sus fauces. Cada tentativa por iluminar a las sociedades a fin de despertar en ellas el deseo de cultivar el lado espiritual de la vida, es una evidencia de la actividad de los Hermanos Mayores. Puedan sus esfuerzos ser coronados por el éxito. De este modo, y sin mayor tardanza, lograremos apoyar conscientemente y a un tiempo nuestra evolución y desarrollo bajo una ciencia religiosa y artística, cual ha de constituir en el futuro la expresión simultánea de la bondad, la verdad y la belleza en nuestras vidas.
= = =
En términos populares la obsesión es conocida como “posesión”. Y es de tal importancia y tan urgente comunicar con precisión en qué consiste que, una vez sean conocidas sus delineaciones y los contextos en que puede ponerse en evidencia, muchas personas podrán reaccionar sobre sí mismas o en relación a seres cercanos y queridos en evitación de su internamiento en instituciones psiquiátricas, pues tocante a lo que vamos a denunciar hay un buen repertorio de manifestaciones efectuadas durante los procedimientos judiciales por múltiples inculpados y reos.
Una descripción breve podría efectuarse diciendo que la obsesión tiene lugar cuando un espíritu desencarnado toma posesión permanente del cuerpo de alguien, habiendo sido despojado por tanto su propietario del mismo.
Ni que decir tiene que una persona obsesionada lo es generalmente por un espíritu de baja o muy baja moralidad, dado que los de alta moralidad no suelen obsesionar a nadie ni despojarle de su cuerpo. Por tanto ¿ hemos de recordar cuanto ya se dijo más arriba referente a las actividades de los criminales en el mundo invisible ? Pues si es así, precisemos que en aquel caso el espíritu desencarnado y acosador se encontraba fuera del cuerpo, es decir, sin tomar posesión de los órganos vitales y de expresión, pero que aquí, en el supuesto que estamos comentando, sí se encontraría dentro, motivo por el que el obseso, o dueño del cuerpo, es sacado y desplazado al Mundo del Deseo desde el que quizás, atónito, contemple la disponibilidad de sus cuerpos físicos y vital sin posibilidad de recuperarlos a no ser por abandono voluntario del espíritu control que los domina. Estos espíritus que como hemos señalado son de muy baja estofa moral, pueden llevar a cometer a su anfitrión, y de hecho así lo hacen, los mayores desaguisados imaginables, actos por los que el obseso ha de pagar bien ante la justicia, bien ante la sociedad o ante la familia. Son espíritus de tan perniciosa catadura moral que el mal causado les produce orgullo y ufanía, abandonando a las víctimas una vez han caído presas de la ley o del descrédito social o familiar mencionados.
Hasta aquí una configuración sucinta y urgente de los hechos, puesto que las implicaciones e interrelaciones en sí alcanzarían supuestos y explicaciones de amplio tamaño. Tomar conciencia de cuanto hemos dicho y tomar algunas precauciones sería, pues, lo deseable en cuanto a enseñanza se refiere en el contexto de este libro. Así propondremos, por ejemplo, ¿ cómo evitar ser obsesionado ? Todo aquél que mantenga una actitud mental positiva, es decir, afirmando su personalidad individual y propia, en ningún caso podrá serlo. En consecuencia, piénsese en quienes acuden – incluso de buena fe y sonrientes – a alguna sesión de carácter espiritista (ouija, escritura automática, bola de cristal, cirios, espejos, etc.) Inmediatamente hay que señalar que por el mero hecho de acudir a tales sesiones, ya y por esa única circunstancia, abren sus vehículos y se predisponen a la negatividad precisa para ser dominados por terceros a los que no pueden ver ni mucho menos catalogar moralmente. Piénsese asimismo, en que estos espíritus que acuden a tales sesiones suelen mentir y proceder al engaño con absoluta normalidad, con la pretensión de que tanto el preguntante como los reunidos crean que en realidad sabe acerca de lo preguntado o que tiene poder para realizar determinados acciones. En conclusión, se recomienda muy seriamente la no asistencia a reuniones o sesiones de tal naturaleza. En el mejor de los casos, y presuntamente, los espíritus circundantes les extraerán los éteres con que se alimentan y podrán dejarlos anémicos, estado en el cual no se encontraban antes de asistir a una de estas convenciones en extremo inapropiadas y peligrosas.
No obstante, no queremos dejar este asunto sin antes enunciar el modo o modos en que, llegado el caso, se pueda disponer a fin de confirmar o no un estado objetivo de presunta obsesión. Y es aquí donde el diagnóstico del ojo es un medio absolutamente consistente. Dado que los ojos constituyen las verdaderas ventanas del alma, sólo y exclusivamente el dueño natural del cuerpo es capaz de dilatar o contraer la pupila de aquél órgano. ¿ Cómo llevarlo a cabo ? Simplemente. A la persona, acerca de la cual dudemos que pueda encontrarse bajo un estado de obsesión, la introduciremos en un recinto oscuro, y, si ciertamente, estuviera bajo control de un espíritu desencarnado, la pupila no se le expandirá. Del mismo modo que tampoco no se contraerá si la expusiésemos a la luz del sol, como, asimismo, tampoco se moverá al ser sometida a la lejanía o cuando le pidamos que procure leer impresiones de un tamaño reducido. Existe no obstante una excepción y es la siguiente: Cuando una persona se encuentra bajo la enfermedad denominada ataxia locomotriz, la pupila, aunque no responda a la distancia, sí deberá responder en cambio a motivaciones luminosas. De modo que se trataría, en todo caso, de una excepción y meramente relativa.
= = =
DEL LLAMADO “CUERPO DEL PECADO”
Prevengamos acerca de que esta entidad, o cuasi entidad por así decirlo, es exactamente de la misma clase que aquéllos de que Cristo hizo mención cuando habló de demonios, ellos eran entonces, ciertamente, y aún lo son, la principal causa de las muchas y cuantiosas obsesiones y enfermedades físicas que ya entonces la Biblia citaba.
De cualquier modo, ahora, nosotros vamos a hacerlo de la siguiente forma: El cuerpo vital (compuesto por sus cuatro éteres: químico, de vida, luminoso y reflector) el vehículo relacionado con el Espíritu de Vida, la verdad, la intuición, es el vehículo por donde discurren las fuerzas de la vida, permitiéndonos además ponernos en comunicación, en contacto con el resto del mundo. El cuerpo vital está por tanto relacionado no sólo con la intuición, sino también con la moral y la ternura. El de la mujer, siendo de signo positivo, da esencia y fuerza a su capacidad imaginativa así como las tendencias que manifiesta en relación con la mejora y desarrollo moral de la Humanidad. Su participación en el quehacer del mundo es de primera magnitud e indispensable. Entre sus innumerables funciones, el cuerpo vital ostenta también la de construir y reconstruir el cuerpo físico, haciendo frente constantemente al cuerpo de deseos, el cual actúa de forma contraria, es decir, destruyéndolo y endureciéndolo. Es por medio de este continuo choque – cuerpo vital frente a cuerpo de deseos, cual si de una chispa eléctrica se tratara – que nace la conciencia y, a la par que, tal cual ha quedado señalado, los tejidos van endureciéndose dada la victoria final y a ultranza que obtendrá en su lucha el cuerpo de deseos.
En consonancia con las funciones y cometidos más relevantes del cuerpo vital, una vez que elevados ideales han hecho su labor durante suficiente tiempo a través no sólo de pensamientos y sentimientos impregnados de espiritualidad, sino mediante aplicación de obras concretas de desinteresado servicio hacia los demás, lentamente van desvaneciéndose y disipándose los apetitos animales e incrementándose en la misma proporción aquellos que expresan vida, luz y poder anímico. Con ello, los éteres más bajos, el químico y el de vida, disminuirán su presencia a favor de los propiamente inmortales, el luminoso y reflector, los que por otra parte, y mientras vivimos, conforman el cuerpo del alma, símbolo por excelencia del nacimiento del Cristo interno, coraza de Dios, pote de oro, dorado vestido de bodas, piedra filosofal o también soma psuchicon, como lo llama San pablo, entre las denominaciones con que en el seno ocultista se le conoce o designa a este vehículo esplendente e inmortal.
Así, pues, es un hecho contrastado que en la misma medida en que crecen los dos éteres superiores decrecen los inferiores y que asimismo ocurre a la inversa. Pero, sin embargo, y siendo así, al acaecer la muerte, en los días próximos que la siguen, tiene lugar una separación – dos a dos – de los éteres: el químico y el de vida gravitarán sobre el cuerpo denso para descomponerse de forma simultánea, mientras el luminoso y reflector, tal y como se ha señalado un poco más arriba, acompañarán a los vehículos superiores para servir de conciencia mientras el Ego va pasando a través del Purgatorio y del Primer Cielo, hasta ser absorbido por aquél cual pábulo de fuerza espiritual o alimento anímico.
Pero, dado que estamos tratando acerca del Cuerpo del Pecado, obviamente – y ateniéndonos de manera simbólica y representativa de un individuo indeterminado – estaríamos ante el crecimiento y fortalecimientos de los dos éteres más bajos, cuestión que nos pondría sobre la pista de alguien a quien nada importarían los asuntos del alma, antes bien, se trataría de una naturaleza tan malvada, que el egoísmo y una vida transcurrida entre vicios y degeneradas y brutales prácticas en la producción de sufrimiento, serían los componentes de un gozo constante en el mal y para el mal. Tan puede llegar a ser de este modo, que aquellos pocos que intencionadamente acuden o en el futuro acudan a las artes ocultas a fin de causar con plena conciencia mayores sufrimientos y tragedias, son los denominados “magos negros” (Klingsor) cuya terrible y particular tragedia consistirá en la pérdida por el espíritu de todos sus vehículos, y por tanto del alma, motivo tan exageradamente extremo y dramático (segunda muerte) que dichos espíritus, desnudos absolutamente, en primera instancia habrán de ser expelidos necesariamente hacia la luna para, con posterioridad, serlo hacia Saturno, puerta que conduce al Caos, en el que deberán permanecer esperando tal vez eones y eones de tiempo para poder acogerse a otra oleada de vida con la que poder continuar la evolución que una vez perdieron
Aunque el individuo símbolo aquí tomado no constituyera semejante caso extremo, sí existe un gran número de quienes se gozan en el mal y su causación. En consecuencia, con el tiempo y sus acciones, no sólo harán desaparecer sus éteres superiores o morales, sino que los inferiores llegarán en consecuencia a un grado de increíble endurecimiento. La traducción consiguiente deberá consistir en que aquella separación de éteres que en los casos normales tenía lugar, por manifiesta imposibilidad no se producirá, teniendo lugar, por contra, una unión inquebrantable entre los éteres que quedan y el cuerpo de deseos. Y como tal individuo ha debido desarrollar una vida de actos terribles, la fortificación resultante será de una naturaleza altamente extraordinaria. La línea de continuidad de este Ego nos hablaría acerca de alguien que se abraza a la vida terrena con tremenda pasión, y que tendría poder para alimentarse a base del olor que emanan de los alimentos y los licores. Inevitablemente nos recordará a los criminales, los cuales, decíamos, deambulaban de acá para allá en busca de prosélitos, de espíritus débiles a quienes engatusar sugiriéndoles prácticas similares a las que él debió llevar a cabo durante toda su vida, pero con una diferencia sustancial: a él nadie podrá descubrirlo, ni siquiera detenerlo la policía, ni tampoco ser enjuiciado. Si ciertamente fuésemos capaces de tomar conciencia de este mundo descrito y real, podríamos en verdad darnos cuenta tanto de la gravedad del tema como del riesgo que socialmente se corre.
En tiempos pasados el egoísmo y el deseo fueron tan intensificados y fortalecidos bajo el fin de la propia evolución que, al venir el Cristo, apenas si tenía vida celestial la Humanidad de aquel tiempo.
Un espíritu con tal cuerpo de pecado, gravitará permanentemente en las regiones más densas del Mundo del Deseo – las que interpenetran el éter – y se pondrá en contacto con aquellas personas que podrán servirle de enlace para seguir promoviendo situaciones angustiosas y de dolor. De esta forma, por tan apegado a la tierra y al mal que pueda pergeñar, ansiará permanecer en este status por muchísimo tiempo, por lo que, cual ocurre en casos extremos, tal vez consiga permanecer aquí durante siglos y siglos. A muchos de ellos se les ha visto como espectros. Recordemos, o bien sépase, que antiguos y poderosos señores, conociendo el poder de impregnación y magnetismo del cuerpo vital, una vez preveían cercano el hecho de su propia muerte, ordenaban reunir en lugares determinados sus tesoros así como los útiles de mando y de guerra más amados por ellos, tras lo cual ordenaban matar no sólo a sus esclavos o sirvientes próximos sino igualmente a sus caballos, a fin de ser ellos mismos atrapados y retenidos el mayor tiempo posible tanto en el goce de sus pertenencias y posesiones como, del mismo modo, para el caso de una nueva encarnación, y a través de las leyes de afinidad y asociación, ser atraídos inevitablemente hacia aquellos lugares previamente por ellos diseñados y preparados. Para espíritus de este calibre sus intereses no se encuentran en el plano celeste; la densidad de sus cuerpos vitales, en duro y denso armazón con sus cuerpos de deseos, vienen a constituir un todo de difícil disolución y con cortísima estancia ya en el primer cielo, ya en el segundo.
Pero, dado que de todos modos ha de llegar un tiempo en que este tipo de espíritus deberán pasar por el Purgatorio y asimismo abandonarlo, en ese momento deberán abandonar también, obviamente, el Cuerpo del Pecado, si bien, dada la composición de éste, su desintegración será lentísima, puesto que su “conciencia” habrá sido profundamente fortalecida. En realidad no es que puedan razonar, puesto que naturalmente no disponen de mente, pero pueden recurrir y recurren a la astucia como arma primordial para hacer creer que se trata realmente de un Ego, de una presencia espiritual, hecho éste que puede permitirles una vida individual, como hemos dicho, durante siglos.
Sus estancia en los distintos cielos, también se ha resaltado ya, resulta mínima, puesto que nada que pertenezca a su vida pasada puede merecer recompensa celeste alguna. Por tanto, donde su estancia ha de ser más duradera será en el segundo cielo, donde permanecerá el tiempo justo para conformar para sí un nuevo ambiente en la Tierra; posteriormente, y tras elevarse con brevedad al tercer cielo, tenderá a renacer muchísimo antes de lo normal con el afán y ansia por aquellas cosas materiales que dejó u otras similares que en realidad tanto le atraen e interesan. De esta forma, y en el momento de conformar sus nuevos vehículos, el Cuerpo del Pecado que dejó en el Mundo del Deseo como cascarón sin desintegrarse, se sentirá atraído de forma natural por la entidad que lo creó, se unirá al nuevo ser en la Tierra, y permanecerá con él durante toda la vida como un demonio ( Mr. Hayde).
En los tiempos bíblicos estos cascarones sin alma abundaban enormemente, y, como también hemos mencionado más arriba, a ellos era a quienes se refirió Cristo Jesús cuando habló de los demonios, causantes de numerosas obsesiones y enfermedades de entonces que en el libro sagrado se describen.
Como derivación próxima a lo que ha quedado descrito, queremos poner de manifiesto que en algunos casos, si un elemental (espíritu subhumano) tomara para sí un Cuerpo del Pecado, en definitiva uno de aquellos cascarones, agregaría a éste sus propias capacidades. Ello sería de tal manera que, una vez que renazca el espíritu o Ego que lo creo, lo atraería, naturalmente, pero debido a la intromisión previa del elemental, la resultante habría de dar un personaje muy diferente a los del resto del grupo o comunidad (Así, por ejemplo, médicos, hechiceros, curanderos, etc.)
Otra consideración más grave que la anterior consistiría en lo siguiente: es bastante frecuente que dichos elementales actúen como espíritus controladores sobre el cuerpo de algunos médiums a lo largo su la vida; pero, una vez que llegado el momento de la muerte del médium, el espíritu controlador ha llegado a obtener tanto poder sobre el controlado, que en realidad se permite expulsarlo y robarle sus vehículos superiores, y dado que estos vehículos recogen las experiencias habidas en la vida recién concluida, la evolución del Ego-médium puede retardarse, como ya se apuntó en otro lugar, durante eones de tiempo, dado que no parece haber poder alguno que pueda expulsar a tales elementales de los vehículos robados. Por supuesto, una observación al respecto habría que dirigirla mayormente hacia quienes están ejerciendo o puedan ejercer en el futuro de mediums y que, por añadidura, permiten o pueden permitir tomar a otro la posesión de su cuerpo, ya que, como hemos reflejado, en el momento de su muerte pueden encontrarse con la desagradabilísima sorpresa de no poder impedir que el alma les sea robada y su evolución en consecuencia no sea sólo meramente retardada, sino, en sí, realmente detenida sine die.
= = =
DEVAS, ÁNGELES Y ESPÍRITUS DE LA NATURALEZA
Devas
Pertenecen a la oleada de vida de los arcángeles y permanecen en el Tercer Cielo, es decir, la Región del Pensamiento Abstracto, tienen bebés, trabajan por parejas y bajo sus órdenes y cuidado se encuentran los Espíritus de la Naturaleza y las Hadas. Algunos Devas viven en la tierra, pero otros lo hacen en el aire, donde generalmente están como balanceándose a cierta altura y fulgurando de forma hermosa con todos los colores del espectro; e incluso viven en el océano trabajando con los Espíritus de la Naturaleza mientras moldean los futuros perfiles del planeta. Colaboran en múltiples trabajos con los Hermanos y Hermanas Legos de las diferentes Escuelas de Misterios y suelen ser de un tamaño superior al del ser humano. Los que viven en el aire, puede vérseles normalmente suspendidos sobre hermosos valles con proximidad de bosques, y sus vestimentas se parecen a las de un hermoso joven que estuviese ataviado con elegantes y vaporosas ropas. Su pelo suele ser corto y suave, moviéndose de forma muy pausada y expresión agradable. El aura de los Devas ostenta diversos colores y matices de púrpura, lavanda, amarillo y oro, y, cual si fuese un parasol, puede cubrir con la calidad de un arco iris la totalidad del valle que protege. Y si su cuerpo de deseos se parece a un mango de sombrilla, su cuerpo mental, con un precioso color amarillo, y más allá de su aura, se despliega en torno a la cabeza
En algún lugar de Asia Menor hay una hermosísima mujer Deva, en el cual se encuentra instalado un cuartel general de los Devas, cuartel en el que éstos se van relevando mientras llevan a cabo su trabajo. Entre otras cosas, los grandes Devas curan a numerosas personas que acuden a dicho lugar cada año.
Ángeles
Pertenecen a la oleada de vida anterior a la nuestra en la evolución. Alcanzaron el estado humano durante el Período Lunar, por lo que siendo entonces de éter su cuerpo más denso, los Ángeles son verdaderos expertos en su utilización y manipulación. En consecuencia, y debido a esta habilidad, son autorizados instructores del hombre, de los animales y las plantas tocante a las funciones vitales de crecimiento, propagación, nutrición y otras similares. Dado que el éter es una sustancia aún no detectable por medio dela vista física ordinaria, ello hace que sus cuerpos no sean detectados por la generalidad.
De acuerdo con su oleada de vida, todos los ángeles han sido humanos, por supuesto, si bien no han tenido cuerpos semejantes a los nuestros. Su hogar actual es la Luna. Los niños-ángeles se paren mucho a los niños humanos, si bien todos tienen cuerpos hermosos y perfectos. Con el paso del tiempo nunca llegarán a adquirir apariencia de vejez.
Los Ángeles no “mueren” como lo hacemos nosotros, y no hay un tiempo preestablecido para la duración de su vida; algunos viven dos mil años y otros tres mil. Una vez que los Señores del Destino estiman que un ángel ha servido el tiempo suficiente, ese ángel es llevado a una situación o estado de descanso durante el cual el espíritu asimila toda la experiencia que ha acumulado y descansa durante cientos de años, renaciendo posteriormente como un ángel-bebé, con los mismos o diferentes padres – según – para proceder a la liquidación de sus obligaciones. Permanecen en la Luna durante más tiempo, ocurriendo asimismo igual en el cielo. Excepto el átomo-simiente, pierden todos sus vehículos.
Las leyes que rigen en la Luna son las mismas que las de aquí. La Ley de Causa y Efecto equilibra todas las cosas, desde Dios hasta el hombre. Así, cuando cumplimos una obligación o pedimos un favor, la ley de Causa y Efecto nos solicita una contraprestación mediante la “ley de dar y recibir”. Tanto los Arcángeles, Ángeles y demás Jerarquías deben obedecer esta ley que es la que rige para los seres humanos, los animales y las plantas. Por ello, cuando alguien da, sin duda alguien recibe, y el que recibe debe devolver con arreglo a la Ley de Causa y Efecto. Esta ley se mantiene inalterable para todo el Universo. Todos los seres de nuestro Sistema Solar que desobedezcan alguna ley, deben hacer restitución e ir a algún lugar de nuestro Purgatorio y, posteriormente, a nuestro mismo Cielo.
Los ángeles viven en la parte de la luna que se encuentra siempre iluminada, un lugar agradable en el que puede oírse la música de las esferas. En contraste con las casas de los arcángeles que habitan la luna, cuyos umbrales están hechos de una sustancia o clase de piedra que contiene oro y diamantes, las casas de los ángeles están hechas de materia lunar y son de color gris. Cada familia, las cuales todas disponen de su propia casa, está formada, incluidos los bebés, por siete o nueve miembros. Todos trabajan excepto las madres-ángeles, y se nutren de la fuerza vital procedente del Mundo del Espíritu de Vida.
Los ángeles pueden ser vistos con naturalidad por todos los Hermanos y Hermanas Legos de las verdaderas Escuelas de Misterios, por las personas con visión espiritual, por los niños que tengan visión etérica – la cual generalmente la tienen todos hasta los tres o cuatro años – así como por los estudiantes de ocultismo y los niños cuando se encuentran fuera de su cuerpo durante el sueño.
ESPÍRITUS DE LA NATURALEZA Y EL FESTIVAL DE LAS HADAS
Hablar del éter como un medio de transmitir fuerzas, no dice nada a la mentalidad corriente porque la fuerza es invisible. Pero, para el investigador oculto, las fuerzas no son meramente nombres tales como vapor, electricidad, gravedad, etc., sino que descubre que son seres inteligentes de diversos grados, tanto subhumanos como suprahumanos. Lo que de ordinario llamamos leyes o fuerzas de la Naturaleza, son en realidad Grandes Inteligencias que guían y dirigen a seres más elementales de acuerdo con ciertas reglas, las cuales han sido determinadas para acelerar su evolución.
Así, cualquiera que esté dotado de la vista correspondiente al clarividente, podrá percibir a los pequeños gnomos fabricando la verde clorofila de las hojas de las plantas y dando a sus flores, junto a las Hadas, esa multiplicidad de matices delicados y preciosos que constituyen la delicia de nuestros ojos.
Los hombres de ciencia han tratado inútilmente de dar una explicación adecuada de los fenómenos de los vientos y las tormentas, pero no lograrán éxito alguno mientras se mantengan tratando de ofrecer simples soluciones mecánicas a lo que realmente es una manifestación de la vida. Por ello, si pudieran ver las legiones de Silfos aleteando de un lado para otro, “sabrían” definitivamente quiénes conforman y son causa de la variabilidad de los vientos. Y si pudieran observar una tormenta en el mar desde el punto de vista etérico, se darían cuenta de que lo que suele llamarse “guerra de elementos” no constituye una frase vacía, porque el tumulto del mar no es realmente entonces sino el campo de batalla entre Silfos y Ondinas, siendo los rugidos de la tempestad gritos de guerra de los espíritus en el aire.
Las salamandras se encuentran por todas partes, y no se puede encender fuego alguno sin que ellas intervengan, encontrándose en actividad sobre todo bajo tierra, pues ellas son las que causan las explosiones y erupciones volcánicas.
Todos los seres mencionados, cuya composición en sus distintos grados es etérica, son todavía subhumanos, aunque todos ellos, y en algún tiempo, alcanzarán un estado evolutivo correspondiente al humano, si bien en diferentes circunstancias a las existentes hoy. De todos modos, sí queremos reseñar que son las maravillosas inteligencias de que hablamos como “Leyes o Fuerzas de la Naturaleza”, las que dirigen a las incontables legiones de dichas entidades, ingentes y diarias constructoras del mundo.
Todo parece eminentemente simple en el proceso de evaporación y el retorno del agua mediante la lluvia; sin embargo, añadamos a ello la acción semiinteligente de las sílfides elevando las diminutas partículas de agua preparadas por las ondinas desde la superficie del mar y llevándolas después tan alto como pueden lograrlo antes de que se produzca una condensación parcial y formen las nubes. Porque ellas son, pues, las que conservan esas partículas de agua hasta que, no pudiendo resistir, las ondinas las fuerzan a soltarlas. Y así, cuando hablamos de tormentas, bien en el mar o en el aire, son las salamandras, cuando intervienen, las que, prendiendo la antorcha resplandeciente del hidrógeno y el oxígeno separados, envían sus zig-zag atronadores a través de la negrura de la inmensidad con sus truenos, cuyas vibraciones reverberan y aclaran la atmósfera, mientras que son las ondinas quienes arrojan triunfalmente las rescatadas gotitas de agua hacia la tierra en forma de lluvia.
Los pequeños gnomos, como ya se ha indicado, son necesarios para construir las plantas y las flores. Su tarea consiste en pintarlas, en teñirlas con los innumerables y coloreados matices que, como decíamos, hacen la delicia de los ojos. Son ellos los que cortan los cristales en todos los minerales y forman las gemas preciosas que brillan en las resplandecientes diademas de los humanos. Sin ellos no existiría el hierro ni el oro con qué pagarlo. Se encuentran en todas partes, siendo aún más trabajadores que las propias abejas, y si a éstas universalmente se les reconocen cuanto hacen, no ocurre lo mismo con el trabajo constante de los espíritus de la Naturaleza, siendo cual es, tan importante, su papel en la construcción y la marcha del mundo.
Hadas: Si bien su trabajo más común lo realizan “pintando” las flores, su principal cometido consiste en embellecer en general la Tierra; su ropaje está formado por un vestido, una combinación, bragas, medias y zapatos; no tienen alas, sino que al moverse y respirar, emiten una energía olorosa que sale de sus hombros, siendo esta energía la que semeja forma de alas, pero que no lo son en realidad; una Hada de sesenta años aparecerá como alguien que tuviese unos dieciséis en nuestro mundo tridimensional; las hadas, por ejemplo, no tienen poder de control sobre las Salamandras.
En el Solsticio de Verano, las actividades físicas de la Naturaleza alcanzan su máximo clímax, su cenit. Por tal causa, en esa noche, la de San Juan, es cuando tiene lugar el gran Festival de las Hadas y demás Espíritus de la Naturaleza, tras haber construido el universo material y alimentando a los ganados y formando los granos, lo que ahora aclaman con gratitud y alegría inusitada, debido a la oleada de energía que constituye su esencial instrumento que les permite modelar, de acuerdo con sus respectivos arquetipos, las flores con su admirable variedad de formas y colores, tiñéndolas por ello con infinitos matices capaces de admirar al más exquisito de los artista (El principal cometido de las Hadas consiste en embellecer la Tierra) Esta noche, la de San Juan, es la noche más grande de la Estación Estival, pues unos y otros espíritus desde pantanos y bosques, desde cañadas y prados, corren en alegres bandadas al Festival de las Hadas, donde, realmente, preparan y condimentan sus alimentos etéreos, danzando después en verdadero éxtasis de alegría, alegría que proviene de haber hecho su trabajo y realizado su importante y mejor papel en la economía y marcha de la Naturaleza.
Las Hadas tienen la apariencia exacta a los habitantes de Venus, si bien son de tamaño mucho más reducido, es decir, etéreas.
Es un axioma de la ciencia el que la Naturaleza no tolera nada superfluo o inútil, por lo que los parásitos y zánganos constituyen una abominación. Y ello, porque la Naturaleza tiene su trabajo que hacer y lo exige a todos los que quieran justificar su existencia y continuar formando parte de ella, aplicándose todo ser viviente, desde la planta al propio planeta, y, por tanto, al hombre, al animal, a los Espíritus de la Naturaleza e igualmente a las Hadas. Éstas tienen su tarea que realizar; son entidades muy ocupadas, y sus actividades constituyen la solución a muchísimos de los innumerables y comunes misterios naturales que observamos.
= = =
¿ DÓNDE TE ENCUENTRAS EN EL SENDERO DE EVOLUCIÓN?( El Cuerpo de Deseos)
Todos los estudiantes de filosofía oculta saben, o deberían saber, que la edificación del cuerpo del alma, formado por los éteres luminoso y reflector, es la obra de mayor importancia en este tiempo presente para fomentar la evolución del Ego. Además, saben que los éteres que forman este vehículo son atraídos automáticamente por el individuo mediante el servicio amable y desinteresado que se preste a los demás. Sabiendo bien la obra de que se trata y cómo llevarla a cabo, de manera natural se presenta la siguiente pregunta: ¿ por qué no empieza cada uno de los estudiantes tan importantísima obra de forma inmediata ? El motivo es que, dentro de la organización del hombre, se encuentran muchos factores en pugna, que deben ser tomados en consideración antes de que pueda efectuarse trabajo alguno que pueda merecer la pena. El principal de ellos es el cuerpo de deseos, denominado por otras escuelas Astral, ese pertinaz vehículo que, en la presente etapa de evolución humana se encuentra en continua pugna con el Yo Superior. Por lo común, el cuerpo de deseos consta de materiales tomados de los siete divisiones del Mundo del Deseo, por lo que a continuación pasamos a describir la presunta pertenencia a cada una de ellas:
La Región inferior, o 1ª de ese mundo, corresponde a la Pasión y a los deseos más ruines y sensuales del ser humano, y se encuentra dominada por las fuerza desintegradora de Repulsión, hecho que permite al mundo sostenerse en unos límites generalmente razonables de moralidad. La 2ª Región es la de la impresionabilidad, bajo el dominio del siempre mudable deseo por sensaciones nuevas de todo tipo que, de ser fuertes, mejor. La Región 3ª pertenece a los anhelos personales, región dominada de manera egoísta por la fuerza de atracción hacia las cosas que no se poseen. La 4ª Región representa el sentimiento, bien se trate del sentimiento de interés o bien del de indiferencia. Esta región proporciona todo el estímulo para tomar las decisiones de actuar o no actuar. La 5ª se identifica como Región de la Vida Anímica, la cual tiene su mejor expresión en la manifestación artística. El arte es la concreción de la belleza a través de la forma, del color, del sonido, la lengua y el movimiento. La acción respecto de la forma se lleva a cabo en este mundo tridimensional por medio de la escultura y la arquitectura de todas clases. El color, por otro lado, incluye matices, tintes y sombras, los cuales se afirma que son miles. El sonido se expresa por medio de vibraciones rápidas o lentas, y ya disonantes o armoniosas. El habla, la lengua, podrá ser apacible, musical, vibrante, agradable o discordante. Y el movimiento puede demostrarse lento, rápido, gracioso, curvo, angular, ondulante, etc. La 6ª Región se corresponde con la de la Luz Anímica, y el material que se recoge en la misma viene a ponerse de relieve mediante el altruismo, que quiere decir empeño por el bienestar de los demás, el impulso de ver sentimientos de bondad en todos los seres creados y por el deseo de hacer lo justo. Y, por último, la 7ª Región se corresponde con el Poder Anímico, por lo que el material de esta región devendrá en filantropía, que significa hacer lo justo al poner el altruismo en acción, por lo que expresará el espíritu de buena voluntad para con el prójimo bajo el empeño por hacer constantemente el bien.
Por tanto, la cantidad de material que se consigue de cada una de las siete Regiones del Mundo del Deseo es de lo que depende el nivel que ocupa el Ego en la evolución. Un individuo que se encuentre muy bajo en la escala del desarrollo recogerá una gran cantidad de material de la primera región y, como consecuencia, expresará las más ruines pasiones, sensualidad y tendencias destructivas. Persona tal es sumamente peligrosa y una amenaza continua para los demás. Otra que se encuentre un tanto más elevada, tomará más del material que pertenece a la segunda región, la que se denomina de la impresionabilidad. Tal individuo se deleitará sumamente bajo los placeres directos que le proporcionan los sentidos. Le agradará toda sensación y, como se encuentra bastante abajo en la escala de evolución, buscará el placer en todo lo que sea de naturaleza animal. Estos individuos no guardan ninguna consideración hacia los demás y acaban aburriendo muy a menudo por su carácter soez, pero casi nunca se darán cuenta de que son fastidiosos en general y que la gente tiende a apartarse de su lado y su presencia. En el siguiente estadio de evolución, el individuo entra en relación con la tercera región. Se tratará de un individuo dominado por sus deseos, deseos que serán egoístas e impulsados siempre por el anhelo de lograr algo para sí mismo, y nunca abrigará un pensamiento para propiciar el bienestar de los otros, e intentando utilizar a todos los que llegan a conocer en función de sus propios intereses. Tales tipos suelen adquirir suficiente cantidad de bienes de este mundo para dedicarse a lo que ellos mismos denominan “negocios a gran escala”, acumulando así gran caudales, los que, sin embargo, e invariablemente, pierden con el tiempo, muriendo por lo general en la indigencia y solos. Aquél, cuyo estado lo relaciona con el cuarta región del Mundo del Deseo, es dominado por sus sentimientos, ya sean éstos buenos o malos. Se trata del “sentimental” a ultranza. Dicho individuo llevará por algún tiempo una vida ideal, pero luego, y sin razón aparente, es probable que se lance a las peores e insospechadas crápulas. La vida doble que lleva, por tanto, es un enigma para los que lo conocen, y pronto pierde todas sus amistades. Es posible que logre, por medio de la tristeza y el sufrimiento, el dominio de los sentimientos, y, dado que ellos son los factores causantes de toda acción, es posible que aprenda a dirigirlos de tal manera que pueda corregir su vida, alcanzando, después de esto, un gran crecimiento espiritual. Los que se encuentran lo suficientemente avanzados para tomar cuantioso material de la quinta región, la de la Vida Anímica, se expresarán mediante alguna actividad artística. Si lo tocante a la forma les agradase, se dedicarán a la arquitectura, la escultura, etc; si fuese el color lo que les llamase la atención, serán pintores; si el sonido, serán músicos, si el habla o lengua, podrán dedicarse al canto o a pronunciar discursos, y si el movimiento es lo que les gusta, es más que probable que se dediquen al baile estético o a alguna otra forma de expresión de tal naturaleza en la que se halle implicado el cuerpo. La siguiente etapa o estado evolutivo atrae hacia el individuo o Ego mucho material de la sexta región, la de la Luz Anímica. Este individuo es el que se llena de amor por su prójimo, por lo que estamos hablando acerca de un individuo amable, gentil y considerado que emplea mucho tiempo planeando medios a fin de levantar a los caídos, animar a los débiles y auxiliar a los menesterosos. Muchos ministros del Evangelio pertenecen a esta clase, al igual que muchos escritores que se empeñan en llevar a cabo determinadas reformas positivas en la sociedad. Una etapa aún más elevada en el sendero evolutivo nos llevará sin lugar a dudas a la región del Poder Anímico. El que logra atraer material de esta región llega a convertirse en un verdadero filántropo. Ello significa que ha vencido la pasión y el sensualismo, y ya no se deleita por medio de los sentidos, sino que es alguien capaz de dirigir sus deseos y dominar sus sentimientos. Sus impulsos e inclinaciones altruistas encuentran expresión en actividades filantrópicas, motivo por el que se constituye en una bendición para la raza humana en general. En el tiempo presente, el cuerpo de deseos de la mayor parte de nosotros, más o menos, está compuesto de materiales de cada división del Mundo del Deseo, pero, cuanto más adelantemos en el sendero espiritual, menos atraeremos los materiales de las regiones inferiores y más de las regiones altas. Si, precisamente, queremos saber dónde nos encontramos personalmente en el sendero evolutivo, basta con que analicemos nuestros deseos. Así: ¿ nos dejamos llevar por impulsos de ira o llevamos escándalos a nuestros conocidos ? ¿ Nos dedicamos en secreto a determinados vicios acerca de los cuales no queremos que ni siquiera nuestros amigos sospechen que poseemos ? … porque, si es así, entonces podemos tener la seguridad de que tenemos en nuestro cuerpo de deseos una sobreabundancia de material atraído de la región más baja del Mundo del Deseo. ¿ Que nos deleita el placer sensual… ? Estudiemos, pues, la segunda región y encontraremos que, sin ninguna duda, vibramos en consonancia con ella. ¿ Y si somos egoístas, celosos, envidiosos e incluso avaros ? Entonces podemos estudiar la región tercera y allí encontraremos una descripción bastante exacta de nosotros mismos. ¿ Que permitimos que nuestros sentimientos nos dominen sin preocuparnos por las consecuencias … ? Pues, si así fuese, es prueba evidente de que detentamos una abundante cantidad de material de la cuarta región. Pero ¿ y si además de amar lo bueno, lo verdadero y lo bello, somos amables, bondadosos y considerados y servimos de buen grado a los demás sin pensar en recompensas o galardones ? En ese caso, amigo, podremos tener la plena seguridad de que, sabiamente, hemos podido tomar, y tomado, una buena dosis de material de las tres regiones superiores del Mundo del Deseo y nos encontramos en el lugar adecuado.
Así las cosas, hemos de decir que no podremos adelantar mucho en la evolución hasta que no hagamos un completo inventario de nosotros mismos, a fin de descubrir exactamente el lugar que ocupamos en el Sendero para, de esta manera, empezar a eliminar todos los bajos deseos y conformar los buenos. No se trata de una tarea imposible y cada uno de nosotros puede progresar si se empeña en verdad con ahínco. Pero, de todas formas, tenemos que enfrentar la situación tal y como es. En ningún caso nos valdrán ni excusas ni rodeos. Debemos buscar nuestros defectos, verlos, aceptarlos, y, a partir de ahí, procurar eliminarlos en cada oportunidad que se nos presente. No es la semana entrante ni siquiera el día siguiente. Es AHORA el momento de comenzar, EL TIEMPO ES AHORA MISMO. ESTA ES LA OCASIÓN PROPICIA, pues es el cuerpo de deseos el que nos trae todas las dificultades, dado que nos arrastra hasta los ámbitos más bajos y oscuros de la degradación personal y, por tanto, del alma. Sin embargo, este mismo vehículo, cuando se maneja bajo el dominio del espíritu, se constituye en uno de los más valiosos instrumentos para la adquisición de crecimiento espiritual. El cuerpo de deseos es el asiento de toda acción, el que la motiva, y sin la acción el progreso resulta de todo punto imposible. Es, precisamente, por esta razón, por la que no es posible alcanzar crecimiento espiritual hasta que el individuo, mediante persistentes esfuerzos, no logra desprenderse de mucho del material que pertenece a las tres regiones inferiores del Mundo del Deseo. Una vez que esto se ha logrado, el cuerpo de deseos se troca en dócil sirviente del Espíritu y aprovecha cada oportunidad que se le presente para brindar el amable y desinteresado servicio, tan indispensable para atraer material con el que se confecciona el “dorado vestido de bodas” o cuerpo del alma. Adquiridos esta conciencia y conocimiento, viene la comprensión de que las formas físicas usadas vida tras vida, no son sino sencillos trajes portados por el verdadero hombre, el Yo, con los que se manifiesta y logra experiencia en el plano físico, y que, aparte de esto, no son de ningún otro valor.
Si el aspirante a entrar en el sendero preguntara acerca de dónde pasa el tiempo entre encarnación y encarnación y por qué es necesario volver una y otra vez a este mundo, entonces, para dicho aspirante, y otros similares, fue que se dio por los Hermanos Mayores de la Rosacruz el libro titulado “Concepto Rosacruz del cosmos”, obra grandiosa escrita y llevada a cabo por Max Heindel con la finalidad de satisfacer las imperiosas preguntas de la razón.
= = =
ENSEÑANZAS DIRECTAS ACERCA DEL RENACIMIENTO (reencarnación) EN LA BIBLIA
En el versículo 21 del primer capítulo de San Juan, se pregunta a Juan el Bautista: ¿ Eres tú Elías ? Y puesto que se efectúa tal pregunta, ciertamente ello entraña estar de acuerdo con el renacimiento como hecho admitido y normal de la vida.
Pero en San Mateo II, 47, figuran además las siguientes palabras del propio Cristo referidas a Juan el Bautista: “Éste es Elías”, dando por sobreentendido también y no sólo el renacimiento, sino la inmortalidad del espíritu humano tras la muerte, pues no de otra forma, si no hubiera sobrevivido a la muerte del cuerpo, es que podría haber renacido Elías ahora como Juan el Bautista.
En cierto momento, mientras Cristo y sus discípulos se encontraban Cristo en el monte de la transfiguración, dijo Aquél: “Elías ha venido y le hicieron todo lo que quisieron”, entendiendo sus discípulos “que Él hablaba de Juan”, a quien Herodes había ordenado decapitar. La consiguiente deducción es tan contundente, que por sí misma ni en sí misma requiere de mayores digresiones.
En el Cap. XVI, 14 de San Mateo, Cristo pregunta a los discípulos: “¿ Quién creen que soy yo ?”; contestándole ellos: Algunos creen que eres Juan el Bautista, otros dicen que eres Elías y otros que Jeremías o uno de los profetas”. Y oyéndolo, Cristo no los contradijo en absoluto, dado que Cristo era un instructor, y, de haber encontrado alguna afirmación errónea acerca del renacimiento, sin duda Él les hubiera hecho las correcciones oportunas. No fue así, sino que tal y como puede apreciarse, Él mismo enseñó esta doctrina a través de todos estos pasajes.
No obstante, a título informativo, sobre todo para quien pretenda indagar a fondo en ocultismo e incluso aspire a pisar el sendero, queremos traer aquí algunos ejemplos de seres humanos conocidos, algunos de cuyos sucesivos renacimientos, de un modo u otro son conocidos o han sido dados a conocer. Así:
.- Enoc – Noé – Abraham – Salomón – Jesús de Nazaret.
.- Moisés – Quetzalcóatl (quetzal=pluma, elevarse, volar; cóatl=serpiente) ¿serpiente emplumada, serpiente espíritu-espinal ? – Elías – Juan el Bautista – San Jerónimo.
.- David – Jonás – San Pedro – San Francisco de Asís.
.- Job – José de Arimatea – Sir Galahad.
.- Hirám Abiff (constructor del Templo de Salomón) – Lázaro (amigo de Jesús) – Cristián Rosenkreuz – José Balsamo (Cagliostro, conde de) – Saint Germain (Conde de).
= = =
Lo que una persona sea susceptible de captar del mundo exterior dependerá, naturalmente, de la capacidad y sensibilidad que detenten los órganos de sus sentidos. Así, por ejemplo, un pintor estará normalmente dotado para descubrir colores con matices tan sutiles que acaso jamás pueda llegar a distinguir otra persona no amante de la pintura.
El mero hecho de que actualmente dispongamos de cinco sentidos, ello no debe significar que en el futuro no hayamos de disponer de otros sentidos nuevos, como en realidad así ha de ser, pues ya hubo un tiempo en que sucesivamente tuvimos dos, tres o cuatro, por lo que, hoy, de manera semejante, la creencia entonces que podríamos incrementarlos era achacado a cosa de la imaginación o de mera fantasía de quienes entonces lo afirmaban. Sin embargo sabemos a ciencia cierta de la existencia de regiones y planos diferentes al plano tridimensional, regiones y planos en que la materia vibra mucho más rápidamente que en nuestro mundo de percepción ordinaria, y eso debemos afirmarlo claramente y con rotundidad en las mismas puertas del tercer milenio de nuestra era, pues sus consecuencias son trascendentales del mismo modo a como lo han sido siempre. Debemos recordar en este instante con sensatez meridiana casos como los de Miguel Servet, Giordano Bruno o Galileo Galilei y no desfallecer, puesto que ningún falaz entuerto de cada época negra ha conseguido que se el edificio de la verdad se desmoronase. En consecuencia ahí sigue ese edificio de verdad, y nosotros pacientemente conociéndolo, develándolo a través de nuestras ciencias: la material y la espiritual.
Por ello, el sexto sentido a que aludimos es un sentido que se manifiesta triple, pues triple es el grado en que de forma paulatina procede en su desarrollo: a) Visión etérica: Es su grado inferior y, por medio de ella – muy semejante a los Rayos X – podemos ver en la región etérica del mundo físico, donde encontraremos y descubriremos a entidades tales como los espíritus de la naturaleza: ángeles, gnomos, ondinas, silfos y salamandras. Con esta visión puede mirarse con éxito a través de todos los objetos a excepción del vidrio, dado que no es conductor de la electricidad, consiguiendo descifrar sus partes y composición interior; b) Visión astral o visión en el mundo del deseo. En este mundo podremos encontrarnos con las huestes arcangélicas, además de con los hombres y mujeres desencarnados que aún se encuentren en este plano. Mediante esta visión los objetos son vistos no de frente únicamente como son vistos aquí, en el mundo tridimensional, sino completamente extendidos y en todas direcciones, desde los trescientos sesenta grados del círculo por medio de una sola mirada; y c) Visión mental o visión que alcanza la región del pensamiento concreto. Aquí tiene su sede el segundo cielo, y en él se construyen y tienen su residencia los arquetipos de todo cuanto existe en nuestro mundo; su peculiaridad consiste en que el clarividente no estará observando las cosas por partes, de forma estructurada y desde todos los ángulos, sino que percibe a la vez aquellas realidades como un compendio viviente y hablante, con la calidad de un presente y eterno ahora que le vertirá a la conciencia una plasmación total acerca de su virtualidad, motivo por lo que, al regresar a la conciencia normal, la ordenación siquiera elemental de narrar y detallar cuanto haya visto y percibido, le devendrá en aspiración rotunda y absolutamente imposible.
Ahora bien, las diferencias entre los poseedores de los grados de visión descritos son de importancia capital. Así, los poseedores de la visión etérica son de dos clases: los videntes involuntarios por un lado y los voluntarios por otro. Los primeros son aquellos que mediante prácticas negativas de desarrollo espiritual han logrado ver, si bien no disponen de elección alguna para variar de visión o abandonar lo presenciado en aquel momento. El vidente voluntario, por contra, y mediante ejercicios debidamente dirigidos por un maestro competente, puede observar a voluntad cuanto quiera, durante el tiempo que quiera y en la dirección que desee. Hemos de reconocer, sin embargo, que existe una creencia muy generalizada acerca de que, cuando alguien es capaz de ver en los mundos invisibles, dicho vidente tiene obligación de verlo todo, saberlo todo y asimismo comprenderlo, cuando nada más lejos de la realidad ocurre. Porque, teniendo en cuenta la máxima analógica de – “como abajo es arriba”- al igual que en nuestro mundo ordinario, allí cada cual ha de aplicarse y disciplinarse a fin de estudiar y comprobar con rigor e intensidad aquello que quiera llegar a conocer y dominar. Nadase regala en ningún mundo. Si no se trabaja, no se conoce. Por tanto, el vidente voluntario es alguien que persiste y que consistentemente ha trabajado para lograr aquel modo de ver lo mejor posible bajo el dominio de la voluntad.
En un escalón más alto, y, por tanto, con un poder más alto aún que el vidente anterior, encontramos al iniciado. El iniciado no sólo detenta la facultad del anterior, sino que tiene la facultad de abandonar conscientemente su cuerpo denso a fin de manipular e investigar los mundos invisibles. Es así que, y por grados sucesivos, conseguirá conocer su propio funcionamiento interno a fin de que, uniendo estas fuerzas a las fuerzas naturales, proseguir y prosperar dentro del plan evolutivo mediante el aporte de su propio esfuerzo.
Más arriba aún, el Adepto es quien, además de ver y conocer, se ha convertido en un experto en el uso de las fuerzas de la Naturaleza, por lo que, para la persona ordinaria, la mayoría de las cosas que hiciere podrían ser consideradas como hechas por arte de magia, cuando es su conocimiento superior el que le permite dicha ordenación. Siendo ello así, aprovecharemos la oportunidad para dar a conocer un tanto acerca de la vida y poderes de los adeptos, pues de ellos hemos tenido a menudo referencias históricas o por lo que hace al punto de vista oculto.
El Adepto conoce el medio perfecto para controlar5 tanto sus acciones como sus emociones, de ahí que no desgaste el cuerpo, dado que el cuerpo de deseos es el constante destructor del organismo y lo ha dominado y controlado; conoce asimismo los elementos que necesita para mantener el cuerpo físico y sus estrictas proporciones, consiguiendo con ello el máximun de nutrición y el mínimo desgaste en la economía de la vida, motivo por el que puede mantener un aspecto de juventud y salud durante cientos y quizá miles de años. Pero, además de esta posibilidad, el Adepto también tiene la de construir un nuevo vehículo denso si una razón evolutiva lo requiriese, y la forma es la siguiente:
De acuerdo con una ley de la Naturaleza, según la cual la vida inherente a cada célula de cualquier partícula de alimento debe ser dominada por el Ego antes de que pueda ser asimilada, para el Adepto es posible componer un extracto de los elementos con los que se pueda construir una organismo para, después, pasar del viejo al nuevo. Por ello, lo primero que hará será ingerir los alimentos seleccionados y hacer que sintonicen con el átomo-simiente y sean asimilados de manera apropiada. Una vez esto, deberá proceder a su extracción para, de forma paulatina, ir conformando el nuevo cuerpo. Por tanto, habrá tenido que comenzar previamente a nutrirse con cierto exceso a fin de llevar a cabo la extracción mencionada sin quebrantar su salud. Generalmente, este nuevo vehículo, en su matriz etérica, es colocado en una habitación o cuarto donde jamás, excepto él, nadie entrará. Una vez haya dado conclusión a su trabajo, lo único que le queda es abandonar el viejo cuerpo y entrar en el nuevo. Tan sencillo y difícil como esto. Nada más. Según se sabe hoy, esta es la solución a los presuntos enigmas tanto de Cagliostro como acerca del Conde de Saint Germain y otros. Por necesidades de servicio a la humanidad, y de un día para otro, ellos variaban de país o lugar de residencia e incluso de actividad. En el mejor de los casos, nadie hubiera sospechado otra cosa sino que, cual al uso, los espíritus de los cuerpos abandonados hubieran seguido su proceso normal postmorten.
En este punto oportuno, y a fin de proporcionar mayor claridad, queremos señalar que existe una ley en la Naturaleza según la cual nadie puede construir un vehículo si antes y por evolución no ha aprendido a construirlo, es decir, si no se ha capacitado para ello. Por consiguiente, Cristo, con la altura espiritual y poder que ostentaba, no podía, en consecuencia, construirse para Sí Mismo un cuerpo físico. Él nunca había tenido una experiencia de vida celeste semejante, ni en relación con la formación de arquetipos ni por lo que hace a la experiencia de pasar por la matriz de una madre terrenal. Este fue el motivo por el que alguien debió ser elegido para que construyese para Él el cuerpo denso que iba a necesitar, y ese altísimo honor fue concedido a la familia formada por José, María y Jesús de Nazaret. En el acto del bautismo Jesús cedió a Cristo, y éste tomó de Jesús, el cuerpo denso y el cuerpo vital; no de otra manera podría Cristo unir su propia cadena de vehículos, desde el cuerpo de deseos, y venir a ser en este plano tridimensional nuestro para hacerse ver, sentir y escuchar. El error de muchos, cristianos o no, consiste en confundir a Jesús y Cristo, cuando en realidad son dos entidades tan diferentes.
= = =
Valores típicos de Acuario
En el año 2658, el sol, por precesión de los equinoccios, se encontrará en la cúspide del signo de Acuario, en el grado uno de su Era, – bajo cuya órbita ya nos encontramos desde hace ya años – por lo que a medida que el mundo vaya haciendo su transición a ésta desde la actual de Piscis, la consideración acerca de lo que es valioso variará. De aquí que, en esta Era actual, la pisciana, demos gran importancia a relacionarnos con personalidades relevantes, por lo que si alguien dispone de un árbol genealógico de postín, si lo invitan a fiestas de gran altura social, si puede atribuirse relación con la realeza o con la jerarquía religiosa, sea por ello objeto de admiración y envidia. En la Era de Acuario, en cambio, lo que contará no será con quien nos relacionemos, sino que lo que tendrá valor será lo que podamos hacer por nosotros mismos. Por tanto, las habilidades personales, el aprendizaje y el carácter serán de gran estima, y cualquiera, independientemente de su nacimiento o de las relaciones que posea, podrá desarrollar sus capacidades. En la actualidad, la aprobación por parte de las autoridades, instituye en las personas de manera “per se” un sentimiento de valía. Por consiguiente, la gente se inclina ante el poder, procura estar de acuerdo con él y con suma facilidad se aviene a las leyes – inicuas o no – dictadas por la autoridad, dado que el debate social y riguroso acerca de aquella bondad o no bondad normativa no suele tener nunca lugar o de forma muy insuficiente. En esta Era de Piscis la aprobación de los iguales a nosotros también nos proporciona un sentimiento de valía, y, puesto que en esta Era sólo se dispone de visión física, sus juicios se basan exclusivamente en la simple y mera apariencia de las cosas. Siendo esto así, y en busca de la aprobación de los semejantes que nos rodean, procuramos conseguir propiedades ostentosas, atiborramos nuestras conversaciones con tópicos inundándolas con trivialidades de actualidad, o bien aprendemos y seguimos al pie de la letra costumbres y reglas que exige la etiqueta de cada caso en sí.
En Acuario, por el contrario, las personas obtendrán su estima mediante la autoaprobación porque cada cual será consciente de su divinidad, al tiempo que cada cual establecerá sus propias metas de autodesarrollo y de servicio a los demás. Cada uno será absolutamente apto para juzgarse a sí mismo, alabándose o criticándose de acuerdo con la objetividad física y moral de sus actos; sin duda, ello contribuirá enormemente al incremento de la creatividad y la libertad.
En esta Era actual de Piscis damos gran valor a las comodidades y a la seguridad, pero en Acuario el espíritu y afán de indagar, así como el valor y el coraje serán de aspiración común, incluso si la seguridad y el confort han de ser sacrificados en algún aspecto o de forma transitoria. Uno de sus lemas será: “el mayor bien posible para el mayor número”.
La idea del Yo en Acuario
La influencia acuariana está ya actuando sobre la conciencia de todos nosotros. Nos está llevando ya a afirmaciones tales como: “soy valioso y puedo hacer cualquier cosa si trabajo el tiempo preciso con dedicación suficiente”, “puedo pensar por mí mismo y tomar decisiones”, “puedo lograr aquello o lo otro…”
Siendo así, una vez que nos hemos vuelto conscientes acerca de quiénes somos y de nuestra valía intrínseca, la resultante es que ya no podemos ser silenciados ni fácilmente sojuzgados por otros, no deseando continuar por más tiempo haciendo de felpudo, de testaferro de nadie ni de esclavo. Por la misma razón, cuando nos volvemos conscientes de nuestra capacidad para razonar y tomar decisiones, las cuales pueden ser tan buenas y felizmente alumbradas como las de cualquier otra persona, ya no nos sentiremos bien si alguien decide por nosotros. Lo que deseamos es ser libres para determinar tanto qué hemos de pensar y creer, como adónde habremos de ir, qué decir y asimismo qué hacer. ¿ Nos hacemos debidamente conscientes en este momento de que determinados idearios políticos, trágicamente bien conocidos ya, han tenido como fundamento negar al ser humano las capacidades de que estamos hablando ? ¿ No son acaso dichos idearios enemigos directos del futuro ?
Y es que, una vez puesto al descubierto nuestro potencial, lo que verdaderamente deseamos es tener libertad para poderlo desarrollar. Queremos ser libres para emprender tareas nuevas, jamás intentadas por nosotros anteriormente, a riesgo incluso de peligros, de cometer errores y de fracasar para comenzar de nuevo.
De todos modos, puesto que compartimos el planeta con otros seres, humanos o no, es lógico que les tratemos de igual forma a como deseamos ser tratados. En consecuencia, así como nosotros deseamos vivir nuestra vida de acuerdo con nuestras ideas y voluntad, de igual modo debemos permitir que cada cual viva su vida y actúe con idéntica libertad.
No obstante, hay muchas personas en Occidente que, insatisfechas por las explicaciones dadas hasta el presente acerca de Dios, así como del ser y del mundo, o bien porque buscan obtener poderes espirituales, están yendo de un centro oculto a otro, o de monasterio en monasterio, o de “maestro” en “maestro”, esperando cultivar y desplegar su naturaleza espiritual. Otras se aíslan del mundanal ruido, se absorben en el interior de la oración durante todo el día, mientras alrededor de ellos el mundo se desgarra y gime de dolor. Luego, se extrañan y deprimen porque no progresan ni adelantan en el camino espiritual a que aspiraban. Y es que, realmente, aun siendo la oración sincera un instrumento valioso para el crecimiento espiritual, en verdad estaremos condenados al fracaso más estrepitoso si para ello dependemos exclusivamente de una retahíla de palabras huecas, sin ningún contenido práctico. Por ello, y por contra, debemos procurar que nuestra vida se convierta en una transcripción viva de la mejor oración, porque, en realidad, lo verdaderamente importante no son las palabras sino la vida que nos lleva a la oración. Así, y por ejemplo, ¿ de qué nos serviría rogar a Dios por la paz del mundo si durante toda la semana, y todo el mes y el año nos dedicamos a fabricar balas o a cultivar de hecho la injusticia ? ¿ Y cómo pedir a Dios que perdone nuestras faltas así como perdonamos a otros, si constantemente llevamos odio en el corazón y este odio lo lanzamos contra los demás ?
Por tanto, “obras son amores y no buenas razones”. Efectivamente, no hay más que un camino para demostrar nuestra fe, y es el de las obras. No hay otro. “Por sus obras los conocereis”. Ya seamos ricos o pobres, hagamos un trabajo u otro, lo que en verdad importa, el factor determinante, lo que identifica si una clase de trabajo es espiritual o no, es nuestra actitud en el mismo y ante el mismo. Quien se dedica a dar discursos y conferencias ¿ ha de ser acaso más espiritual que quien se dedica a perforar asfalto con una taladradora o a mover una carretilla durante el día, cuando sabemos que muchos conferenciantes lo que más les agrada es halagar el oído de los oyentes con bonitas palabras en vez de dar o propiciar amor y simpatía ? Desde el punto de vista espiritual es muchísimo más importante realizar un humildísimo trabajo, si se lleva a cabo con intención de cumplir haciéndolo bien, que el de dar conferencias careciendo de espiritualidad alguna.
De la ley de Piscis a la libertad de Acuario
La promulgación de leyes por los gobiernos de los pueblos es un concepto pisciano y, por tanto, transitorio, dado que el ideal de Acuario consiste en alcanzar la libertad individual, sin necesidad de leyes. Por ello, a través del camino que nos lleva de Piscis a Acuario, hemos de reconsiderar el papel que juegan las leyes en las sociedades y pensar seriamente en qué grado estamos preparados para avanzar sin ellas. Porque a las leyes pueden serles efectuados los siguientes reproches:
“Tienden a inhibir a las personas ante la necesidad de pensar”. Quizá ésta sea la razón por la cual consultemos determinados libros y conocer las normas de etiqueta que rigen acerca de la celebración de fiestas, de bodas, de bautizos u óbitos. Por tanto, evitar que las personas piensen y recapaciten, puede equivaler a paralizarlas ante la posibilidad de su crecimiento intelectual. Por ello, de igual modo que los músculos y huesos de un individuo se deteriorarían si el individuo fuese encerrado en un molde de yeso, así también lo harían el poder creativo, el razonamiento y la capacidad de resolver problemas si nuestra conducta fuese restringida permanentemente por las leyes. Otro de los problemas de las leyes es que, al ser promulgadas para gobernar bajo ciertas condiciones o circunstancias, al cambiar estas, aquéllas decaen, ya que resultarán inapropiadas. La historia sobre Epaminondas ilustra perfectamente acerca de este punto, porque, si un niño recibe sólo normas y no se le enseña a pensar por sí mismo ¿ qué hará al crecer y encontrarse con un mundo en constante cambio, y cómo afrontará situaciones y problemas con los que sus padres y profesores jamás soñaron ? ¿ Acaso no ocurre esto en las sociedades postcomunistas ?
Otro problema que emana de las leyes consiste en que a veces, quienes las elaboran, incluso en los sistemas democráticos, pueden equivocarse. Tennisón reflejó ciertamente una de estas situaciones en su poema “La carga de la Brigada Ligera”. El final de la segunda estrofa dice así: “No estaban allí para replicar/ no estaban allí para razonar/ no estaban sino para vencer o morir/ En el valle de la Muerte/ cabalgaron los seiscientos.
Si alguien manda a seiscientos hombres y comete un error, este error se repite seiscientas veces; pero si una persona piensa, decide por sí misma y comete un error, al menos ese error sólo será cometido una vez.
Desde luego las leyes pueden guiar al ignorante. Así, por ejemplo, si un niño no comprende los peligros de una estufa encendida, puede dársele la ley de “no se toca” para impedir que se queme. Sin embargo, una vez que disipe su ignorancia, la ley dejará de ser necesaria. En Acuario se espera de las personas que hayan desarrollado la luz dentro de sí, y que, por tanto, no precisen de ley externa alguna para su guía.
Otro aspecto observado de las leyes es que, si bien pueden producir acciones correctas, ello no implica que puedan generar sentimientos rectos. Los empleados de una tienda pueden ser requeridos de observar un trato correcto con los clientes, en cambio esa norma u orden no puede forzarlos a que pongan amor o sentimiento especial más allá de las palabras. Las leyes pueden exigir de las personas que firmen sus contratos pero no que trabajen con entrega. Las leyes pueden forzar a las personas a que a través de los impuestos y programas sociales cedan dinero unas a otras, pero de ningún modo pueden impelerlas a amarse mutuamente, a respetarse y a cuidar unas de otras. De hecho, pueden incluso obstaculizar la generación y desarrollo de pensamientos rectos, pues si nuestra mente se enfoca en atender leyes, acaso no permitamos que nuestro corazón haga sus caminos. Así, en la pág. 92 de la edición inglesa de “Libertad primera y última” J. Krishnamurti escribió: “Una mente que se amolda a cualquier sistema de autoridad, interno o externo, no puede ser sensible”.
Un niño no puede aprender a caminar si se le mantiene atado a la cama o a la silla por miedo a que se caiga; porque si el niño ha de aprender a caminar, debe practicar, y ello conlleva mucho esfuerzo vacilante y numerosas caídas previas. En la Era de Acuario se espera de todos que hayan despertado la luz interna que guíe sus vidas, y ello sólo podrán llevarlo a cabo si son libres para hacer sus propias elecciones y pueden apreciar las consecuencias de las mismas y, por tanto, aprender de sus experiencias. Las personas, cuando se les da libertad, pueden cometer errores, cierto; pero es el único camino para que logren aprender cómo ejercer la libre elección y crecer a través de ella. Y en la medida en que los individuos de una sociedad crezcan, la sociedad en su conjunto, podrá crecer, únicamente.
Recojamos en este punto unas palabras que ya, en 1849, escribió Henry David Thoreau: Acepto de corazón el lema “El mejor gobierno es el que gobierna menos”, y me gustaría verlo llevado a la práctica más rápida y sistemáticamente. Bien desarrollado, finalmente llevará a algo en lo que también creo, “el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto”; cuando los hombres estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tendrán
Solución de conflictos por métodos acuarianos
En buena parte de la Era de Piscis, mientras se ha vivido bajo gobiernos de caudillos y demás dictadores como reyes, sacerdotes u otros, eran ellos quienes establecían las leyes y quienes proclamaban y determinaban lo que era verdadero y justo, y, puesto que todos socialmente seguían al dictador, los conflictos internos han sido bastante reducidos. Así, si dos personas presentaban entre sí alguna diferencia, acudían a aquéllos para que decidieran quién tenía razón y quién no, o bien lo que debía hacerse, en su caso, para solventar el conflicto. Ciertamente, hoy día, no es exactamente así con el advenimiento de la democracia en Occidente, aunque las carencias a este respecto campan a sus anchas a lo largo y ancho de derechos y obligaciones infringidos o no atendidos de manera cabal y satisfactoria.
En cambio, en Acuario, de ningún modo habrá una sola cabeza para pensar y solucionar todo, ya que cada cual pensará por sí mismo. Porque, de este modo, cuando muchas personas generan ideas de forma independiente, parten de perspectivas distintas y ejercen su creatividad también de forma diferente, por lo que surge una gran variedad de opiniones, algunas de las cuales, evidentemente, podrán entrar en conflicto. Y, si ello es así, el problema de verdadera importancia consistirá por tanto en cómo solucionar las diferencias. Y, puesto que se habrá de disfrutar de un sistema absolutamente de libertades reales, de alguna manera los individuos interesados deberán trabajar conjuntamente para, por sí mismos, dar salida racional a las contiendas. Decimos racional porque Acuario será una época de predominio del razonamiento. La razón será el gozne sobre el que girarán los argumentos y los encajes de los correspondientes acuerdos.
Una situación muy común de conflicto suele darse cuando alguien se excede en lo que deben ser o constituir sus necesidades legítimas e interfiere en las necesidades o deseos de otras personas. En este tipo de conflicto los interesados deben procurar colocarse en disposición de ver las cosas desde el “punto de vista del otro”, a fin de que, de ese modo, puedan comprender que todos tienen deseos y necesidades, por lo que, para vivir en paz y en armonía, es preciso tener en cuenta que “nadie se encuentra legitimado para satisfacer sus necesidades y deseos a costa de otro”. En este caso, al igual que sería inútil repetir a un hombre hambriento que no es justo robar, a quien pueda excederse en sus necesidades o deseos, el mayor bien que puede hacérsele es ayudarle a encontrar otro camino que logre colmar, si es posible, su aspiración. Además de un claro y sano raciocinio, la buena disposición hacia los demás y la paciencia juegan siempre aquí un papel de inapreciable valor.
En ciertas situaciones, las necesidades y deseos de las personas entran en conflicto porque alguien – de manera semejante a como se ha expuesto – se excede en sus derechos, si bien ahora la parte o partes avasalladas, y ya por amor o prudencia, pueden evitar el conflicto renunciando a los suyos. Esta técnica suele ser útil para remediar cuestiones triviales, sin importancia, cuestiones que no merecen del esfuerzo o coste de una confrontación. De todos modos, es un comportamiento realmente peligroso si la parte “sumisa” no renuncia definitivamente a sus deseos, pues cada vez que la otra actúe frente a su parecer callado, en el fondo irá acumulando irascibilidad hasta dar con el momento en que el vaso rebosará. Éste es un aspecto del ser humano, por lo que en numerosas ocasiones el odio es generado y acrecentado de la forma expuesta, con el agravante de que el momento de explosión no ha de ser comprendido por la parte oponente, quien se basaba en una presunta aquiescencia que no consistía sino en silencio reprimido de la otra parte.
Una buena porción de conflictos hacen su aparición debido a malentendidos. Por tanto, nada mejor que dirigirse a quien corresponda y tratar de aclarar situaciones por muy embarazosas que las mismas puedan resultar. La comunicación es la puerta central que debe permanecer abierta en todas direcciones para la resolución de cualquier tipo diferencia, ya sea personal o colectiva. Una de las cosas que a veces malogran el entendimiento son las meras palabras. Éstas, actualmente, devienen en multitud de ocasiones equívocas y, por tanto, dañinas. Por ello, la virtualidad de lograr captar la esencia del pensamiento que habita detrás de ellas, es de preeminente valor. Discutir con actitud trivial y con desmesura de palabras siempre ha contribuido a incendiar más y más los conflictos.
En no pocas oportunidades, los conflictos emergen de lejanos y ancestrales enfrentamientos, surgen como reminiscencias de odios que han sido sembrados y que se han ido transmitiendo de generación en generación, cual si la civilidad actual alcanzada no tuviese para algunos entidad alguna, dado que estarían dispuestos a cualquier conflagración invocando agravios padecidos o derechos usurpados. No olvide el lector que renacemos aproximadamente cada 1078 años, que nuestro átomo-simiente guarda celosamente todo cuanto ha ido acumulando – experiencias, buenas y malas – durante todas sus vidas, y que, por sí mismo, el simple hecho de la muerte en nada modifica quiénes somos ni los frutos que hayamos recogido en cada renacimiento y siempre en virtud de lo sembrado.
Por tanto, y para tales casos, traemos aquí aquellas palabras de San Pablo que, en su cuarta carta a los Romanos (12,19) decía: No os toméis la justicia por vuestra mano, queridos míos, dejad que sea Dios quien determine el castigo, pues está escrito: “A mí corresponde castigar; Yo daré a cada cual su merecido”. Sin duda alguna el apóstol está haciendo alusión al karma contraído por cada cual y que hemos de purgar de acuerdo con lo dispuesto por los Ángeles Archiveros o Ángeles del Destino.
De cualquier modo, si los conflictos han de ser resueltos, la actitud con que nos dispongamos a ello será de vital importancia, como importantísimo ha de ser lograr convencerse de que, a pesar de las discrepancias reinantes, uno puede seguir siendo amigo del contrincante. Para ello, los desacuerdos deberían ser llevados y tomados a un nivel intelectual y que nadie permita su degeneración en ataques emocionales de unas personas contra otras. Señalar una parte a la otra con cordialidad aquellos puntos que estima equivocados o que se consideran erróneos evitará en buena parte que el conflicto se enturbie más o se agrande. Repetir que las partes deben escucharse con atención y cierta paciencia lo que cada una tenga que decir o explicar, parecerá tal vez obvio a estas alturas, pero su insistencia es debido a que hacerlo así es de inmensa sabiduría y utilidad; como asimismo es de enorme importancia que cada parte permanezca con la mente abierta a nuevas ideas, a nuevos giros, a nuevos aportes, y a permitir nuevas flexibilidades que hagan capaces a los confrontados cambiar posiciones u opiniones férreamente sostenidas, pero que ha resultado demostrado ser insostenibles.
Una última opinión de resolución de conflictos estriba en que, en éstos, deberá procurarse siempre obtener una visión global, de conjunto de la situación, a fin de poder determinar con ecuanimidad y justicia aquello que mejor resulte para las partes implicadas, sin tender a sacar la mayor ventaja posible del debate contradictorio y civilizado que se debe mantener. Los derechos humanos y la igualdad de trato para todos los afectados, debería ser una norma de naturaleza inquebrantable y de buenos augurios. Enfrentarse a un conflicto con el ánimo de que puede ser resuelto, es decir, con esperanza, es otra de las notas insoslayables a tener en cuenta. Cuando las personas han perdido la esperanza, nada se puede conseguir, su mundo se ha cerrado. Por ello, elegir personas adecuadas y con tino para la contradicción es un paso previo de inestimable luz y sensatez.
La justicia en la Era de Acuario
La nueva Era será un tiempo extraordinario y brillante en todos los aspectos positivos del hombre y, por tanto, también en cuanto a la libertad individual y la responsabilidad. El gobierno de entonces no hará leyes para intentar controlar las vidas individuales de los ciudadanos, por lo que no existirán leyes coercitivas en dicho sentido. En buena lógica, y si las personas pueden comprender y sentir empatía hacia otras, quiere ello decir que sólo necesitarán de leyes o máximas que rijan sus relaciones interpersonales tal como la siguiente: “Haz a otros lo que quisieras que te hicieran a ti”. La libertad en Acuario será un aspecto sagrado del ser, y nadie interferirá en el pensar, el decidir y hacer de los demás. Habrá llegado el momento para, una vez surgidos los conflictos, poder reunirse y discutir las correspondientes diferencias, contemplando y comprendiendo el punto o puntos de vista del otro de forma objetiva, lo cual debe conducir a resolver los problemas de forma satisfactoria y duradera, es decir, con justicia.
La reconstrucción de hechos en los juicios contra los detenidos por infracción de normas de convivencia – normas abstractas que no obstante perdurarán siempre – será avalada por la visión etérica, la cual consiste en ver los registros del pasado, acumulados en el éter reflector.
La política acuariana
Si en la Era de Piscis – la actual aún – las monarquías y los caudillos aún gobiernan o detentan algún poder real en los países, en la de Acuario, en cambio, sólo habrá gobiernos dirigidos por presidentes electos. En Piscis hay quien ha llegado o llega a ser rey por meras cuestiones de cuna. Pero también se ha llegado a dicha dignidad a través de la riqueza, es decir, comprando a la mayor parte del pueblo o a una parte influyente y contratando un ejército que defienda sus pretensiones. Asimismo han llegado a reyes o caudillos algunos guerreros, apoyándose en su fuerza y valor. Sin embargo, en la Era de Acuario, quien aspire a gobernar a sus conciudadanos, empleará su inteligencia en averiguar lo que aquéllos necesitan y luego, por medio del razonamiento, convencerlos de que es capaz de liderar su oferta. Posteriormente, libremente, los ciudadanos le votarán o no le votarán.
En el presente, en multitud de ocasiones la responsabilidad de las masas consiste en ser fieles a su jefe, por lo que, con independencia de qué calidad detente aquél, generalmente, mientras haya unidad, habrá paz en el país. En Acuario, por el contrario, la responsabilidad de los pueblos consistirá en estar informados y votar sabiamente, con pleno conocimiento de causa. El ciudadano de Acuario procurará no ser engañado mediante falsedades bajo nombres ostentosos o valores militares, como tampoco permitirá ser presionado a base de sobornos. El ciudadano de que hablamos tenderá a ejercer de modo independiente sus propias facultades de raciocinio y tomará por consiguiente su decisión de forma personal y libre.
En el pasado sobre todo – tendiendo a disminuir actualmente en Occidente -, el típico dirigente de Piscis ha sido elevado o se elevaba a sí mismo sobre las masas en un pedestal, en el que era reverenciado y admirado, motivo por el que las personas no tenían o no tienen aún por qué comprender lo que el dirigente hace o lo que “ve” en función de su prominente y personal punto de vista. De aquí que, de forma muy distinta, al dirigente acuariano no puede suponérsele nunca subido en un pedestal sobre las masas, al tiempo que las personas deben ser capaces tanto de saber qué hace como también de por qué lo hace, pues tal dirigente será solamente un mero delegado al que se le habrá otorgado un encargo, un mandato. La información, pues, en los tiempos de Acuario devendrá esencial y rigurosa en todas las cosas y en todos los aspectos. Un pueblo con la libertad inherente a Acuario, criticará con normalidad a los delegados-dirigentes y ellos deberán atender a las críticas, bien explicando en debida forma los asuntos o aspectos criticados o en otro caso variando la conducta. En consonancia, póngase atención, si es posible, a la siguiente frase del mismo Cristo: “Ya no os llamo siervos porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os digo amigos porque todo lo que oí de mi Padre os lo he dado a conocer”.
= = = = =
Aun entre los mismos ocultistas, la misteriosa constitución de la Tierra es uno de los problemas más arduos y difíciles de investigar. Así, las diferentes clases de cuarzos, los metales, la disposición de los diferentes estratos; todo ello tiene un significado muchísimo mayor de lo que el investigador científico ordinario es capaz de imaginar. Ante la visión educada del Iniciado en varios grados de Misterios, la Tierra aparece formada por estratos semejantes a la disposición de las distintas capas de una cebolla, recubriendo cada una a la anterior, más interna. En la Tierra existen nueve estratos más el corazón o zona central, diez en total, haciéndosele a aquél cada estrato accesible con cada iniciación, por lo que al final de las nueve iniciaciones, o misterios menores, quien las ha recibido es el señor y maestro de todos ellos, si bien aún no tiene acceso a los secretos de la parte central, allí donde las corrientes de energía toman la forma de lemniscata y el Absoluto asienta su sede y hogar en el planeta.
A través de los Misterios Menores el neófito puede observar de manera consciente todo lo relativo a su pasada evolución inconsciente, permitiéndole conocer el modo y el significado de la obra que ha supuesto conseguir el hombre actual, con su triple cuerpo, su triple alma y su triple espíritu.
Una vez que el Iniciado haya pasado los nueve estratos, aún deberá “entrar” y conocer el núcleo central. A su tiempo, la Primera Gran Iniciación le va a permitir conocer y aprender los misterios relativos a la mente. Conseguido ello, el Iniciado se encontrará en posesión del saber concerniente a lo que todos debemos alcanzar a la finalización del actual Período Terrestre.
Los estratos, siendo el grosor de cada uno distinto al grosor de cualquier otro, son los siguientes:
1 – Tierra Mineral: Es la costra pétrea de la Tierra, de la cual se ocupa la geología en una determinada proporción.
2 – Estrato Fluídico: Su sustancia es más fluida que la de la costra externa, si bien no es como el agua, sino como una pasta espesa. Sus cualidades son las de la expansión y la explosión, manteniéndose en su posición gracias a la enorme presión que ejerce la costra externa. De sacarse esta costra externa, todo el estrato desaparecería en el espacio mediante una formidable explosión. Se encuentra en correspondencia con las Regiones Química y Etérica del Mundo Físico.
3 – Estrato Vaporoso: Ni en el primero ni el segundo estrato existe realmente vida consciente; en cambio en este estrato hay una vida pulsante y fluyente, cual en el Mundo de Deseos que circunvala e interpenetra nuestra Tierra.
4 – Estrato Acuoso: En él existen las posibilidades germinales de todo cuanto existe en la superficie de la Tierra. En él se encuentran las fuerzas arquetípicas que están tras los Espíritus-Grupo o espíritus colectivos, así como las fuerzas arquetípicas de los minerales, pues este estrato es la réplica o expresión física y directa de la Región del Pensamiento concreto.
5 – Estrato Germinal: Ciertamente, ningún científico ha podido descubrir el origen de la vida, es decir, no han podido averiguar cómo primeramente vinieron a la existencia las cosas vivientes surgiendo de la materia muerta. Sin embargo, la pregunta debería realizarse al revés, o sea, cómo es que se originaron las cosas “muertas”, puesto que La Vida se encontraba allí antes que las formas muertas. Fue la vida la que se alejó de las formas tras haberlas creado; ella las creó de la tenue sustancia vaporosa antes de que ella se condensara en la sólida corteza terrestre. Por tanto, sólo cuando la vida hubo abandonado las formas, fue que éstas pudieron cristalizarse y convertirse en cosas duras y muertas. Por ello, y así como el mineral no es otra cosa que el cuerpo cristalizado de los cuerpos vegetales, el coral es la cristalización de las formas animales. La vida jamás vino a una forma muerta a ocuparla y animarla. Tal como hemos dicho, fue la vida la que se retiró de las cosas y éstas aparecieron como “muertas”. Este estrato acoge la fuente primordial de la vida, de donde surgió el ímpetu que construyó todas y cada una de las formas terrestres. Es la correspondencia de la Región del Pensamiento Abstracto.
6- Estrato ígneo: Por extraño que pueda parecer, este estrato posee sensación. De aquí que el placer y el dolor, la simpatía y antipatía tengan su efecto terráqueo aquí. Generalmente se supone que la Tierra no puede tener sensaciones de ningún tipo, sean cuales fuesen las circunstancias; sin embargo, mientras observa la siega del grano maduro o la recolección de las frutas en el otoño, el ocultista conoce el placer que experimenta la Tierra con ello. Se trata de un placer similar al que experimenta la vaca cuando el ternero se amamanta de sus ubres repletas. La Tierra siente placer al haber proveído de la nutrición necesaria para su progenie de formas, el cual que alcanza su intensidad máxima mientras dura el tiempo de la cosecha.
De modo contrario, al arrancar plantas de raíz, el ocultista percibe que la Tierra siente un pinchazo de dolor. Por ello, aquél procura alimentarse de frutos que hayan crecido al sol, pues además de contener mayor cantidad de energía solar, no habrán causado dolor alguno a la Tierra. En cambio, cada desintegración de la costra dura le proporciona sensación de alivio, por lo que, claro está, cada solidificación y endurecimiento constituye para ella una fuente de dolor. De aquí que, cuando un torrente de montaña arrastra suelo consigo y lo lleva hacia las llanuras, la Tierra se sienta más libre, más desembarazada de su propio apelmazamiento y solidificación; pero, cuando el limo vuelva a depositarse de nuevo, como suele suceder en los bancos de los grandes ríos, ello tienda a producirle una sensación de molestia. Este estrato se corresponde con el Mundo del Espíritu de Vida. No debemos olvidar que la Tierra es el cuerpo denso de un Gran Espíritu, el cual, con la finalidad de suministrarnos un medio ambiente en el que podamos vivir y obtener experiencia, ha tenido que cristalizar su cuerpo hasta alcanzar su estado sólido actual.
Conforme prosiga la Evolución y aprenda el hombre las correspondientes lecciones a este punto de máxima densidad y concreción, la Tierra se irá ablandando y su Espíritu se irá liberando más y más. A esto es a lo que se refería San Pablo cuando decía que toda la creación está gimiendo y esperando por el día de la liberación.
7 – Estrato Reflector: Se corresponde con el Mundo del Espíritu Divino. En este estrato se encuentran todas las fuerzas tanto morales como inmorales, las cuales son conocidas bajo la denominación de “Leyes de la Naturaleza”. En la infancia del hombre, en las edades remotas, estas fuerzas eran muchísimo peores que en la actualidad, pero a medida que éticamente progresa la humanidad, en la misma y exacta proporción ellas mejoran. De aquí que, cualquier relajamiento profundo que se produzca, moralmente hablando, la tendencia es la de desatar estas Fuerzas de la Naturaleza dando lugar a catástrofes y caos terribles en la Tierra; por lo que, del mismo modo, la ferviente lucha en pro de altos ideales las convierte en enemigos reposados del ser humano. Por tanto, ellas constituyen un reflejo exacto de nuestro estado moral en cada momento. De esta suerte, desde el punto de vista oculto, el castigo ocurrido a Sodoma y Gomorra no es una superstición pueril y estúpida, pues, dado que, de igual modo que existe una responsabilidad individual de acuerdo con la Ley de Consecuencia, la cual atrae a cada persona los justos resultados de sus obras, buenas o malas, así también existe y tiene lugar una responsabilidad comunal y nacional que cierne sobre los grupos correspondientes de seres humanos los resultados ineludibles de sus actos de naturaleza colectiva. En líneas generales, las Fuerzas de la Naturaleza constituyen los agentes ordinarios de esa justicia retributiva al causar huracanes, inundaciones, terremotos, o, por contra, provechosas formaciones de yacimientos petrolíferos o carboníferos a favor de determinados grupos, de acuerdo con sus merecimientos.
8 – Estrato Atómico: Es el nombre dado por los Rosacruces a la octava capa de la Tierra, que es la expresión del Mundo de los Espíritus Virginales, y tiene la propiedad de multiplicar muchas veces las cosas existentes allí, si bien se aplica únicamente a las cosas que han sido definitivamente formadas, es decir, así como un trozo informe de madera no tendrá en él existencia, sí lo tendrá todo cuanto haya sido esculpido o modelado, o que tenga vida y forma, tal cual un cuadro o una flor. Este estrato lo multiplica todo de una manera asombrosa.
9 – Expresión Material del Espíritu Terrestre: Existen aquí corrientes en forma de lemniscatas (en forma de
las cuales están íntimamente relacionadas con el cerebro, el corazón y los órganos sexuales de la progenie humana. Se corresponde al Mundo de Dios.
10 – Centro del Ser del Espíritu Terrestre: Apenas puede decirse nada de este estrato o, mejor, centro, sino que es el estrato germinal y ultérrimo de todo cuanto hay en la Tierra y corresponde al Absoluto.
= = = = =
EL CRISTO EUCARÍSTICO
CÓMO SE PRODUCE
(Diálogo)
“… los grandiosos Ángeles del Destino, que son los que dan a cada nación e individuo la religión más apropiada de acuerdo con sus necesidades de desenvolvimiento espiritual, han sido quienes nos situaron a nosotros en tierra “cristiana” porque por medio de esta religión podremos ser ayudados mejor en nuestro desarrollo del alma. Aún admitiendo que el cristianismo ha sido muy oscurecido por el credo y el dogma de la Iglesia Católica, en modo alguno debemos permitir que ello nos impida la aceptación de aquellas enseñanzas que son en sí buenas o útiles porque otra cosa sería un despropósito, pues imaginémonos que situáramos nuestra atención sobre las manchas del sol rehusando ver su luz gloriosa.”
- ¿Entonces eso quiere decir que debemos ir a la iglesia…?
- Al menos sí es aconsejable; pero razonemos por qué.
- Ya te he oído, ya. Aunque me parece como duplicar las cosas, ¿no?
- No. Ten en cuenta que hay dos clases de hombres en este sentido: por un lado, los que viven en base a la fe y, por tanto, creen lo que se les dice porque eso les basta; y, por otro, los que no creemos si no comprendemos lo que se pretende que creamos.
Pero, como durante siglos la iglesia ha dominado en la sociedad y no ha permitido más enseñanza religiosa que la suya – que había olvidado la parte oculta – y, consecuentemente, todo el mundo se ha visto obligado a “creer”, hay hoy muchas personas teóricamente cristianas, pero que no acaban de ver las cosas claras, precisamente porque pertenecen al grupo de los que necesitan comprender para regir sus vidas por lo que se les dice sin más. Y esas personas hacen preguntas y la iglesia no sabe responderlas y, a esas preguntas, contesta con el dogma. De modo que esa hambre del alma que las atormenta y esa intransigencia de la iglesia – o crees lo que te digo sin razonártelo o te condenas por toda la eternidad – hace que se vayan alejando de ella y queden, así, privadas de la parte positiva, que es mucha, que la iglesia, no obstante, ha conservado.
- ¿Qué iglesia? ¿La católica?
- Todas las iglesias cristianas, es decir, las que siguen a Cristo, pero especialmente la católica. Max Heindel afirma que “las iglesias protestantes se llevaron lo peor y dejaron lo mejor.”
Me referiré, pues, al momento culminante del Sacramento de la Eucaristía con su punto culminante: La Consagración, respecto de la cual, todo lo anterior en la misa no habrá sido sino mera preparación para llegar a ella.
- ¿La Consagración, dices ? ¿ En qué consiste, realmente?
- En ella, la fórmula de poder son las siguientes palabras “esto es mi cuerpo” y “este es el cáliz de mi sangre”. Pero antes de pronunciar la primera, en el Sanctus, los fieles y el sacerdote dicen: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Y ésa es la fórmula de poder para evocar al Ángel de la Presencia.
- ¿Quién es el Ángel de la Presencia?
- Realmente no es un ángel; no es un ser vivo. Es una forma mental, reproducción del mismo Cristo, que Él envía cada vez que se produce una Consagración y con cuya ayuda tiene lugar ésta. Al aparecer el Ángel de la Presencia, le acompañan huestes enteras de una clase especial de ángeles que se llaman contemplativos y que acuden para bañarse en la luz radiante que de la Hostia emana, engendrando a su vez gran cantidad de energía con su devoción. Cuando el sacerdote pronuncia la primera fórmula de poder, se produce la Transubstanciación del Pan, que es el acontecimiento más impresionante que se puede uno imaginar.
- ¿En qué consiste?
- Para explicártelo voy a dar un rodeo necesario.
- De acuerdo.
- Cada átomo de materia física está permanentemente ligado por una especie de finísimo hilo con su sustancia correspondiente del mundo astral, y cada uno de los átomos de ésta, con la correspondiente sustancia del mundo mental, y así sucesivamente, hasta llegar al mismo Dios. De modo que puede decirse que todo átomo participa de la misma vida de Dios. Pero la cosa se complica más: Cada cuerpo simple de este plano físico, en el mundo astral resulta ser un cuerpo compuesto. Y cada cuerpo simple astral es, a su vez, en el mundo mental otro compuesto. Puedes imaginar, pues, la complicación que ello supone. Pero, curiosamente, si un cuerpo físico compuesto está formado por dos cuerpos simples, cada uno de los átomos de esos cuerpos simples, aunque estén formando parte de otra sustancia, sigue conectado, a través de su hilo particular, con el mismo Dios. ¿Lo entiendes?
- No estoy muy seguro.
- Te lo expondré con un ejemplo. Imagina una molécula de sal común. Como tú sabes, la molécula de sal común está compuesta de una molécula de cloro y otra de sodio. Pues bien, a pesar de estar ambas formando la sal, cada uno de los átomos de la molécula de cloro, seguirá tan unido a Dios a través de su hilo, como lo estaba cuando aún no se había unido al sodio para formar la sal. Y a cada átomo de la molécula de sodio le ocurre lo mismo.
- Ya lo he comprendido. Y es admirable y hace fácil comprender eso de que, en el fondo, todos somos partes de Dios o de que en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
- Pues bien. En el momento de la transubstanciación lo que ocurre es que el Ángel de la Presencia retira los hilos correspondientes a cada uno de los átomos de todas las sustancias que componen la Hostia y los sustituye por un rayo brillante como el sol que desciende de lo más alto conteniendo la vida misma de Cristo. Por tanto, la apariencia del pan, lo que la iglesia llama los “accidentes”, será la misma que antes. Pero la “sustancia” ya no, la sustancia será completamente otra.
- Ahora comprendo la célebre Transubstanciación. ¿Y con el vino ocurre lo mismo?
- Exactamente lo mismo, justo al hacer el sacerdote la segunda cruz y pronunciar la segunda fórmula de poder, si bien los fenómenos ocultos son distintos en cada caso.
- ¿Distintos… ? ¿En qué sentido?
- En el momento de la Transubstanciación, la Hostia refulge como un sol, y cuando el sacerdote la eleva para que los fieles la adoren, surgen de ella tres clases de energía diferentes.
- ¿Es posible?
- Sí. La primera, blanco y oro deslumbrante, se expande en todas direcciones, llegando a todos los puntos del templo y, atravesando sus paredes, se expande por los alrededores del templo hasta una considerable distancia, de lo cual se deduce lo conveniente que es vivir cerca de una iglesia. Esta energía produce un estímulo muy fuerte en el Espíritu Humano o Mente Abstracta, incrementando la intuición. El efecto de esta
energía en los fieles es proporcional a su desenvolvimiento espiritual, aunque el Yo Superior recibe siempre una gran ayuda que, en su adormecimiento en la mayor parte de los casos, no sabe discernir. También el cuerpo de Deseos, o Astral, en sus más elevados estratos queda intensamente influenciado. Y ocurre que quienes caminan o trabajan a cierta distancia del templo, repentinamente experimentan un estremecimiento de afecto o de devoción al pasar por ese lugar la oleada amor y de paz espiritual. Y nunca relacionarán ese sentimiento con la misa que se está celebrando en el templo próximo. Con ello, cada pueblo, cada parroquia, recibe, por lo menos una vez al día, esa efusión de energía que fomenta el adelanto de
que cada uno es capaz.
- ¿Y la segunda energía?
- La segunda, es como las llamas de la corona solar y, así como la anterior se derrama sobre todos los concurrentes, sin distinguir su estado de ánimo ni su evolución, esta segunda es selectiva, o sea, que sólo se actualiza en los devotos. Sale de la Hostia como una serie de rayos y se dirige a cada uno de los asistentes que están experimentando un sentimiento de devoción. Al recibir el rayo, el cuerpo de Deseos del destinatario refulge intensamente, transmitiendo su vibración al Espíritu Humano.
- ¡Qué maravilla!
- Como ves, el pan se ha convertido en el vehículo de Cristo, en una avanzadilla de Su conciencia.
- Exacto. ¿Y cómo es la tercera energía?
- La tercera, a diferencia de las dos anteriores, que manan ininterrumpidamente sin intervención de nadie, es la que los ángeles han de distribuir y se ve como un arroyo de fuego líquido, como de polvo de oro o de estrellas. Pero es limitada en su cantidad.
- Es maravilloso.
- Pues añade a todo esto que todos los puntos especiales como el ara y las paredes, así como los utensilios consagrados tales como el cáliz, la patena, la cruz, los cirios, etc., brillan, a su vez, e intercambian sus rayos componiendo un festival de energía luminosa de todos los colores. Y ello con la particularidad de que, así como la energía física se desgasta y termina por agotarse, la energía de los planos superiores se multiplica a sí misma al relacionarse con otra. De modo que todo el templo acaba siendo un mundo de luz, de devoción y amor. Bien entendido que la luz y los colores no son en sí la energía, sino sus ropajes, pues la energía es tan invisible en los planos superiores como en este mundo. Y que si la misa la celebra el obispo, entran en el juego de luces el anillo, el pectoral con sus siete joyas y el báculo con sus otras siete, todos emanando la energía y luz de los distintos rayos.
- ¿Y qué pasa con el vino al ser consagrado?
- Con el vino se produce la Transubstanciación del modo descrito, pero el rayo que desciende no es de blanco y oro deslumbrante como antes, sino que se parece a una espada de color carmesí intenso. Esta energía se derrama entre los asistentes. Pero es una energía más cercana al hombre medio, pues las vibraciones del vino pertenecen al astral superior y las del agua son vibraciones etéricas. La energía de la Hostia procede de la mónada y afecta a lo que en nosotros representa fortaleza, exactitud y ritmo, mientras que la del cáliz es más propia del Ego, del Triple Espíritu. Las dos nos son necesarias y cuando, como en la misa, actúan de consuno, estimulan todo bien y hacen desaparecer todo mal.
- ¡Cuánto he aprendido con todo esto, qué maravilloso es!
- Hay una cosa que conviene tener en cuenta y que la ignorancia ha hecho que se olvide.
- ¿De qué se trata?
- Todo el plan de la Eucaristía está previsto de modo que se sincronice con las corrientes magnéticas solares.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Que entre el Sol y la Tierra hay un flujo y reflujo permanente de corriente magnética. De medianoche a mediodía circula del sol hacia la Tierra; y desde mediodía hasta medianoche, de la Tierra al Sol. La Eucaristía ha de aprovechar la corriente del Sol hacia la Tierra. Por tanto, si se celebra pasado el mediodía, no tiene lugar la Transubstanciación. Será un acto devocional, pero no la Eucaristía. Deberá, por lo menos, haber comenzado el acto antes de mediodía porque, recién comenzado el reflujo hacia el Sol, aún no es lo suficientemente fuerte para anular la energía que evoca la misa. Y, por tanto, las formas consagradas después de mediodía no quedan debidamente consagradas.
- Pues eso no se está poniendo en práctica.
- Es, como te he dicho, otra de las consecuencias de haber perdido el verdadero conocimiento, o esotérico, la iglesia. Y aún te diré otra cosa, también muy discutida.
- ¿Cuál es ?
- Que la Eucaristía está concebida y estructurada para que sea ministrada por un organismo masculino. Por eso la ordenación de mujeres sacerdotes, si bien no tendría nada de particular en cualquier otro aspecto, no sería lo mismo en cuanto a la Eucaristía, ya que el cuerpo de la mujer tiene otra configuración interna distinta de la del hombre. Me refiero, claro, a la relación de fuerzas en los distintos vehículos.
- ¿Pero cuál es esa correlación? ¿Podrías profundizar un poco en ello?
- Sí, claro. Verás: Empezando por los vehículos más densos, y siguiendo hacia los superiores, lo que ocurre es que el Cuerpo Físico es positivo en el hombre y negativo en la mujer y por eso el hombre posee más fuerza; pero, el Cuerpo Etérico es positivo en la mujer y negativo en el hombre, por lo que aquélla posee más resistencia, soporta mejor el dolor y vive más tiempo; el siguiente vehículo, el Cuerpo de Deseos, o astral, es positivo en el hombre y negativo en la mujer y, por eso, los deseos son más acuciantes e intensos en aquél; el siguiente Cuerpo, el Mental Concreto o Mente, es positivo en la mujer y negativo en el hombre, lo que produce que la mujer sea más “práctica”, más observadora y tenga “los pies más asentados en el suelo”; el siguiente, es el Mental Abstracto o Espíritu Humano, que es positivo en el hombre y negativo en la mujer, por lo que al primero se le dan mejor las matemáticas, la filosofía y las grandes concepciones abstractas; el siguiente Cuerpo es el Espíritu de Vida, positivo en la mujer y negativo en el hombre, lo que hace posible la proverbial intuición femenina; y, el último, el Espíritu Divino, es positivo en el hombre y negativo en la mujer y, por ello, aquél tiene una voluntad más fuerte y activa.
- Es asombroso, y lo explica todo.
- Claro. Como te he dicho, el Espíritu es bisexual pero, según encarne como hombre o como mujer, expresa el lado positivo o negativo, según proceda, de cada uno de sus vehículos. Y la Eucaristía, como te he dicho también, está concebida para la relación de fuerzas que se da en la expresión que llamamos hombre. Esa es la razón oculta de la no conveniencia de la ordenación de mujeres, y que la iglesia tampoco la está explicando porque actualmente la ignora.
- Pues también es muy interesante conocer esto.
- Concluída la consagración, las energías primera y segunda están en plena actividad, mientras que la tercera se acumula hasta que llena el edificio todo y se transmuta o materializa en las manos del Ángel de la Presencia. El Pan y el Vino se han convertido en las joyas más valiosas del mundo, un regalo impensable y directo de Dios. El divino Ángel, que no es sino una prolongación de la conciencia del mismo Cristo, recibe, como respuesta, todos los sentimientos y pensamientos de gratitud, de devoción y de amor de los fieles, los modifica un tanto para acondicionarlos y, cuando se retira con una luminosa sonrisa, los deposita a los pies de Su
Señor. De ese modo contribuimos a llenar el depósito del que luego los sacerdotes harán uso al administrar los Sacramentos o a través de los distintos servicios religiosos.
- Veo que, prácticamente, la misa nos relaciona con Cristo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Pero, ¿qué pasa con las otras Personas?
- Es una buena pregunta. Siempre son necesarias la sabiduría para concebir, la fortaleza para realizar y la belleza para adornar. Y en todas las religiones participan las tres. Lo que ocurre es que, según lo que en cada caso y pueblo se ha creído conveniente, la religión que se les ha dado destaca uno de los tres aspectos de la Deidad. Y así, por ejemplo, el aspecto saivita del hinduismo, la religión de Jehová y la de Mahoma rinden culto a la Primera Persona, al Padre, al aspecto fortaleza; las religiones con cultos femeninos como las de Isis, Astarté, Venus, Vesta y Palas Atenea se enfocan en la Tercera Persona, o sea en el aspecto Belleza; mientras que la tendencia vaishnita del hinduismo, la religión de Mitra y el Cristianismo tributan su culto a la Segunda Persona, al Logos, al Verbo, a Cristo, o sea, al aspecto amor-sabiduría.
- Comprendo. En eso se ve la mano de Dios tratando de ayudar a cada pueblo según lo necesita.
- Exacto. Quisiera decirte algo también muy interesante. Lógicamente la fórmula para la consagración del Pan y el Vino que, como has visto, es muy simple, ha de pronunciarse con consciencia de lo que se está haciendo. Pues bien, nunca, en ninguna investigación clarividente, se ha encontrado que ningún sacerdote haya dejado de estar consciente y concentrado al pronunciarla. Pueden haber estado distraídos durante el resto de la misa o actuando mecánicamente o, incluso, sin ser conscientes de lo que hacían o no creyendo en ello; pero, al llegar ese momento todos, todos sin excepción, se han concentrado y han pronunciado las fórmulas de poder debidamente. Y eso quiere decir que ese enlace directo con Cristo que desarrollaron con la ordenación, actúa en los momentos en que es necesario por razones de servicio.
- Es verdaderamente impresionante.
- Llegamos al momento en que, rezado el Padrenuestro, la más maravillosa de las oraciones, recomendada por el mismo Cristo y que ahora no podemos desentrañar y, tras comulgar el sacerdote bajo las dos especies, son los fieles los que tienen acceso a recibir la Sagrada Forma.
- ¿Y qué ocurre entonces?
- El que comulga atrae hacia sí la línea del viviente fuego divino que está emanando directamente de Cristo. Con él recibe estímulo y fortaleza y experimenta un cambio que conviene pormenorizar.
- ¿Qué cambio?
- La energía altísima que recibe y que conmueve todos sus vehículos, desde los más elevados hasta el mismo cuerpo físico, produce en todos ellos una elevación de vibración. Desgraciadamente, la densidad de los más inferiores hace que esa vibración no dure mucho y que, con mayor o menor celeridad, descienda a la tasa habitual. Pero no es exactamente así si se comulga con frecuencia pues, en ese caso, la elevación es lenta, quizás lentísima, pero permanente y cada uno de sus vehículos se va convirtiendo en un centro de difusión de energía divina, que va influyendo en su entorno de modo constante y haciendo que vaya mejorando en todos los sentidos. La cantidad y calidad de energía que cada uno recibe al comulgar depende de su propia evolución y de la disposición en que se acerque al Sacramento, pues eso marca la que es capaz de asimilar. En todo caso, cualquiera que sea su grado de adelanto, todos experimentan una aceleración en su propia evolución. Recuerda que Teresa Neumann y el Padre Pío, por ejemplo, acabaron alimentándose cada día, exclusivamente con la Eucaristía. Hasta el punto de que su aparatos digestivo y excretor se atrofiaron.
A cada comulgante le sigue siempre algún ángel que revolotea bañándose en esas vibraciones que, por su elevación, no pueden alcanzar de modo normal. Y ello contribuye a aumentar aún el aura de paz y devoción que rodea a cada comulgante, lo perciba él o no, lo cual dependerá de su propia evolución.
- ¿Y qué ocurre luego en la iglesia?
- El sacerdote pronuncia las palabras de despedida que se interpretan mal.
- ¿Por qué?
- Porque ordinariamente se cree que van dirigidas a los fieles y no es así. Van dirigidas a las huestes angélicas y es la orden de que se pongan en camino para transportar la energía que cada uno de sus miembros ha recibido, hasta entregarla a su destinatario. Esa frase de despedida, “Idos, la misa ha terminado”, produce un revoloteo irisado y, rápidamente, todos los ángeles mensajeros desaparecen. Entonces el Ángel de la Eucaristía deshace el edificio para que toda la devoción y el amor en su construcción empleados se derramen por el mundo junto la energía generada por la última bendición.
- Una última pregunta, por favor.
- Adelante.
- ¿Produce la Comunión los mismos efectos que la meditación?
- No. Son esencialmente cosas distintas. La energía de la Eucaristía armoniza y fortalece, como te he dicho, los distintos vehículos de quienes la reciben. En cambio, mediante la meditación, y me estoy refiriendo al meditador altruista, uno mismo, con su propio esfuerzo, va desarrollando
las potencialidades de sus vehículos superiores para servir de auxilio al prójimo.
- ¿Y qué es preferible o más aconsejable?
- Corresponden a las dos clases de hombres que tradicionalmente ha habido y, a lo largo de la Historia, han alternado su colaboración o su incompatibilidad: Los llamados “Hijos de Set” o “Hijos del Hombre”, que han evolucionado por el lado de la devoción y la fe, desarrollando una polaridad del espíritu, la del corazón; y los llamados “Hijos de la Viuda” o “Hijos de Caín”, que han carecido de fe y han buscado por sí mismos la verdad desarrollando, consecuentemente, las facultades de la otra polaridad de Espíritu, la del intelecto.
¿Entonces cuál es la mejor?
- Ninguna de las dos es perfecta. El que desarrolló el corazón tendrá que recorrer de nuevo el sendero de múltiples existencias para desarrollar la inteligencia. Y el que desarrolló la mente, habrá de hacer lo propio hasta que desarrolle el corazón. Lo ideal, por tanto, es desarrollar ambas polaridades a la vez: Ser devoto, amar al prójimo desinteresadamente y actuar de modo inteligente y no llevado sólo por la emoción. Esta es la actitud que pretendió Cristo para Sus seguidores, puesto que les exhortaba a amar al prójimo para desarrollar el corazón, pero también les explicaba “en privado” los misterios divinos para fomentar el conocimiento y, con él, el intelecto, doctrina que, además, les expuso, primero, en privado a Sus discípulos durante su vida pública y luego, desde la Resurrección hasta la Ascensión, que fue cuando estableció la esencia de los Sacramentos e inició a una serie de primeros cristianos. Esos son, sin embargo, los conocimientos que, desgraciadamente, hubo que ocultar a causa de la conversión de la religión cristiana en la oficial del Imperio Romano y del consiguiente sometimiento de la iglesia al poder político. La iglesia, ya sometida, se desvió, lógicamente, a lo que a éste le convenía: Fe ciega, fanática, sin ningún elemento racional ni ninguna explicación inteligible.
Es llegado el momento de que esos conocimientos salgan a la luz e iluminen a todos.
Con relación a tu pregunta concreta sobre la Eucaristía y la meditación, si piensas un poco, obtendrás la respuesta por ti mismo.
- ¿Cómo?. No veo cómo.
- Tú sabes que la meditación es algo antiquísimo y que se practicaba en el Lejano Oriente y en el Antiguo Egipto y en Mesopotamia y, en general, en todos los pueblos con una religión digna de tal nombre, y ello muchos siglos y aún milenios antes de Cristo, ¿no?
- Sí.
- Entonces, si la Eucaristía no fuera infinitamente más conveniente y más efectiva, Cristo hubiera dejado la meditación como único medio de adelanto. La Eucaristía es algo nuevo, algo incluso inconcebible en la antigüedad. Es un descenso de Dios al hombre, es una electrocución espiritual a lo que nada existente antes ni nada creado después se puede
comparar. Lo que ocurre es que hay hombres que no quieren seguir el sendero religioso y esos disponen, para su evolución, de la magnífica herramienta que es la meditación. Lo lógico, sin embargo, lo racional y lo más aconsejable, es seguir simultáneamente las dos vías, utilizar las dos herramientas y obtener una evolución equilibrada y armónica, como quiso el propio Cristo. La doctrina de esta postura, en cuanto al sendero hacia el hombre ideal, puede muy bien resumirse en esta frase: “Una mente pura, un corazón tierno y un cuerpo sano”.
* * *
LA PALABRA, COMO MEDIO DE EVOLUCIÓN O DE REGRESIÓN
por Francisco-Manuel Nácher
1.- El Evangelio de Juan comienza con una gran verdad: “En el principio era el Verbo”. Es decir, que el Verbo es el comienzo de todo lo existente. Pero, ¿qué es el Verbo? ¿qué se encierra en esa palabra enigmática? Se encierra, simplemente, el sonido, la vibración. Y nos está diciendo Juan que el Creador de nuestro sistema planetario, cuando decidió llevar a cabo Su creación, acotó en el universo una zona del mismo, la llenó con su vibración, haciéndola así distinta de lo circundante y, con ello, dio comienzo en ella a su personal labor creativa. La vibración, pues, es la clave. La vibración es lo que mueve la
materia, inerte por naturaleza, y la obliga a adoptar formas, a constituir los diversos objetos o seres que llenan el universo. Porque cada vibración crea su propia forma. De ese modo, la vida penetra en la materia y se convierte en espíritu, al tiempo que la materia, al ser compenetrada por aquélla, adopta una forma. Son las dos polaridades de
la creación en marcha, influyéndose mutuamente y abriendo con esa recíproca relación la puerta a la infinidad de combinaciones que se manifiestan como objetos y seres vivientes.
La vibración, pues, el sonido – porque toda vibración produce sonido, al margen de que nos resulte audible o no – produce siempre e inevitablemente un determinado efecto sobre la materia. En ese sentido, pues, la vibración es una energía creadora. Y lo que hay que saber en cada caso es qué sonido hay que producir para dar a lugar a qué efecto
material. En eso estriba el secreto de la magia, tanto blanca como negra, y de la creación de los mundos y del universo todo. Siempre es el mismo proceso (como arriba es abajo y como bajo es arriba): las dos polaridades de la manifestación, vida y materia; la influencia de la vida, convertida en vibración, sobre la materia; conversión de la primera en espíritu y de la segunda en forma; y permanente influencia recíproca para elevar la materia hasta su identificación con la vida.
2.- Por eso, el primer sentido que desarrollamos los hombres, allá en el lejanísimo Período de Saturno – cuyas condiciones se repitieron en la Época Polar de la Cuarta Revolución del actual Período Terrestre -, cuando éramos simples minerales, fue el sentido del oído. Porque, para ir construyendo nuestros vehículos, hechos de materia, necesitábamos
escuchar la palabra oportuna, percibir la vibración apropiada, con el fin de que la materia se fuese adaptando a ella y dando lugar a la forma deseada por el espíritu. Por eso la materia oye, todos los objetos oyen, para poder ir obedeciendo las órdenes que, desde los planos superiores – recordemos los arquetipos que, permanentemente, están modelando la realidad inferior -, se les imparten con el fin de ir acondicionando sus
formas, sus cuerpos, a las vibraciones que perciben. Por eso la vida es continuo cambio. Por eso nada permanece estable. El oído, pues, nuestro primer sentido, no sólo es capaz de percibir los sonidos externos, del mundo físico, sino también los internos, los que constituyen esas órdenes secretas de lo alto que lo van construyendo y conservando todo y sosteniendo todo y que, en ocultismo se denominan “la música de las esferas”, “la Lira de Apolo” o “la Voz del Silencio”.
El siguiente sentido que desarrollamos fue el del tacto. Y nació en el remoto Período Solar – cuyas condiciones se repitieron durante la Época Hiperbórea de la Cuarta Revolución del actual Período Terrestre – mientras fuimos vegetales. Y tuvo, lógicamente, por fin, entablar una relación más íntima y directa entre el espíritu aprisionado por la materia y ésta. Fue la época de la tierra fundida y de la necesidad de huir del calor excesivo mediante el órgano hoy llamado glándula pineal, entonces externo y detector de la vibración calórica. Hoy este sentido se ha extendido por toda la superficie del cuerpo. Pero sigue percibiendo vibraciones y sólo vibraciones, que nosotros llamamos tacto.
El tercer sentido que desarrolló el hombre fue el de la vista, hecho que tuvo lugar en el Período Lunar y se repitió durante la Época Lemúrica, en la Cuarta Revolución del actual Período Terrestre. Y tenía por finalidad incrementar el conocimiento de la materia circundante por parte del espíritu. Y sigue hoy día captando vibraciones, que nosotros
denominamos luz y colores.
El cuarto sentido, el del olfato, se desarrolló durante la Época Atlante. En la actual Época Aria, se está desarrollando el sentido del gusto. Y en la próxima Sexta Época, se desarrollará la intuición, que hará ya posible, la comunicación directa entre el espíritu y sus vehículos, la percepción por la Personalidad – cuerpos físico, etérico y de deseos -
de los mensajes y órdenes del triple Espíritu – Divino, de Vida y Humano -, así como la percepción por éstos de los acontecimientos de los tres mundos inferiores.
Pero, siempre, esos mensajes no serán más que vibraciones. De una otra clase o frecuencia o ritmo o tono o longitud de onda. Pero vibraciones que, como sabemos, influyen inevitablemente a la materia, siempre susceptible de ser remodelada por una determinada clase de vibración.
3.- La palabra, pues, el objeto de estudio de nuestra conferencia de hoy, no es sino vibración. Un sonido. Algo que, como todas las vibraciones, está destinado a producir un efecto en su entorno material.
Pero, ¿cómo nació la palabra? ¿Era necesario su nacimiento? El hombre, el Espíritu Virginal que cada hombre es en realidad, es un espíritu colectivo, con conciencia grupal en su mundo original, el Mundo de los Espíritus Virginales y que, por tanto, ha de evolucionar
como un conjunto. Recordemos en este sentido que el primer capítulo del Génesis, al describir la Creación y referirse a su autor, no habla de un Dios individual, sino de “los Elohim”, es decir, un espíritu grupal y, por tanto, un Dios grupal. Y nosotros fuimos creados a imagen y semejanza suya.
Cierto que para esa evolución, el plan divino creador previó una etapa evolutiva individual, independiente hasta cierto grado, pero confluyente luego, cuando uno empieza a pretender hollar el Sendero, hacia un sendero común, cada vez más estrecho, hasta alcanzar la estrechez del filo de una navaja, y que acaba identificando a cada uno
con todos, sin perder, por supuesto, su propia conciencia.
Por tanto, cada uno de nosotros, para evolucionar, como espíritus que forman parte de otro espíritu colectivo mayor, nos necesitamos unos a otros, precisamos de las experiencias de los demás y de su sabiduría y de sus fracasos y de sus aciertos, para ir avanzando, aparentemente solos.
Es interesante darnos cuenta de que en la naturaleza todo está organizado para la evolución de todos como grupo: nos resulta imposible pensar o decir o hacer algo sin que ello repercuta, de un modo u otro sobre los demás. Y otro tanto ocurre a cada hombre. La silla en que nos sentamos, el papel sobre el que escribimos, el trabajo que realizamos cada día, la carretera sobre al que viajamos, la ropa que vestimos, el alimento que ingerimos, los muebles que usamos, en fin, todo, absolutamente todo lo que nos rodea y en lo que nos basamos para vivir, es obra del hombre, lo ha hecho alguien. Por supuesto, sin ser consciente de que iba a repercutir de modo inevitable en la vida de sus hermanos, pero cumpliendo esa ley que nos hace evolucionar juntos y ayudarnos en la labor común. Por eso el “ama a tu prójimo como a ti mismo” y por eso el “perdonar hasta setenta veces siete”, y por eso “cuando diste de comer o de beber al hambriento o al sediento, mitigaste mi hambre y mi sed.” Y por eso la necesidad de que vivamos “a tenor de
las leyes naturales” y del servicio inegoísta y del amor sin condiciones y de la tolerancia y del perdón. Porque, ¿puede una célula del dedo meñique de la mano derecha pretender ser más parte de nuestro cuerpo que otra célula de la oreja izquierda o del estómago o del corazón? Pues, del mismo modo, cada hombre no es sino una célula en el cuerpo de
Dios y, por tanto, con un origen común y un destino común y una labor común.
De ahí, de esa indisoluble unidad de todos, la previsión del plan divino de dotarnos, llegado el momento, por un lado, de un cerebro, capaz de interpretar los estímulos de los sentidos para manejarnos mejor en el mundo físico y, luego, para traducirlos a la lengua del espíritu y, más tarde aún, para trasladar al cuerpo las órdenes y enseñanzas del
Espíritu. Y, por otro lado, de una laringe, un órgano llamado, en primera instancia, a hacer posible el intercambio de experiencias y de pensamientos, de ideas, de sentimientos, de emociones, y de ilusiones entre los hombres, con el fin de ayudarse mutuamente en la evolución común. Y luego, para pronunciar, en su día, la palabra creadora, es decir, el sonido apropiado para obtener el efecto deseado. O sea, para hacer lo que todo ser creador hace: crear.
Con la finalidad, pues, de desarrollar esos dos órganos necesarios, el cerebro y la laringe, el plan divino previó la desviación de la mitad de la fuerza creadora sexual, dedicada hasta entonces, en su cien por cien, a la procreación, hacia la parte superior del cuerpo, para dar lugar, a lo largo de las eras, a su formación y perfeccionamiento.
Primero nació la laringe – rudimentaria, por supuesto – y el hombre empezó a emitir sonidos, más o menos inteligibles para sus congéneres.
Ocurrió en la Época Lemúrica, cuando alcanzamos el estadio animal.
Pero nuestras primeras palabras no fueron articuladas. Fueron meras onomatopeyas de los sonidos de la naturaleza: el silbido del viento, el bramar de la tempestad, el soplo de la brisa, el canturreo del arroyo, el rugido del trueno, el crepitar de las llamas…Pero eran palabras creadoras, puesto que provenían de la fuera creadora sexual.
Necesitamos llegar a la Época Atlante para recibir la mente y, con ella, la capacidad de pensar, de convertirnos en seres autoconscientes, es decir, conocedores de nuestra propia existencia, y situarnos conscientemente en el mundo, frente a nuestros congéneres y frente al entorno. Entonces ya nos hizo falta inventar las palabras que, por supuesto, conservaban mucho de onomatopéyicas, pero contenían ya un elemento distinto: una intencionalidad racional, un fin, un contenido específico, aportación de quien la pronunciaba. Porque el cerebro, como hermano de la laringe, nació también gracias a la fuerza creadora sexual y, por tanto, posee su capacidad creadora. La palabra, pues, y el pensamiento, fueron y son, decididamente, armas de creación en poder del hombre.
4.- ¿Y qué contenía entonces una palabra? Lo mismo que ahora.
Por supuesto, sonido, es decir, vibración. Pero también mucho más.
Porque una palabra, pronunciada por un hombre contiene, aunque él no lo pretenda, y hasta lo ignore, su experiencia, su memoria, sus conocimientos y sus emociones y pensamientos sobre el objeto que esa palabra pretende significar.
Dado que aún somos incapaces de comunicarnos directamente mediante la telepatía, nos resulta necesario comunicarnos con palabras.
Palabras que han de representar lo mismo que los correspondientes pensamientos contendrían si nos comunicásemos telepáticamente. Y ahí está la dificultad: en que cada hombre tiene tras de sí una serie inmensa de vidas y, por tanto, de experiencias y vivencias, relativas a la idea que cada palabra representa y, sin pretenderlo, impregna esa palabra con todas sus vibraciones citadas. Por eso, la misma palabra tiene, necesariamente, distinto significado para cada hombre. Porque, al traducir el símbolo que es, cada cual le añade su propio bagaje vital, enmascarando su sentido original. Ésa es la explicación de que la misma idea se exprese en distintos países con distinta palabra: porque no es la misma idea. Si lo fuera, la palabra sería también la misma.
Si yo pronuncio la palabra “asiento”, seguramente un rey pensará en su trono, un mendigo en el suelo, un oficinista en su silla, un inválido en su silla de ruedas, un ama de casa en su asiento preferido en el hogar, un jinete en su silla de montar, un colegial en su pupitre, etc. La palabra será la misma para todos, pero lo que cada cual le añadirá al mensaje inicial que contiene, será distinto. De lo cual se derivará que cada uno de
ellos, si ha de responder a la frase en que esa palabra se contiene, lo hará influenciado necesariamente por todo lo que su memoria le ha aportado sobre el tema “asiento”.
Porque, ¿qué es realmente una palabra? Simplemente, el símbolo de una idea.
Imaginemos, por un instante, que se nos traslada, con los ojos vendados, a un país desconocido e imaginemos que, una vez allí, se nos abandona a nuestra suerte. Nosotros, lo primero que haremos será quitarnos la venda de los ojos. Y, con gran sorpresa, descubriremos que ese país carece de luz. Todo es oscuridad. Y no tendremos más remedio, para poder orientarnos en él, que utilizar nuestro oído, por si nos llega
algún sonido que nos oriente, nuestro tacto, para saber en qué terreno nos encontramos y cómo es nuestro entorno en cuanto a su densidad y composición se refiere. Esos dos sentidos, puesto que la vista no nos servirá, al estar todo en tinieblas, serán nuestros guías. Auxiliados, más tarde, cuando hayamos de comer y beber, por el olfato y el gusto. E iremos almacenando en nuestra memoria todas las experiencias, todos los estímulos que esos cuatro sentidos nos vayan proporcionando, y haciéndonos una composición del lugar, imaginando cómo es ese mundo nuevo y cómo podremos sobrevivir en él. Y trataremos de descubrir alimentos y bebidas y cobijo y de construir herramientas y de utilizarlas para hacer nuestra vida más segura y confortable y llevadera. (Valdría la
pena hacer aquí un inciso para referirse a la obra del portugués universal Saramago, titulada “Ensayo sobre la ceguera” en la que, sin pretender estudiar el problema desde nuestro punto de vista de hoy, sí plantea el que se produce en una sociedad cuyos miembros se van quedando ciegos súbitamente). Y, si además de nosotros, descubrimos
que hay allí otros hombres en nuestra misma situación, trataremos de comunicar a los demás nuestros hallazgos y de asimilar los suyos, siempre con el fin dominar el medio, de saber más, de manejarnos mejor y de hacer que los demás también lo hagan y nos permitan participar de sus descubrimientos. Pero, para poder comunicarnos con los demás, no tendremos más remedio que inventar algo que nos permita hacernos entender por ellos y comprender lo que ellos intenten comunicarnos. Y entonces recurriremos a uno de los sentidos, el más desarrollado, el oído.
Y comenzaremos a inventar palabras para designar las sustancias, los sucesos, las vivencias y las ideas, palabras que, una vez aceptadas por los demás, cobrarán vida propia y cada cual les irá añadiendo acepciones y significados, de acuerdo con sus sucesivas y propias experiencias.
Eso es exactamente lo que le ocurre a nuestro espíritu al verse encerrado en un mundo de materia. Tiene que percibir los estímulos de los sentidos, llevarlos, a través del cerebro, al propio espíritu, interpretarlos y hacer regresar la orden, de nuevo, pasando por el cerebro, para reaccionar a ellos, a la vez que crea una idea de lo que es nuevo y un registro de lo sucedido. La primera será expresada por una palabra. Lo segundo, se almacenará como memoria.
Esa idea, pues, es y será siempre estrictamente personal y nunca podrá ese espíritu transmitir mediante la palabra que la representa, todo lo que para él significa. Ni podrá captar, a través de la palabra de otro, lo que para éste contiene en realidad.
De ahí la insalvable dificultad de la traducción que, por necesidad, se ve convertida en una re-creación. Porque, si la traducción es literal, es decir, palabra por palabra, no dice nada. Y, si es conceptual, se deja siempre fuera algo que estaba en el idioma original y añade algo del idioma de destino. Y por eso la triste pero real afirmación italiana de “traduttore, traditore”.
5.- A esa adición inevitable que todos hacemos a la idea inicial que representa cada palabra se debe la enorme incomunicación en que nos encontramos. La convivencia, como consecuencia de esa adición y a que cada cual considera que lo suyo es lo verdadero, lo exacto y lo procedente, porque, como suyo que es, lo ve así, resulta muy difícil, porque cada cual hablamos de una cosa distinta y todos pretendemos tener razón, sin darnos cuenta de que los demás tienen el mismo derecho a considerar acertada su visión particular.
Se dice, estudiando el tema de la incomunicación, que, cuando dos personas dialogan, en realidad hay doce dialogantes, todos distintos y pretendiendo distintas cosas. A primera vista, parece una exageración.
Pero, cuando se examina el asunto con detalle, pronto se cae en la cuenta de que es cierto, de que son doce los interlocutores en cada conversación entre dos. Y son éstos:
- El que yo realmente soy.
- El que yo creo que soy.
- El que me gustaría ser.
- El que el otro cree que soy.
- El que pienso que el otro cree que soy.
- El que me gustaría que el otro creyese que soy.
A estos seis interlocutores, lógicamente, hay que añadir los seis de la otra parte, componiendo los doce intervinientes en cualquier conversación.
Claro que tal cantidad de interlocutores hacen muy difícil el entendimiento. Pero, para eliminar los diez sobrantes hace falta lograr un escalón evolutivo que aún no está al alcance todos: conocerse a sí mismo. De ese modo, cuando ambos interlocutores se conocen a sí mismos, no han de fingir ni de disimular ni de suponer nada, por lo que
los demás interlocutores desaparecen por innecesarios.
6.- El hombre, pues, va creando palabras para responder a sus necesidades de expresión. Y busca los términos más exactos, desde su punto de vista, para expresar su concepto de las cosas. Pero “su” concepto, “su” visión, “su” idea, “sus” conocimientos, “su” ser interno.
Porque, queramos o no, volcamos nuestro ser interno en nuestras palabras. A un hombre iletrado le resulta imposible fingir cultura y elevación al hablar, de la misma forma que al hombre culto le es dificilísimo disimular sus conocimientos cuando habla. Cada uno, pues,
lo quiera o no, estará haciendo público su nivel cultural, emocional e intelectual con sólo pronunciar un par de frases en una conversación intrascendente. Situación que se agravará a medida que el tema sea más elevado o más sutil o más complejo. Cada cual hará lo que pueda, pero no más. Dará de sí lo que tenga dentro, pero no más. Será todo lo exacto y expresivo y contundente de que sea capaz, pero no más. Podrá o no,
como se dice de los dictadores, “vencer”, pero no “convencer”.
Y es que, si cada palabra tiene para cada uno un significado, si cada palabra es el símbolo de una idea, cada frase lo es de un juicio. Y un juicio, que gramaticalmente supone una afirmación o una negación, un sujeto y un verbo y un predicado, supone también la utilización de varias o de muchas palabras, cada una de ellas con su ignificado íntimo y su significado añadido o atribuido por quien las emplea y, luego, por
quien las escucha e interpreta.
Así, del mismo modo que cada hombre va configurando su propio léxico, adaptado a su nivel, como él no es más que un miembro de la sociedad en que vive, va configurando al mismo tiempo, sin pretenderlo, el léxico de esa sociedad. Por eso cada grupo, pueblo, o raza acaba teniendo una lengua propia y distinta de las demás. Ni que decir tiene
que en ese proceso desarrolla un papel fundamental el espíritu de raza de cada pueblo, que trata siempre de efundir, de hacer crecer y destacar determinadas características y de omitir o mitigar otras; de poner la atención en determinados fenómenos y no en otros; de valorar determinadas ideas o comportamiento y no otros.
Se dice que el español, el portugués, el italiano, el francés y el rumano descienden del latín, que un día se habló en todo el imperio romano. Y que el alemán, el holandés, el inglés, el sueco, el noruego y el danés, descienden del antiguo germano. Pero, ¿hasta qué punto esa afirmación es cierta? Las lenguas citadas no “descienden” de ninguna
otra. Simplemente “son” esa lengua. Porque el español no es sino el latín que hoy se habla en España; y el italiano, el latín que hoy se habla en Italia; y el inglés, el germano que hoy se habla en Gran Bretaña y en Estados Unidos. Ya que el latín no desapareció en ningún momento, sino que fue cambiando, evolucionando, hasta llegar a todas las variedades citadas. Porque las lenguas no reflejan sino el ser interno de quienes las
hablan y quienes las crean, sus modos de pensar y de sentir y de ver las cosas y de reaccionar ante los acontecimientos y de tratar de vencer las adversidades y de inventar y de sobrevivir. Y van naciendo una serie de refranes, verdaderas píldoras de sabiduría popular, acreditados por siglos de vigencia y de comprobación; y surgen los modismos, que responden a situaciones específicas y muy repetidas y familiares; y aparecen los
neologismos, para atender necesidades de expresión nuevas que la lengua existente no puede satisfacer con propiedad. Y los idiomas, como quienes los van creando y modificando, acaban, como ellos, siendo algo vivo, que refleja en todo momento el sentir y el pensar del pueblo que los habla.
La siguiente manifestación del emperador Carlos I de España y V de Alemania, que nació en Flandes y no llegó a España hasta los quince años, sin saber español y hablando sólo alemán, demuestra que cada pueblo crea su propia lengua y que cada individuo se siente más cómodo con una expresión que con otras. Afirmó este personaje: “Se debe hablar
a Dios en castellano; a los hombres, en francés; a las mujeres, en italiano; y, a los caballos, en alemán.
7.- Las palabras, sin embargo, no se van creando arbitrariamente.
Aunque no nos percatemos de ello, para crearlas obedecemos ciertas leyes naturales, lo mismo que cuando pensamos, observamos las leyes naturales que rigen el pensamiento y cuando digerimos, respetamos o, mejor, cumplimos, ciertas leyes de la química. Y ello porque, no lo olvidemos, el hombre forma parte de la naturaleza y, por ello, está sometido a las leyes que la rigen.
Fijémonos en los nombres. En nuestros nombres. A cada uno se nos da uno determinado cuando niños. Ese nombre siempre creemos, estamos convencidos, de que es de libre elección de los padres. Sin embargo, en el mundo oculto, no es así. Os voy a contar algo que, con relación a este tema he vivido personalmente. Cuando mi mujer y yo esperábamos nuestro primer retoño, allá por el año 65, y sin saber, ya que entonces no se sabía, si sería niño o niña, decidimos buscarle un nombre. Para ello, acordamos varias cosas ineludibles: que no hubiese ningún miembro de la familia ni ningún conocido con ese nombre; que no admitiese diminutivo; y que nos gustase a los dos. Con ese fin, cada
noche íbamos repasando el santoral completo y anotando los nombres que reunían esos requisitos. Tras varios meses de ilusionada búsqueda, dimos con los dos nombres que más nos gustaron. Mónica si era niña y Germán si era varón. No conocíamos ninguna Mónica ni ningún Germán y en España eran nombres prácticamente desconocidos. Nació, pues, nuestra hija y se llamó Mónica. Dos años y medio después nació nuestro hijo y se llamó Germán. Pues bien, cuando llegó la escolarización nos encontramos con la sorpresa de que en la clase de mi hija había nada menos que tres Mónicas y en la de mi hijo, un Germán, además de él. Y luego, descubrimos, con estupor, que España entera estaba llena de Mónicas y de Germanes cuyos padres estaban seguros de haber sido originales al elegir sus nombres. ¿Qué había ocurrido? ¿no fuimos realmente libres al escogerlos? ¿no era cierto que cuando los elegimos eran prácticamente desconocidos? Sí. Era cierto, Pero también lo era que, en aquellos momentos, durante aquellos años, multitud de padres
estaban buscando nombre para sus hijos y fueron a elegir esos mismos nombres. Pero, ¿por qué? Simplemente, obedeciendo una ley natural cuya existencia desconocíamos y que se llama la Ley del Ritmo, que hace que todo se repita cíclicamente, si bien, en escala cada vez mayor o más perfecta.
¿No nos ha ocurrido a todos el que nos presenten a alguien y pensemos que el nombre que lleva “no le va”, que no tiene cara de llamarse así, que le iría mejor llamarse de otro modo y hasta nos atrevemos a decir qué nombre es el que le cuadraría mejor? ¿A qué obedece eso? A que percibimos una disonancia entre la persona y el nombre que pretende representarla. ¿Y qué sucede cuando nuestros parientes o amigos, prescindiendo de nuestro nombre, nos lo cambian y nos llaman de otra manera, con un diminutivo o incluso con un apodo?
Pues que, para ellos, esa nueva denominación armoniza más con nuestro modo de ser, por lo menos con el modo de ser que ellos perciben. ¿Por qué a los iniciados se les cambiaba antiguamente el nombre tras la iniciación? Por el mismo motivo: el antiguo nombre ya no armonizaba con las nuevas vibraciones. ¿Y por qué se cambian de nombre los religiosos cuando hacen sus votos? Por la misma razón. Siempre es cuestión de vibración, de armonización, de sonido. De la Palabra. Del Verbo. Siempre. Porque el Verbo está en la raíz de todo.
8.- Hasta tal punto es importante el lenguaje, el empleo de las palabras que desde Platón, en su Cratilo, ha sido objeto de estudio por la filosofía.
En este campo, ha surgido durante el siglo veinte dos escuelas, denominadas el Neopositivismo y la Filosofía Analítica, representadas, respectivamente, por Schick y por Wittgenstein, que han puesto el acento, precisamente, en el lenguaje como vehículo del conocimiento. Y, basadas en esa inevitable incomunicación lingüística entre los hombres, han llegado a negar la validez de la metafísica y a afirmar que “las palabras no pueden entenderse fuera de un contexto de actividades humanas con las que el lenguaje está entretejido, es decir que, para entender cabalmente el significado de una palabra hay que estudiarlo dentro del “juego de lenguaje” al que la palabra pertenece, dentro de un contexto determinado”. Y que “el significado de una palabra no es algo objetivo, dado siempre, sino que depende de su contexto”.
De todos modos, habiendo llamado la atención sobre esa incomunicación y, consecuentemente, sobre la cortedad de las palabras para representar dignamente los pensamientos, no han solucionado el problema, por otra parte, insoluble.
9.- Se habla en las Escrituras de “la Palabra perdida”. Pero, ¿qué es la Palabra Perdida? En la Época Lemúrica, cuando el hombre emitía los sonidos de la naturaleza a que nos hemos referido, conocía de modo instintivo la manera de crear, de producir el sonido apropiado, la orden precisa, para que los elementales constructores, obedeciendo el mandato inexorable que contenía, combinasen la materia obedientemente para darle la forma deseada. El hombre, sin embargo, cuando recibió la mente y se convirtió en ser pensante y esa mente recién nacida y por tanto débil, fue dominada por el cuerpo de deseos, ya en funcionamiento todo un Período y, consecuentemente, robusto, surgió la astucia, es decir, la utilización del intelecto para la satisfacción de los propios deseos. Y fue tal el desaguisado producido, tratando cada cual de utilizar sus poderes eadores, los mantrams de poder que estaban en sus manos, y tal la serie de crueldades y de abusos producidos por el egoísmo, que la Jerarquía que dirige la evolución de la Humanidad consideró necesario eliminar, por un lado, de la Tierra a quienes, de modo incorregible, hacían mal uso del poder creador y que son los actualmente llamados magos negros y, por otro, borrar de la memoria de todos los hombres, hasta que llegara el momento oportuno, esa palabra creadora, esos mantrams heredados de las antiguas edades y que el hombre hasta entonces había utilizado obedeciendo las leyes de la naturaleza, de modo inconsciente, como las primeras subrazas atlantes. Y esa fue la causa del Diluvio. Y del tener que comenzar de nuevo a luchar por recuperar esa apalabra creadora, entonces ya “perdida”. Y en eso estamos. Pero ahora sólo se puede recuperar mediante la Iniciación. Los Auxiliares Invisibles pueden usarla para crear tejidos y materializar órganos y hacer curaciones y operaciones, por ejemplo. Pero sólo se les confía a quienes se han hecho acreedores a ello, mediante vidas de servicio desinteresado y altruista al
prójimo, y de quienes se está completamente seguro de que no harán de ella el uso que en la antigüedad se hizo.
10.- ¿No os ha llamado la atención que tengamos en la cara dos oídos, dos fosas nasales, dos ojos pero una sola lengua? ¿Qué nos sugiere? Lógicamente, que ella sola se basta para alimentar los dos oídos de cada uno de nuestros semejantes. ¿Imagináis lo que sería el mundo si cada uno de nosotros tuviésemos dos lenguas que pudiesen hablar a la vez de cosas distintas o de una misma cosa con distintas visiones?
El apóstol Santiago, en su maravillosa y profunda Epístola dice.
“La lengua, siendo uno de nuestros órganos, contamina, sin embargo, el cuerpo entero… De la misma boca salen bendición y maldición. Y eso no puede ser… ¿Es que una fuente puede echar por el mismo caño agua dulce y agua salobre…? ¿De dónde esas guerras y de dónde esas luchas entre vosotros? ¿no será precisamente de esos apetitos agresivos que lleváis en el cuerpo? Deseáis y no obtenéis, sentís envidia y despecho y no conseguís nada; lucháis y os hacéis la guerra y no obtenéis, porque no pedís o, si pedís, no recibís porque pedís mal, para satisfacer vuestros apetitos… Dejad de denigraros unos a otros. Quien denigra a su hermano o juzga a su hermano, denigra y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no la estás cumpliendo; eres su juez”.
Muchos de vosotros habréis visto esa representación consistente en tres monos sentados, uno de los cuales se tapa los ojos, otro los oídos y el tercero, la boca, y que son característicos del antiguo hinduismo. ¿Qué significan? Pues que, para evolucionar debidamente, es un gran consejo “no ver, no oír y no hablar”, es decir, no ver lo que no nos importa, no oír lo que no nos hace bien y no hablar lo que pude perjudicar a alguien.
Resulta curioso observar que ninguno de los fundadores de las grandes religiones ha dejado escritas sus enseñanzas. Todos han preferido transmitirlas a sus discípulos, de boca a oído, para evitar su deformación y cristalización, y ello porque la palabra hablada contiene muchos matices e interpretaciones imposibles de plasmar en la palabra escrita. Pero todos han visto frustradas sus esperanzas porque sus seguidores las han escrito, según su propia interpretación, como no podía por menos de ser y, luego, se han quedado aferrados a la letra y nunca al espíritu de esas enseñanzas, lo cual ha conducido siempre a la cristalización de las iglesias y al fanatismo, con todas sus secuelas de crueldad, persecuciones, injusticias, intolerancias, etc. Todo ello derivado del problema de la interpretación, necesariamente personal, de las palabras como símbolos de ideas.
11.- ¿Y qué uso hacemos nosotros ahora de las palabras? Sabiendo que son creadoras y que, por tanto, producen siempre un efecto sobre el entorno, y sabiendo que llevan consigo ideas, que han de influir necesariamente a los demás, hemos de reconocer que no hacemos de ellas el mejor uso posible.
¿Qué efecto produce una conversación intrascendente, de esas tan frecuentes en las que se pasan horas diciendo nada? De momento, suponen un enorme desgaste de energía. Y es lógico porque, para hablar, han de intervenir todos nuestros vehículos: la mente, el cuerpo de deseos, el cuerpo vital y el cuerpo físico. Y ello exige un desgaste muy considerable. Hasta el punto de que, aunque así no se considere, el hablar es una de las actividades humanas que más desgasta y, por tanto, que más cansa.
¿Qué finalidad tiene sino el silencio absoluto de los cartujos o el relativo de las órdenes contemplativas? Precisamente ése, el de ahorrar energía creadora para, unida a la fuerza sexual que también ahorran, mediante la oración y la devoción y los actos altruistas, alquimizarla y transformarla en pensamientos y en obras positivas.
Por eso en todos los idiomas, sin excepción, existe un término, una palabra, un verbo, que expresa de modo peyorativo o despectivo ese “hablar por hablar, sin decir nada, para pasar el tiempo”. En español decimos “charlar”; en francés, “bavarder”; en alemán, “schwatzen”; en ruso, “baltatch”; y siempre con un sentido de desprecio, como
demostrando que el pueblo, creador, al fin y al cabo, del idioma, – sin olvidar que, en última instancia, el idioma es obra del Espíritu de Raza propio de cada pueblo – sabe que no es una actividad sana ni aconsejable, aunque frecuente.
Eso, sin embargo, de hablar por pasar el rato, nos ocurre sólo de vez en cuando. El resto del tiempo, mientras nos relacionamos con nuestros semejantes, querámoslo o no, estamos también empleando palabras. Y ahí está el problema, el meollo de la conferencia de hoy.
Porque hemos dicho que la palabra es símbolo de la idea y que una frase lo es de un juicio, de una opinión, de una afirmación. Por tanto, si sabemos que nuestros pensamientos, vibraciones al fin, son creadores, es decir, que la energía sigue al pensamiento, hemos de saber también que la idea, como fruto de la misma fuerza creadora, tiene idéntico poder y puede, además suscitar en los demás ideas análogas y puede perjudicar a sus destinatarios y puede ayudarles, todo según la intención con que se use y el número de personas que la empleen.
12.- La palabra, por tanto, lo mismo que el pensamiento, nos puede hacer evolucionar, si la empleamos ajustándonos a las leyes naturales, o nos puede hacer retroceder en la evolución, si la usamos de modo inadecuado.
¿Y cuáles son esos dos modos de empleo? ¿Y dónde está el criterio para distinguirlos? ¿Y qué ocurre en cada uno de los dos casos? El criterio para distinguir si estamos haciendo un buen o un mal uso de nuestra capacidad de hablar está muy claro en la Escritura:
“compórtate con los demás como a ti te gustaría que los demás se comportasen contigo”, “ama a tu prójimo como a ti mismo”, “un sólo mandamiento os doy: que os améis unos a otros como yo os he amado”, “no prestarás falso testimonio ni mentirás”. ¿Está claro?
¿Y cuáles son los casos, las actividades oratorias que empleamos en cada ocasión?
En el aspecto negativo, son varias las tentaciones: la mentira, la murmuración, la calumnia, la injuria, la crítica, el falso testimonio, el perjurio, la promesa incumplida, la imprecación, la blasfemia, etc.
En el aspecto positivo: la oración, la alabanza, la consolación, el consejo, la veracidad, etc.
Y en un aspecto neutro, que, según la intención, puede ser negativo o positivo, están la enseñanza, los mantrams y la invocación.
13.- Vamos, pues, a desentrañar qué se esconde tras cada una de estas manifestaciones y, para ello, empezaremos por las que se caracterizan por su aspecto negativo:
a.- La mentira. Es una afirmación contraria a la verdad, hecha conscientemente. Hay que saber distinguirla del error, que también es una afirmación contraria a la verdad, pero inconscientemente hecha. Si yo afirmo que está lloviendo, aunque sé que no es verdad, estoy mintiendo. Pero si lo digo creyendo que es verdad, entonces, simplemente, estaré en un error y, por tanto, libre de culpa.
¿Y qué efectos produce la mentira? El ocultismo asegura que la mentira es, a la vez, asesina y suicida. ¿Y por qué una afirmación tan tajante? Por la razón siguiente: Todos sabemos que los distintos mundos se interpenetran, que el mundo del pensamiento interpenetra al mundo del deseo y éste al físico. Y eso quiere decir que, cualquier cosa que ocurra en este mundo, se produce también en los demás mundos, ya que su sustancia está compenetrando a la materia física. De ese modo, cuando alguien narra un hecho de modo distinto a como ha sucedido en realidad, inevitablemente se produce una disonancia entre las vibraciones de la memoria de la naturaleza, que conserva una imagen
fiel de lo sucedido, y la mentira, que la deforma. Y, como esas dos imágenes se refieren al mismo asunto, se atraerán en el mundo del deseo.
Pero como discrepan, se combatirán y debilitarán mutuamente. Por lo que la mentira, además de asesinar a la verdad, se suicida al hacer que aquélla la desgaste y acabe con ella. Pero como ese mismo proceso se da en el interior del hombre, del mentiroso, en sus cuerpos de deseos y vital, que conservan la mentira y la realidad respectivamente, esa
inarmonía entre ambas vibraciones se reflejará en todos los vehículos del mentiroso, produciéndole un desequilibrio interior, fomentado por el temor a ser descubierto, que se traducirá en nerviosismo, alteración del carácter, etc. Y, si el mentiroso persiste en su vicio, cuando, tras la muerte y su pasaje por el purgatorio y los cielos, trate de crear los
arquetipos de sus vehículos para su próxima encarnación, como estará acostumbrado a distorsionar la realidad, construirá arquetipos distorsionados que darán lugar a vehículos imperfectos e inarmónicos que le producirán gran quebranto en su próxima vida. Con lo cual el espíritu podrá aprender la lección de la verdad.
Es de notar, además que, dado que la verdad y la mentira luchan inevitablemente, como hemos dicho, si la mentira se repite, puede alcanzar tal vigor, que acaba por disolver la verdad y suplantarla. Hecho éste al que recurren con frecuencia la mayor parte de los políticos para que “su verdad”, es decir, la mentira que pretenden hacer prevalecer,
predomine sobre “la verdad” y la suplante convirtiéndose en verdad oficial.
Sobre la mentira me gustaría hacer una afirmación muy interesante y es la de que, sin ninguna duda, el hombre fue programado para decir la verdad. ¿En qué me baso? En una máquina muy interesante que se llama el detector de mentiras. Porque, ¿cómo actúa esa máquina? De un modo muy sencillo: detecta los cambios en el ritmo cardíaco, la sudoración, los tics involuntarios, la alteración del ritmo respiratorio y su profundidad, etc. ¿Y por qué? Porque se ha descubierto que, cuando mentimos, es decir, cuando afirmamos algo que nos consta que es falso, nosotros podremos decir lo que queramos, pero nuestro cuerpo reacciona contra la mentira acelerando los latidos cardíacos y el ritmo respiratorio y produciendo sudoración y nerviosismo. Y eso es lo que detecta la
máquina en cuestión: la mentira. O, por mejor decir, las consecuencias de la mentira. De lo que se deduce que el cuerpo humano no fue diseñado para mentir sino para ser veraz, ya que todas las alteraciones que la mentira produce son negativas y producen desgastes innecesarios de energía. No es casual, sabiendo esto, el desgaste y el envejecimiento que experimentan la mayor parte de los políticos a poco de ostentar el
poder. Y no es difícil imaginar el origen de ese aspecto cansado que les caracteriza cuando, si de veras deseasen servir al prójimo, y lo hiciesen por la vía de la veracidad, deberían estar radiantes de felicidad y con aspecto alegre y optimista.
b.- La murmuración. El diccionario la define como “hablar entre dientes manifestando queja o disgusto por alguna cosa” o “conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones”. La murmuración es uno de los mayores enemigos del amor. Es peor aún que la mentira, porque se goza en hacer daño, en concentrar la atención de varios sobre lo negativo de uno para resaltarlo a la vista de los demás, para que éstos participen, y porque diluye la responsabilidad entre los murmuradores, ya que se trata de una labor colectiva, a diferencia de la mentira, que es algo individual.
Tan negativa y perjudicial se ha considerado la murmuración en todos los sentidos y en todas las épocas que, en la antigua Babilonia, nada menos que en el siglo trece antes de Cristo, el rey Naram-Sin la castigó explícitamente con la pena de muerte.
c.- La calumnia. Es “una acusación falsa, hecha maliciosamente, para causar daño”. Participa, por tanto, de la mentira, puesto que es falso lo que se afirma y se hace conscientemente. Pero, además, añade el elemento de la intencionalidad decidida y concreta, de hacer daño, de perjudicar.
La calumnia es algo muy difícil de combatir. Una vez lanzada resulta imposible controlarla y averiguar hasta qué extremo perjudicará al calumniado y, menos aún, calcular sus posibles efectos.
Recuerdo que, en el colegio en que me eduqué, nos ponían un ejemplo muy gráfico para ilustrarnos sobre la calumnia y sus alcances.
Nos decían: “Imaginad que tomáis un pollo en vuestras manos y subís con él un monte muy alto. Que, una vez en la cima, lo peláis y vais lanzando sus plumas al viento. Y que, cuando hayáis terminado de pelarlo, intentéis recoger todas las plumas. Eso es la calumnia. Y así de imposible es reparar el daño con ella causado”.
Un ejemplo análogo es el de arrugar un papel y, luego, desarrugarlo y pretender que quede como antes. Es tan imposible como borrar los efectos de la calumnia.
Abundando en la misma idea, al filósofo francés Voltaire decía:
“Calumnia, que algo queda”.
Se cuenta del político español Cánovas del Castillo que alguien le preguntó si la calumnia se podía combatir de algún modo, a lo que él respondió rápidamente: “Si, haciendo lo que dicen que hacemos”.
d.- La injuria.- Definida en el diccionario como “Ultraje, de obra o de palabra”, supone el ánimo de ofender, al margen de lo que se afirme del ofendido. Y, además, exige la relación directa, próxima o, mejor, inmediata, entre el ultrajador y el ultrajado. Es una actitud menos frecuente que la mentira, la murmuración y la calumnia porque aquí
queda el autor al descubierto en el mismo momento de injuriar.
La mayor parte de los duelos que jalonaron el siglo diecinueve y los principios del veinte se debieron precisamente a la injuria. Y supusieron una serie de muertes estúpidas e inútiles que nunca debieron ocurrir.
Sobre la injuria y sobre todo aquello que, dicho o hecho por los demás y que nos duele o molesta u ofende, es preciso que nosotros, estudiantes de lo oculto, reflexionemos seriamente. Porque siempre que nos sentimos ofendidos estamos siendo víctimas de un espejismo.
Imaginemos sino que alguien nos insulta o nos injuria y nosotros reaccionamos con una bofetada o con otra injuria, pero en todo caso, excitándonos como consecuencia del ataque de que hemos sido víctimas.
Imaginemos ahora, sin embargo, que esa persona, que nos ha insultado u ofendido, hubiera hecho o dicho lo mismo, pero nosotros no lo hubiéramos oído. Su actuación, sus palabras y hasta su intención hubieran sido exactamente las del caso anterior, en los mismos términos y con la misma malicia e idéntica intención. Pero nosotros no hubiéramos reaccionado. No nos hubiéramos sentido ofendidos. ¿Qué nos está diciendo eso? Sencillamente, nos está haciendo ver que todo el enfado, los nervios y la reacción a la ofensa es cosa exclusivamente nuestra. Que no hay relación de causa a efecto entre el insulto proferido por el otro y nuestra reacción. Es algo que nos conviene reflexionar y
aún meditar. Porque, cuando se ve con claridad, se comprende qué equivocados estamos en casi todas nuestras actitudes con relación a los demás. Y ello se debe a que nuestras auras están tintadas con nuestros defectos y tendencias y no podemos ver el exterior si no es a través de ellas que, necesariamente, tintan lo que vemos o percibimos. Y es a ese defecto o a esa intención o a esa inclinación nuestra a lo que reaccionamos y no a lo que el otro ha dicho o hecho. O, en el mejor de los casos, reaccionamos a lo que le otro ha dicho o hecho, pero tintado siempre con nuestros errores y vicios y tendencias y defectos. Cuando esto se comprende, una gran paz nos invade y nos sentimos predispuestos a pasar sobre cuantos insultos e injurias se nos infieran, con el fin de vencer nuestros propios defectos, dispuestos siempre a actuar en perjuicio de nuestra evolución espiritual.
e.- La crítica. Es la censura de las acciones o de la conducta de alguien. Estamos, pues, en el célebre y bíblico “no juzguéis y no seréis juzgados”. Es éste otro de los defectos más perniciosos que emplea la lengua para su manifestación. Trata de destruir, de socavar prestigios, de contrarrestar éxitos o triunfos o hallazgos o inventos o creaciones. Y está siempre basada en la envidia. Se dice, y con razón, que los críticos literarios son escritores frustrados, a los que guía, generalmente el despecho, la envidia, el sentimiento de haber sido tratados injustamente y el deseo de aprovechar la ocasión para vengarse de ello en el inocente escritor, que no ha intervenido en esa supuesta injusticia. Es, pues,
además de fruto de la envidia, una venganza mal dirigida. Y más aún cuando, gracias a nuestros conocimientos, sabemos que cada uno somos y podemos y sabemos lo que nuestro propio esfuerzo en vidas anteriores ha dado de sí, por lo que no podemos echar a nadie la culpa de nuestros defectos o carencias.
¡Y qué frecuentes son las críticas, precisamente en los Centros ocultistas! ¡Cuán pocos miembros de los mismos saben resistir la tentación de criticar a algún compañero que destaca por algo de lo que ellos carecen! Y es que, cuando alguien experimenta ampliaciones de conciencia y comienza a ver claras cosas que antes no veía y a transmitir sus hallazgos a los demás, sin saberlo, está canalizando una gran energía que desciende desde lo alto. Pero esa energía tiene la particularidad de que, una vez alcanza a los demás, destaca en ellos lo que en ellos predomina. Y si lo predominante es el amor o el ansia de conocimiento o la piedad o la fraternidad o el altruismo, verán incrementadas esas virtudes. Pero si son la envidia o el despecho o el odio o la falta de
comprensión y de tolerancia, esos defectos se les exacerbarán y se manifestarán de modo anormal, con el fin de que recojan la cosecha apropiada a tales posturas, y aprendan la lección de la tolerancia, la comprensión y el compañerismo. Por eso se nos recomienda la retrospección diaria, para que nos acostumbremos a no mirar los defectos de los demás, sino los propios, y tratar de corregirlos.
Viene a cuento aquí la leyenda de aquel joven que pretendía cambiar el mundo. Cuando llegó a la madurez, sólo confiaba ya en cambiar su entorno. Y, en plena la vejez, suplicaba a Dios que le diese la fuerza suficiente para cambiarse a sí mismo.
f.- El falso testimonio. Consiste en atestiguar cualquier cosa en juicio, sabiendo que es falso y en perjuicio de alguien, aunque con ello se pretenda beneficiar a la otra parte. Es frecuentísimo en los juicios ante los tribunales de justicia. Hasta tal punto que en España, la prueba testifical carece prácticamente de valor y los jueces no la valoran como la ley pretende, precisamente por eso. Casi podría afirmarse que la mayor parte de los testigos son testigos falsos. En otros países se ha recurrido a castigar el falso testimonio con severas penas de privación de libertad, sin gran éxito.
g.- El perjurio. Consiste en prestar juramento de decir verdad y, luego, no decirla. Va siempre unido al falso testimonio, puesto que, antes de declarar, todos los testigos han de prestar juramento de decir verdad. Y, tan extendido está el mentir en juicio que la propia ley distingue dos clases de juramento que cada una de las partes en litigio
puede solicitar que la otra preste: el decisorio y el indecisorio. Si alguien solicita del oponente el juramento decisorio, quiere decir que aceptará como verdad lo que éste diga. Y si solicita el indecisorio, que no lo aceptará como verdad. Pues bien, todo el mundo en todos los juicios solicita de la otra parte el juramento indecisorio. Porque, sencillamente, en los juicios nadie dice la verdad. Es triste, ¿no? Cabe recordar aquí la recomendación del Apóstol Santiago en su Epístola antes citada: “Sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra ni por ninguna otra cosa; vuestro sí sea un sí y vuestro no, un no”.
Valdría la pena ilustrar esto con una experiencia personal que demuestra cuán frecuente es esta clase de conducta. Yo ejercí la abogacía durante veinte años pero sólo conocí un solo caso en el que se solicitase por una de las partes litigantes la confesión de la otra bajo juramento decisorio. Se atrevió a ello un ilustre compañero, ferviente católico, en un pleito sobre bienes suyos – de modo que no arriesgaba intereses de ningún cliente -, que le tenía enfrentado a un sacerdote. Él estaba seguro de su razón – el asunto estaba clarísimo – y por eso quiso probar a ver qué ocurría con una persona que se decía representante de Dios. Así que solicitó que el sacerdote confesase bajo juramento
decisorio. Y perdió el pleito.
h.- El incumplimiento de promesa. La promesa es la expresión de la voluntad de dar a uno o hacer por él alguna cosa. ¡Cuántos incumplimientos, cuántas informalidades, cuántas esperanzas que quedan en el aire, dejándolo impregnado de desilusión, frustración, falta
de confianza, tristeza, dolor…
Uno de los casos más frecuentes de promesa incumplida, en la vida moderna, es el de la falta de puntualidad, que muchos consideran como algo normal y, algunos retrasados, hasta como elegante. Pero que supone siempre una falta de educación, de consideración, de respeto y de amor, y el impuntual será responsable de todos los sinsabores que se deriven para el otro, como consecuencia del tiempo perdido, los nervios
alterados y las expectativas frustradas. Porque el tiempo es oro, dice el refrán. Pero también lo es el tiempo del otro, que los impuntuales desprecian olímpicamente. La impuntualidad, pues, no es más que una muestra flagrante de egoísmo y, por tanto, inaceptable en un estudiante de la Sabiduría Occidental.
i.- La imprecación. Es proferir palabras que expresan el vivo deseo de que alguien sufra mal o daño. Es el sinónimo de la maldición.
Y entran ambas de lleno en el campo de la magia negra. Porque desear mal a alguien es siempre, sin excepciones, negativo, desde que se nos enseñó a “amar a nuestros enemigos y a orar por quienes nos persiguen y perjudican”. Supone un sustrato de odio o de deseo del mal por el mal y, como suele ir cargada de una gran dosis de voluntad y de una imagen mental bastante concreta, puede producir mucho daño, del que luego
tendrá que responder su autor.
j.- La blasfemia. Es, según el diccionario una palabra injuriosa contra Dios. Desgraciadamente, a medida que la sociedad se laiciza, es decir, se va emancipando de la influencia religiosa, surgen más personas que, confundiendo la gimnasia con la magnesia, es decir, las religiones con Dios, creen oportuno manifestar su oposición a las primeras ofendiendo al Creador. Por supuesto, ellos no saben que a Dios no lo ofende nadie, entre otras cosas porque el propio blasfemo forma parte de Él. Pero también ignoran que las palabras Dios y Señor contienen, en todos los idiomas, una vibración especial, muy elevada, por lo que han de pronunciarse con el máximo respeto. De otro modo, esa misma energía que descargan sobre quien las pronuncia, si encuentra vibraciones de odio o de desprecio, como es el caso del blasfemo, en el cuerpo de deseos, las disuelve y produce en él un grave desequilibrio que, de repetirse, como suele ser el caso, acaba dando lugar a trastornos nerviosos o mentales.
14.- Estudiaremos ahora las manifestaciones positivas a través de las palabras:
a.- Orar. Es, según el diccionario, la elevación de la mente a Dios para alabarlo o pedirle mercedes. Éste es el sentido normal de la palabra. Porque, a fuerza de hacer lo que no debíamos, hemos llegado a identificar “oración” con “petición”. Y no es cierto. La oración, la verdadera oración es sólo la elevación hasta lo alto, para admirar, para alabar, para extasiarse en la contemplación de la maravilla que supone la creación, para unificarse con el Padre, para sentir la caricia del amor divino en nuestro corazón.
La petición ya es otra cosa. Ya supone un deseo egoísta y exclusivo. Realmente, lo único que nos es lícito pedir es discernimiento para comportarnos debidamente en la vida. Es lo que pidió Salomón cuando Jehová le dijo que le pidiese lo que quisiera y se lo concedería.
¿Y qué ocurrió? Que Salomón le pidió sólo discernimiento para gobernar con justicia. Y Jehová le dijo: “por haberme pedido discernimiento y no riquezas ni honores ni larga vida, todo eso lo tendrás por añadidura”. Y es lógico, porque si actuamos con discernimiento,
cumpliremos las leyes naturales y éstas nos proporcionarán todo lo que necesitemos.
La oración posee una característica muy particular y es la de que, como supone una elevación a planos superiores, pone en funcionamiento una ley según la cual, toda perforación de un plano para ascender a otro, produce un derramamiento de energía del plano más elevado sobre el inferior. Es decir, que es imposible que oremos sin recibir inmediatamente la correspondiente y proporcionada descarga de energía superior. Lo notaremos o no, porque dependerá de nuestra sensibilidad espiritual y, de la intensidad y elevación de nuestra devoción. Pero esa energía de lo alto ingresará en nuestros vehículos y los beneficiará y los armonizará y los preparará para nuevos intercambios. Cuando desarrollemos la suficiente sensibilidad, ese derramamiento de energía lo sentiremos, de modo instantáneo, apenas nos elevemos., Y unas veces se dirigirá al corazón, otras a la garganta, otras a la frente y aún otras a la coronilla. Pero sentiremos su llegada y su maravillosa sacudida que da vida a todos nuestros vehículos.
Si formamos parte de Dios, si somos simples células de Su cuerpo, es claro que Él sabe qué es lo que necesitamos. Por eso Cristo, cuando le preguntaron cómo debíamos orar, respondió, más o menos eso. Y añadió, pero si queréis orar, hacedlo así. Y pronunció el Padrenuestro, que estudiaremos luego entre los mantrams.
En el Padrenuestro se nos puso el límite para nuestras peticiones en este mundo: “El pan nuestro de cada día”.
Se nos dice, por otra parte, que debemos orar sin descanso o que debemos orar y trabajar – ora et labora – o que debemos “pedir y recibiremos”. Pero esas frases se han interpretado mal. Orar sin descanso quiere decir que nuestra vida entera, cada minuto de nuestra existencia y, por tanto, cuanto hagamos y digamos y pensemos, debe
estar dirigido al cumplimiento del plan divino, cosa que sólo podemos hacer observando las leyes naturales, cumpliendo con nuestros deberes, sirviendo inegoístamente a los demás, luchando con nuestros defectos, ayudando y disculpando al prójimo, etc. Que debemos orar y trabajar significa lo mismo, porque en realidad, no debemos distinguir ambas cosas, ya que el trabajo es para Dios y la oración también. Pedid y recibiréis quiere decir que hemos de saber pedir y pedir con discernimiento y nunca para nosotros.
No hace falta decir aquí que la oración es uno de los mejores medios para evolucionar, ya que produce la separación entre los éteres superiores y los inferiores y, por tanto, el nacimiento del cuerpo alma, condición sine qua non para llegar a ser Auxiliar Invisible.
Recordemos que se nos dice que Max Heindel, cuando asistía a los Servicios devocionales, musitaba entre dientes el texto de los mismos.
La explicación estriba en que, emitiendo la vibración que las palabras del servicio contienen, se refuerza la capacidad de éstos para evocar de lo alto la energía necesaria. Es una prueba más del efecto creador de la vibración en forma de palabra.
Recordemos también que se nos recomienda que, cuando pidamos algo para otro, terminemos nuestro ruego con las palabras de Cristo: “No obstante, Padre, que no se haga mi voluntad sino la Tuya”. ¿Y eso por qué? Sencillamente, porque nuestro pensamiento es creador y nuestras palabras también y cuando pedimos algo para alguien, estamos dando a los elementales constructores de la naturaleza una orden de necesario
cumplimiento – dependiendo su obligatoriedad y rapidez de cumplimiento de nuestra voluntad, de nuestra fe, nuestra concentración y la claridad y definición de la imagen mental creada – y, aunque estemos convencidos de que lo que pedimos es lo mejor para esa persona, pudiera ocurrir que no fuese lo que más le conviene y entonces, al crearlo con nuestra mente y nuestras palabras, resultaríamos responsables kármicamente del daño producido. Por eso, esa frase, ese sometimiento al plan divino, nos protege de todo error y de sus posibles consecuencias.
La oración corriente, esa de “Señor concédeme esto o aquello” o “yo haré esto a cambio de que tú, Señor, hagas aquello”, entran de lleno en la magia negra. Porque la diferencia entre el mago blanco y el negro estriba solamente en que el primero actúa siempre en favor de los demás y nunca de sí mismo, y el segundo actúa siempre en favor de sí mismo y nunca de los demás. Y la consecuencia de utilizar la capacidad creadora
egoístamente es una regresión, una separación de los demás, un desgajamiento del conjunto, puesto que la nota clave de la creación toda es el amor y el mago negro, al actuar sólo por egoísmo, se opone a la corriente evolutiva y va quedando rezagado hasta que se rompe el contacto entre el espíritu y sus vehículos y pierde sus átomos simiente y,
por tanto, su conciencia individual, y ese espíritu inmortal que es, será relegado al caos donde esperará otro día de manifestación.
b.- La alabanza. Es elogiar, celebrar con palabras. Si alabamos a nuestros semejantes por sus virtudes, sus aciertos, sus éxitos, sus realizaciones, estaremos llenándolos de energía y de alegría y de deseos de continuar en la línea seguida hasta entonces.
Debemos acostumbrarnos en ver en los demás sólo lo bueno, lo positivo, lo digno de admirar, que todo el mundo lo tiene. Y debemos adquirir el hábito de contraponer alguna buena cualidad al defecto o crítica que cualquiera manifieste sobre cualquier persona.
El sol tiene manchas, es cierto, pero ¿no resultaría estúpido fijarnos sólo en las manchas del sol pudiendo admirar su luz esplendente que nos da la vida a todos?
Pero ojo, no debemos confundir la alabanza con la lisonja ni la adulación. La alabanza proclama lo bueno, lo positivo, lo correcto en el otro, sin más finalidad que la de fomentar todo eso en él. La lisonja y la adulación, por el contrario, mienten en esa alabanza, aumentan artificialmente las virtudes o los aciertos con el fin de, a cambio, obtener algo, bien sea la amistad del otro bien un favor o bien cualquier otra forma de recompensa, por el engaño que la lisonja o la adulación suponen.
c.- El consuelo. Consiste en aliviar la pena o aflicción de alguien.
¡Cuánta gente está necesitada de consuelo, está hundida y las desgracias le impiden ver claro y percibir la luz que lo llena todo? Nuestras palabras de consuelo deben ser como un bálsamo, que la haga armonizarse de nuevo, ilusionarse con la vida y hacer frente a los
avatares de la misma. Todos tenemos muy cerca a alguien que está esperando nuestras palabras de consuelo. Son ocasiones de servir que se nos ponen cerca para ayudarnos a avanzar. No las desaprovechemos.
Recordemos que una de las Obras de Misericordia, precisamente, nos ordena “consolar al triste”.
d.- El consejo. Es la sugerencia a otro del modo, camino o medio para lograr algo. ¡Cuántas ocasiones hay de aconsejar al que no sabe qué hacer, y orientarle honestamente hacia el buen camino! Es otra de las Obras de Misericordia “Dar buen consejo al que lo ha de menester”.
Es preciso tener claro que el consejo no debe darse si no es solicitado. Es el que lo necesita quien debe pedirlo a la persona que él cree preparada para dárselo. Así que no debemos excedernos y meternos indebidamente a organizar la vida de los demás, sin su previo consentimiento. Es ése un terreno estrictamente personal y no tenemos ningún derecho a violarlo con nuestra intromisión, aunque sea bienintencionada.
Otra cosa a tener clara: un consejo no es, en modo alguno, una orden. Por tanto, nadie debe sentirse ofendido si el aconsejado no sigue el consejo. Él es un ser libre y como tal debe actuar. Y el consejo no tiene más misión que tratar de aclararle las ideas para tomar una decisión que sólo a él afecta. Pero no la de imponerse coactivamente frente a
otras opciones posibles.
e.- La veracidad. Consiste en decir, usar o profesar siempre la verdad. Por eso es veraz el que dice lo que sabe y sabe lo que dice. ¿Y qué significa esa especie de trabalenguas? Pues que el que es veraz, no sólo dice la verdad tal y como la conoce, sino que sabe que lo que dice es verdad. El concepto de la veracidad lo recoge la fórmula del juramento ante los tribunales que aparece en el cine americano: ¿jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? El veraz, pues, no añade nada de su cosecha, no adorna la verdad, pero tampoco oculta nada ni disimula nada. Dice, simplemente, lo que conoce y tal y como lo conoce.
Hay quien opina que ser veraz no es conveniente, porque en la vida, a veces, no se debe decir toda la verdad. Eso no es cierto. Es sólo una excusa para mentir o hablar del modo más conveniente a los propios intereses. Porque ser veraz no es decirle a la mujer fea que lo es. Eso es poca educación. En ese caso esa persona no sabe decir la verdad, porque ha podido omitir su juicio y no lo ha hecho. Siempre hay una respuesta correcta que no falte a la verdad y no haga daño a nadie. Y el veraz es el que sabe encontrarla.
El veraz, por tanto, es una persona en la que se puede confiar, que nunca nos fallará, que nos dará la seguridad de que sus afirmaciones se ajustan siempre a la verdad.
La veracidad está muy próxima a la sinceridad, refiriéndose ésta a un círculo más reducido, generalmente a dos personas.
15.- Estudiemos ahora las actividades que, mediante al apalabra pueden producir bien o mal:
a.- La enseñanza. Enseñar es mostrar o exponer una cosa para que sea vista y apreciada. Enseñar es un privilegio difícil de desarrollar con dignidad. Supone una gran responsabilidad, puesto que puede inculcar al enseñando conocimientos erróneos o perjudiciales, de cuyas consecuencias será responsable el enseñante.
Enseñar exige dos condiciones ineludibles, que son: saber y saber enseñar. Porque si se sabe mucho, pero no se es capaz de transmitirlo, bien por falta de léxico o de estructura mental o de hábito o por cualquier otra razón, de nada servirá, a efectos docentes, toda esa sabiduría. Y si, por el contrario, se sabe hablar y exponer y explicar, pero no se tienen conocimientos que transmitir, se estará también perdiendo el tiempo propio y el de los alumnos.
La enseñanza, en el fondo no es lo que parece. En buena ley, no consiste en meter en la cabeza de los alumnos conocimientos nuevos.
No. Si los alumnos no experimentan la oportuna ampliación de conciencia que convierte lo expuesto en parte de sus vidas y de sus experiencias íntimas, la enseñanza no servirá de nada. Por la sencilla razón de que lo que llamamos enseñar es en realidad extraer, educir,
sacar de la memoria del espíritu unos conocimientos que son suyos, como parte de Dios que es, pero que no tenía actualizados. Por eso el buen maestro ha de saber, antes que nada, sembrar la curiosidad por el saber entre sus alumnos. Porque esa curiosidad, ese interés les irá obligando a exigirse a sí mismos y a ir extrayendo de su almacén interior, todo lo que los estímulos que representan las enseñanzas que se les están impartiendo, evoquen en el mismo.
No cabe, pues, aprender, sino descubrir. Y, cuando uno ha descubierto algo por sí mismo – con o sin ayuda del maestro – eso ya no lo olvidará nunca y pasará a formar parte de su vida y estará a su disposición en su memoria.
Es preciso también distinguir entre “conocimiento” y “sabiduría”.
El primero abarca todo lo práctico, lo externo, lo utilizable, lo comprobable, lo comprable y vendible. Y da nacimiento al erudito. La sabiduría, en cambio, es lo que subyace a todo, la esencia de todo, lo que lo explica todo, aquello en que todo se basa y de lo que es consecuencia.
Y da lugar al sabio.
También es una de las Obras de Misericordia: Enseñar al que no sabe.
Y es una obligación de todo estudiante de la Sabiduría Occidental.
Cuenta Max Heindel que, cuando se encontraba sin esperanza porque nadie podía darle respuesta al cúmulo de preguntas que se agolpaban en su pecho, relativas a la vida y a la muerte y al mundo y al tiempo y a la eternidad, apareció en la habitación de su hotel un hombre de agradable aspecto y le propuso responderle todas sus preguntas de modo
satisfactorio, pero con una sola condición: que no divulgase esos conocimientos maravillosos y celosamente guardados a lo largo de los tiempos. Le añadió que se lo pensase. Que dentro de unos días volvería y entonces ya le comunicaría qué había decidido. Y, a los pocos días regresó el personaje y preguntó a Max Heindel cuál era su decisión. Max Heindel, con gran angustia, respondió que deseaba más que nada en el
mundo esas respuestas que le sosegasen el espíritu, pero que no podía aceptar el no divulgarlas porque estaba seguro de que habría miles de hombres en sus mismas circunstancias y no era justo privarles de esos conocimientos. Así que prefirió no recibirlos. Entonces el personaje le explicó que era un Hermano Mayor y que aquélla había sido la prueba definitiva para comprobar si era digno de que en él se depositaran esos
conocimientos para que los divulgase a toda la Humanidad. La enseñanza, pues, es algo sagrado, algo que hay que transmitir apenas se ha asimilado, pues la evolución individual depende de la evolución del conjunto.
b.- Los mantrams.- Son palabras de poder, que producen determinada vibración, que suponen una orden a determinados elementales, y que éstos se apresuran a cumplir, o que relaciona a determinados seres o determinadas partes de un ser.
Existen muchas clases de mantrams, conocidos por los iniciados.
Con cada Iniciación se tiene acceso al conocimiento de nuevos mantrams, que permitirán al recién iniciado manejar fuerzas y energías que antes no le estaban sujetas.
Los mantrams más antiguos y poderosos, que utilizan sólo los Maestros, los trajeron los Señores de la Llama en los albores de los tiempos.
Los mantrams se pueden pronunciar individual o colectivamente y su pronunciación exige determinado tono y determinada nota y hasta determinado ritmo y movimiento. A veces se aprovecha para su pronunciación la llegada de determinadas corrientes de energía para
reconducirla donde se desea.
El mantram más conocido en Oriente es la palabra “Om” o “Aum” que, pronunciado correctamente, tiene la virtualidad de acelerar el contacto del espíritu con la personalidad, dadas determinadas características evolutivas previas.
El más conocido en Occidente es el Padrenuestro, cuya pronunciación, en debida forma, produce la purificación y alineación o armonización de los tres espíritus, los tres cuerpos y los tres aspectos de la Deidad. De él trataremos detalladamente en una próxima conferencia.
c.- La Invocación. Supone la utilización simultánea de un mantram y un deseo u oración. Es una petición a lo alto en demanda de ayuda urgente y definitiva o una orden perentoria a lo inferior para obtener determinado resultado en beneficio o perjuicio de alguien.
Cristo, para calmar la tempestad, utilizó una invocación. Y también lo hizo cuando , dirigiéndose al Padre, dijo: “Si es posible, aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la Tuya”. Y cuando consagró el pan y en vino, convirtiéndolos en Su cuerpo y Su sangre, urante la Última Cena.
Hemos con esto dado un somero repaso a las muchas posibilidades que tenemos, mediante el uso de la palabra, de hacer el bien o hacer el mal. Y hemos expuesto el por qué. Ahora ya es cosa vuestra el reflexionar sobre el tema, experimentar la oportuna ampliación de conciencia para hacer propios esos conocimientos y esforzaros en
adelante por hacer el bien cada vez que habléis o, en caso contrario, callar.
Podríamos concluir esta conferencia afirmando que la lengua es el altavoz del alma. Normalmente, no podemos saber lo que los demás sienten ni piensan. Para eso, para darlo a conocer a los demás, se nos dotó de la laringe. Pero ésta de nada serviría sin la lengua. Es ésta, pues, el órgano clave, pasivo pero definitivo.
Y, precisamente por ser pasivo, por no intervenir ni en el sentido ni en el contenido ni en la intención de las palabras que pronuncia, puede adaptarse a todos los sonidos, a todos los contenidos y a todas las intenciones, exactamente igual que los altavoces.
Pero, fijémonos: si el mensaje a transmitir es constructivo, positivo, elevadamente emocionante, la intervención del altavoz hará posible la elevación de los oyentes y la creación de una vibración ambiental positiva. Pero, si el altavoz no interviene, por muy bueno que sea el mensaje, nadie lo percibirá. Y lo mismo sucederá si el mensaje es
negativo.
Por tanto, recordando esto, no permitamos funcionar a nuestro altavoz congénito, la lengua, cuando el mensaje a transmitir sea negativo. Callemos. Porque en boca cerrada no entran moscas.
* * *
Tradicionalmente, la unificante influencia del Cristo ha sido simbolizada a través de la hermosa leyenda de la adoración de los tres magos o “sabios del Oriente” – Gaspar, Melchor y Baltasar – quienes, en calidad de representantes de las razas blanca, amarilla y negra, y haciendo a alusión a su vez a Europa, a Asia y África, se dice que fueron guiados por una estrella al nacer Jesús, la cual los condujo hasta el pesebre en el que reposaba el recién nacido o Salvador. Y muchas, muchísimas especulaciones se han efectuado desde entonces acerca de la naturaleza de dicha estrella. Hay quien desde la ciencia materialista la ha declarado un mito; otros, en su caso, han acudido a la simple coincidencia si ello hubiese encubierto algo más que aquello.
Sin embargo, todo místico conoce la “Estrella” – y también la Cruz – no solamente en cuanto relacionadas con la vida de Jesús y Cristo, sino en sus propias experiencias personales. Recordemos que San Pablo ya nos advirtió cuando dijo: “Hasta que Cristo nazca en vosotros…”. Y de modo semejante lo hacen Ángelus Silesius (“Aunque Cristo naciere mil veces en Belén, si no nace en ti mismo, tu alma será perdida. Mirarás en vano la cruz del Gólgota hasta que no se levante en ti mismo”) y el mismo Ricardo Wagner en la respuesta que da Gurnemanz a Parsifal cuando éste pregunta: “Quién es el Grial ?, pues Gurnemanz le contesta así: “… ningún sendero conduce por la campiña a Él, y la búsqueda sólo te aparta de Él a mayor distancia aún si Él mismo no es el Guía ”.
En los Templos de Misterios los Hierofantes enseñaban a sus discípulos que en el Sol hay una fuerza espiritual al igual que una fuerza física, y que ésta última, la de los rayos solares, al tiempo que constituye el principio fecundante de la Naturaleza, produce también el crecimiento de las plantas y, por tanto, sostiene y sustenta a los reinos animal y humano. De ahí que la energía constructora, el manantial de toda fuerza física, tenga su máxima expresión a mediados del verano, cuando las fuerzas espirituales son más inactivas. Por el contrario, en diciembre sea, durante las largas noches de invierno, cuando la fuerza solar se encuentra adormecida, cuando las fuerzas espirituales alcancen la máxima intensidad, símbolo de lo cual se concentra en la noche del 24 al 25 de dicho mes, Noche Santa por excelencia. El signo zodiacal de la inmaculada Virgen celestial está en el horizonte oriental hacia la medianoche, justo cuando el Sol del nuevo año comienza su jornada desde el punto más austral hacia el hemisferio norte, a fin de salvar a esa parte de la humanidad (físicamente hablando) de la oscuridad y hambre que de forma inevitable resultarían de permaneciera constantemente al sur del ecuador.
Por tanto, y de esta forma, para los pueblos del norte, donde han nacido todas las religiones actuales, el Sol está directamente bajo la Tierra mientras las influencias espirituales son fortísimas en la medianoche del 24 de diciembre. Por este motivo, es indudable que entonces sería un momento sumamente adecuado para los que desearan dar un paso hacia la Iniciación y ponerse esa noche en contacto con el Sol espiritual por vez primera. Por ello, los discípulos que estaban preparados para la Iniciación eran llevados de la mano por los Hierofantes de los Misterios y, por medio de ceremonias que se realizaban en el Templo de Misterios, se les elevaba a un estado de exaltación en que toda condición física era trascendida. En consecuencia, para su visión espiritual la Tierra se hacía transparente y ellos podían ver y veían el Sol de medianoche, la verdadera “Estrella”. No era el sol físico el que descubrían con sus ojos espirituales, no, sino el Espíritu del Sol – El Cristo – su Salvador Espiritual, de la misma forma que el Sol físico constituía su Salvador físico.
Esa es la “Estrella” que brilló entonces, realmente la misma que aún brilla para el místico en plena oscuridad de la noche.
= = = = =
LA IMPORTANCIA DE LA ASTROLOGÍA
Quien pretenda acercarse a la astrología debiera hacerlo como en sí lo requiere una ciencia sagrada, pues tal es. Y si en modo alguno desechamos el término astronómico, dado que en sus métodos y cálculos la astrología tiene su ser, elegimos el términos astrológico porque en él se encuentra incluido un aspecto que la astronomía no abarca, cual es el aspecto espiritual.
Sin embargo, no podemos dejar de resaltar la utilidad astrológica tanto para fijar hechos históricos lejanos como para hacer de ella una senda de vida o, mismamente, como instrumento de altísima ayuda para conseguir la sanación.
Así, aparte de los resultados obtenidos por medio del carbono 14, no obstante, cuando los acontecimientos nos relegan a un tiempo demasiado antiguo, sólo el clarividente elevado, el debidamente educado, se encontrará capacitado para la observación buscada. En cambio, si éste no pudiera recurrir a la astrología, con seguridad que sería incapaz de poder fijar con precisión y rigor el tiempo de los eventos objeto de su estudio. Piénsese que, en casos ordinarios, estaremos tratando normalmente de cuestiones referentes a nuestro planeta en el actual Período Terrestre, pero bien podríamos desear indagar respecto a otros períodos anteriores con sus millones de años, o la posibilidad de hacerlo respecto de otros planetas de nuestro sistema, y por qué no, y de otro lado, acerca de otros sistemas planetarios.
Si alguna duda puede albergar lo que aquí se indica, no olvidemos que, puesto que la evolución se mueve en espiral y continuamente nos encontramos con brazos de espirales dentro de espirales, es decir, con situaciones cíclicas semejantes pero bajo circunstancias diferentes (siempre más elevadas) únicamente apreciando la situación relativa de los astros en el firmamento, ello podrá permitir volver a atrás con el horóscopo sobre la mesa y determinar con gran exactitud el tiempo de lo observado o acontecido.
De otro lado, a modo de intersticio argumental, y de acuerdo con Max Heindel, pasamos a desgranar una síntesis de opiniones y datos que ayudarán en la comprensión de determinadas cuestiones que puedan resultar planteadas respecto del hecho astrológico en sí:
“… las enseñanzas místicas acerca de la formación de un sistema solar, armonizan con la teoría nebular que dice que los planetas fueron expulsados desde la masa central del Sol a intervalos, formando cada uno de ellos parte de esa masa en anillos, siendo los primeros arrojados los que se hallan más distantes del centro, mientras que Venus y Mercurio, que son los más cercanos, han sido expulsados los últimos.
Detrás de cada acto hay un pensamiento, por lo que detrás de cada fenómeno visible hay una causa invisible. De la misma manera, hay una razón espiritual para la existencia y formación de los planetas en un sistema solar y, también, una explicación material.
El fuego nebuloso central puede considerarse por nosotros como la primera manifestación de un Dios Triuno y Señor de las Huestes, el cual contiene dentro de su Ser una multitud de otros seres en diferentes etapas de desarrollo y sus diversas necesidades requieren diferentes condiciones externas. Para proveer a tales necesidades, varios planetas fueron lanzados de la masa central, estando cada uno de ellos constituido diferentemente y variando asimismo las condiciones climáticas para cada uno. Sin embargo, todos pertenecen al Reino de Dios, nuestro sistema solar. En “Él se mueven, viven y tienen su ser” en el sentido más lato de la palabra, pues la totalidad de este sistema puede ser considerado como el cuerpo de Dios, y los planetas como órganos del mismo cuerpo vivificados por su Vida, moviéndose por su Fuerza y de acuerdo con su Voluntad sostenedora.
Cada planeta es el vehículo físico de un exaltado espíritu de una inteligencia espiritual elevadísima, el cual no sólo representa en calidad de ministro al Supremo Ser en tal departamento de Su Reino, sino que se esfuerza por cumplir la voluntad suprema, la que tiene como finalidad el bien más elevado sin tener en cuenta el mal proporcionado y momentáneo.
Estos Espíritus Planetarios ejercen influencia particular sobre los habitantes en el planeta que cada uno preside, pero también la tienen sobre los seres evolucionantes de los demás planetas, en función del desarrollo alcanzado por tales seres.
Cuanto más atrasado en la escala evolutiva, cuanto más ignorante es un ser, tanto mayor influencia y poder ejercen sobre él los planetas, llegándose a dar casos en los que habrá quien responda de una manera total y absoluta hasta en los más débiles aspectos; en cambio no será así en el consciente, en el elevado, el ser que lucha por dominar sus pasiones y alrededor ambiente, el que lanza pensamientos constructivos y amorosos, el que sonríe a la adversidad, domina las influencias estelares y se construye un porvenir risueño por este solo objeto.
Así es cómo la Astrología nos ilustra y auxilia en nuestra vida diaria y nos da a la vez un conocimiento de nuestras debilidades y malas tendencias de nuestra naturaleza, señalándonos también nuestras fortalezas así como los momentos propicios para el desarrollo de la potencia precisa para fortalecer el bien.
En todas las religiones oímos hablar de los siete genios planetarios: así, los indios, dicen los Siete Rishi; los persas, los Siete Ameshaspentas; los mahometanos, los Siete Arcángeles, y los cristianos los Siete Espíritus delante del Trono.
El astrónomo moderno se divorcia del aspecto espiritual de las Astrología, a la que desdeña y tilda de supersticiosa explotación por la eventualidad de que la Astronomía señala ocho planetas principales en nuestro sistema solar: Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio. Él, con ayuda del telescopio ve que existen y piensa que de este modo ha probado que le Religión no conoce nada del asunto cuando afirma que hay solamente siete planetas principales. El místico, sin embargo, se apoya en la Ley de Bode en vindicación del aserto que sigue: Neptuno ya no pertenece realmente a nuestro sistema solar, pues éste no es sino la encarnación de un gran espíritu de las Jerarquías Creadoras que, en calidad de mensajero espiritual, nos viene a visitar, influenciándonos normalmente desde el Zodíaco. Este genio planetario trabaja de manera particular con aquéllos que se están preparando para la iniciación y, parcialmente, con quienes de un modo u otro estudian Astrología y la aplican y ponen en práctica en su vida diaria con el deseo de servir a los demás, pues de esta forma se preparan para el camino propio de la iniciación.
En cualquier caso, como bien sabemos por medio de la Geografía, los planetas giran alrededor del Sol, que es el punto céntrico de nuestro sistema solar, siendo los más pequeños los que describen órbitas más reducidas y los que giran con mayor velocidad en razón de hallarse más próximos al Sol, y los grandes, que por encontrarse más alejados describen órbitas más grandes, son los que giran más lentamente, siendo constantes estas características.
Además del movimiento de traslación, los planetas describen el de rotación sobre sus ejes, siguiendo el mismo sentido de orientación que el de su órbita, o sea, de Oeste a Este, el que se denomina “rotación diurnal”. Los ejes de un planeta pueden ser bien perpendiculares o bien oblicuos en relación a sus órbitas, oscilando dicha inclinación entre los 3º de Júpiter a los 102 de Urano y aún los 155 de Neptuno por la razón que luego se dirá.
Las inclinaciones de los ejes de los planetas no coinciden en todos los casos con los datos facilitados o estudiados por la ciencia física o material, como tampoco compartimos en este caso su opinión de que estas inclinaciones permanezcan prácticamente inmutables salvo por un ligero movimiento llamado “nudación”, dado que en los planetas existe un tercer movimiento sumamente lento – cerca de 50 segundos de espacio por siglo, por lo que una revolución completa de los ejes de la Tierra se realiza en 2 ¼ millones de años aproximadamente – a cuya influencia deberemos que lo que hoy tenemos como Norte de la Tierra haya de ser visto en el futuro, tal y como ya ocurriera en el pasado, apuntando directamente hacia el Sol, y mucho tiempo después se coloque en la posición planetaria que actualmente tiene el polo Sur, para, tras siglos y siglos, alcanzar de nuevo la posición presente. Es obvio que mediante los presuntos cambios es como podrán modificarse las condiciones climáticas de los países en general, al sucederse los hielos y los trópicos en todos los puntos de cada planeta. Hemos de señalar, no obstante, que siempre ha habido cambios imprevistos cuando, por ejemplo, ha ocurrido que lo que es el polo Norte se ha orientado directamente hacia el Sol. Entonces, y en esas circunstancias, el hemisferio Sur estuvo constantemente en la oscuridad y dominado por el frío de semejante época.
Las condiciones resultantes causaron la última vez un vuelco repentino de nuestro globo, si bien, después de esa época, el espíritu que guiaba la Tierra desde fuera ha penetrado dentro de su esfera y tal suceso ha de resultar en delante de todo punto imposible. Es por medio de este movimiento por el que puede explicarse la presencia de restos de flora y fauna encontrados en el polo sin que puedan ser atribuidos a otra causa, demostrando a la vez que con el transcurso del tiempo, y cuando la inclinación de los ejes de cualquier planeta sea mayor de 90 grados y su polo Norte comience a apuntar hacia el Sur, los satélites de tal planeta han de aparecer como si girasen en dirección contraria a la de los satélites del resto de planetas, cual es el caso de los satélites de Urano y Neptuno – como más atrás hemos advertido – lo cual es hecho de gran confusión para los astrónomos. En su virtud, para Urano y Neptuno, el Sol sale por el Oeste y se pone por el Este, siendo ello debido a la inversión de los polos.
Si bien es cierto que al principio de nuestra presente fase de evolución todo lo que ahora se encuentra fuera del Sol se hallaba dentro, ello fue debido a que no todos los seres pudieron continuar vibrando con el grado que allí había; por tanto, muchos se quedaron atrás, se cristalizaron, lo cual los convirtió en un obstáculo para los demás seres evolucionantes. Habiendo comenzado su cristalización en los polos, donde el movimiento es lento, el propio aumento del peso los arrastró gradualmente hacia el Ecuador, donde el movimiento es más rápido, para después, y en su día, mediante la fuerza centrífuga, ser expulsados del Sol. Del mismo modo y de forma sucesiva ocurrió con otros seres, los cuales tampoco habían podido continuar viviendo bajo la intensidad vibratoria que reinaba en el Sol, por lo que habiéndose rezagado, acabaron siendo lanzados a su debida distancia al espacio, a fin de que las vibraciones solares pudieran dotarlos de la propia rapidez vibratoria, acorde siempre con su respectivo grado de desarrollo.
Los espíritus más avanzados permanecieron por tanto en el Sol o más cerca del Sol, lo que hace que calificar de “inferior” o “superior” a unos u otros planetas, habría de hacerse no por la cercanía al Sol, sino por la mayor o menor rata vibratoria de que en sí mismos disponen. Júpiter, no obstante, y en evitación de cualquier mala interpretación, fue expulsado pero se le dio un inmenso volumen de sustancia ígnea por el hecho de que los jupiterianos habían conseguido un estado de desarrollo muy elevado, lo cual requería tanto vibraciones altas como acción independiente a un tiempo. Por consiguiente, Júpiter viene a ser una excepción en varios sentidos, uno de esos casos en los que una ley superior posterga a otra inferior.
Para concluir este expreso apunte, queremos reiterar que los planetas de nuestro sistema solar son los organismos visibles de los Siete Espíritus delante del Trono de Dios, el Sol, y que al igual que nos es posible transmitir la fuerza capaz de mover conmutadores para encender una luz, elevar una palanca o enviar órdenes concretas y en determinado sentido a través del ordenador, del mismo modo esos Grandes Espíritus pueden ejercer una influencia sobre los seres humanos de acuerdo y en armonía con nuestro estado de progreso individual.
Desde otro punto de vista, y en cuanto a la utilidad de la astrología en la vida de cualquier persona, podríamos formularnos la siguiente pregunta: ¿ los aspectos que presenta nuestro horóscopo, podremos modificarlos por medio de nuestra voluntad ? Y la contestación imperiosa e inmediata es sí. Porque, de no ser así, más nos valiera, cual antiguos estoicos, sentarnos o acostarnos para esperar la segura e implacable llegada de la muerte. Pero afortunadamente las cosas no son de esta manera, porque si ello fuese de esa forma ¿ qué bien nos podría reportar el estudio de la astrología ? Efectivamente ninguno. En cambio, si sabemos que en el horóscopo no se refleja de ninguna manera lo que atañe a la voluntad del individuo, y que los aspectos de la carta natal, así como los que en sus tránsitos y progresiones se refieren sólo y exclusivamente a meras tendencias, la cuestión y el enfoque nos harán cambiar radicalmente. ¿ Podemos traer aquí el ejemplo tan manido de aquellos dos veleros, que bajo el mismo viento marchaban sin embargo en direcciones contrarias ? Por tanto ¿ no es acaso la actitud de cada cual lo que hará que unos se dejen arrastrar por los vientos reinantes de la vida y que otros, en cambio, logren no sólo desactivarlos sino progresar con ellos poniéndolos a su favor ? Tal es la expresión de la voluntad: enfrentarse a los vientos y vencerlos o en otro caso dejarse llevar por ellos hacia las rocas y el desastre. De aquí que, si bien es cierto que le inmensa mayoría se deja arrastrar por las tendencias – mostradas por las configuraciones planetarias – no es menos interesante por tal motivo estudiar astrología para, habiendo previsto lo que ha de acontecer, tomar las precauciones necesarias y ejercer nuestro dominio de voluntad para evitar el daño y llegar con bien a puerto, a alcanzar nuevos aspectos de armonía y bienestar.
Las estrellas, por tanto, se dice que impelen pero que no compelen. Este es el fundamento y fuerza motriz para actuar, dado que podemos y debemos cambiar nuestro destino si este nos disgusta. Piénsese que, en los tiempos antiguos, y debido a nuestra andadura infante como humanos, las estrellas nos han dominado porque nuestra voluntad se había quedado inerme frente al karma que nosotros mismos habíamos contraído y que por tanto las estrellas diseñaban. Actualmente, más evolucionados, ya más sabios y perfectos, con más entendimiento y determinación, nos hemos capacitado para salir al encuentro de nuestro mal destino y enderezarlo tal cual deseemos. Tenemos una voluntad divina y nadie puede disponer de ella sino nosotros mismos.
De otra parte, es por medio de la astrología como podremos obtener una amplia comprensión acerca del plan divino de evolución, pues cada posición y aspecto de los planetas entre sí, con relación a los signos y las casas, representan para todos y cada uno de nosotros aquellas oportunidades que requiere la evolución de manera conjunta y separadamente.
Es por ello que, al obtener este conocimiento y su debida comprensión, él debe prestarnos una gran esperanza en aras a esperar los momentos más espinosos con esa mentalidad positiva que tanto conforta y nos hace crecer anímica y espiritualmente.
Reseñamos que si realmente los padres tienen por medio de la astrología una oportunidad de oro a fin de prever las crisis de sus hijos y tratar de infundirles virtud frente a vicios contraídos en su karma anterior, diremos que, por lo que hace a la sanación, al campo astrológico no tiene dimensión alcanzable. El horóscopo al nacimiento nos señalará las enfermedades incipientes desde aquél hasta la muerte, por lo que si tuviésemos conocimiento del día o días en que las crisis han de manifestarse, es decir, estando previamente advertidos, bien podríamos hacerles frente tal y como arriba hemos señalado, puesto que la astrología no sólo tiene en cuenta el aspecto material del ser sino también el del alma que lo define.
Es notorio, no obstante, que a pesar de que los médicos modernos conocen que el estado de la sangre y, por ende, el de todo el cuerpo, cambia en función del estado de ánimo del paciente, son aún muy pocos los que aceptan el hecho de que tanto nuestros estados orgánicos como mentales están influidos por los rayos planetarios, los que, por otra parte, se encuentran en continuo cambio, debido al movimiento incesante de los planetas. Por ello, sí querríamos sugerir que, al igual que aceptamos que los rayos del sol nos llegan y afectan nuestros estados mentales y físicos de muy distinta manera, de acuerdo con la hora del día ¿ por qué no admitirlo para los rayos que vienen y llegan procedentes de los planetas más lentos que el sol ? La deducción resulta de gran lógica: habrá momentos más oportunos, más propicios que otros para llevar a cabo la curación de una determinada enfermedad o para el tratamiento con medicamentos preparados al respecto. Algunos médicos ya lo están llevando a cabo así porque sus posibilidades de diagnosis y tratamiento resultan mucho más acertadas. De semejante modo ¿ por qué hay médicos que procuran que sus intervenciones quirúrgicas tengan lugar en la fase lunar del cuarto creciente ? Sencillamente porque han obtenido el conocimiento práctico de que, cuando una intervención o proceso médico tiene su comienzo en esta fase lunar, la operación tendrá éxito o el proceso saldrá con bien, mientras que si una u otro tuviesen lugar o comienzo en la fase opuesta, en decir, en menguante, siempre ocurrirían complicaciones o el proceso devendría de difícil aplicación y resultado. Y del mismo modo, si hubiese que aplicar alguna dosis de estimulantes o sedantes, debemos decir que los primeros tendrán una acción más eficiente con la luna en creciente, mientras que los segundos la tendrían en menguante, por lo que la dosis, a efectos de controlar el dolor debidamente, acaso deba ser rebajada o aumentada según cada caso. De manera similar, cuando la luna creciente se encuentra en buen aspecto con Venus y Júpiter, ello implicará los mejores resultados en la estimulación cardiaca, por lo que las palpitaciones tendrán un tratamiento más eficaz cuando la luna está en menguante y los aspectos citados son favorables.
De aquí que, por la mera aplicación de este rudimento astrológico, el hecho de la curación pueda resultar notoriamente acrecentado.
No olvidemos en ningún caso que las discordancias que expresamos como dolor o enfermedades no son provocados sino por discordias espirituales internas al quebrantar las leyes de la vida, por lo que si fuésemos capaces de tomar conocimiento acerca de cuáles sean las causas que nos afligen, sin duda procuraríamos eliminar tales causas a fin de que las enfermedades cesasen. Tal información, insistimos, no se conoce si no es a través de la carta natal, pues en ella cada planeta y signo expresan armonía o discordancia, salud o enfermedad.
= = =
LAS SIETE GLÁNDULAS ENDÓGENAS O “SIETE ROSAS”
Las suprarrenales (las dos primeras rosas)
Son dos glándulas de color pardo que en forma de sombrero se encuentran ubicadas en la parte superior de los riñones, recubriéndolos. Cada una de ellas se halla compuesta por una corteza exterior y una médula interna, estando la primera formada por tejido de naturaleza semejante a la de los órganos reproductores, con el mesodermo como antecesor común, el cual forma la capa media de las células embrionarias; en cambio, la médula, se desarrolla a partir del ectodermo o corteza exterior de las glándulas que conforman el embrión, y, aunque tiene relación con el sistema nervioso voluntario, es de igual naturaleza que los tejidos que componen el de naturaleza simpática. Todos los grupos de vertebrados disponen de glándulas suprarrenales. Sus dimensiones, en términos medios, podrían ser las siguientes: 7,5 cm. de largo por 4 de ancho, y un peso aproximado de 17 gramos.
A lo largo de la vida intrauterina son de tamaño enorme; en la primera mitad del segundo mes ocupan un volumen doble del que ocupan los riñones; ello es debido al ensanchamiento de la corteza, si dicho predominio sobre la médula no se produjera, tal cual ocurre en los animales, no podría desarrollarse normalmente el cerebro, por lo que el nuevo ser llegaría al mundo como un monstruo sin mente. Su secreción es denominada cortical. La corteza está en íntima relación con el cerebro, con el sexo y con la composición química de la sangre, por lo que cualquier anomalía en ella devendría en subsiguientes inconvenientes para aquéllos..
La médula, o porción interna, se encuentra conectada por medio de numerosas células nerviosas con el sistema nervioso simpático y la sustancia que segrega es la adrenalina, la cual, al tiempo que es un poderoso estimulante del corazón, también actúa de modo reconfortante sobre el resto del cuerpo. Las emociones desatadas traen consigo una disminución de su reserva glandular mientras aumenta su presencia en la sangre, hecho que produce aumento de vigor y tensión sobre el sistema nervioso. Las células nerviosas, por tanto, se tornan tanto más sensitivas al estímulo cuanto más azúcar es volcado en la sangre desde el hígado y más cantidad de corpúsculos rojos circulen a través del hígado y el bazo. Entonces, mucha de la sangre es retirada de estos órganos y llevada tanto al cerebro como a los músculos que dominan el esqueleto. Estas glándulas suelen ser llamadas “glándulas de combate” porque en su manifestación son masculinas, es decir, afectan a la voluntad, incrementándola. La acción de la adrenalina es tan formidable que, una débil solución sobre pequeños vasos sanguíneos, es capaz de detener una hemorragia una vez aplicada a la zona afectada, si bien sus efectos son de corta duración. En determinadas distorsiones, y de forma especial en presencia de tumores, estas glándulas envían excesiva secreción al torrente sanguíneo produciendo singulares efectos en el sistema genital como otras irregularidades en el resto del organismo. Si la distorsión tiene lugar en el feto, éste desarrollará una condición de falso hermafroditismo, pues en realidad el nuevo ser tenderá a los hábitos del sexo contrario al manifestado externamente. Si la distorsión tuviese lugar tras el nacimiento, la simetría de los sexos se será alterada, si bien conllevará una maduración física y mental altamente precoz de efectos asombrosos.
La personalidad del tipo “suprarrenal” está en posesión de un sorprendente vigor, energía y persistencia; se tratará siempre de alguien que progresa por medio de una lucha en la que lo normal sea el triunfo. Si atañiese a una mujer, ésta tenderá a ejercer en una línea cercana a la masculinidad, es decir, dominante, con gran energía y determinados rasgos viriles.
La insuficiencia suprarrenal se manifiesta en que el aprendizaje resulta difícil y en un crecimiento lento, con fácil fatiga, con debilidad y pereza, con irritabilidad, con un apetito escaso e indecisión de naturaleza crónica ante los acontecimientos de la vida.
Las suprarrenales están regidas por Júpiter, por lo que cuando un individuo a través de su desarrollo espiritual se pone en contacto con la nota-clave de dicho planeta, se sentirá despejado, amplio, cabal y expansivo, llevándole a expresarse en sus acciones con sentido de benevolencia, expansión, optimismo, honor, filantropía, cortesía, generosidad, habilidad y alegría, además de con capacidad creativa junto a la expresión de ideas de alto valor y contenido ético.
Actualmente, la humanidad se encuentra conectada al trabajo de Júpiter en relación con el plano físico, por lo que el Ego, utilizando el poder espiritual que generan las suprarrenales, alcanzará la fuerza precisa para perfeccionar su cuerpo físico y lograr la conquista de este mundo tridimensional. El centro espiritual de estas glándulas vibra y se sostiene sobre un contexto azul.
El Bazo (tercera rosa)
Es la más voluminosa de las glándulas de secreción interna y se encuentra al final del lado izquierdo del estómago, entre éste y el diafragma. Tiene forma de alubia y su color es de un profundo rojo azulado. Pesa generalmente entre 140 y 170 gramos, y mide alrededor de 12, 5 cm. de longitud por 7,5 de anchura. El bazo es esponjoso, blando y frágil, y se mueve con cada respiración; se dilata siempre durante la digestión y está alimentado por la arteria esplénica, vaciando sus venas en la vena porta, la cual descarga, a su vez, su contenido en el hígado. Es una glándula que aparece en el feto en torno a la quinta semana semejando una condensación localizada en el mesodermo o lámina media del embrión; la membrana del peritoneo la recubre casi por completo, al tiempo que se encuentra sostenida por sendos pliegues de la membrana citada; se encuentra revestida por una membrana externa, fibrosa, y otra interna, elástica y también fibrosa. Su secreción se llama hemolisina, la que, además de controlar la construcción de la sangre, es un factor de primer orden en la estimulación del movimiento intestinal. (en algunos casos de constipado crónico, la curación ha sido posible mediante su uso)
El bazo, además de ser el productor de los corpúsculos blancos de la sangre la abastece de hierro, ejerce una influencia determinante sobre el sistema nervioso (pues le envía la fuerza solar que recoge) y ayuda a que se lleve a cabo la digestión. Si el bazo es extirpado no tiene consecuencias fatales, tal cual ocurriría si faltasen las suprarrenales. Cuando el bazo desaparece su trabajo físico es sustituido por el de las células linfáticas, las cuales habrán sufrido un previamente un hipercrecimiento. La energía del sol recogida por el bazo es enviada al plexo solar, aquí especifica el éter recogido de la sangre y, como si de un fluido se tratara, lo bombea, por así decirlo, a través de los nervios, vivificándolos y permitiéndoles enviar las impresiones recogidas del mundo exterior hacia el cerebro.
Con todo, en el bazo tiene el cuerpo de deseos un asidero, por lo que produce en él los corpúsculos blancos, destructores del sistema. Por medio de la sangre son diseminados por todo el cuerpo físico, atraviesan las paredes de las arterias y las venas ante cualquier daño de ambas, de manera especial en los accesos de ira, y forman sedimentos de materias terrosas que enervan y matan el vehículo físico. No olvidemos que, si el cuerpo vital es el encargado de dar vida al cuerpo, el cuerpo de deseos es quien se encarga de someterlo a una destrucción constante, y que de esta lucha obtenemos nosotros la conciencia. Los corpúsculos blancos, a diferencia de los rojos, disponen de núcleo, tienen forma irregular y poseen un movimiento semejante al de una ameba. Su formación es la siguiente: los pensamientos de pesar, el temor y la ira son como muros interpuestos que afectan a la evaporación del bazo, por lo que el cuerpo deseos, aprovechando la oportunidad, forma una partícula de plasma, la cual se convierte en base de un corpúsculo blanco; ésta base, a su vez, es aprovechada por un pensamiento elemental, el cual, formando un núcleo, toma cuerpo en él. A partir de ese momento el elemental comienza a vivir una vida de destrucción en connivencia con los productos de desecho y acometiendo a todo cuento encuentra a su paso. Téngase en cuenta que un elemental es una creación maligna creada mediante el pensamiento o el sentimiento, y que, al tomar plaza en un número elevado de corpúsculos blancos, éstos no sólo acrecentarán cualquier enfermedad, sino que pueden lograr que el Ego sea privado en todo o en parte del dominio de sus vehículos. La tragedia espiritual, en consecuencia, puede ser de magnitud desmesurada.
Glándula Timo (cuarta rosa)
Está situada en el pecho, sobre la tráquea y entre los dos pulmones, detrás de la parte superior del esternón, por lo que desciende y cubre la parte alta del corazón a la vez que envuelve los grandes vasos. Es parda y adquiere la apariencia de una molleja al ser cortada. Al comenzar la pubertad es cuando alcanza su mayor tamaño, teniendo unos 14 gramos de peso, 5,5 centímetros de longitud, 3,8 de anchura y 6,5 de espesor. Comienza a desaparecer hacia los veinte años, en que es sustituida por fibras y tejidos adiposos, si bien durante toda la vida se mantiene una exigua secreción celular. Cuando el número de estas células aumenta considerablemente, la glándula aumenta su tamaño entre cinco y diez veces su tamaño, propiciando que determinados aspectos se hagan patentes, hecho que dará lugar al hombre tímico, el cual reaccionará de las más extrañas maneras ante los azares de la vida.
Una de las misiones de esta glándula consiste en convertir el aspecto del niño en el de un adulto. Las arterias que le suministran sangre son principalmente las mamarias internas, y los nervios provienen tanto del sistema nervioso simpático como del décimo craneal o nervio pneumogástrico. Su secreción es la thimovidina; es la que promueve el crecimiento de los huesos, el metabolismo muscular durante la infancia y la que determina el aspecto exterior; en enfermedades agotadoras o depauperantes esta glándula disminuye el tamaño con mucha mayor rapidez que el resto. La inyección de la thimovidina tiene la virtualidad de aliviar la fatiga de los músculos voluntarios. Su extirpación en tiempo de crecimiento produce efectos inmediatos de empequeñecimiento, raquitismo y deformaciones, adquiriendo los huesos blandura y rompiéndose con facilidad. Durante los tres primeros años crece con suma rapidez, pues el éter recibido a través de la leche materna la impulsa con fuerza al crecimiento, habiéndose observado que, en los niños criados con leche materna, la glándula timo está más desarrollada que los alimentados con la de animales y que gozan de gran vitalidad, al tiempo que, y a través de la leche, el poder que ejerce la madre sobre el amamantado es mayor que el que pueda ejercer cualquier otra persona.
Los niños no producen sus propios corpúsculos rojos al igual que los adultos. La razón estriba en que la energía del cuerpo de deseos de los niños es aún comparativamente inactiva, no actúa como avenida de las fuerzas marcianas para tomar el hierro de la sangre y convertirlo en hemoglobina. Esto dura aproximadamente hasta los catorce años.
Una vez pasada la pubertad, si la influencia de la glándula timo es grande, tal y como ya se ha señalado, sobreviene el denominado “status thímicus”o de hombre tímico, el cual debe entenderse en cuanto tendencia a producir expresiones femeninas en el hombre y masculinas en la mujer, por lo que el deseo sexual devendría invertido, es decir, sobrevendría la homosexualidad, y llevado al extremo tendríamos el “narcisismo”.
Esta glándula se encuentra regida por el planeta Venus, por lo que quien logre poner en actividad la nota-clave, desarrollará una elevadísima expresión, detentando habilidad artística, hermosura, armonía, atracción y alegría. Su perversión en cambio vendrá determinada por sensualidad, relajamiento, vulgaridad, pereza, sentimentalismo, vanidad e inconstancia. Cuando se comienza el contacto con dicha nota-clave, podrá parecer que los años no afectasen, pues el individuo se sentirá, además de joven, alegre y feliz. Una vez que la persistencia de la nota-clave ha dado sus frutos, sobre la cruz del cuerpo vital hará su aparición la “cuarta rosa”. A través suyo podrá entrar en contacto con el Mundo del Deseo, sede natural de la hueste Arcangélica, donde podrá informarse especialmente del trabajo tanto de los Espíritus-Grupo como de los Espíritus de Raza. El centro espiritual de la timo vibra bajo un color amarillo.
La Tiroides (quinta rosa)
Formada por dos masas marrones, se encuentra sobre el extremo superior de la traquea, sobre ésta y junto a la laringe; surge casi del mismo punto que el lóbulo anterior del cuerpo pituitario. Con un peso de alrededor de 28,5 gramos, sus dimensiones son de 5 cms. de longitud, 3 de ancho y casi 2 de espesor. Siendo uno de los primeros órganos que se diferencian en el embrión – sobre la tercera semana – se manifiesta como una especie de canal en el fondo de la boca, cuando el tejido tiroidal se ha separado y se ha cerrado el canal. Se trata de una glándula de peso mayor en la hembra que en el macho, y sus medidas aumentan durante la excitación sexual, la menstruación y el embarazo. Desde la creencia habida de que en el pasado constituyó una glándula sexual, hoy se constata su intensa relación con los órganos reproductores de las glándulas uterinas, a la vez que su actuación como satélite en el desarrollo de los procesos sexuales.
Su secreción es la tiroxina, la cual, siendo gelatinosa, contiene principalmente gran cantidad de yodo así como de arsénico y fósforo, si bien depende del primero para su actividad. Esta glándula es una glándula energética, por lo que en proporción a su secreción así será el nivel personal de actividad, fruto del calor y movilidad que su secreción proporciona. Cualquier anomalía en la secreción de la tiroides, ya en proporción o en su composición química, el resultado conduce a severos trastornos para el individuo. Sin tiroxina, por ejemplo, una rápida contracción muscular resultaría imposible. Su importancia es extraordinaria, dado que controla tanto el crecimiento del cuerpo físico así como el desarrollo mental, hallándose muy vinculada por otro lado con las demás glándulas de secreción interna. Es el gran puente entre el cerebro y los órganos genitales, por lo que emite su necesaria secreción para dar un equilibrio general.
El cretinismo y la mixedemia – el primero durante la infancia y el segundo en la madurez – son dos graves afecciones relacionadas con esta glándula, y ambas causadas debido a una conexión imperfecta entre los órganos cerebrales y el cuerpo vital, lo cual puede ser evitado segregando tiroxina para conectar la glándula con el cerebro y los órganos genitales. Se ha observado, tanto en los cretinos como en quienes padecen mixedemia, síntomas de apatía, de indiferencia, tenencia al desaseo y a la torpeza, todo ello motivado por el hecho de que la energía creadora no acude debidamente al cerebro y a los órganos reproductores, por lo que se reducen y se atrofian. El porqué de tal impedimento hay que buscarlo en la causa misma que lo ha originado: el mal uso de la fuerza creadora, es decir, su utilización para la gratificación de los sentidos; es contra el Espíritu Santo, por lo que es un pecado que no se perdona, motivo por el que deberá ser expurgado viviendo en su ocasión y tiempo en vehículos cuya eficiencia sea extremadamente limitada; y si bien se trata de una lección de gran dureza, es una lección que no puede ser impartida al espíritu de otro modo. “Lo que se siembra se recoge” es una ley inapelable, y en armonía perfecta con la Ley de Causa y Efecto o Ley de Consecuencia. De ahí que, si bien médicamente a los enfermos puede tratárseles con tiroxina, su recuperación es meramente transitoria, pues en otro momento posterior, en alguna próxima encarnación, ellos deberán pasar por el trance eventualmente evitado, pues nadie puede rodear, circunvalar la deuda kármica para evitar recogerla.
Por el contrario, la sobreabundancia de tiroxina es lo que produce el bocio exoftálmico, el cual, con sus veintiuna clases diferentes, y teniendo como origen la carencia de yodo en la tiroxina, puede convertirse en crónico. Es recomendable para su cura, en determinados casos, un tiempo de reposo físico, emocional y mental, con alejamiento de cualquier preocupación o sobresalto. Si tal como se ha dicho da equilibrio al cerebro, la tiroides interviene también en la digestión mediante la mezcla del hierro con los alimentos, segrega el yodo que combate los tóxicos del cuerpo, al tiempo que ayuda a controlar la cantidad de grasa acumulada y previene y cura de algún modo el bocio mismo.
El doctor Louis Berman, experto en todo lo relacionado con glándulas endógenas, declaró: “… si el crimen es una anomalía científicamente estudiable y controlable, entonces tanto los procedimientos legales como los tratamientos penales deberán ser completamente cambiados”. Sin duda se ha llegado a la demostración de que el mayor número de convictos son moral y mentalmente anormales, pero siempre con deficiencia en la secreción de la tiroides. La criminología se está dirigiendo hacia factores hereditarios y del medio ambiente en que creció el criminal, así como hacia su educación y ocupación, las distintas influencias sociales y religiosas a que se halló sometido o al nivel de inteligencia. Sin embargo, permítasenos alegar que, en el futuro, las condiciones del sistema vegetativo (involuntario o simpático) al igual que el estado glandular del reo, pasarán a ocupar sin la menor duda un lugar auténticamente preponderante en relación con la interpretación del crimen. La mayoría de estados tales como la histeria, el ansia de poder, de notoriedad, de venganza, etc. no son sino estados glandulares, es decir, por aumentos o disminución de la influencia de la glándula tiroides, de las suprarrenales o la pituitaria. La mayor parte de los crímenes pasionales son consecuencia de una deficiencia de la tiroides. El pervertido sexual tiende a convertirse en un idiota, incapaz de pensar, puesto que utiliza prácticamente toda su fuerza creadora para su satisfacción sexual, privando por ello al cerebro de la energía-fundamento que lo capacite en su función primordial de concebir y expresar ideas.
Dada, pues, la importancia de esta glándula, ampliemos diciendo que está directamente relacionada con las paredes internas y externas del cuerpo, la piel, la cubierta externa de las glándulas, el cabello, las membranas mucosas y la sensibilidad nerviosa. Y si bien facilita la producción de energía, como ha quedado señalado, también se ocupa de la regulación de los contornos, formas y terminaciones de los cuerpos en función de sus arquetipos; su secreción es absolutamente indispensable, insistimos, tanto para la actividad mental como para la reproducción de las especies; no podría darse la complejidad de pensamiento ni el aprendizaje, tampoco la educación ni formación de hábitos, etc.
Está regida por Mercurio. El niño “tiroides” estará siempre activo, sin mostrar jamás decaimiento y demasiada necesidad de dormir. En la juventud será el centro de animación de cualquier reunión, pues irradiará vitalidad y magnetismo personal. En la madurez será emotivo, rápido de percepción y volición, impulsivo y tendente a crisis explosivas. Son incansables trabajadores y suelen padecer de insomnio.
La Pituitaria o hipófisis (sexta rosa)
Esta glándula, denominada pituitaria, o hipófisis, del tamaño de un guisante, es de tejido celular y se encuentra en la base del cerebro, casi en el centro de la cabeza, abarcando la parte posterior de la base de la nariz. De color gris, y suspendida como una cereza, crece hasta los treinta años y pesa en el adulto aproximadamente cinco gramos.
Digamos en este punto que si la cuna de la glándula es demasiado pequeña, el individuo tendrá un desarrollo anormal tocante a su sentido de la moralidad y la intelectualidad. Se compone de dos órganos en apariencia independientes y distintos en origen e historia, función y secreción. Estudiando el embrión humano, el principio de la hipófisis se ve manifestarse por medio de un sobrecrecimiento de la cavidad bucal en la región que da asiento a los sentidos del gusto y del olfato, el cual toma la forma de una bolsa que lentamente tiende a extenderse hacia el cerebro. Al finalizar la cuarta semana toma contacto con un crecimiento que sale del cerebro llamado el infundíbulo. Ambos acaban transformándose en la glándula pituitaria completa, madura, en la que aquel sobrecrecimiento bucal forma el lóbulo anterior pituitario y la parte original del sistema involuntario de la glándula. En un determinado momento de la vida, esta glándula se abre a la boca y a la cavidad del canal espinal. Hoy día se cree que la pituitaria produce no menos de ocho hormonas diferentes. Hay un producto químico en su secreción que estimula la producción de los tejidos, en especial del óseo, y otro que influye en los órganos del sexo y en la actividad sexual. Se ha probado experimentalmente que el funcionamiento normal de la hipófisis es necesario durante el período de crecimiento y desarrollo, así como en la época adulta para la evolución y funciones propias de la tiroides y las suprarrenales. Cuando la secreción interna de esta glándula se aplica de forma artificial, por medio de inyección, se produce la actividad de la tiroides y la suprarrenales, al igual que de las glándulas sexuales, teniendo una influencia notoria en la producción de energía en el sistema nervioso central, en la materia gris del cerebro y en la médula espinal.
Para resumir, podríamos decir que el lóbulo anterior, o prepituitaria, segrega la prolactina, sustancia que, además de ser esencial para la producción de leche en la hembra animal, promueve el crecimiento del esqueleto y tejidos conexos, es causa del desarrollo normal de los órganos relacionados con el aspecto sexual y provoca el debido funcionamiento de la tiroides y suprarrenales.
El lóbulo posterior, o postpituitaria, entre las varias hormonas que segrega, dos de ellas son utilizadas comúnmente: la pitocina y la pituitrina. La primera suele utilizarse en casos de parto lento e incluso no incipiente; la segunda determina en general la condición de los tejidos correspondientes a las fibras involuntarias de los intestinos, la vejiga y el útero.
Entre ambos lóbulos, la membrana existente segrega la hormona “intermedia”, la cual ha sido de gran utilidad en el tratamiento de la diabetes insípida.
La desaparición de la hipófisis supondría la muerte en el término de dos o tres días, no sin antes venir acompañada de una letargia peculiar con paso inseguro, pérdida de apetito y una bajada de temperatura. Con sólo eliminar la parte del lóbulo anterior, sobrevendría una rápida degeneración adiposa y moral del sujeto, junto a una marca tendencia a la inversión del sexo. Otras manifestaciones estarían representadas por somnolencia, por cutis seco, caída del cabello, mentalidad torpe, a menudo epilepsia y un febril deseo por ingerir alimentos dulces.
Se trata de una glándula femenino-masculina, es decir, si domina el lóbulo posterior, tendremos un tipo que exprese sentimientos clásicos femeninos; si el lóbulo anterior, tendrá a expresar los masculinos. Benditos tres veces – se dice – los hombres y mujeres que tienen las glándulas pituitarias normales y en equilibrio. Esta regida por Urano, octava de Venus. Su nota-clave hace alusión al amor en su sentido más elevado y su color es el amarillo. El cuerpo pituitario se encuentra vinculado inexorablemente a la iniciación, por lo que quien consiga su despertar espiritual, tendrá la virtualidad de desarrollar los poderes tocantes al Amor y a la Sabiduría, representantes del Espíritu de Vida, segundo aspecto del Logos.
La Pineal o Epífisis (séptima rosa)
Junto a su calidad superior, hemos de añadir que esta glándula tiene forma de cono (de piña) y es de color rojizo, es ligeramente más grande que un grano de trigo y pesa unos dos gramos. Está como escondida y atada a la base del cerebro, la cual es una cavidad que se encuentra arriba y por detrás de la pituitaria.
Compuesta en parte por células nerviosas con pigmento semejante al que se encuentra en las células de la retina – formada ésta por una expansión del nervio óptico – ello ha inducido a formular la suposición de que en algún momento habría ejercido tal vez la función de tercer ojo. Su parte inferior se dirige hacia atrás, y su tamaño es mayor en el niño que en el adulto, y en la mujer mayor que en el hombre. Su función real es absolutamente desconocida en los medios científicos, si bien en ellos suele afirmarse que gobierna de forma directa los órganos generadores y el cerebro. Su evolución estructural comienza a los siete años.
La pinealina, su secreción, produce un efecto restrictivo sobre todas las demás glándulas endógenas, funcionando como una especie de vigilante especial sobre el resto de ellas.
Se ha descubierto que regula el color de la piel al variar el grado de reacción de los rayos de luz, es decir, sobre el pigmento, cuando en realidad se trata de la luz interna reflejando la luz exterior. Esta glándula produce el desarrollo normal de las células de los órganos de reproducción, indicando, el hecho de haber sobrecrecido en su uso original, la sobreabundante provisión de sangre. Por tanto, promueve una pubertad normal evitando el prematuro desarrollo del sexo en los niños; y mediante el desarrollo normal tanto del cerebro como de los órganos de reproducción, favorece la fuerza creadora; da vigor asimismo a los músculos, varía y controla la el grado de reacción del cuerpo a los rayos solares, y, obviamente, ejerce influencia sobre la pigmentación de la piel.
Se trata de una glándula de naturaleza esencialmente masculina. El pintor renacentista Rafael constituyó un claro exponente del ideal tipo pineal. Si figura era tan hermosa como la de un ángel. Su disposición era suave, amable y gentil, sus modales encantadores, disponiendo de un carácter generoso además de noble. Por medio de su obra “Transfiguración”, es puesta de manifiesto su sabiduría, donde queda revelada su conexión con los Reinos Superiores. Pintó este cuadro cuando ya se hallaba moribundo.
La pineal está regida por Neptuno, el planeta de la divinidad. La espiritualidad proporcionada por Neptuno elevará al hombre desde su estado humano hasta el divino. Sabiduría en sus expresiones, contacto con los Señores de la Individualidad (Virtudes) espiritualidad, inspiración, clarividencia, profecía, devoción, habilidad para conectar con la música de las esferas, ideación y voluntad, etc., pueden considerarse como expresiones típicas de Neptuno, pues él es el verdadero iniciador. Cuando su nota-clave es despertada, sentida por el individuo al alcanzar el Mundo del Espíritu Divino, su indescriptible hermosura y poder provoca una verdadera avalancha de sabiduría acerca de Dios y su propósito, por lo que el individuo verá su divino poder en acción y reconociéndose a sí mismo tal cual es. Por ende, será capaz de contactar con otros sistemas solares, saber acerca de otros dioses del mismo modo que de los mundos y seres creados por ellos. El Mundo del Espíritu Divino es el reino de la voluntad pura, aquél en el que la energía de Dios se expresa en cuanto que poder capaz de mantener la creación en acción. La luz neptuniana es de un azul transparente, motivo por el que cuando la glándula pineal sale de su letargo, comienza a vibrar con un deslumbrante color azul.
Dado que el despertar de las notas-clave de las glándulas endógenas se encuentra estrechamente vinculado con el hecho de la Iniciación, es por ello que se convierten en uno de los valiosísimos auxilios del espíritu en su correspondiente preparación a tal fin. Y si el trabajo de mayor importancia tocante a aquélla tiene lugar en el cuerpo vital, hemos de decir que las glándulas endógenas tienen una intensa relación con dicho cuerpo de vitalidad.
Frente al devenir del hombre, las glándulas endógenas están llamadas a jugar un papel de primera magnitud, puesto que su desarrollo acelerará enormemente la evolución humana, de manera que, cuanto más importantes sean sus efectos físicos, más importantes serán también en los aspectos mental y espiritual.
= = =
LOS COLORES RESPECTIVOS DE “LA TRINIDAD”
La Voluntad, el pode primario más elevado de Dios, vibra hacia el azul, exactamente como el Padre. El amor-Sabiduría, segundo poder primario de Dios, lo hace hacia el amarillo, como Cristo; y el tercer poder primario se expresa mediante el rojo, color expresado por Jehová.
Cada vez que veamos el color rojo manifestándose limpio y puro, debemos comprender al instante que el poder de Dios que designamos como Actividad, está dominando. En todos los reinos de la Naturaleza encontramos actualmente dominando el color rojo. Se estima que la ferrita o hierro puro, que tiene color rojo, es el cuarto constituyente, en cuanto a cantidad, de la corteza terrestre. Las flores rojas predominan en todas partes del reino vegetal y la sangre roja, en los animales y en el hombre, es necesaria para que el espíritu pueda usar el vehículo físico. El rojo es un color suavemente radiante con un brillo inherente que le es propio. Es un color activo y estimulante, ubicado en un extremo del espectro luminoso. Representa la naturaleza física y, como está bajo el dominio de Jehová, tiene una íntima relación con el proceso de la germinación, tanto en el reino vegetal y animal como en el humano. De manera invariable, el color rojo tiene un efecto excitante sobre el cuerpo y la mente porque aumenta la actividad de la sangre arterial.
El amarillo, que es el segundo color primario y vibra con el segundo poder de Dios, encuentra su expresión en Cristo. A continuación del rojo, es el color que más prevalece en los reinos de la naturaleza y el más luminoso del espectro. En el reino animal este color se representa principalmente en el azufre, el cual se encuentra en grandes cantidades en la Tierra. En muchos aspectos, el azufre se parece al oxígeno, un elemento solar en el que el color dorado natural de Cristo tiene su expresión química. En el reino vegetal existen muchas flores de color amarillo, lo que indica que predominan en ellas las vibraciones de Cristo. En los animales y en el hombre, el hígado segrega una sustancia muy valiosa que se conoce con el nombre de bilis,, de color amarillo, que juega un papel de gran importancia en el proceso de la digestión. Las glándulas suprarrenales, las que recubren la parte superior de los riñones, y que están íntimamente relacionadas con el desarrollo del cerebro, tienen también color amarillo.
El color azul, que tiene la vibración más elevada entre los colores primarios, está relacionado con el Padre, que vibra al unísono con estas fuerzas que son las más poderosas de las mencionadas. En cualquier parte en que este color se haga presente, en mayor o menor grado, es prueba de que allí se está manifestando el poder del Padre. En el reino mineral encontramos que el aluminio, un metal azul-blanquecino, es dentro de los metales el elemento más abundante en la corteza terrestre. En el reino animal prácticamente no se encuentra el color azul. En el reino humano, tanto el azul como el amarillo se encuentran formando parte de los éteres del cuerpo vital. El amarillo está aumentando en el cuerpo vital del hombre, aunque es muy poco azul el que en él se detecta. El azul vibra hacia la más elevada forma de devoción religiosa conocida por el hombre. Tiene un brillo inherente que les es propio y conduce hacia la más profunda concentración, teniendo un efecto refrescante, calmante y vivificante en cualquier parte y condición en que podamos encontrarlo.
= = =
¿ QUIÉNES SON LOS GRANDES SERES DE NUESTRA TRINIDAD ?
El Dios de nuestro sistema solar se expresa mediante tres grandes poderes primarios: Voluntad, Amor-Sabiduría y Actividad. Así, pues, 1º) El poder de la Voluntad se expresa de muy diversas formas: habilidad para obrar, elegir, difundir, dirigir, dominar, guiar, razonar, juzgar, pensar, servir y conocer. Todas estas facultades son positivas en su manifestación.
2º) El poder del Amor-Sabiduría se expresa en cuanto que conservación, protección, crianza, atracción, unión, apoyo, hospitalidad, asimilación, memoria, imaginación, sentimiento e intuición, y todos los cuales son negativos en su expresión.
3º) El poder de la Actividad se expresa a través de la germinación, la originalidad, la producción, el desarrollo, la expansión, la creación y el crecimiento.
En el tiempo actual estos tres poderes primarios están bajo la supervigilancia de los Tres Grandes y Elevados Seres conocidos sobre todo en Occidente como el Padre, Cristo o el Hijo, y Jehová o Espíritu Santo. El Padre es el más elevado Iniciado de la oleada de vida llamada “Los Señores de la Mente” (Principados), una hueste de seres enormemente evolucionados, con tres grandes períodos o Días de Manifestación por delante de nosotros. El Padre tomó contacto con el Poder de la Voluntad de Dios por medio de la Iniciación, por lo que aprendió a conocerlo, a usarlo, y a enseñar a los seres menos evolucionados cómo desarrollar esta gran fuerza. Cristo, el Hijo, fue el Iniciado más elevado de la oleada de vida Arcangélica, cuyos seres ordinarios se encuentran dos etapas o períodos evolutivos por delante de nosotros. Cristo tomó contacto con el Poder del Amor-Sabiduría de Dios por medio de la Iniciación, por lo que aprendió a usar esa gran fuerza y comenzó a ayudar a seres menos evolucionados a desarrollarla. Jehová, o El Espíritu Santo, el más elevado Iniciado de la hueste Angélica, tomó, mediante la Iniciación, contacto con el tercero de los grandes poderes de Dios, la Actividad, por lo que aprendió a conocerlo, a desarrollarlo, y comenzó a enseñarlo a otros menos avanzados en la escala evolutiva.
Dicho esto, y debido al alto grado evolutivo alcanzado por El Padre, el Dios de nuestro Sistema solar lo designó para que se encargara del desenvolvimiento de la voluntad en el género humano. Por la misma razón comisionó a Cristo para que se encargara del desarrollo del poder Amor-Sabiduría en nuestra oleada de vida, y Jehová se convirtió en el custodio de la fuerza de la Actividad y de su desarrollo en la humanidad actual, así como de vida de los animales y las plantas. Este tercer poder de Dios, la Actividad, se está expresando en la actualidad principalmente respecto a la construcción de forma físicas. Ninguna planta, ningún animal u hombre puede construir una forma física sin un átomo-simiente que sirva para atraer el material necesario para su construcción. Jehová se encuentra a cargo de la colocación de estos átomos-simiente, ayudado en su trabajo por los ángeles que tiene a su disposición. Es la vida indiferenciada de Dios, contenida en cada uno de los átomos-simiente, la que produce el crecimiento. El espíritu no puede expresarse en el plano físico por el momento sin el concurso de la forma física. Estamos discurriendo por un período de evolución en el que la construcción de formas tiene una importancia capital. Por tanto, el valor del trabajo realizado por Jehová y sus ángeles no puede ser desestimado. Desde el tiempo en que colgábamos suspendidos en nuestros sacos fetales desde el cuerpo de este Gran Ser, Él ha estado trabajando constantemente con nosotros, primero como Espíritu-Grupo, es decir, en calidad de Tutor, y, luego, como Dios de Raza, como Protector. Al Dios Jehová le deben los humanos el poder encontrarse actualmente dentro de formas separadas, es decir, cada espíritu individual dentro de su respectiva forma, y separado de cualquier otra entidad espiritual. El resultado, por tanto, es la conciencia individual propia, que hace que cada ser humano sea un creador consciente de sí mismo, capaz de desarrollar sus poderes espirituales potenciales en fuerzas dinámicas, las cuales podrá usar cada vez que las necesite. Vemos por todas partes en la Naturaleza estos poderes manifestándose bajo la dirección del Padre, de Cristo y Jehová, estando cada uno de ellos perfectamente sintonizados con el poder vibratorio con que cada uno de Ellos guía y dirige.
= = =
¿ POR QUÉ CURAN LOS ROSACRUCES Y CÓMO LO HACEN ? SOLICITUD DE CURACIÓN
Los Auxiliares Invisibles
Entre las muchas cosas que en el tiempo se han dicho acerca de Los Rosacruces, una es verdad: “… ellos se dedican a curar a los enfermos y disponen de medios superiores para llevar a cabo su labor”.
En este sentido, si las órdenes religiosas anteriores habían buscado la elevación espiritual mediante el castigo y abuso del cuerpo, los rosacruces, en cambio, siempre han procurado el cuidado más atento para con el mismo. Pero, como verdaderos seguidores del Cristo, y conociendo qué causa dio lugar a la degeneración y cómo deberá ganarse la regeneración y, por tanto, el advenimiento de la Nueva Época, ellos siguen el mandato de “Predicad el Evangelio y curad al enfermo”. No en vano su lema está definido por: “una mente clara, un corazón noble y un cuerpo sano”, pues ¿ cómo podría ser de otra manera ? Porque es un hecho científicamente demostrado – tal cual se ha indicado más arriba – que el estado de la sangre afecta a la mente y viceversa, por lo que, para mantener una mente limpia, indudablemente es preciso disponer de un cuerpo sano. Una mente y un cuerpo en tales condiciones serán capaces de traer a la manifestación Egos en las mejores condiciones desde el punto de vista evolutivo por lo que hace a la regeneración.
Otra de las cosas dichas ha sido que los rosacruces sanan gratuitamente. Y, efectivamente, es lo que hacen los hermanos legos: asisten a todos lo mejor que pueden libres de cargo. Más aún, quienes no son aptos para curar, trabajan en distintos ámbitos, si bien todos tienen una característica común: nunca cobran sus servicios y siempre trabajan en absoluto secreto. Para llevar a cabo su cometido, los rosacruces han elaborado un sistema curativo que es compendio de los mejores puntos de vista de las distintas escuelas actuales, habiendo obtenido con ello un alto grado de conocimiento.
Así, se sabe con certeza que mediante la vulneración de las leyes de la vida, el cuerpo denso se cristaliza aún más, por lo que da un asidero añadido al cuerpo vital, hecho que viene a retardar el día de nuestra liberación y con ella la del propio Cristo respecto de la Tierra. Teniendo esto en cuenta, puede comprenderse fácilmente que es por Amor por lo que se procede a buscar la salud de la humanidad, al tiempo que a enseñar a vivir de acuerdo con las leyes que rigen la vida. Ello, obviamente, reportará la más pronta liberación y segunda venida del Cristo.
Además de la labor sanadora que los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz llevan a cabo por medio de los denominados Auxiliares Invisibles, hay que señalar que el medio utilizado no es estrictamente de naturaleza espiritual, puesto que, siempre que es posible, también son utilizados medios típicos de la medicina ordinaria. Entonces, lo que primero se presente tal vez a la mente del lector sea ¿ y quiénes son estos llamados Auxiliares Invisibles ? Y, siendo ello lógico, diremos que son aquellos seguidores comprometidos con las enseñanzas de la rosacruz que, esforzándose cada día por vivir una vida de bondad y servicio, se preparan de esta forma para alcanzar el privilegio de ser llamados por los Hermanos Mayores a fin de curar durante la noche, mientras sus pacientes enfermos se encuentran en período de sueño. Se les reúne en grupos de doce más un instructor de grupo – normalmente médico – y a partir de sus respectivos temperamentos y capacidades; en general son residentes en la misma localidad si el número lo permite, o en todo caso de acuerdo, lógicamente, con la misma o similar longitud horaria. Los HH. Mayores gobiernan y controlan toda esta labor. ¿ Que cómo son conocidas sus disposiciones naturales y anímicas ? Del mismo modo que se emplea para conocer el lugar y estado en que se encuentra quien pide ayuda de curación a los Hermanos Mayores de la Rosacruz. Se requiere de los solicitantes que envíen una carta escrita con pluma y tinta, tinta fluida, pues esta tinta atrapará, por así decirlo, una parte del cuerpo vital del autor, lo que permitirá a los HH.MM. detectar con exactitud el estado del individuo de quien proceda, y esta partecita de cuerpo vital aprehendido en la carta, hará de “ábrete sésamo” en los pacientes para que los Auxiliares Invisibles puedan llevar a cabo su inmensa labor humanitaria cada noche. Por tanto, mientras el sol alumbra cada día una parte del planeta, en la otra, en la oscura, sepan ustedes que estarán actuando en ella los Auxiliares Invisibles, ocupados – como estarán – no sólo en trabajo meramente curativos, sino en otros muchos con que pueden socorrer a todas las cosas vivientes a que sean enviados o encuentren en apuros. ¿ Acaso alguna vez no han leído u oído acerca de que, en determinados eventos, “fue visto un hombre o una mujer, o ambos, que hicieron esto o lo otro y que desaparecieron sin saber quiénes eran ni cómo habían llegado ni cómo se fueron ? Pues bien, a modo de ejemplo, si bien exiguo, tenemos a bien narrarles algunas de sus intervenciones:
[Una noche, dos Auxiliares sobrevolaban unas islas (ellos se desplazan prácticamente a la velocidad el pensamiento) cuando percibieron a un niño con una fina espina de pescado que se le había atascado en la garganta. En la habitación se había reunido mucha gente, pero ninguno de ellos podía ayudar. Dos médicos que se hallaban presentes querían enviar a alguien en busca de un cirujano para extraer la espina. Los Auxiliares bajaron, se materializaron, y uno de ellos dijo:
- Nosotros podemos sacarla.
Uno de los médicos se rió de la Auxiliar, y dijo:
- Se ha vuelto loca con el calor.
La madre del muchacho le pidió que hicieran algo para salvar la vida del niño, por lo que los Auxiliares fueron hasta la cama donde aquél se encontraba, y mientras uno sostuvo al joven, el otro empujaba la espina hacia fuera. Advertimos que, cuando una persona se encuentra fuera de su cuerpo denso, goza de clarividencia, por lo que gracias a esta habilidad la Auxiliar, viendo exactamente dónde estaba la espina, desmaterializó su mano y la puso en su garganta, por detrás y debajo de la espina, y enseguida la empujó, al tiempo que materializaba un dedo. El niño carraspeó y tosió, la espina saltó fuera de la boca y la Auxiliar, tomándola, se la dio a su madre. Ambos médicos miraban asombrados. Entonces, los Auxiliares dieron al muchacho un poco de agua salada para que hiciera gárgaras y le dejaron ir. Naturalmente las personas presentes hicieron muchas preguntas a los Auxiliares, preguntas a las que contestaron. Luego se fueron]
[No es fácil imaginar la miseria y dolor que causan los cazadores. Una noche, unos Auxiliares Invisibles fueron enviados a ayudar a un oso pardo al que un cazador había disparado en la cadera derecha, por lo que, herido, fue tan lejos como pudo hasta que cayó desplomado. Intentaba levantarse para continuar, pero le resultaba imposible debido al enorme dolor. Todo este cuadro les fue mostrado previamente a nuestros Auxiliares mediante la conciencia jupiteriana, la cual no es sino un cuadro interno en la propia conciencia. Éstos, llegando, se acercaron al oso, y, cuando los vio, se irguió, pero uno de ellos le dijo:
- Hemos venido a ayudarte – por lo que el oso se tumbó.
- Frótale la cabeza mientras yo examino la herida – dijo un Auxiliar a otro.
El oso se había puesto barro en la herida para detener el flujo de sangre. Cuando el Auxiliar comenzó a retirar el barro de la cadera, el animal se volvió tan rápido como pudo para interrumpir al Auxiliar, dado el dolor que le producía lo que estaba haciéndole.
- Ten paciencia, sólo un poco más y lo limpiaré bien – respondió el Auxiliar al oso.
La Auxiliar se sentó y puso la cabeza del oso en su regazo, mientras su compañero eliminaba la suciedad de la herida.
- Oye, amigo – dijo – tengo que extraer la bala para que puedas caminar y te va a doler. No hagas daño a mi amiga ¿ entiendes ? Quiero que permanezcas tranquilo.
El oso se acomodó con la cabeza en el regazo de la Auxiliar y el compañero de ésta colocó su dedo bajo el proyectil, lo materializó y lo empujó hacia el exterior, El oso yacía quieto, pero gruñía, por lo que la Auxiliar gritó preguntando:
- ¿ Por qué los hombres disparan a los animales y luego los dejan marchar sufriendo ?
- No era intención del cazador dejar que el oso se fuese – contestó su compañero.
Después de haber extraído la bala, sanaron al oso mediante la curación espiritual que proviene de Dios. Tras ello, la Auxiliar lo examinó cuidadosamente.
- Muy bien, amigo – dijo – estás como nuevo y sólo has perdido un poco de piel. Con tiempo te crecerá de nuevo.
El oso no quería quitar la cabeza de la falda de la Auxiliar, estaba confortable y contento, por lo que alzó la vista hacia el que hablaba como diciéndole:
- ¿Por qué no te callas, no ves que estoy descansando ? No consigo muy fácilmente que me acaricien.
Hicieron que el oso se levantara y éste los siguió como si nada le hubiese ocurrido. Un poco más tarde desaparecieron ante él. Sin su ayuda el oso hubiera muerto de hambre, de sed y también por la herida.
La sanación espiritual es posible, pero no puede ser utilizada siempre. Hay ocasiones en que los Auxiliares Invisibles se encuentran con personas que necesitan ayuda, pero que no se han ganado el derecho a ella y tampoco la solicitan, por lo que no pueden recibirla o ser curados. Los Señores del Destino no dan nada a cambio de nada, siempre hay que merecerlo.
Todo enfermo debe recurrir a los medios ordinarios para ser curado. Sin embargo, hay casos que la ciencia médica no puede dar una solución. En cambio, todas las cosas son posibles para Dios. Así, pues, los días de los milagros no han pasado, usted mismo puede ser ayudado. Los milagros tienen lugar continuamente aunque se hable muy pocos de ellos. Muchas personas que han rezado pidiendo ayuda, han sido curadas mediante la sanación espiritual, incluso algunos han visto a los Auxiliares que han ido a ayudarlos y otros los han oído hablar y han conversado con ellos tal a como suelen hacerlo con sus amigos; otros, en cambio, han sentido meramente su presencia]
[Una noche, una joven fue curada milagrosamente de una enfermedad de piel. Cuatro Auxiliares a una joven cuya cara estaba llena de machas y llagas. Caminaba sola por un bosque, se sentó sobre un tronco caído y se estuvo untando la cara con una pomada. Tenía el rostro en un estado tan terrible que dos de los Auxiliares no quisieron acercarse y la observaron a distancia. Los otros dos lo hicieron, y uno de ellos tomó el tarro de pomada y lo observó. Luego le dijo a la chica que podía curarse si prometía ser buena y servicial con todos sin importar quiénes fuesen.
- Todos serán buenos contigo – dijo el Auxiliar – si intentas ayudar a todo el mundo.
- Haré lo que pueda para ser útil – prometió la joven -. El único amigo que tengo es un joven criado de mi familia. Mi novio me abandonó debido a mi aspecto. Este otro joven está triste por mí y me habla y me lee, porque tengo que permanecer en la oscuridad cuando brilla el sol, la luz me hiere en los ojos y también en ellos tengo llagas.
El Auxiliar tomó entonces un poco de tierra y agua, hizo un poco de barro y le untó toda la cara. Al poco, el barro se secó y se desprendió. La cara de la joven estaba limpia, lisa y completamente curada. La Auxiliar tomó el espejo que la chica llevaba consigo y se lo dio, y, cuando se vio la cara, gritó de júbilo.
- ¿ Sois Ángeles de misericordia que habéis venido a mí en respuesta a mis oraciones ? – preguntó.
- Sí – dijo la Auxiliar.
El compañero Auxiliar que le había puesto el barro en la cara le advirtió que mantuviese alejado a su antiguo novio cuando volviese a verla porque sólo la quería por su dinero. Los Auxiliares vieron volver a la joven contenta a su casa y la dejaron. Había sido curada de una sífilis terciaria.
“A fin de ilustrar un tanto acerca de cómo la gran ley del Karma se aplica a las naciones, pasamos a describir una catástrofe un tanto reciente y lo que la gente afectada por ella hizo en vidas anteriores para ganarse un destino semejante: Dicha catástrofe tuvo lugar mediante un gran barco que haciendo travesía desde Europa a Nueva York se hundió. Colisionó con un iceberg, pereciendo más de mil cuatrocientos pasajeros y miembros de la tripulación. Muchas personas prominentes que iban a bordo desaparecieron.
Cuando el pueblo norteamericano tuvo noticia de tan súbita y pavorosa tragedia, la tristeza lo sobrecogió enormemente. Sin embargo muchos pensaron que fue debido a un accidente y que quienes perecieron fueron víctimas exclusivamente de la fatalidad, dado que simplemente se hallaban a bordo y perecieron tras haber chocado el barco con un témpano de hielo. Pero los verdaderos estudiantes de ocultismo saben que no fallecemos por casualidad y que vivimos hasta que llega el tiempo en que nuestros arquetipos dejan de vibrar a menos que nosotros mismos destruyamos nuestra vida mediante el suicidio. De aquí que, “accidente”, constituya en sí un término inapropiado para referirnos al Destino.
Tocante a la tragedia en que estábamos, la Memoria de la Naturaleza revela lo que sigue en relación con las personas que se encontraban en el barco en cuestión: Dos vidas antes, la mayoría de ellas eran señores feudales y ricos vasallos, quienes, en barcos bajo condiciones de calamidad, tenían por costumbre enviar al mar a los súbditos rebeldes. De este modo, cuando estas pobres gentes estaban a punto de hundirse con sus barcos agujereados, caían en la cuenta de la vil acción de sus señores y los maldecían desde lo más profundo de su ser. De esta forma, dichos señores y poderosos vasallos habían acumulado sobre sus cabezas las mil y una maldiciones de tantas y tantas de sus víctimas.
En una vida anterior, el capitán del barco afectado por la tragedia, había sido un rico propietario de buques que disgustó a uno de los señores feudales por algún motivo. Ello fue causa de que fuese enviado al mar y jamás regresara. Naturalmente perdió la vida porque, así, de forma predeterminada y cruel, había sido planeado por el señor feudal para librarse de él. En consecuencia, y cuando volvió a renacer como hombre, no tuvo inconveniente alguno en enviar este gran barco a la perdición.
En calidad de añadido circunstancial, diremos que, en el momento de hundirse el barco, había en él una momia, la cual, tras haber sido encontrada en Egipto y colocada en un museo, se había llevado a cabo finalmente una réplica de ella, por lo que fue depositada en el sótano de un edificio. Alguien sin embargo la descubrió, la compró y la llevaba a bordo de este barco que no iba a llegar a su destino. Hemos de decir que los egipcios en tiempos antiguos deseaban estar tan cerca de la tierra como fuese posible, y que entonces todas las personas de importancia, ya reyes y sus familias, ya sacerdotes, hacían que sus cuerpos fuesen embalsamados. Los sacerdotes posteriores estaban familiarizados con los “elementales” y sabían de magia negra, por lo que durante doce meses se dedicaban a crear semejantes monstruos – perversos y odiosos pensamientos-forma – a fin de proteger los cuerpos de las aludidas personas. Y, si bien la momia en cuestión, no tuvo nada que ver con el hundimiento mismo, los “elementales” que la rodeaban sí que hicieron comportarse de manera insensata a los que iban haciendo la travesía. Parece ser que navegaban de manera feliz, pensando que los icebergs no representarían ningún peligro. Todo se convirtió en imposible para salvarlos. De esta forma fue como los “elementales” fueron liberados y el agua del mar desintegró la momia”.
[Dado que a los Auxiliares Invisibles les es permitido suspender la ley de la gravedad cuando se les envía a ayudar a la gente que está en peligro, he aquí un relato de lo más insólito que se haya oído nunca:
... una noche, una Hermana Lega le dijo a dos Auxiliares que acudiesen rápidamente en auxilio de los ocupantes de una lancha motora, y, mientras hablaba, les iba mostrando, por medio de la Conciencia Jupiteriana, las personas y la localidad en que se encontraban, conciencia que tiene mucha similitud con una cinta cinematográfica. Las personas que se encontraban en peligro iban de una isla a otra y unos individuos las perseguían en otra lancha para robarles. No obstante, los perseguidos rezaban pidiendo ayuda a fin de poder escapar de sus perseguidores.
Los Auxiliares alcanzaron el bote y se materializaron, por lo que aquellas personas se asustaron enormemente. Una mujer gritó porque no se daba cuenta de que iban a ayudarlas, de que sus oraciones en demanda de protección estaban a punto de ser respondidas. El bote perseguidor se acercaba tan rápido que un Auxiliar tuvo que suspender la gravedad, motivo por el que la lancha de los acosados se elevó en el aire de la forma más insospechada y continuó volando. Los que se encontraban a bordo miraban como paralizados. Aterrizaron en la isla, y un hombre y su esposa se apearon. Los Auxiliares les indicaron que se dirigiesen rápidamente a su casa, lo que hicieron tan rápido como pudieron. Luego, dando la vuelta al bote, éste se elevó de nuevo en el aire y regresaron por donde habían venido. Durante el trayecto, a una milla de la costa, y pasando junto a ella, se encontraron con la lancha perseguidora, pero yendo con tanta rapidez los ladrones no consiguieron dispararles.
La Auxiliar estaba encantada con lo que estaba ocurriendo, pero, junto al regocijo de la Auxiliar, los otros cuatro hombres del bote se hallaban mudos de asombro. Una vez que el bote hubo alcanzado la isla, los ladrones se atrevieron a preguntar a los Auxiliares si eran humanos.
- Sí, somos humanos – respondió uno de ellos.
Entonces quisieron saber cómo habían llegado al bote, sobre todo si lo habían hecho por el agua, dado que se hallaba infectada de tiburones. Los Auxiliares les dijeron que ellos iban a todas partes ayudando a la gente que podían. Les explicaron algunas cosas más, y luego los dejaron sin más y continuaron su labor.
Para uno de los Auxiliares, tras recordarlo con claridad a la mañana siguiente, el episodio había constituido sin duda una de las mayores experiencias de su vida. De todas formas, una experiencia semejante es muy convincente no sólo para los auxiliados, sino para los mismos Auxiliares”.
[Una noche, un Auxiliar salió a la calle y llegó al lugar en el que se encontraba un coche había chocado con un poste eléctrico. El automóvil había quedado destrozado y las dos parejas que iban en él se encontraban gravemente heridas. La gente los había sacado del automóvil y yacían sobre la acerca, esperando que llegase una ambulancia. El conductor del coche accidentado estaba hablando en ese momento con un policía que le preguntaba que qué era lo que había ocurrido.
- Vi un gato que cruzaba la calle y me desvié bruscamente para no atropellarlo, perdí el control y choqué contra el poste – dijo al policía.
De repente, el Auxiliar vio delante de él a una entidad que parecía una enorme rata, como del tamaño de un perro.
- ¡ Eh ! ¿ Qué estás haciendo aquí ? - preguntó sorprendido el auxiliar.
La entidad sonrió de oreja a oreja, mostrando sus dientes mientras miraba todo aquel destrozo y alboroto.
- Yo lo hice – alardeó.
- ¿ Cómo lo hiciste ? - preguntó el Auxiliar.
- Yo era el gato que cruzaba la calle – respondió la entidad -. El conductor me vio, se desvió para evitar atropellarme y se estrelló contra el poste, pero no lo suficientemente fuerte.
- ¿ Y por qué lo hiciste – le inquirió de nuevo el Auxiliar.
- He estado siguiendo a este hombre durante dos vidas y ésta es la primera oportunidad que he tenido de matarlo – dijo la malvada entidad -. No he hecho un buen trabajo, pero lo haré en otra ocasión.
- Pero ¿ por qué estás tan deseoso de matarlo ?
- Hace tres vidas, este hombre fue el motivó de que mi amo se hiriera y falleciera a consecuencia de ello – dijo la entidad -, y antes de morir me hizo jurar que mataría a este hombre. Lo he estado siguiendo desde entonces.
- Bien, pues tu recorrido acaba justo aquí – le contestó el Auxiliar.
La entidad miró al Auxiliar y gruñó:
- ¡ Te mataré ! - dijo reaccionando abalándose sobre él.
El Auxiliar se apartó a un lado, la santiguó, y la entidad comenzó a aullar y a despedir humo.
Al instante, los presentes empezaron a percibir un olor especial. Un hombre dijo que olía a azufre. El conductor lo atribuyó al olor ácido de la batería del coche, la cual, en el accidente, había resultado con daños. A recoger sus justo castigo, la entidad fue obligada a entrar en el Mundo del Deseo.
Este relato pone de manifiesto lo que personas malvadas pueden hacer para conseguir vengarse cual es el caso, y, al pertenecer a la hermandad negra, el amo de la entidad hizo que trabajase para él. Sin embargo, estas entidades están contentas de trabajar para tal clase de personas; saben que algún día serán capaces de obtener control sobre sus amos y causarles sufrimientos.
Tragedias de este calibre tienen lugar con relativa frecuencia, aunque muy pocas personas son conscientes de ello. Muchas personas podrían beneficiarse sin duda con su conocimiento]
La Panacea Universal
Puesto que ya se dijo más arriba, tal vez recuerden que previamente al advenimiento del Cristo, las condiciones reinantes en los vehículos sutiles de la Tierra eran de naturaleza abominable y la oscuridad espiritual era muy densa, pues la evolución de la humanidad se había basado principalmente en la separatividad, el egoísmo y la sensualidad, por lo que apenas si había vida celeste para los que entonces morían. Por tanto, de no haberse previsto la intervención del Cristo el devenir de la evolución corría serio peligro, no sólo porque limpió con su sangre las condiciones atmosféricas y de deseos imperantes, sino por haberlo hecho desde dentro del propio planeta y continuar entrando periódicamente en él por la Navidad a fin de abastecerlo de Vida, y volver a hacerlo un año tras otro para subir después al trono del Padre por la Pascua de Resurrección.
Cuando se dan ciertas enfermedades y muy prolongadas, el Ego se deja arrastrar de tal forma por el sufrimiento que deja de vivificar las células, lo que permite que la enfermedad física provoque inactividad mental, situación que puede conducir a que se haga prácticamente imposible desprenderse de la enfermedad a menos que, primeramente, se le dé un impulso especial y se disipe aquella nebulosa mental, momento a partir del cual la actividad celular pueda ser estimulada de nuevo.
Por tanto, siguiendo la estela del axioma hermético de “como arriba es abajo” y viceversa, de igual forma a como la Vida del Cristo comenzó a disipar en el Gólgota la costra de temor creada por la inexorable ley que hubo hasta entonces, la ley de Jehová, costra que colgaba como un palio sobre la tierra; así como esa Vida encaminó a millones de seres humanos por la senda de paz y buena voluntad, así también ocurre cuando se aplica la Panacea universal, cuando la vida crística concentrada en ella irrumpe a través del paciente e infunde en cada célula la vida y el ritmo despierta al Ego, prisionero de su letargo, consiguiendo devolverle la vida y la salud.
Max Heindel describe la Panacea Universal por medio de una experiencia personal, la cual tuvo lugar en el Templo Rosacruz: durante una noche le fue mostrada una sustancia con la que el Espíritu Universal podía combinarse instantáneamente. Había – dice – tres esferas suspendidas, una sobre otra, en el centro del Templo, encontrándose la del medio a mitad de altura entre el suelo y el techo, siendo además mucho mayor que las otras dos, las cuales respectivamente se encontraban por encima y por debajo. Dentro de la esfera central, la mayor, había un recipiente con un número de paquetes que contenían dicha sustancia. Una vez colocados los Hermanos en determinada posición, y cuando una determinada armonía musical hubo preparado el camino, fue cuando, de forma súbita, los tres globos comenzaron a brillar con los tres colores primarios: azul, amarillo y rojo. Para la visión del testigo presencial era evidente que, durante el encantamiento de la fórmula, el recipiente que contenía los mencionados paquetes empezó a brillar con una esencia espiritual que antes no estaba allí. Algunos de esos paquetes fueron utilizados inmediatamente por los Hermanos con un éxito instantáneo. Ante ellos, las partículas cristalizantes que envolvían los centros espirituales del paciente se habían disipado como por arte de magia, por lo que el enfermo se despertó con una sensación de plena salud y bienestar.
PETICIÓN DE AYUDA A LA SALUD.- A continuación damos a conocer el correo electrónico, o email, del Dpto. de Curación, a fin de que, quien pretenda solicitar dicha ayuda a los Hermanos Mayores, envié un mensaje solicitándola de acuerdo con las páginas (inglés o español) abajo relacionadas, o en la Sede de Madrid, la cual haría de intermediaria; se les proveerá de un documento-proforma,el cual, en principio, deberán imprimir – aconsejando dejar copia para uso sucesivo – rellenar con tinta normal, tinta fluida (pluma estilográfica) y enviándolo cada seis semanas directamente a la Sede de la Fraternidad Rosacruz en Oceanside-California.
DIRECCIONES WEB:
Inglés…………….. http://www.rosicrucian/healing.htm
Español…………… http://www.orosicrucian/foreing/heal sp.htm
Email en español…
DIRECCIONES POSTALES:
THE ROSICRUCIAN FELLOWSHIP
(Spanish Healing Department)
Oceanside, California, 92049 -P.O. Box 713
U.S.A
FRATERNIDAD ROSACRUZ “MAX HEINDEL”
c/Mayor, 6-3º-Local 6
MADRID-28013
FECHAS DE CURACIÓN PARA LO QUE RESTA DEL AÑO 2007:
Noviembre/November…………..: 6 – 14 – 21 – 27
Diciembre/december……………: 3 -11 – 18- 24 – 31
DISPOSICIONES GENERALES TOCANTES A LA CURACIÓN:
1 .-La solicitud ha de ser expontánea, no forzada, y efectuada por el propio enfermo, no por tercera persona.
2 .- Debe cumplimentarse con pluma y tinta, no sirviendo el rotulador ni el boligrafo ni el lápiz.
3 .- Si el enfermo no recuerda con exactitud la hora y minuto de su nacimiento, deberá acompañar una fotografía junto con el formulario.
4 .-Si el enfermo huiese nacido sietemesino o en plazo menor a la gestación ordinaria de nueve meses, deberá hacer constar tal extremo.
5 .- Todo enfermo menor de 14 años que necesitase ayuda, deberá solicitarla a través de sus padres – muy preferiblemente la madre – que rellenarán el formulario y realizarán las firmas en las fechas señaladas en lugar del hijo. Cuando el enfermo cumpliese los 14 años, pasará él mismo a firmar, dejando su madre/padre de hacerlo por él.
6 .- La curación es llevada a cabo por los Auxiliares Invisiles, no por los intermediarios documentales o personas de mera gestión, dependiendo enormemente de la Fe despositada en ellos por el enfermo.
7 .- El paciente deberá seguir estrictamente las instrucciones de su médico ordinario si hubiese de acudir a él, dado que a menudo es necesario que así sea.
8 .- No se envían horóscopos a los pacientes.
9 .- No se mantiene correspondencia con pacientes y familiares acerca de la enfermedad o temas afines, salvo casos excepcionales.
10.-Si el enfermo no tuviese espacio suficiente para explicar su enfermedad o cualquier otro síntoma o dato que quisiese reseñar, podrá hacerlo en la parte posterior del propio formulario o en carta aparte, si bien utilizando siempre tinta fluída y no bolígrafo, lápiz o rotulador.
11.-El “Servicio de Curación”, como acto de lectura de amor solidario, de fe y recogimiento, deberá realizarse los días que se indiquen a las 6,30 de la tarde (PM)
12.-Los Servicios de Curación son gratuitos.
13.-Es muy aconsejable – si fuese posible – efectuar el “Servicio de Curación” junto a familiares o amigos, pues Cristo dijo: “… cuando dos o más os reunáis en mi nombre, Yo estoy en medio de vosotros”.
14.-Si después de haber remitido el formulario de petición, la correspondencia tardase, nadie crea que que está olvidado, los enfermos son cuasi infinitos y los medios materiales de que se dispone limitadísimos.
15.-Si aún siendo llevado el proceso de curación con rigor, la curación no se lograse, el solicitante deberá considerar que existe el llamado “destino maduro”, es decir, aquél que a pesar de cualquier medida, debe ser cumplido y aceptado inexorablemente debido a la explicadas Leyes de Causa y Efecto.
En todo caso, téngase en cuenta que, quien formule la solicitud deberá necesariamente, para tener éxito, cambiar ciertos hábitos de vida ya de orden físico como en el aspecto espiritual, puesaquéllos son sin duda los mismos que le estarán ocasionando el deteriorio persistente de la salud; en otro caso, o si en algún momento posterior se vuelve al sistema de vida anterior, la ayuda decaerá inexorablemente hasta extinguir por completo su utilidad. Señalamos que los buenos pensamiento y buenos deseos hacia todo y hacia todos, constituye una medicina complementaria deenorme importancia. Asimismo, y dado que que dicha ayuda – en su valor real es absolutamente gratis – no olviden enviar, al menos, cuando remitan sus firmas, los sellos-cupones internacionales debidamente sellados en ventanilla por la oficina de correos, o bien su importe; aunque todos sus servicios son gratutios, repetimos, nosotros, seguidores atentos de sus enseñanzas, entendemos que es justa la presente sugerencia a los demandantes de ayuda que, en su caso, es probable que requiera de correspondencia para su debida articulación. En todo caso, pueden solicitar “instrucciones al efecto”, en el momento de enviar su petición de ayuda.
= = =
LOS ROSACRUCES – Sabiduría Occidental -
Autor-compilador: ORIÓN DE PANTHOSEAS
(Registro General de la Propiedad Intelectual: Nº de Asiento Reg.: 00/2005/90-Núm. solicitud: BI-694-04)
UNAS PALABRAS DE PRESENTACIÓN
… que las distintas sociedades en que se estructura el mundo occidental constituyen en la actualidad el frente más avanzado de la civilización, es una conclusión que resulta prácticamente indestructible.
Ello es fehacientemente obvio si reparamos en cuestiones tales como: el nivel tecnológico alcanzado, la marcada tendencia a asumir los dictados de la razón como instrumentos de primer orden para la resolución de conflictos, el naciente sentido de cooperación para llevar a buen puerto cometidos y empresas colectivos, los valores primordiales en que aquéllos se asientan, ya justicia, ya pluralidad e igualdad, ya solidaridad, los cuales dan nacimiento y solidez al sistema no ya sólo democrático sino mayormente y también republicano, sin prescindir en ningún caso de la amplia y universal defensa de los Derechos Humanos, etc, etc.
Desde tiempos antiguos – y con notoriedad desde el Período Helénico – de una u otra forma el desarrollo del intelecto no ha tenido tregua en el mundo occidental, pues ha pesar de las “edades oscuras” fue no obstante capaz de reconcentrarse para sobrevivir en pequeños reductos y emerger pujante con la llegada del Renacimiento y la Ilustración después, e imposible de ignorar en las últimas décadas, plenas de éxitos científicos, de logros en todas las orillas y apartados del saber. El progreso científico y material, por tanto, ha sido enorme. Este progreso ciertamente nos ha removido, nos ha arrancado de la postración en que nos había sumido la primera mitad del siglo XX y ha logrado insertar en nuestra concepción de vida el hecho incuestionable de la celeridad y la posibilidad, dotándonos de un impulso de naturaleza mental que viene a proporcionar sin duda confianza y licitud en un trabajo mundano arduo, riguroso, organizado. A escala mundial, tal es hoy Occidente en este exclusivo aspecto. Más ¡… ay! Ello, naturalmente, no es todo.
“No he venido a traer la paz, sino la espada”, anunció el mismo Cristo, anticipando así lo que habría de venir a este mundo occidental cuando invocara su nombre y asumiese su defensa. Por lo que, si observamos y meditamos acerca de cómo se ha pergeñado y consolidado aquel, pero ya actual, devenir occidental, posiblemente pudiéramos convenir en que, tras tanto dolor y sangre derramada no solo por meras guerras colonialistas, por derechos hereditarios o de pura y dura conquista, sino por guerras de religión también, el conjunto occidental ha conseguido adentrar en su conciencia una reflexión consciente y madura acerca de que era preciso separar con nitidez Estado e Iglesia o iglesias, a la vez que hilvanando una suerte de tratados con métodos civiles y civilizados de diálogo que permitieran preservar la paz y la concordia, la digna convivencia en suma.
Todo cuanto sustenta lo anterior, y como entraña de nuestro “manifiesto” debemos señalar no obstante, de forma netamente marcada, dos cuestiones de naturaleza sustancial: Así, a) En algunos sistemas de Yoga se pide que el yogui se siente en determinadas posiciones a fin de que ciertas corrientes cósmicas, mediante un sistema de respiración, puedan influir en su cuerpo de una manera concreta, es decir, produciendo los resultados previstos. Pero, si eso es así para un hindú, por ejemplo, sería en cambio y por demás inútil para un europeo, dado que éste, debido a su forma de vida, se mostrará completamente insensible para con las corrientes aludidas. Y es que, siendo los modos de vida tan diferentes, como asimismo los sistemas de pensamiento seguidos, obvio debe ser que la sensibilización de los vehículos de los occidentales y los orientales sea en consecuencia en extremo diferente. En coherencia con ello, resultaría, pues, inútil para nosotros adoptar unos métodos, dado que no responden a lo que en verdad necesitamos para la unión entre el Yo Superior y el Inferior, meta perseguida de naturaleza eminentemente espiritual. En las Enseñanzas occidentales los resultados espirituales, pues, en ningún caso se consiguen mediante ejercicios físicos. Tampoco debe pasársenos por alto resaltar en este punto el hecho de que, lo que realmente acontece en un occidental, bajo el impulso de las corrientes citadas, propiciadas por aquellas posturas de asiento y los consiguientes métodos de respiración, es que, en los occidentales, conduce a que los átomos prismáticos del cuerpo vital sometan a los núcleos de los átomos del cuerpo a tan alta vibración (excitación) que, de hecho, y en algunos casos, logran sacar el cuerpo vital fuera del cuerpo denso, por lo que el afectado probablemente irá andando bajo una sensación a como si flotase y absolutamente descompensado, o, cuando no, dando lugar a problemas de percepción y conexión entre ambos vehículos con resultado de locura en no pocos de los casos estudiados; b) Todas las escuelas de ocultismo del mundo se dividen en siete porque ese el número en que los Espíritus Virginales se segregan como tales Rayos de Vida, por lo que cada escuela u orden pertenece necesariamente a uno de tales Rayos, del mismo modo a como que sucede con cada individuo aisladamente considerado. De aquí que, cualquier persona que busque instrucción al amparo de un Rayo que no sea el suyo, no podrá alcanzar beneficio espiritual alguno, pues no podrá haber armonía entre los instrumentos que se utilizan y los vehículos a que se aplican. Y, desde luego, no olvidemos que tanto la Naturaleza como directamente los Guías de la Humanidad tienen siempre a nuestra mano aquello que en cada momento necesitamos para nuestro progreso y desarrollo.
Por tanto, todo Occidente, en términos comúnmente aceptados, si bien es depositario de un ethos concisamente espiritual, producto de un sufrimiento largo y sin cuento, también es cierto que en general optó por acogerse y reposar en su momento en los principios aligerantes y amorosos del Cristo, y este es un momento muy oportuno para hacer constar sin reservas que los rosacruces no creen en el azar.
Hoy, sin embargo, mediante el auge económico, el sentido globalizador del tiempo y tras las soberbias brechas que apresuradamente abre ante nosotros el conocimiento científico, a rebufo de tan numerosas estelas, con flagrante y estricto silencio espiritual, se abre el abismo que un día y otro contribuye a separar más y más la mente del corazón del hombre. Corre, pues, la mente sobre bancos de datos y análisis de laboratorio, sobre concreciones materiales pretendiendo saber, por lo que trata de convencerse de la resultante de sus propios y grandes hallazgos y se convence; pero mientras, y sin embargo, el corazón siente el impulso de lo excelso, de aquello que, cual inexpresable luz llena de infinitud y armonía, se expresa haciéndonos intuir la verdad inequívoca de la vida universal y una. Es el alma humana pretendiendo remontarse una y otra vez sobre las limitaciones con que, en Occidente y en todas partes, aún se encuentra hoy. Aherrojado, pues, el corazón y callada el alma, doblegada y, por ello, sumisa al intelecto, al hombre le resulta imposible caminar de forma completa y armoniosa, pues es evidente de que, con base en su rigor absoluto, la sola razón crea y recrea monstruos. Hemos de renovar con denuedo el principio indestructible de que el ser humano no es únicamente fuerza bruta e intelecto, ya que, si así fuera, no existirían los valores morales ni, por ende, los derechos humanos y la vida no valdría nada, el amor no existiría ni, por tanto, la ayuda, la compasión, la misericordia. Con la Teoría de Darwin y poco más bastaría. La aspiración hacia un mundo mejor y más elevado sería una tarea irreal, de todo punto imposible.
Por tanto ¿ es que no hemos de hallar algún terreno en el que cabeza y corazón, mente y alma trabajen conjuntamente, de la mano, tornándose en unión más elevados, más eficientes, y proporcionándose a un tiempo mutuamente una más que equitativa satisfacción? Y si alentamos esta proposición es porque, siendo cierto que no puede haber contradicciones en la Naturaleza, la unión de mente y corazón no puede sino producir resultados positivos en su complementariedad, en su utilización simultánea en cuanto recursos, en cuanto instrumentos, a la vez que asumiéndose el hombre tal cual es. Con alguna precisión, bien podemos insertar aquí aquella frase sabia que reza: “el conocimiento hincha, pero el amor construye”.
La orden de los Rosacruces – Heraldos de la Era de Acuario, orden no dogmática – que fue fundada especialmente para aquellos cuyo elevado grado de desarrollo intelectual les obligaba u obliga a repudiar el corazón, estima que mediante una mente amplia y limpia, y un corazón grande y noble, el ser humano es capaz de remontarse no sólo sobre sí mismo y obtener el más elevado conocimiento acerca de quién es, sino también acerca de aquello de que es parte integrante. De donde se sigue que, teniendo como punto de partida que el conocimiento intelectual no es más que el medio que lleva al fin pero no el fin en sí mismo, es por lo que los rosacruces tratan de satisfacer al aspirante, probándole primero, que todo es razonable en el universo y triunfando de esta forma sobre al rebeldía inicial del intelecto.
Porque a las inveteradas preguntas: ¿ … de dónde venimos? ¿ por qué estamos aquí ? y ¿ hacia dónde vamos ?, qué podemos responder. Hoy día existen muchas personas, tan embargadas por la sequedad del intelecto, que se han negado a sí mismas la posibilidad de lograr acceder a otra cosa que no sean los contrastes materiales, aquéllos que aportan medidas estipuladas previamente y fácilmente evaluables aquí y ahora, en el contante y sonante mercadeo de la idea y su valor en oro.
Y frente a semejante autolimitación, frente a la quiebra humana que representa prescindir de una parte-fundamento del ser, hemos de alzarnos para decir, por el contrario, que nadie se automargine, que nadie huya ni tenga miedo a la verdad, porque en el siglo y milenio que corren no podemos abstenernos ya de indagar, integrar y disponer de cuantos medios estén a nuestro alcance para crecer no sólo en la Tierra, también en el Sistema Solar y en los sistemas galácticos e intergalácticos. De aquí que entendamos la propuesta efectuada como no arriesgada, y sí grande, digna y eficiente.
Ahora bien, lo que vamos a dar en este libro no se obtiene por dinero ni a plazo definido, pues capacitarse para comprobar por uno mismo la utilidad práctica de vida a base de conocer y disponer de los mundos invisibles en su calidad de causas de todo cuanto en sustancia es, supone una labor intensa y persistente a la vez que divina. Ello es tan así que, nos podríamos preguntar de nuevo: pero ¿ … quién de va a osar vivir una vida recta y digna que solamente vaya a complacerse en servir a los demás ? Es obvio, naturalmente, que ese “servicio” puede ser prestado de las más diversas formas y casi desde cualquier campo, casi desde cualquier actividad; pero el paso primero, ese paso necesario que sólo al alma propia incumbe ¿ quién lo da ? Y si es cierto que el hombre que consigue reconocer su ignorancia ha dado el primer paso hacia el conocimiento, el conocimiento directo de los mundos sutiles no es fácil, pues nada realmente valioso lo es, y nunca podríamos repetir lo suficiente que para alcanzarlo tampoco existen cosas como “dones”, “privilegios” o “suerte”, pues todo cuanto se alcanza es resultado exacto del esfuerzo, y todo aquello que a uno le falta al compararse con otro, está en él, lo tiene latente en sí mismo, por lo que podrá desarrollarlo de emplear los medios adecuados.
Dicho lo cual, convengamos en que el primer requisito, y esencial, deba consistir en un ferviente deseo por conocer lo oculto, lo que está detrás del velo de la materialidad, a fin de integrar las partes encontradas y ponerlas por completo al servicio de uno mismo y de la humanidad. En otro caso, cualquier hallazgo – resaltamos fuertemente este aspecto – podrá devenir en inconveniente cuando no en peligroso. Una buena referencia para cada acción de vida puede escrutarse a través de: “Donde no hay bondad, no hay verdad”.
En este documento recopilatorio que de las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental vamos a ofrecer, no incluye ninguna invención fantasiosa que a ciertas personas, para un determinado período de tiempo, se les haya ocurrido describir y vender. Lo que vamos a ofrecerles es un brevísimo resumen – una puerta entreabierta, siquiera – de lo que desde los primeros albores del mundo se encuentra recogido en la Memoria de la Naturaleza, y de aquello que, a través de cada tiempo y de modo concienzudo, ha podido una y otra vez ser conocido y contrastado debidamente. Este, el del presente libro, es por consiguiente el conocimiento indirecto, el que cualquiera puede adquirir leyéndolo e ilustrarse meramente con él.
Y si el mismo Cristo dijo: ”la verdad os hará libres”, también nos atrevemos a añadir que, sin embargo, y normalmente, la verdad no se encuentra a la vuelta de la esquina y que además es eterna, por lo que también su indagación constante se nos debe presentar como un continuum sustentado en sí mismo y por sí mismo en cuanto que real e indestructible solución de continuidad.. En ocultismo se sabe que no se puede dar una creencia o un hallazgo determinado de una vez y para siempre, es decir, no existe el dogma, pues, aunque hay ciertas verdades básicas que desde luego permanecen prácticamente inalterables, ello no obsta para que en ningún caso quepa ignorar que pueden ser miradas desde muchos ángulos o puntos de vista, los cuales, unidos, y sin lugar a dudas se complementarán entre sí vertebrando la verdad de manera más afirmativa y amplia. En consecuencia, nunca, jamás podremos poner término ni modo en la conquista definitiva de la verdad total.
Por último, no queremos concluir estas palabras de presentación sin antes mostrar nuestro respeto y simpatía por aquellas otras “miradas filosóficas” distintas a las nuestras, pues, por nuestra parte, bien sabemos que unas y otras miradas podrán cruzarse, pero no crear enemistad. Vaya para los “diferentes” y para los lectores de este libro nuestro mejor deseo.
El autor-compilador
I
CIENCIA Y RELIGIÓN: APROXIMACIÓN A DOS CONCEPTOS CUYOS CONTENIDOS DEVIENEN COMPLEMENTARIOS ENTRE SÍ
- El hombre posee órganos sensoriales, cuya expresión son los sentidos, y a través de los cuales se pone en contacto con el mundo circundante, pero una vez que han recogido y enviado una percepción determinada hacia el cerebro, es éste el que en exclusiva la ha de calificar para, de inmediato, proceder a dictaminar la correspondiente reacción.
- Nadie ha visto jamás en términos científicos un “campo gravitatorio”, es decir, la fuerza que actúa atrayendo los objetos hacia el centro de la Tierra según la ley de gravedad conocida; pero tampoco nadie ha visto un electrón y mucho menos a uno de los neutrinos de electrón, de muón o tau, y, sin embargo, se aceptan porque lo razonable es aceptarlos a fin de conseguir explicar determinados fenómenos. Tal ocurre cuando es producido calor por una corriente eléctrica, dado que se explica diciendo que la causa consiste en que chocan electrones contra átomos en el correspondiente cable y que, ese choque, es el que produce el calor que indudablemente percibimos. Y ya que hablamos del calor ¿ alguien lo ha visto deambular alguna vez de acá para allá ? en cuanto entidad ¿ alguien lo ha visto detenerse en alguna parte ? El calor, pues ¿ no será en nosotros sino una mera sensación o detección a la que hemos tenido a bien denominar mediante el término “calor” ? Por tanto, en base a estas cosas, o en base a la observación de ciertos fenómenos, es que se elaboran leyes de física o, en su caso, se formulan teorías.
- De otra parte, existen cosas que ni siquiera pueden ser percibidas, más aún, sin que puedan siquiera ser inferidas (ni siquiera a través de determinados efectos derivados de la más reciente observación astronómica) y es aquí donde la religión es capaz de venir en nuestra ayuda para ser aceptada, puesto que ninguna Gran Religión ha sido meramente inventada ni por capricho ni nacida de la casualidad, sino que todas y cada una han sido dadas consciente y proverbialmente por quien podía hacerlo y para quienes las necesitaban en ese momento de sus peculiares y concretas carreras evolutivas. En consecuencia, tanto el ser que nos ha prescrito cada religión – Jehová – como sus “delegados”, se encontraban uno y otros absolutamente capacitados para la percepción y desciframiento de los mundos suprafísicos, mundos en los que radican las verdaderas causas, aquéllas que posteriormente darán lugar en el ámbito tridimensional tanto a los hechos como a las concreciones materiales que de cualquier tipo pueda tratarse. Algunos de los delegados han descrito con exactitud leyes que rigen estratos del mundo no visible y han considerado oportuno proporcionárnoslas para beneficio de nuestra marcha terrestre. Por ello, y en un primer estadio, la fe se torna irremediablemente necesaria para poder acercarse a la lógica que concierne a los acontecimientos con todo el compendio de sus respectivas leyes.
- Los hombres observamos la relación causa-efecto, ciertamente, pero de ordinario no podemos hacerlo respecto de las causas de naturaleza espiritual, que son, como acabamos de señalar, las verdaderamente rectoras no sólo de cuanto toma cuerpo y existencia, sino a la vez de cuanto en ello y a través de ello acontece en nuestro mundo.
- Sabemos bien que si, por ejemplo, la masa Alfa actúa físicamente sobre la masa Beta, Beta, como respuesta, actuaría a su vez sobre Alfa con una fuerza igual y opuesta. Por tanto, en coherencia con la máxima analógica y hermética de que “como arriba es abajo y como abajo es arriba”, podemos colegir que si Pedro llegase a actuar sobre Juan en cualquiera de los planos no visibles, ya fuese en el emocional, en el mental o espiritual, aquella actuación o fuerza ejercida sobre Juan retornaría sobre Pedro y, en algún momento, de uno u otro modo, sería percibida por éste.
- Por tanto, debidamente razonados y explicados, determinados contenidos religiosos no vendrían a ser sino un adelanto científico basado en la fe para, ya, en un momento posterior, poseer todos la capacidad de percibir y comprobar cuanto acabamos de exponer. Por consiguiente, ciencia y religión – en compañía del arte, en cuanto que configuración y expresión de la belleza – deben entrelazarse y ser complementarias a fin de conformar la misma y única cosa: el mundo, el universo.
- Científicamente, todo cuanto pueda ser puesto en movimiento, pesado o medido, o en otro caso, sentida su resistencia, puede ser tenido por existente, del mismo modo que es considerado real el sublimado capaz de recuperar la masa previamente poseída: tal el vapor de agua que procediera de un kilo de hielo. Pero ya, en 1905, Einstein lo resolvió con su famosa ecuación de E = m.c2 (al cuadrado) y actualmente sabemos que la masa se puede recrear a partir de una radiación electromagnética en los denominados “eventos de producción de pares”, mediante la generación de un cuerpo y su correspondiente anticuerpo, así como, de manera inversa, ambos habrían de desaparecer al encontrarse, permaneciendo únicamente la radiación electromagnética sin residuo de masa alguno. El resultado consiguiente habría de ser que, dicha radiación, conservada sin merma, sin pérdida, y en cuanto que masa-energía, podría, o bien dar paso a la reobtención de la masa primitiva, o bien a ser considerada tan real como las partículas o masa de que procede.
- En el ámbito científico se ha admitido que todo aquello que tiene capacidad para variar el status en sí mismo o de otras cosas, es debido a que dispone de energía, por lo que se dice que es real, que forma parte de la realidad. Sin embargo, existen personas que pueden ver perfectamente las ondas electromagnéticas en sí mismas. ¿ Recuerdan … ? Sin masa.
- Hacia 1820 Pierre S. Laplace llevó a cabo una afirmación con las siguientes características: “… conocidas que fuesen la posición y velocidad de cada una de las partículas del universo, podríamos predecir…, todos los acontecimientos futuros”. En su virtud, gentes de buena fe creyeron que todo se encontraba ya determinado y que, por tanto, el hombre no tenía control alguno ni sobre sí mismo, ni sobre el futuro de lo que le rodeaba tampoco ni sobre el mundo. Desde el campo de la ciencia, ello habría de constituir, evidentemente, un aldabonazo de primera magnitud para las conciencias religiosas a lo largo de todo el siglo XIX. Tendríamos que esperar hasta 1927 para que Werner Heisemberg construyese el Principio de Indeterminación para rebatir aquella tremenda teoría de Laplace, al concluir afirmando que resulta imposible determinar con exactitud tanto la posición como la velocidad de una partícula de forma simultánea.
- Resulta sobradamente obvio que, ni en su estructura ni en su funcionamiento, la verdad puede albergar contradicción alguna, por lo que, una vez hayamos alcanzado conocimiento suficiente, podremos darnos cuenta de que, en efecto, en su lento caminar, la armonía reinante entre ciencia y religión es perfecta o logrará ser perfecta. Así, el ya citado Principio de Indeterminación, provocó la aparente paradoja de que el pensamiento científico pudiese acercarse sin horror y de manera serena a la premisa religiosa no sólo en cuanto hace a la interacción de espíritu y materia, sino también en lo tocante al postulado religioso último, acerca de que el universo (cristalizado o no) no consista en ninguna otra cosa sino en espíritu mismo.
- El hombre no es una máquina, no es un androide propiamente dicho, con sus correspondientes connotaciones. Los humanos actuales no somos ni siquiera animales ni supuestas plantas de tipo alguno, mucho menos minerales bajo determinada condición, y, ello, aunque dentro de nosotros, en cuanto recapitulación de otras edades, contengamos (sea permisible decirlo así) un “pak” a modo de simbiosis de todos los reinos. Es cierto que en un tiempo pasado hubimos de asumir estadios que nos depararon ciertas “similitudes” con los minerales, las plantas, y con posterioridad con los animales, pero sin que de ningún modo pueda desprenderse de aquí una identificación cerrada que se hubiese dado en tiempo pasado, puesto que cada oleada de vida conlleva su propio ser, su propia circunstancia, y su propia conciencia y condición. Así, las máquinas actuales, las que el hombre diseña y construye, únicamente albergan materia y forma porque la mente del hombre atraviesa su estado “mineral” y sobre el mineral trabaja; sin embargo, en el devenir, si bien aún lejano, el hombre podrá proporcionar a sus máquinas vida propia y, por tanto, capacidad de movimiento; incluso podrá más tarde dotarlas de sentimiento, de emoción y deseo, para, últimamente, tras haber traspasado eones de evolución, tener el privilegio de dotarlas de mente germinal, a fin de que se encaminen, cual nosotros mismos, a su consecución de dioses. De aquí que, y primeramente, las máquinas de ahora mismo, las actuales, al compás de una transformación paulatina, hayan de convertirse en algo “similar”, que no idéntico, a las plantas; alcanzarán posteriormente un status similar al de nuestros animales actuales, y por último – dentro del presente plan y ciclo – acceder al de seres humanos. Y la pregunta que quizá cabría demandar en este instante sería: y ya humanas ¿ qué espíritus habitarán dichas máquinas, espíritus que el mismo hombre creará ? Pero la respuesta habría de ser contundente: no, puesto que los espíritus, cual chispas desprendidas de su llama o llamas no nacen, sino que están; por lo que cada máquina será habitada (como nosotros habitamos nuestros cuerpos) por el espíritu que, de acuerdo con su status evolutivo precise de ella para vivir, adquirir experiencia y continuar evolucionando. Será justo aquí, en el momento en que el hombre esté capacitado para dotar de mente a las máquinas, cuando realmente alcance la perfección prevista para él conforme al plan evolutivo diseñado y llevado a cabo por Dios, es decir, se habrá transformado en un creador y, por tanto, habrá conseguido hacerse semejante a su Padre. A partir de esa consecución, infinitas y esplendorosas metas se abrirán de nuevo ante él.
II
DEL PORQUÉ DE LA RELIGIÓN Y LAS RELIGIONES
No cabe duda de que, para que el hombre contacte y asuma una creencia religiosa, debe tener algo dentro de sí para que aquella relación pueda ser establecida, no de otro modo podría ello producirse, hecho que recuerda al diapasón que podría vibrar con otro si ambos se encontraran sometidos a semejante modulación o temple. Por tanto, que una religión externa y concreta puede constituir un instrumento – diapasón mayor – al servicio del hombre, es un aserto que actualmente apenas si merece digresión alguna, puesto que, en su abundamiento, disponemos de variadísima experiencia humana. Sin embargo, y por otro lado, podríamos aseverar sin posibilidad práctica de error que no existe ninguna religión superior a la verdad. Pero ¿ cómo llegar a la verdad ? Es indudablemente cierto que, aparte de poseer el hombre el correspondiente interior callado, cual diapasón a despertar, nadie es capaz de avanzar si no recibiese ayuda externa. En consecuencia, los cuidadosos y vigilantes guías de la humanidad nunca han dejado de proporcionar los medios adecuados por medio de los que pudiese el hombre ponerse en contacto con el Padre celestial. Así, en el primer momento, cuando aquél adquiere su primera conciencia en el mundo físico y su naturaleza se expresa hacia el exterior en su estado más primitivo o salvaje, la fuerza, en cuanto que útil frente a los animales y otros hombres que le rodean, puesto que lo acosan pretendiendo conseguir los mismos objetivos o saciar apetitos, la religión adecuada no podía sustentarse sino en este sentimiento de violento poder del cuerpo en cuanto mera deriva de la fuerza bruta, único al que nuestro ser de entonces podía obedecer y respetar. Porque, sintiéndose algún hombre u hombres verdaderamente poderosos ¿ en realidad a quién habrían de temer ? La respuesta es que a las fuerzas de la Naturaleza, dado que en aquellos lejanos tiempos ellas obraban con extraordinaria frecuencia y de forma contundente, motivo por el que, ante ellas, de manera inevitable el hombre en ciernes se sentía inferior y atemorizado. Esta fue la causa, y no otra, de que comenzara a adorarlas y a propiciarlas incluso mediante ofrendas de sacrificios sangrientos.
Así las cosas, y transcurrido el tiempo, tras la evolución producida por medio del miedo, en la conciencia del hombre surge la consideración de que Dios (al que se ha identificado al fin con aquellas fuerzas) es el dador de todo, el cual, e ipso facto, igual que lo ha de recompensar con bienes materiales o poniéndose a su lado frente a los enemigos si se somete y obedece su ley, de semejante modo lo castigará en caso contrario, pero sin echar al olvido en ningún caso que podría aparecer y alzarse como un enemigo incontenible y de primera magnitud. Es el tiempo en que por miedo y avaricia le ofrenda y sacrifica lo mejor de sí mismo, sus animales, puesto que esta posesión constituye entonces no sólo su sustento, sino su señal de distinción y clase, sus elocuentes arras de auge y poder social.
Con posterioridad habría de venir una porción evolutiva en la que al hombre iba a pedírsele que adorase y reverenciase a un Dios de amor, un Dios por el que deberá sacrificarse durante toda su vida en espera de obtener una recompensa, la cual únicamente tendrá lugar una vez haya muerto (vida en un cielo y eterna) Y ante esta promesa deberá mostrar su fe.
Por último, hemos de llegar a una situación y momento en que, (fe y razón unidos) una vez reconocida nuestra propia divinidad, el bien será hecho por convicción mental y anímica porque es lo justo, y ya sin necesidad de castigo o recompensa alguna.
Pues bien, con la venida del Cristo se entroniza el sentido religioso correspondiente al tercer grado de los descritos, si bien aún no hemos dejado por completo atrás todo vestigio sustentado en el miedo o la avaricia. Si nos detenemos a analizar nuestro contexto actual podremos darnos cuenta de que nos hallamos tanto bajo las leyes de Dios como de las dadas por nosotros mismos, y todo ello con la finalidad de domeñar nuestro cuerpo de deseos (la perversión del Ego y, por ello, vehículo de destrucción mientras se encuentre sin control) a través de la prohibición o el miedo que aquéllas imponen.
Pero, si bien cuanto hemos expuesto se ha dado y aún habrá de darse, sí es conveniente que observemos – porque acaso este momento sea oportuno para el lector – dos hechos no exentos de relevancia: uno, que a medida que los pueblos o sociedades alcanzan grados más altos de civilidad, es decir, cuando han asumido en sus vidas diarias de relación y convivencia aquél que su religión les demandaba, en esos pueblos o sociedades comenzarán a aparecer individualidades o pequeños grupos practicantes de alguna o algunas religiones con exigencia superior; otro, que a título personal, aquel individuo que se esfuerce en su fuero interno y externo por superar el status general de su marco de convivencia, inexorablemente tenderá a buscar un credo o haber religioso que logre ponerle en contacto con prácticas con que él, personalmente y en privado, esté desarrollando su vida en pos de nuevas aspiraciones civiles que esté tratando de alcanzar.
Ello debe conducirnos inexorablemente a constatar que el acervo completo de las religiones sigue y persigue tanto la estela de los pueblos o sociedades como del individuo concreto, por lo que, aunque en verdad toda religión se esfuerza por “modernizarse” o “explicarse” en la mejor forma debida para llevar a cabo la convivencia con las coetáneas exigencias civiles, hay, sin embargo, un momento en que cualquier religión dejará de ser instrumento de utilidad para un pueblo, para una sociedad o un individuo, momento a partir del cual dicha religión será lenta y progresivamente abandonada por sus fieles y, por ende, y del mismo modo, sustituida. Una vez que ya no quede individuo o grupo humano a quien pueda servir como muleta o apoyo para guiar y acrecentar su progreso espiritual, cualquier religión de que se trate desaparecerá, pues habrá prestado por completo su función y expectativas en el proceso y economía del mundo para que fue instituida.
Es la ocasión aquí para plantearse – siquiera grosso modo – el porqué de la configuración de un grupo humano prácticamente homogéneo por el cual son desarrolladas determinadas prácticas civiles y a un tiempo se practica por dicho grupo determinada religión. Existen desde luego más razones o matices, por supuesto, pero lo principal ha de consistir en saber que ello dependerá, sobremanera, de cuándo los individuos integrantes hayan conseguido completar totalmente sus vehículos, es decir: el triple espíritu, el triple cuerpo y la mente. Ésta última es, sin paliativos, motivo determinante para la utilización de la razón y, por tanto, y derivado de ello, motor-fundamento para la consecución en Occidente de los ideales respecto de la civilidad alcanzada hasta el día de hoy. Sin inconveniente alguno podemos afirmar que “a un determinado desarrollo de la razón, corresponden una determinada civilidad y una semejante religión”.
No obstante, las medidas tomadas por los Guías en un tiempo concreto, a efectos evolutivos, tardan en desaparecer, dado que siempre se solaparán (espirales dentro de espirales) con las siguientes. De aquí que las normas primitivas dadas por Jehová aún no hayan desaparecido en relación con la Nueva Dispensación, o religión de Cristo, al igual que ésta no habrá de desaparecer tampoco en el futuro con facilidad, sino que será asumida e integrada cuando ya, inmersos en otros tiempos más elevados, procedamos a tomar posesión de la que será la religión del Padre, la cual habrá de manifestarse bajo la concisa expresión de “Todo en todos”.
III
SUCINTA ORGANIZACIÓN DEL UNIVERSO
Poner de manifiesto con cierta claridad quién es quién en los distintos peldaños que la Escala de Jacob entraña, reviste sin duda una dificultad extrema. Los nombres dados por las distintas religiones, e incluso lo admitido por la conciencia de cada hombre, no hace sino avalar lo áspero de conciliar denominaciones, dependencias y funciones en algo tan inmensamente complejo como es el universo en sí. No obstante, procuraremos dar un detalle que permita dotarnos de un cierto grado de inteligibilidad.
En primer lugar debemos citar y referirnos al Absoluto, Ser Ilimitado e incomprensible, acerca del que ninguna idea, ninguna palabra o símil conocidos pueden expresar su naturaleza; se escapa, no tolera, no es posible la ideación y menos la comprensión acerca de Él por el ser humano actual, por lo que podríamos decir tan sólo que es “la Raíz de toda Existencia”. Simplemente. Nada más.
A esta siempre existente Raíz Cósmica, Raíz de toda Existencia se llega cuando indagamos asimismo acerca del origen del Arquitecto de nuestro Sistema Solar, el cual se encuentra inmerso dentro del séptimo plano, el último, junto a millones de sistemas semejantes venidos a ser en el principio. Para ello, uno debe elevarse aun por encima del primer plano, allí donde radican los dominios del Ser Supremo, EL UNO, el que procede del Absoluto desde la misma aurora de la manifestación. De Él habla San Juan al denominarlo Dios, de quien emanó el Fiat Creador, la palabra, el sonido, Aquél sin el cual nada fue hecho, siendo esta Palabra el Hijo bien amado, el que nació de su Padre (el Ser Supremo) antes que todo. Sin embargo, este Fiat Creador, obviamente, no es Cristo, pues Cristo, nuestro Cristo, pertenece a la oleada de vida de los Arcángeles, por lo que es un arcángel, si bien el más elevado iniciado, es decir, el más evolucionado espiritualmente entre aquella hueste, pero en ningún caso el Gan Ser de que estábamos haciendo mención. Y, ciertamente, tal y como dice Max Heindel, “la palabra se hizo carne”, pero no entendida como comúnmente suele usarse, en cuanto pueda referirse a carne física del cuerpo, sino tomando carne en relación con todo lo que es y existe, respecto de nuestro sistema solar y aquellos millones de sistemas solares a que ya nos hemos referido.
El aspecto Poder es el primer aspecto del Ser Supremo, del que procede el aspecto segundo, el denominado Verbo; dependiendo y procediendo de ambos el tercer aspecto del Logos, caracterizado como Movimiento.
Es de este Ser Triple de quien proceden los Siete Grandes Logos, los cuales, encontrándose en idéntico plano, el primero, son quienes contienen y emanan de sí mismos sin embargo todas las Grandes Jerarquías que van diferenciándose más y más a medida que vamos descendiendo por la Escala de Jacob o los siete planos cósmicos existentes. Cada uno de los Logos emana asimismo y de sí mismo siete Jerarquías, por lo que existen 49 en el segundo plano y 343 en el tercero y así sucesivamente, pudiendo tener cada de ellas divisiones y subdivisiones septenarias, motivo por el que al descender al plano séptimo, en el cual se encuentran los sistemas solares, su número se convierte en verdaderamente enorme.
Por tanto, si nos centramos en nuestro Plano Cósmico, y al igual que todos los demás dioses de todos los sistemas solares del universos, el Dios de nuestro sistema solar se encuentra en el Mundo más elevado del mismo, y de forma similar que el Ser Supremo – “como arriba es abajo” – estos dioses son también triples en su manifestación, estando determinados sus respectivos aspectos por lo que representan la Voluntad, la Sabiduría y la Actividad.
Y de igual modo sucede con cada uno de los Siete Espíritus Planetarios procedentes de Dios, los cuales, teniendo a su cargo la evolución de la Vida en cada planeta que gobiernan, también su manifestación es triple y diferencian dentro de sí mismos Jerarquías Creadoras con su respectiva evolución septenaria, si bien esta evolución es diferente entre ellos, dado que cada cual emplea métodos diversos para llevarla a cabo. Queremos reseñar que, a medida que un Ser Planetario evoluciona y toma nuevas y más altas responsabilidades, otra entidad viene a sustituirle en calidad de Regentes en función del continuo progreso evolutivo.
La Trinidad: Padre, Hijo, Espíritu Santo
La luz es una, pero así como ésta se refracta en los tres colores primarios al cruzar la atmósfera – rojo, amarillo y azul – del mismo modo Dios se expresa de forma triple cuando se manifiesta en la Naturaleza.
Cada aspecto o color, símbolos de la Deidad, representan un determinado principio, cuales son el Creador, Preservador y Destructor, los que a su vez se corresponden con la Deidad denominada Espíritu Santo (Jehová), con el Hijo (Cristo) y por último con El Padre, cuyas características respectivas se encuentran cimentadas por capacidades específicas de Actividad, Sabiduría y Voluntad.
Espíritus de Raza
Son arcángeles, y Jehová es su mando en Jefe. Cada Espíritu de Raza tiene dominio sobre un grupo determinado de humanidad; también lo tienen sobre los animales. Sobre las plantas lo tienen los ángeles. ¿ Y por qué bajo el auspicio de tales Espíritus ?
Ello tuvo su comienzo a mediados de la Época Lemúrica, cuando el triple cuerpo del hombre, y sobre todo su cuerpo de deseos, debía servir para conectarse con la mente y contener al Ego, pero, al igual que en cada momento decisivo de la evolución, y dado el desvalimiento e impotencia en que hubiese quedado el hombre sin ayuda exterior alguna para guiarse a sí mismo, fue preciso establecer una especie de tutela transitoria que le precaviese de los riesgos inherentes que conllevaba la evolución. En consecuencia, entonces y ahora, hasta que el hombre pueda gobernarse debidamente por sí mismo, su tutelaje deberá depender de los Espíritus de Raza. Los Arcángeles fueron la humanidad en el Período Solar, es decir, cuando su cuerpo más denso, aquél sobre el que su estado humano descansó – al igual que el nuestro descansa hoy en un conglomerado de elementos químicos – estaba constituido por el cuerpo de deseos. Obviamente, ellos son en definitiva eminentes prácticos en la conformación y desarrollo de dicho cuerpo, y nosotros nos hallamos tratando precisamente ahora de construir y dominar dicho vehículo. De aquí podremos deducir fácilmente cuán importantes son para las distintas razas tanto Jehová como los Arcángeles; sin embargo, y como ya se dijo, una vez que los individuos uno a uno van alcanzado dominio y gobierno de sí mismos, entonces, pero nunca antes, es que se liberan de la influencia y poder tanto de los Espíritus de Raza como en su caso de los de Tribu o Familia.
El lugar o punto de adherencia del Espíritu de Raza con el grupo protegido está en la sangre, al igual que ocurre con el espíritu-grupo (también arcángeles, si bien dirigen especies animales) y el mismo Ego, triple espíritu del hombre. Sin embargo, existe una importante diferencia, y es que, así como el Ego actúa por medio del calor de la sangre, los Espíritus de Raza lo hacen por medio del aire, al compás que entra aquél en los pulmones. De ahí deviene la frase de “soplaron sobre la nariz del hombre” acto por el que se aseguraba el dominio del los Espíritus de Raza, de los de Tribu, de los de Familia, etc. Y ellos fueron, los Espíritus de Raza, los que condujeron a los respectivos pueblos hacia los más variados climas y territorios de la Tierra, siendo vistos al ojo del clarividente desarrollado cada uno de ellos cual nube envolviendo y compenetrando la atmósfera de los respectivos territorios gobernados. ¿ Hemos de recordar que San Pablo nos habla del “Príncipe del Poder del Aire”, así como de principalidades y poderes, etc. ? De ellos, de estos poderosos Espíritus, emana el sentimiento del patriotismo, del cual, afortunadamente, poco a poco y lentamente los pueblos e individuos acabarán por liberarse. Una muestra más avanzada – pues se liberarían del Espíritu de Familia o de Casta, ambos angélicos y, por tanto, de naturaleza etérica – sería la de aquellas personas capaces de sentir a toda la humanidad como un gran colectivo de seres plenamente semejantes a ellas mismas. El típico ahogo anímico o sentimiento de expatriación al alejarse del territorio o atmósfera en la que dominan los espíritus protectores citados, es un síntoma claro y contundente de la dura pertenencia que estamos comentando.
En el ámbito del Espíritu de Raza el individuo será siempre el último y lo primero y único el colectivo, grupo en cuestión, y, por lo que hace a la forma, su conservación íntegra será la finalidad última. Recordemos en Deuteronomio, XXV: 5-10, pues la viuda, en caso de morir el esposo sin sucesión, debía ser fecundada por el hermano del difunto, con el estricto fin de que la familia no desapareciera. Casarse dentro de otra familia o casta constituía por tanto un acto desolador y vituperado, comportando además la pérdida de la propia casta. Los judíos, los escoceses y los vikingos son ejemplos comunes respecto de lo que aquí exponemos, si bien marquen una excepción los judíos americanos, quienes actualmente se encuentran inmersos en un lento proceso de liberación. Igual procedencia tutelar tiene de otra parte la endogamia, la cual tiende a conservar la memoria de sus ancestros a través del cuerpo vital con que se conforma la sangre; pues cuando una sangre pura persiste en el organismo de una familia por generaciones y generaciones, el Espíritu de Familia, viviente en la hemoglobina, hace que las imágenes mentales aparezcan y aparezcan sucesivamente, reproducidas por el espíritu protector; tendiendo esta reproducción a verificarse íntegramente en el último sucesor, quien podrá “ver” los hechos correspondientes a sus ancestros como si su presencia en ellos hubiese sido cierta, motivo por el que forzosamente le ha de resultar costoso llegar a reconocerse con la cualidad de lo que es: Ego independiente. Un caso verdaderamente notorio en este sentido, o de segunda vista, sería el de los Escoceses Highlanders, y también el de los gitanos; cuanto más reducido sea el grupo, más pura será la sangre y mayor “la vista”. Ser la simiente de Abraham constituyó en un tiempo la mayor de las honras. Así, y en su consonancia, bíblicamente se dice que Matusalén y otros patriarcas vivieron 900 años, cuando en realidad ése fue precisamente el momento en que acabaron por desaparecer de la memoria de sus descendientes y por tal motivo se dijo de ellos que habían muerto.
Son los Espíritus de Raza quienes prevén y atienden las necesidades de su pueblo, quienes diseñan no sólo sus formas físicas, sino también sus sentimientos y pensamientos e incluso su alimentación. Sin embargo, y de cualquier modo, puesto que no tenían mente, las razas más antiguas nunca desobedecieron los mandatos del espíritu-guía. Los primeros que tuvieron mente y desobedecieron tales órdenes, al casarse con las “hijas de los hombres”, fueron los semitas originales, quienes inmediatamente fueron apartados por haber adorado a dioses extraños y convertirse por ello en incapaces para ser portadores de la “semilla” de todas las razas de la presente Época Aria; ellos fueron, pues, la última raza mantenida separada, especialmente separada, dado que poco después, por y para el uso de la mente, y determinarse a sí mismo, al hombre le sería dado el libre albedrío, cual corresponde a un Ego individual e independiente y en función del devenir en el proceso evolutivo que aún se auspiciaba por delante.
IV
ANÁLISIS DE LAS TRES TEORÍAS OCCIDENTALES MÁS IMPORTANTES EN RELACIÓN CON LA RELIGIÓN
Primera teoría.- Es la materialista. Afirma que todo es materia y que, por tanto, el hombre también lo es, por lo que, cuando ocurre la muerte, aquello que se fue denominado “hombre” desaparece sin dejar tras de sí rastro alguno, ni siquiera mental. Para esta teoría, todo cuanto ocurre en el hombre puede ser traducido en interrelaciones de capacidades adquiridas a lo largo de las edades y siempre debido a una suerte de azares sucesivos e incomprensibles a través de la materia.
Segunda teoría.- La teológica. Es la sustentada por la Iglesia Católica. Podríamos resumirla diciendo que al nacer cada hombre, Dios crea su alma específica la cual le entrega, y aquél, tras el hecho de la muerte, y dependiendo ello de sus buenas o malas obras durante los exiguos años de su vida, adquirirá por siempre la dicha o la condena eterna, sin posibilidad alguna de retornar para corregir sus actos y perfeccionar su conducta y por tanto su vida.
Tercera teoría. Es la del renacimiento, denominada por muchos de forma indebida de la “reencarnación”. Esta teoría nos dice en síntesis que el hombre, mediante sucesivos renacimientos, está asistiendo a distintos cursos de una escuela con sus consiguientes días y épocas de vacaciones o descanso; que cada vez que renace trae consigo los frutos acumulados de cada vida a los de la vida anterior, por lo que sucesivamente va ganando méritos con que perfeccionar no sólo su cuerpo físico sino también sus vehículos espirituales, consiguiendo construir y hacer surgir por sí mismo y de sí mismo poderes anímicos trascendentes, y ello, de tal forma, que en un mañana aún lejano alcanzará sin duda la perfección tras haber acumulado los poderes que son precisos a un dios, puesto que habrá desarrollado no sólo sus posibilidades latentes en cuanto hijo de un Padre perfecto, (Dios) sino que contará con la virtualidad de hacer aportes originales (epigénesis) dada la vertiente propia de un Yo independiente y a la vez creador. Añadir, en suma, que esta teoría predica el libre arbitrio del hombre en aras a la conformación de su propio destino, y que todo cuanto le acaezca a lo largo de su evolución será consecuencia única y estricta de sus actos previos, dado que Dios, lanzado el Fiat Creador y diseñadas las leyes que rigen el universo, éstas han sido sostenidas, por lo que se recoge lo que se siembra, si bien se considera oportuno introducir una matización, cual es la de que prácticamente, y al final de los tiempos, todos, y no sólo 144.000 seremos salvos, tal y como es afirmado y defendido por la teoría teológica.
Así, pues, es el momento de entrar directamente en el capítulo de las comparaciones. Tras analizar la teoría materialista, y comprobada su incapacidad para darnos una solución válida a los esquemas que tanto nos preocupan, cuales son los relativos a la vida y la muerte, no tendremos más que delinear algunas de las verdades bien contrastadas hoy científicamente para poder desecharla con absoluta solvencia. Hoy de ningún modo podemos negar ni siquiera poner en duda la continuidad, la permanencia de la materia o de la energía, puesto que aceptamos su transformación pero no su desaparición. Por otro lado, que la mente despliega fuerza o energía se halla también fuera de toda especulación científica, por lo que, de existir una pregunta oportuna, debería contener el siguiente trazado: tras el hecho de la muerte ¿ dónde encontraríamos la mente, aquella energía capaz de alterar el propio ser como la propia conciencia y otras conciencias, capaz en resumen de idear y establecer un orden antes inexistente y al tiempo vigilarlo y mantenerlo, adónde, adónde habríamos de acudir ? De otro lado, y del mismo modo, sabemos que los átomos de nuestros cuerpos cambian en cada período aproximado de siete años; por lo que, si la teoría materialista fuese cierta, nuestra memoria prácticamente desaparecería al cabo de tan escasos años, quedándonos únicamente el recuerdo de lo acaecido durante los últimos siete; y, sin embargo, es bien notorio que somos capaces de recordar acontecimientos extraordinariamente lejanos y nimios, ubicados en los mismos inicios de la niñez. Si a ellos añadiésemos los recuerdos que afloran en situaciones de trance o en las cercanas a la congelación o al ahogamiento, tendríamos que concluir que esta teoría no aporta explicaciones porque simplemente no las tiene: se sume sin más en el silencio.
Pasemos, pues, sin mayor cuidado a examinar el contenido de la teoría teológica porque, lo que de entrada más llama la atención en ella, es la clamorosa injusticia que entraña en sí, pues ¿ cómo es posible que de los miles de millones de espíritus que componen la humanidad, Cristo, enviado por El Padre en su plan salvador, haya venido a salvar sólo y exclusivamente a 144.000 ? Por tanto, teniendo presentes la omnisciencia y omnipotencia de Dios ¿ es posible que concibiese un plan de redención y salvación para tan pocos ? La mente, en su racionalidad, y en consecuencia, no puede admitir semejante tropelía por injusta y desigual. Porque ¿ qué sería de los demás ? No, por tanto, no es posible que Dios envíe a su Único Hijo para llevar a cabo un plan divino que más bien y en realidad devendría en un plan-hecatombe en lugar de un plan ciertamente salvador. Es posible que lo que en verdad quiera decir la Biblia sea muy diferente a lo que la teoría teológica está predicando y defendiendo, cuestión ésta que probablemente podamos examinar más adelante.
Por último, pasemos a resaltar los matices más brillantes o matices-fundamento de la teoría del Renacimiento, la cual – recordémoslo – dice que a base de encarnaciones sucesivas, y lentamente, aprendiendo las lecciones de cada vida y acumulándolas en la conciencia personal, el ser humano progresará hasta alcanzar no ya y únicamente un cuerpo físico perfecto, sino un desarrollo espiritual de magnitud extraordinaria, inimaginable siquiera por nosotros mismos en estos momentos actuales. Es la teoría que, asistida de la lógica e interrelacionando entre sí todos sus aspectos, concibe y basa su sistema en una estructura creciente y ordenada, cual es en sí la “Evolución”, la del espíritu a través del tiempo, a lo largo del plan diseñado por Dios desde el principio para la humanidad, un plan que de ningún modo se desarrolla de forma rectilínea, es decir, de forma unidimensional, como así sucedería de ser ciertas las teorías materialista y teológica, y ni tampoco circular, con encuadre bidimensional, dado que siempre retornaríamos al punto de partida sin alcanzar meta ni fin alguno. Por el contrario, y acorde con las tres dimensiones cual está constituido nuestro mundo, la teoría del renacimiento nos indica que la evolución tiene su marcha en espiral, espiral simple o doble o en pares contrapuestos, pero siempre hacia arriba y hacia delante, volviendo y elevándose, perfeccionándose tal y cual podemos observar que ocurre a través de infinitas vertientes y aspectos del universo que nos rodea, el que alberga y va proporcionando nuevos espacios a estrellas, galaxias y demás agrupaciones cósmicas.
El ir y el volver, el mero retorno (sobre todo desde la vida a la muerte, y de nuevo desde la muerte a la vida) – elemento básico en el renacimiento – constituye un hecho persistente y capaz de ser descubierto por doquier: así el día y la noche, el ciclo alternante de las mareas, el invierno y el verano, la composición de nuestra nebulosa solar o la de los innumerables conglomerados cósmicos que en el espacio pueden ser observados, o mismamente a través del diseño de una pequeña y humilde planta: cada rama, cada tallito u hoja van conformando el esquema en espiral de que estamos hablando: un ir, un volver y un permanente crecer. Por tanto, y en virtud de lo que la Naturaleza nos está mostrando ¿ podría ser posible que tal diseño estuviera concerniendo al resto del mundo y no concerniera al hombre ? Si la primavera vuelve y todo germina, y se expande y florece ¿ cómo podría ser que el hombre no volviera y permaneciese para siempre sin adquirir nueva vida, ni nueva fuerza, ni nuevas experiencias con su crecimiento y, en consecuencia, sin alcanzar la perfección, cual es su meta ? ¿ Es que acaso no recordamos que el mismo Cristo dijo “¿ no sabéis que sois dioses ?” y que esto, sin la menor duda implica perfección ? Sí, podremos responder, pero ¿ es que no hemos conocido a referenciados nuestros ya fallecidos, acerca de los que tenemos convicción plena de que su condición moral y espiritual distaba mucho de encaminarse a la de un dios ? Y es que ¿ no sería más bien que tanto dichos hermanos como nosotros mismos, ya muertos, ya vivos, somos dioses en formación y que en consecuencia aquellos se hallaban lejos aún de la condición de perfectos ? Evidentemente la afirmación de Cristo, sus palabras, encuadran armoniosamente en la teoría del renacimiento, pues no de otra manera, sino retornando y creciendo progresivamente, es decir, evolucionando, sería y es que podremos llegar a ser superiores a los ángeles, siquiera fuese dicho adelanto con relación a la condición o status actual de esta hueste de luz.
V
APUNTES CONCRETOS ACERCA DE LA COMUNICACIÓN
Aparte de la palabra y de las ondas electromagnéticas (producidas éstas por cargas eléctricas en oscilación o vibración) el clarividente es capaz de observar otras radiaciones transportando mensajes por el espacio cósmico. Por ejemplo, si alguien tomara una idea y concentrase su atención sostenidamente, el éter correspondiente a la glándula pineal comenzaría a vibrar excitadamente, con lo que a su vez provocaría otras ondas en los éteres próximos, ondas que comenzarían a expandirse en todas direcciones. Si estas ondas alcanzasen la glándula pineal de otra persona y consiguiesen hacer sobrevibrar el éter de aquélla, el contenido vibratorio tomaría campo en el cuerpo de deseos del receptor para enseguida alcanzar su mente y, por tanto, dar lugar a que penetrara en su conciencia. Si la glándula pineal de la segunda persona no sufriera conmoción alguna, el pensamiento primero pasaría sin más, no ocasionando ni la más leve o insignificante percepción.
En este orden de cosas, las ondas mentales pueden ser enviadas directamente a la mente o mentes de otras personas, quienes, a su vez, actuarán de receptores y repetidores hacia terceros, reforzando de esta forma el poder original de la onda captada. De aquí se deduce que el hombre se comunica con el hombre tanto por medio de la palabra hablada como por medio de ondas, ya sean éstas electromagnéticas, etéricas o bien ondas de pensamiento. Sin embargo, y mucho más allá del campo en que actualmente están desenvolviéndose nuestras tecnologías más avanzadas, el clarividente educado, bajo campos vibratorios de frecuencias altísimas, descubre otros seres vivientes inmensamente alejados de la Tierra. ¿ Dónde, si no, es que viven las doce grandes Jerarquías Creadoras que tanto ayudaron y aún ayudan en su evolución a la Humanidad ? Y el sistema solar ¿ no es acaso la manifestación perceptible de los distintos vehículos de Dios, a los que Él impregna con su vida y su conciencia ? Así, pues, dentro de Su Ser tiene lugar la existencia de un gran número de seres en sus respectivas marchas evolutivas, seres que, en función de su grado específico de evolución, requieren asimismo de un entorno concreto, con una vibración del mismo modo, definida y precisa. Por tanto, y en aras de lo dicho, cada planeta (con su vida evolucionante en sí mismo y dentro de sí mismo) ha ido siendo expulsado de la masa central de la nebulosa tanto con una morfología propia como con una distancia solar diferenciada.
Y así como Cristo y los arcángeles tienen como común hogar de residencia el sol, Jehová y los ángeles lo tienen principalmente en las múltiples lunas del sistema, si bien su acción, la de los ángeles, no tiene descanso, puesto que constantemente se encuentran dirigiendo los procesos de conformación, crecimiento y reproducción de las formas en los planetas.
Volviendo a Cristo, es un rayo de su conciencia el que anualmente penetra en la Tierra, el que renueva su vida y más tarde, por Pascua, “resucita”.. Los arcángeles, en cambio, son los encargados no sólo de transportar los rayos solares a los distintos planetas, sino que también dirigen a infinidad de pueblos en calidad de Espíritus de Raza, amén de su labor en calidad de embajadores interplanetarios del sistema. Para ser más concisos, he aquí el correspondiente cuadro con los nombres de estos arcángeles-embajadores en la Tierra, junto a los planetas que representan:
NOMBRE PLANETA
Ituriel …………………………………………Urano
Casiel ………………………………………. Saturno
Zachariel…………………………………… Júpiter
Samael ……………………………………… Marte
Anael ……………………………………….. Venus
Rafael ………………………………………..Mercurio
Miguel………………………………………..Sol
Gabriel (ángel, no arcángel)….…… …Luna
Los arcángeles-Espíritus de Raza, los cuales actúan a través de la atmósfera de la nación, proyectan determinadas imágenes, ideas y sentimientos, influyendo tanto en la estructura y forma corporal de sus protegidos como en sus lenguas, sus hábitos y modo o modos de sentir. Sólo por medio de la voluntad es como una persona logrará erigirse en su propio Ego rector e independizarse de su Espíritu de Raza e incluso de Familia (ángel)
De otra parte, los cuatro ángeles que vigilan y controlan el cumplimiento de nuestro destino, denominados Ángeles Archiveros, Ángeles Registradores o simplemente Ángeles del Destino, habitan la constelación de Tauro, la de Escorpio, la de Leo y la de Acuario. En cambio, los ángeles caídos, los que en Occidente son conocidos por Ángeles Luciferes, tienen su sede residencial en Marte, siendo a ellos a quienes, a través del Cuerpo de Deseos corresponde espolear a los humanos, a fin de que, adquiriendo experiencia simultánea junto a los hombres, ellos les permita elevar su conciencia y alcanzar el normal status evolutivo, desarrollado ya, por sus hermanos de oleada de vida, los ángeles seguidores de Jehová (la razón de por qué se les denomina Ángeles Caídos, es algo de lo que trataremos en otro lugar del libro) Aseverar, por tanto, que Espíritus Virginales de la oleada de vida que comenzó a evolucionar con el hombre en su etapa mineral (meras chispas de una llama que es Dios) se encuentran en todos los planetas y en sus respectivas lunas (si bien en éstas únicamente los rezagados) puede resultar extraño al profano, al no estudioso hasta ahora de estas enseñanzas, aunque ello, en realidad, sea absolutamente cierto. La conformación del universo es mucho, muchísimo más compleja de lo que de ordinario solemos pensar. Reflexionemos, no obstante, en el siguiente principio: A mayor perfección, mayor complejidad.
En consecuencia, y debido a su distancia al sol, los habitantes de Mercurio, de Venus y Júpiter (éste con base en el calor que desarrolla internamente) suelen estar más evolucionados o avanzados que los pobladores terrestres. En cambio, los que habitan Marte, Saturno y Urano, (los demás planetas no pertenecen propiamente a nuestro sistema solar) se encuentran, obviamente, en un grado inferior al nuestro.
Los rayos solares que los arcángeles hacen llegar a la Tierra, tanto de forma directa como por medio de la luna y otros planetas, contienen dentro de sí el poder de despertar
partes concretas de las personas si éstas poseen la sintonización oportuna con dichos rayos, permitiéndoles resonar cual diapasón bajo identidad de frecuencia, o a través de radio con circuito apropiado para captar la frecuencia de la onda que haya sido emitida. Durante los meses de otoño e invierno, Cristo, el arcángel más elevado, penetra en el centro de la Tierra y, desde allí, hasta agotarla, emite su fuerza de amor, su altruismo, su benevolencia y su generosidad hacia todos.
Por medio de la plegaria, el ser humano puede contactar con los poderes superiores, incluyendo a Cristo, a los arcángeles y demás entidades celestes. La promesa (Mat.7:7) está formulada y recogida en: “Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá”. A modo de complemento respecto de la plegaria, debemos señalar que, de forma específica, cada arcángel tiene asignados negocios y asuntos determinados, así como que – cual canales en la vida ordinaria – también existen “horas planetarias” las cuales facilitarán todo pedido que se formule ateniéndose a la hora apropiada para cada planeta, dado que, en consecuencia, el “interruptor” o “canal afín” lo encontraremos abierto en ese tiempo preciso y exacto y no en otro.
VI
DE LA SABIDURÍA
Antes de que nos dispongamos a seguir desgranando el contenido de este “Manifiesto Occidental”, desde luego conviene que realicemos un alto que nos permita realizar algún comentario tocante a la sabiduría. Realmente, muchos y muy diversos serían los extractos que podríamos traer aquí arrancados de las páginas de los Libros Sapienciales del Antiguo Testamento, pero, en verdad, no se trata tanto de encaminarnos y reproducir por enésima vez a aquellos contenidos como darnos la posibilidad de, en pocas palabras, obtener la esperanza de que tal vez hayamos podido acercarnos a algún umbral de tan asombrosa e inimaginable fuente de la que estamos hablando: la sabiduría.
Previamente, y en cualquier caso, es de estimar que nadie mejor que el propio Salomón (encarnación previa de Jesús y símbolo por excelencia del Saber) supo definirla por medio de las siguientes palabras: tomadas de Sabiduría, 7:25-27 “ … una emanación pura de la gloria de Dios omnipotente, por lo cual nada manchado hay en ella. Es el resplandor de la luz eterna, el espejo sin mancha del actuar de Dios, imagen de su bondad …” Con paz y hondura, procúrese intuir seguidamente lo que ha deseado transmitirnos Salomón, concentrémonos con fuerza pues en ello e imaginémonos aquel resplandor fluyendo con absoluta paz y pureza de lo que Dios es (luz y amor) lo que debe entrañar y transmitir semejante brillo, y pensemos en ello penetrando y cohesionando con dulzura las cosas, armonizándolas y sustentando en ellas la facultad de cohesión interior y perfecta estabilidad, al tiempo que dotándolas con el contenido cierto tanto de lo que es como de lo que ha de ser y el modo en que se ha de desarrollar. ¿ No se trata en este resplandor, en potencia y acto a un tiempo, del compendio del bien mismo ? Los ángeles, en cambio, obtuvieron la sabiduría en sí como un don natural, no tuvieron por tanto que luchar por ella como nosotros hemos luchado y continuaremos luchando por conseguir el mero conocimiento; a ellos les fue dada la sabiduría per se, procedente del fondo cósmico, del mismo fondo universal de sabiduría divina. Tras haber introducido anteriormente el término “cosas”, bien podría creerse que pudiese tratarse de une error, puesto que, en apariencia, únicamente la mente poseería en sí la virtualidad para la aprehensión del conocimiento y su consiguiente posesión. Pero, si miramos y reposamos bien las palabras de Salomón, la mente no vendría a constituir respecto de la sabiduría misma sino un instrumento (cual en sí es del espíritu) para su acercamiento y comprensión, pues que la mente no sólo indaga, sino que penetra, siente y comprende de modo similar al corazón. Sin embargo ¿ cuál habrá de ser la sabiduría contenida y expresada en un cubo, una esfera, y en todas y cada una de las figuras geométricas ? Porque todo cuanto existe en el mundo es para ser investigado, examinado, controlado, comprendido por el hombre y por los hombres individual o colectivamente, dado que un creador necesariamente tiene que conocer, comprender y dominar cada cosa del mundo en que le ha sido dado evolucionar. Por ello, todo cuanto ha de saberse acerca de “las cosas y su todo” se encuentra disperso y entrañado en ellas, en cada molécula, en cada célula y átomo, y el hecho de descubrirlo viene a conformar el conocimiento, conocimiento que, sin embargo, aún no, aún no es sabiduría. Porque aquél contiene tosca y necesariamente los hechos tal cual tienen lugar tanto física como espiritualmente y cuanto implican en ya en sí mismos ya en sus efectos. Es la experiencia, una parte de ella. Sólo, exclusivamente.
Un ser humano, con libertad y discernimiento suficiente, se hallaría así ante el dilema de elegir en definitiva qué hacer, qué dirección tomar frente al conocimiento, frente a su posesión. Porque aquí es donde se consuma y tiene lugar el libre y pleno albedrío, justamente en los actos que llevamos a cabo de forma consciente y libre. Es de ese preciso momento de donde han de partir en su caso las innumerables cadenas de causas-efectos de que se nutren nuestros destinos amalgamándose entre sí, aquello de que, en resumidas cuentas, se componen nuestros karmas (acción-acciones) ya individuales o colectivos. Por tanto, el componente moral deviene de necesidad inexcusable a fin de alcanzar sabiduría, es decir, el hecho práctico de poner por obra el conocimiento en sentido positivo, en la concreta construcción y proyección del bien.
Por lo que hace a nuestro quehacer diario, sea éste desarrollado en la escala que fuere, para ser impregnados por la sabiduría, es preciso sin embargo y de todo punto que este quehacer sea amado, porque el amor – principio de atracción y cohesión, no se olvidársenos esto nunca – es el que produce con su fuerza el acercamiento e interpenetración por nuestra conciencia en relación con aquello que pretendemos conocer, y ello, ya sea externo o interno a nuestro ser, poco habrá de importar. Ahora bien, ese amor de que hablamos, deberá ser un amor puro, desinteresado y humilde, compasivo y ayudador, un amor con que instruir únicamente el bien y su tendencia a su preservación. Daremos una referencia del Dr. George Washintong Carver que, más o menos, viene a decir así: “ … cualquier cosa nos revelará sus secretos si la amamos lo suficiente”. Por tanto, poner un gramo de amor crecido en las cosas con que trabajamos y que conforman nuestra vida, es de vital importancia para la imprevista llegada y adquisición no sólo de la sabiduría, en cuanto tonalidad moral-espiritual específica, sino, lo que es previo a ella, del conocimiento. De todos modos, harán bien en bien en recordar que, en nuestro mundo, y en su práctica diaria, “únicamente es sabio aquél se conduce sabiamente”. Sólo y exclusivamente él.
VII
DEL PAPEL QUE JUEGA LA HERENCIA
a) Tomando como fuente una creencia popularmente admitida, se dice que “si un hijo llega al mundo, es porque sus padres (en realidad gametos masculinos y femeninos) han puesto de su parte lo necesario para que dicho hijo acceda a él, al tridimensional, al que nos cobija, y que, por tanto, no solamente ha tenido lugar la unión de las células respectivas sino que, además, “alguien” ha determinado, ha querido previamente (mediante la voluntad) que dicho hijo fuese gestado y naciese; en una palabra, que son los padres quienes llaman a los hijos y éstos, generalmente, acceden a ello y, en consecuencia, son gestados y nacidos.
b) Otra creencia general y popularmente admitida es que los hijos heredan de los padres no sólo la constitución, rasgos y calidad física de los cuerpos, sino también aquellas cualidades que manifestarán en el carácter, entre las que sin temor a equivocarnos podemos citar: la inteligencia, el buen humor, la simpatía, etc…
c) Existe a su vez una costumbre muy en uso también, por la que cabe preguntarse por qué perteneciendo a la misma familia, dos hermanos pueden diferir tanto en el carácter, por cuyo motivo, y muy a menudo, líneas arriba de los ancestros suele indagarse buscando una similitud, y, por tanto, poder justificar el carácter de tales descendientes.
Pues bien, vamos a intentar paliar un tanto el grado de desviación que aparece entre las creencias descritas y la pura realidad de los hechos.
No son los padres quienes “llaman” a los hijos, puesto que viene a ocurrir completamente a la inversa: son éstos quienes eligen a sus padres. Tras una estancia de soledad y descanso en el tercer cielo (región del pensamiento abstracto, la de las ideas platónicas) – allí donde la entidad-hombre sólo siente que es – ésta, decimos, recibe un impulso hacia un nuevo renacimiento. Es el momento en que, normalmente, los Ángeles Archiveros le van a mostrar varias posibilidades alternativas de encarnar y entre las que debe elegir. Se trata, por tanto, de un momento muy especial porque, una vez efectuada la elección, no existe posibilidad de dar marcha a atrás. Hemos de aclarar, sin embargo, que, en dicho instante, los Ángeles Registradores, o del Destino, van a mostrarle al ente que va a renacer las líneas generales acerca de cómo se desarrollaría cada una de las vidas en caso de eligir cualquiera de ellas. Por tanto, una vez vistas y examinadas, es cuando el Ego asume alguna en concreto, encarnando para ello en un lugar y padres determinados. ¿ Qué implica, pues, la elección efectuada ? Que, en general, entre el Ego encarnante y los futuros padres está rigiendo la ley de asociación entre ellos o Ley de consecuencia para él, lo cual se traduce en que con anterioridad, ya fuese en la vida próxima anterior o alguna de las vidas aún anteriores, hubo entre ellos un trato o relación de la naturaleza convivencial, familiar o no, de amistad o enemistad, de deuda de servicio contraída, etc. Otra posibilidad más nos hablará de que, en función de la deuda de destino – karma – que al mundo traiga el encarnante, la constitución de los cuerpos físicos de sus futuros e inminentes padres será la apropiada para él, puesto que de ellos ha de recoger no solamente los genes, los cuales determinarán la estructura de la forma de su cuerpo, pero en especial y sobre todo el de la madre, ya que de ella habrá de recoger en exclusiva la “calidad” de los materiales con que la estructura en sí será construida.
Existen casos, no obstante, en que el Ego encarnante, de manera inexorable, debe cumplir determinados aspectos de las deudas de destino que trae consigo desde tiempo atrás. Suele tratarse de casos en los que, una y otra vez, el Ego ha ido escabulléndose, por así decirlo, en alguna o algunas vidas y postergando sus débitos; dicho de otra manera, tiene pendientes pagos que ha debido realizar ya con anterioridad, en su tiempo, pero que, de no ser cumplidos y satisfechos ahora, en la presente encarnación, su evolución no podría ser posible porque con aquel incumplimiento sistemático la ha detenido, en otros términos, la ha hecho inviable porque la ha bloqueado. De ahí deviene la necesidad imperiosa del pago. Es lo que constituye el llamado “destino maduro”, es decir, aquél que no puede evitarse y que irremisiblemente debe ser cumplido. En él los Ángeles del Destino no ofrecen por tanto alternativas ni escapes posibles, por lo que tanto los padres como el lugar con su hábitat y demás directrices de vida le son al Ego impuestas sin elección alguna.
Y dado que “lo que se siembra se recoge”, hemos de decir también que, aunque el mundo está regido por la ley, no existe en el universo ninguna ley ciega, y que una ley superior deroga una inferior si fuese necesario, – cual ocurrió al ser expulsado Júpiter del Sol – porque todo es inteligencia fluyendo continuamente y ello lo percibamos o no. Suele citarse el caso en el que un Ego vaya a requerir para su próxima encarnación, por ejemplo, ciertas condiciones auditivas que sólo podría obtener de los canales semicirculares de Cortí de unos padres que se encuentren ya encarnados y en momento propicio para la procreación, pero que, si el Ego en cuestión cumpliera su estancia completa en el tercer cielo, dado el tiempo que debiera transcurrir para volverse a encarnar, perdería una ocasión optima, con lo cual su evolución indudablemente se postergaría. En dicho caso, flexiblemente, y si la diferencia de tiempo no es mucha, los Ángeles del Destino le proporcionan la oportunidad expuesta de encarnar, sin perjuicio de que, en otra posterior estancia celeste, ésta le sea alargada en la misma medida ahora pudiese serle recortada.
Hagamos notar en consecuencia que de los padres no recogemos más que la forma, la estructura, si bien la calidad de ésta última la percibimos de la que dispone únicamente la madre.
¿ El carácter, por tanto ? El Ego, el triple espíritu, (el Divino, de Vida y Humano, y no tres espíritus en sí, sino tres fuerzas diferentes por medio de las que el espíritu se manifiesta único) es quien, desde el instante mismo en que entró en la arena de la involución-evolución junto al aporte de su epigénesis personal y a través de las edades, por eones de tiempo, ha ido instruyendo y conformando su temple, su modo de ser, su propio carácter. Nadie puede suplirlo porque él es él, diferente a cualquier otro porque dispone de propia libertad y libre albedrío, y ni nadie puede modificárselo si él no consiente y asimismo lo moldea. Para bien o para mal el Ego es su propio capitán y su propio rey, su propio y absoluto rector durante la vida y aun después, durante el lapsus que media entre una muerte y la siguiente encarnación. A última hora, el Ego es tan libre que incluso puede dar lugar a lo que en términos esotéricos se conoce como “segunda muerte”, de la cual pasaremos a hablar más tarde.
¿ Y es que acaso no hemos efectuado la observación más arriba de la disparidad tan extrema que a veces tiene lugar dentro de la misma familia ? Quienes se odiaron han debido volver a reunirse para propiciar y llevar a cabo la amistad; quien no atendió determinadas obligaciones o deberes, deberá tal vez reunirse con “alguien” para que aquellas atenciones, en alguna forma, les sean prestadas. Así, pues, las motivaciones por las que los Egos pueden volver a encontrarse son cuasi infinitas, y dado que la finalidad más inmediata consiste en construir la fraternidad o amistad universal entre todos los seres humanos, es obvio que hasta que tal circunstancia no sea alcanzada, la ley de consecuencia, o de asociación de unos con otros, obrará en nuestro mundo de forma sistemática.
Respecto a las deformaciones congénitas, formulemos las siguientes y sucintas aclaraciones de matiz preferentemente científico: en el núcleo de cada célula, los genes que allí se encuentran contienen en sí mismos patrones de codificación en virtud de los cuales van a constituirse las diversas proteínas del cuerpo, y se unirán mediante cadenas denominadas cromosomas. Cuando la descendencia va a tener lugar, y dentro de cada célula, los cromosomas se duplican, y estas partes duplicadas irán posteriormente a un óvulo o a un espermatozoide. Al unirse el óvulo con el espermatozoide resulta una nueva célula, y, tras haberse dividido ésta, es cuando el embrión ha de comenzar a crecer.
Ahora bien, si cualquiera o los dos de los padres detentasen genes con defectos, y si dichos genes defectuosos se encontrasen en esa mitad que se trasmite al espermatozoide y al óvulo, el niño o niña portará genes con aquellos defectos, pudiendo padecer su cuerpo deformaciones estructurales o tal vez funcionales.
Hay que tener presente que ya se trate del proceso de duplicación y separación, por medio del cual son producidos espermatozoides y óvulos, o bien se trate del momento inicial de desarrollo del feto, si la duplicación de un gen no tiene lugar de manera adecuada, si los cromosomas se rompen y se reordenan de una forma imperfecta o se pierde una porción del mismo, si son transferidos muchos o pocos cromosomas al óvulo o al espermatozoide, sin duda podrán ponerse de manifiesto defectos funcionales o de estructura en el cuerpo del individuo afectado.
VIII
PARTICIPACIÓN FUNCIONAL DE LAS LUNAS
Quedó señalado más arriba que era Jehová con sus ángeles, y también arcángeles, quien dirigía el gobierno de todas las lunas del sistema. El destino o lugar de residencia perentorio de los rezagados de cada planeta son sus lunas. En ellas, por tanto, impera la ley, pues Jehová es el Señor de la Ley así como lo es de la fecundación y de todo lo tocante a las formas y lo referente a las religiones dadas por él, al igual que las distintas lenguas. Y es por medio sacrificio y esfuerzo en el riguroso cumplimiento de las leyes establecidas a los lunáticos seres evolucionantes, que éstos, presuntamente, podrán progresar lo suficiente en su iluminación espiritual y regresar al planeta-madre para continuar de manera ordinaria la evolución perdida. En otro caso, estos Egos, irremediablemente perdidos debido a la disolución de sus vehículos (segunda muerte) serán expelidos hacia Urano, puerta de salida hacia el espacio interplanetario, donde deberán esperar una oleada nueva de vida con la cual poder continuar evolucionando. Una vez que un módulo lunar ha quedado deshabitado por completo, la fuerza de atracción ejercida por el planeta-madre comienza a disminuir, por lo que su órbita se ensancha progresivamente hasta ser expelido fuera del ámbito del sistema solar para, en un segundo paso, desintegrarse en el espacio interestelar y ser disuelto en el Caos.
Las leyes jehovísticas son, sin duda, leyes de rigor, duras y difíciles de cumplir, por lo que con ellas son prescritos dolores y consiguientes sufrimientos para sus transgresores, ya que, desde el primer momento de su implementación han supuesto y suponen un enfrentamiento entre el temor de Dios y los deseos de la carne del hombre. Así se instauró el “pecado” en el mundo. Recordemos, como acontecimiento fundamental en el decurso humano, que fue en la Época Lemúrica, en sus comienzos, cuando la luna fue arrojada al espacio procedente de este planeta-madre, la Tierra. ¿ Por qué ? La necesidad devino del grado de cristalización en que habían incurrido los rezagados durante el período Terrestre, hasta tal punto, que se hizo necesario “sacarlos” al espacio exterior a fin de que el conjunto total que habitaba la Tierra no cristalizase de igual forma y, en consecuencia, pudiese la inmensa mayoría de la Humanidad proseguir el camino evolutivo. Preguntémonos más aún: ¿ quiénes son los rezagados, quiénes los transgresores y qué les espera ? Ello dio comienzo en el denominado “Jardín del Edén”, cuando los seres humanos de entonces presentaban una conformación – física y espiritual – muy distinta a la de los actuales. “Jardín del Edén” hace alusión a cuando el hombre tenía una conciencia ampliamente vívida en los mundos invisibles, en los cuales compartía aún la visión celeste de las Jerarquías Creadoras y la certidumbre de que era hijo de Dios y, por contra, apenas disponía de percepción alguna del mundo material en que en realidad vivía y se desarrollaba, motivo por el que, una vez que le sobrevenía la muerte, tenía lugar en él una solución de continuidad de conciencia puesto que, ante el hecho de reemplazar un cuerpo físico por otro, ni siquiera podía percibir los cambios a que había lugar; era el tiempo en el que teniendo en cuenta líneas interplanetarias propicias – fundamentalmente las del Sol y la Luna – el incipiente ser humano, y una vez al año, era guiado en masa por los ángeles hacia la parte oscura de la luna, donde en lugares sagrados, a modo de templos, se procedía al apareamiento de forma inocente y prácticamente inconsciente del acto que se llevaba a cabo. Lo que todavía denominamos como “Luna de miel” no vendría a ser sino reminiscencia de semejantes viajes ancestrales.
Y, asimismo, fue precisamente en este tiempo cuando tuvo lugar la tan llevada y traída “tentación de Eva”, hecho éste que sólo a grandes rasgos procuraremos dejar ahora delineado aquí: los Ángeles Caídos eran – y algunos aún lo son – rezagados dentro de su correspondiente oleada de vida. Estos ángeles, junto a su jefe, Lucifer, – espiritualmente el más elevado ángel después del mismo Jehová – tras haber sido derrotados previamente en la guerra de los cielos por Miguel y sus huestes, habían sido apartados y recluidos en Marte, con pérdida de los beneficios propios de la evolución que en su orden normal les hubiera correspondido. Por tanto, en dicho momento, estos ángeles caídos se encontraron en un status de extrema dificultad para poder seguir evolucionando: por un lado, no podían seguir a sus compañeros auténticos; pero, por otro, al no se hombres, puesto que en su etapa evolutiva nunca habían llegado a descender a nuestro plano de densidad material y por tanto lo desconocían; se hallaban en consecuencia a medio camino entre el hombre – si bien muchísimo más avanzados – y sus propios ex-compañeros. De ahí que, y como medio de adquirir experiencias que les permitieran evolucionar a sí mismos y eludir semejante estado de postración, recurrieran a penetrar en el canal serpentino de la mujer, canal espinal o columna vertebral – de ahí la visión que la mujer tuvo de ellos, en forma de serpiente – y acceder a su conciencia, a través de la cual se propusieron hablarle en definitiva “¿ No sabéis – dijeron a la mujer – que si queréis podéis ser inmortales como Dios, porque aunque comáis del fruto prohibido no moriréis porque podréis construir nuevos cuerpos ?” Con lo que con su advertencia comunicaron al hombre la posibilidad de darse cuerpos físicos a sí mismos a fin de ir tomándolos sucesivamente cuando perdiera el antiguo, que por cierto ocurría muy a menudo y con extrema facilidad. El resultado fue que la norma impuesta por Jehová, consistente en que podían “comer” del fruto de todos los árboles del Paraíso a excepción del denominado Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, a partir de entonces fue transgredida no sólo de forma creciente sino multitudinaria, hecho éste que habría de conducir progresiva e irreversiblemente a que el hombre concentrara la conciencia en el mundo material con la consiguiente pérdida, cuando no el olvido total, del contacto directo y la visión celeste de las Jerarquías Creadoras de que había gozado hasta entonces. Una vez centrada su visión y conciencia en el mundo denso en que nos encontramos, el mundo propiamente material, perdido “su estado de original pureza e inocencia” y llegado que fuera hasta aquí, ello iba a implicar que inevitablemente y por vez primera se encontraría cara a cara con el dolor y la muerte. ¿ … y por qué el dolor y la muerte ? Sencillamente porque, dada su ignorancia al efectuar el acto de la generación sin atenerse a las líneas propicias para llevar posteriormente a cabo un parto sin dolor, éste, en su consecuencia, devendría difícil y doloroso, al tiempo que el hecho de la muerte se le habría de presentar como calamidad, cual pérdida inaudita de la que anteriormente no había tenido idea ni constancia alguna. Por tanto, la solución de continuidad en su conciencia quedaría interrumpida entre una muerte, con la pérdida de su cuerpo, y su nuevo acceso a la vida mediante la siguiente encarnación, retorno que conlleva en sí mismo, efectivamente, la necesaria construcción de un cuerpo nuevo.
Así, pues, la popularmente denominada maldición de Jehová no fue tal en ningún caso para el hombre o hacia el hombre; sus palabras no fueron sino anunciadoras de un estado ciertamente nuevo, sí, pero consistente en haber abierto los ojos físicos y descubrirse desnudos – es decir, su propia constatación anatómica y fisiológica – con la consiguiente inminencia de tener que afrontar, aun de forma dramática, pero precisa, este designio de andar errante por la Tierra, ganarse el pan con sudor y tener que parir los hijos con dificultad y dolor.
IX
CUESTIONES DE CONOCIMIENTO URGENTE
Aclaración previa
Decimos “urgente”, sobre todo, porque para la construcción inteligente y eficiente tanto de la vida de cada individuo como de las mismas sociedades civiles, y en consecuencia para la evolución equilibrada del mundo, se requiere tener conocimiento acerca de lo que ocurre en esa otra realidad oculta que, por otro lado, es la realidad en que se desenvuelven las causas, la que tiene lugar tras el velo de lo “real”, es decir, en el lado invisible en que se desarrolla la vida sintiente, a nuestro alcance ordinario.
Alberga, pues, una gran importancia saber que por el mero hecho de que acaezca la muerte de una persona, ésta no sólo no desaparece ni ha de cambiar por ello de temperamento, ni tampoco sus fobias o empatías, sino que, una vez apartada del cuerpo denso, se encontrará ahora más libre, más viva, y mentalmente con mayor claridad para definir y concretar sus ideas.
Así, por ejemplo, si una persona profesase odio profundo hacia otra y falleciese, el grado de odio con que partió volverá a renacer con ella en su nueva encarnación y hacia la misma persona, salvo la influencia que en conciencia haya podido causar tal vez su paso por el Purgatorio. De aquí que convenga y sea sumamente instructivo comprender esta realidad subyacente, a fin de que podamos prever, conectar e hilvanar debidamente en cada momento, ya hechos colectivos de naturaleza histórica en sí (recordemos el historicismo de Dilthey) ya meramente personales, aunque, tal vez por ello, más difíciles de aquilatar en éstos respecto al desarrollo y concordancia diarios de la casuística.
Por lo mismo debemos insistir en que, al igual que la marcha del sol sobre la Tierra tiene lugar virtualmente para nosotros en dirección Este-Oeste, del mismo modo ocurre no sólo con la ola espiritual y su consiguiente de naturaleza económica, sino que también, y en general, los sucesivos renacimientos de los seres humanos se producen aproximadamente cada 1.077 años siguiendo, en general, similar orientación.
Acerca del suicidio y la eutanasia
Ante el hecho de un suicidio cualquiera, pensar que dicho acto entraña o requiere de un gran valor, es algo comúnmente muy admitido, por lo que con harta frecuencia el suicida es trasladado así, desde aquel anatema religioso y tradicional, por el que desde un punto de vista amplio su comportamiento era rechazado sin más, a otro muy diferente hoy en el que, por el contrario, parecería verse al suicida en posesión de “un porqué suficiente de naturaleza civil” y, desde luego, superior a aquella otra e implícita condena primera de procedencia sin duda clerical.
De lo que se sabe y es aceptado por el vulgo con cierta naturalidad acerca del suicidio – bien porque los suicidas suelen dejar escritos al efecto, bien porque se conozcan previamente y de forma oral motivos que pudieran hacer o interesar respecto al hecho en sí – es que el suicida, en cualquier caso, ha debido disponer de valor suficiente para poner fin a su propia vida. Es verdad que existen muchos y muy diversos análisis y estudios acerca de ello en los que no se echa desde luego en olvido la posibilidad de que el suicida pudiera encontrase en pleno trastorno mental, o bajo algún tipo de ansiedad incontenible y con fortísima perturbación emocional, etc, etc, es decir, es decir, atenazado por un estado tal que probablemente pudiéramos señalarlo como de gran confusión y desorden del ser. Sin más.
De cualquier manera, y planteando el suceso sin remilgos para la platea y en toda su crudeza, hemos de decir que por lo común, el suicidio deviene porque en la vida del suicida, de ordinario, se dan una o varias circunstancias simultáneas que le producen y dañan tanto, tal es la frustración o sufrimiento que le provoca la situación, que, en el grado que en que se diere el discernimiento que tuviere, prefiere optar en todo caso por la línea de menor resistencia a fin de eludir el agobio a que su alma se encuentra sometida. Por tanto, con el suicidio, el individuo suicida cree lograr evadirse, apartarse, desechar de sí aquel tormento, aquella zozobra que tiene consigo y que no le hace imposible vivir dentro de la normalidad o paz anheladas. Poco le importará seguramente que ello pueda resultar justo o injusto a la luz de sus propios actos, porque el dolor o sufrimiento constituyen en ese momento el elemento principal y absolutamente decisorio de su actitud. Digamos también que, en el suicida, previamente al hecho en sí, y en buena parte de casos, la salida a semejante encrucijada, aun si existiera, no es vista por él, pues todo suele presentársele internamente mediante una amalgama o borrón mental-emocional cuya carga, por otro lado, probablemente estime injusta y desde luego insoportable. Por ello acaba con su vida en este mundo en la creencia, la mayor parte de las veces, de que se liberará de semejante e injusto rigor. Sólo debe tener valor.
Otro caso no muy raro en la actualidad, y que no pocos grupos tratan de imbuir a sus respectivas sociedades, enseñoreándose a sí mismos de la cualidad del progresismo, consiste en manifestar que, en determinadas condiciones físicas o mentales “la vida no merece ser vivida”, poniendo por ende sobre la mesa el vidrioso, confuso y espinoso tema de la eutanasia.. Fijémonos bien, porque tal frase encierra un grado de totalitarismo y hedonismo tan alto, que no sólo cierra el paso a cualquier calificación subjetiva del individuo afectado en cuanto que atenta a su derecho a vivir una vida no llena de goce o placer, sino otra, si bien coherente con su modo de comprender o de creer acerca de la divinidad o del mundo. En todo caso, bien podría conducir a una disposición arbitraria y totalitaria sobre la vida de los ancianos y desvalidos, tal cual tuvo ya lugar, desgraciadamente, en nuestra cruel y reciente historia.
Sin embargo, y advertidos ya de algún mal latente, desde el punto de vista oculto las cosas se presentan de forma muy diferente, y, ello, por lo que sigue:
En la Región del Pensamiento Concreto, todos y cada uno de nosotros disponemos de un arquetipo, el cual ha sido conformado previamente a renacer por nosotros mismos ayudados por las Jerarquías Creadoras; el arquetipo consiste en un “espacio vacío” que mantiene un movimiento vibratorio y sonante cuya virtualidad consiste en atraer materia física hacia él, haciendo al mismo tiempo que los átomos del cuerpo físico vibren en consonancia con un diminuto átomo – el átomo simiente – que se encuentra situado muy cerca del ápice, en el corazón. Es en el arquetipo – el cual insistimos que se encuentra en la Región del Pensamiento Concreto, es decir, en el Segundo Cielo – donde radica la virtualidad y duración prevista y definida de la vida de cada cual. Al ocurrir el término normal de la misma, corresponde a que el arquetipo ha dejado de vibrar, se detiene, se para por así decirlo, y no hay ninguna otra consecuencia. Pero no es el caso para el suicida, puesto que su arquetipo va a seguir vibrando ininterrumpidamente hasta que hubiese tenido término normal la vida terrestre que de éñ depende. Más o menos, al arquetipo podríamos compararlo a un sónar que enviase ondas electromagnéticas constantemente sin encontrar objeto sobre que chocar ni por tanto provocar retorno alguno. Peor aún, pues habiéndose llevado el suicida consigo el átomo del cuerpo denso, al no disponer de él y continuar vibrando el arquetipo sin posibilidad para aglutinar materia densa, aquél, el Ego del suicida siente una sensación como de hambre y sed permanentes y a la vez de vaciedad, puesto que las ondas vibratorias arquetípicas persisten resonando sin encontrar la percusión requerida con la consiguiente reunión de material físico que el átomo simiente reclama y reclama, pero que no puede colmar. El suicida, por tanto, sufre lo indecible porque el cuerpo denso ya no amortigua dolor alguno, y debe permanecer en este estado hasta que el tiempo normal programado en su arquetipo termine y cese éste en la vibración que debía mantenerle vivo durante toda su encarnación.
Vemos, pues, que bajo la Ley de Causa y Efecto, eludir las clases de la vida produce un dolor ineludible e indirimible, además de constatar de que nada de cuanto hagamos infringiendo las normas ha de quedar impune.
Abundando aún más en aquello que rodea al suicida en los mundos invisibles, podemos añadir sin duda algunas consideraciones más. Así – y sobre todo por lo que hace a los suicidas en etapa de juventud – y dado que se ha roto el cordón de plata antes del tiempo previsto, los vehículos superiores (cuerpo de deseos y cuerpo mental) no pueden ascender a sus respectivos mundos, motivo por el que rondará incesantemente por los lugares en que a diario vivía, deseará tal vez comer y beber aquello que solía sin poder lograrlo, de ahí aquella hambre proverbial que anteriormente señalábamos. En forma similar, tanto los efluvios del cuerpo muerto como los éteres inferiores tenderán a adherirse a los vehículos superiores, los que con tal adherencia se convertirán en extremadamente sensuales, con posibilidad de enfangarse de tal modo que bien pudiera resultar prácticamente difícil de explicar. En el otro extremo, si el Ego del suicida hubiese sido y fuese de modales exquisitos, el medio ambiente en el que va a encontrarse contrastará brutalmente con sus hábitos, dado que tendrá que habérselas con un ambiente de sensualidad y bestialismo. Hay quien ha comparado el dolor del suicida al de un dolor intensísimo de muelas, casi crujiente, pero con la particularidad de que el suicida lo sentirá extendido por todo su ser en lugar de hallarlo cobijado exclusivamente en su parte dental.
De aquí que, amén de cuanto hemos indicado ya, en la próxima encarnación el suicida sentirá un terrible miedo a morir; a tanto puede llegar en algunos de ellos, que en cuanto les acontece la muerte, y sin aceptar que no deben seguir viviendo, en ese momento no les importa obsesionar a la persona más cercana si ello fuese posible, e incluso penetrar en el cuerpo de algún animal que encontrasen a mano, por lo que deberán padecer por tanto los correspondientes rigores que la vida de dicho animal pudiera implicar en la realidad y ello así hasta que también le advenga la muerte.
Existen dos métodos para ayudar al suicida: Uno tiene lugar en la noche, durante el sueño, hablándole y diciéndole directamente al afectado la verdad, que ha cometido un error y que lo más aconsejable es que sufra con paciencia semejante estado – procurando no agravarlo – hasta que al arquetipo cese de vibrar en su debido tiempo. El segundo, o primero, según los casos, consiste en la oración en y por sí misma, pues la oración, al hacer de guía, puede conseguir que el estado mental del suicida cambie y de este modo logre progresar espiritualmente y adquirir mejor ánimo y la consiguiente paciencia.
En definitiva, debemos tener en cuenta que el suicida no sólo intenta romper y rompe las reglas de juego establecidas en la vida y para la vida sin que por ello logre escapar al dolor y sufrimiento, sino que además, si nos detuviéramos a analizar las cosas, tal vez convini